domingo, 29 de marzo de 2015

La Tasquería, apta para no casqueros


Una experiencia para vivir sin peros, arriesgada, pero acertada
 
Hace unos días, estuve en Madrid y, esta vez, pude disfrutar sin prisas y bien agustito cada día en la capital. El motivo de mi visita dio un matiz especial al viaje, que partió con un sabor dulce y entrañable, pues prioritariamente mi objetivo era visitar viejas amistades, para “charlar, comer y beber” como solíamos hacer antes de emprender vuelo. 

Lógicamente, la semana dio para mucho, pero en esta ocasión te contaré mi experiencia más inesperada y sorprendente; además, por partida doble y, cómo no, al compás de la buena mesa. 


Dos partícipes protagonistas y desconocidos claves en el encuentro: Jorge Ruíz, fundador de Recetags y la Taquería de Javi Estévez. 

Quién NO arriesga  no GANA


Tras 2 años entablando conversaciones con Jorge y, finalmente, colaborando con él en Recetags desde el pasado noviembre, por fin, llegó el día de estar frente a frente. Le comenté que iba a Madrid y, de repente, un almuerzo en el aire ¿Dónde? Sugerencias me dio, pero qué le vamos a hacer, me encantan las sorpresas, así que, le dije ¡Sorpréndeme!

Nos encontramos en la plaza de Felipe II y, de ahí, fuimos caminando al restaurante, no sin antes preguntarme si me gustaba la casquería; uhm… puse cara rara y fui sincera, no es mi mayor debilidad y me da un poco de repelús comenté, pero siempre prefiero probar lo desconocido antes de juzgar. Jorge compartía mis sensaciones y llevaba tiempo queriendo probar la Tasquería, por lo que allí nos dirigimos, para descubrir si éramos casqueros. 

Desde que uno pone un pie en la Tasquería, siente el buen rollo que se respira, un ambiente cálido, desenfadado y un equipo que te recibe con una generosa sonrisa. Clara Villalón, ex Masterchef, dirige la sala, con naturalidad y ese toque cercano y justo que te hace sentir como en casa. Por supuesto, nos dejamos aconsejar por ella y dejamos a su elección el menú degustación: 5 platos con nivel casquero intermedio. Puedes optar entre comer sabiendo qué es o probar a ciegas. Nosotros preferimos probar sin saber, para estar libre de prejuicios e intentar descubrir cada plato según fuéramos probando.
Menú Casquero Intermedio
#Perdiz #Manzana #Oloroso
#Morro #Encurtidos #Anchoa
#Carrillera #Sándwich# Portobello
#Cuello  #Patata  #Ensalada fresca
#Callos  #Pata  #Morro

Empezamos con un brindis de vino blanco, Navaherreros –D.O Madrid- que nos acompañó durante todo el menú; de aperitivo, embutido de lengua de cerdo (en apariencia, lomo ibérico). A continuación, un tarrito de paté, cremoso, intenso y perfecto con la gelée de manzana y las tostaditas crujientes que dio paso a los tacos de morros, sabrosos, de textura gelatinosa y algo picantitos; un bocado contundente y fresco a la vez, me encantó. 

Mientras la conversación se hacía interesante, el menú más emocionante, pues el sándwich de carrilleras con champiñones fue delicioso, la carne se deshacía y el bocado resultó muy jugoso. Sorprendente el cuello de cordero, sobre finísima crema de patatas, de aspecto brillante con un glaseado perfecto y un ligero sabor a guisante por los tirabeques, que aportaban frescura al plato. Así, fuimos llegando al final y lo coronó un plato tradicional, los callos, melositos, picantitos y sabrosísimos.


No quiero dejar de mencionar, la variedad y buen gusto en el menaje, pues cada receta se presenta en un plato. Sin duda, en la Tasca+Casquería se parte desde el conocimiento y el buen hacer, que unidos a la creatividad, una impecable elaboración y una acertada presentación, logran una experiencia 100% recomendable seas casquero o no; si lo eres, te sorprenderá, si no, te convertirás.

Sin duda, visitar la Tasquería fue todo un acierto, es de esos sitios donde se respira el amor por las cosas bien hechas, la pasión por la profesión, el ambiente lleno de entusiasmo que, al final, es un plus primordial en el recuerdo que te llevas. Así que, este día fue una prueba más para seguir abriéndome a lo desconocido, sin juicios previos, dando paso a las nuevas aventuras, aprendiendo, disfrutando, conociendo nueva gente y buscando nuevos horizontes. Gracias Jorge, fue un lujo compartir la experiencia contigo y, por supuesto, gracias a todo el equipo de la Taquería “pa quitarme el sombrero amigos”. 


Precio medio: 25-30 € Sí, es casquería, pero muy elaborada y valorando la experiencia, el precio es justo y razonable. Échale un vistacillo a la carta y anímate a probarla. 




lunes, 9 de marzo de 2015

Restaurante El Crisol, cocina de vanguardia en Badajoz


Un tapeo creativo, de calidad y en un ambiente más que apetecible

Increíble pero cierto, la esperada primavera ya se aproxima y prueba de ello son estos días enérgicos y soleados que nos está regalando. 

Personalmente, soy una persona muy afín al tiempo y lo que peor llevo son esos días nublados que no saben lo que quieren; por eso, estoy feliz de que el buen tiempo ya nos esté saludando, jeje… Aunque, también he de decir, que a todo se acostumbra uno y, en Londres, no me quedó más remedio que vivir como si hubiera sol cada día durante un año. 


Eso sí, no hay que olvidar que somos nosotros quienes pintamos nuestros días, así que, siempre podemos disfrutar de un día soleado, aunque sea un trampantojo emocional. En España, el tapeo nunca está de vacaciones, pero, lógicamente, al buen tiempo más tapeo y más cerveceo; podríamos decir que es un estilo de vida que nos caracteriza y se agudiza en primavera y verano. 

En Badajoz, también somos fieles seguidores del tapeo, pero de una forma más campechana, adaptada a la oferta culinaria que nos rodea, que está evolucionando plácidamente. Buen ejemplo de ello, lo encontramos en El Crisol (Pl. de la Molineta, 4. Tel. 924224120) un restaurante más en la línea de los llamados gastrobares, situado en el barrio de Valdepasillas y un lugar idóneo para tapear con gusto y estilo. 

Tras varias recomendaciones, por fin, pasé por este gran rinconcito. Ofrece un local dinámico con dos plantas, la primera en la planta baja, perfecta para un picoteo al mediodía, un afterwork o un amigable tapeo; la segunda, arriba, presenta un salón abierto para comidas y cenas más serenas, aptas para la Buena Mesa. Me gustó mucho la decoración, entre rojos, blancos y negros y la atención, profesional y cercana. En cuanto “al papeo”, decirte que es perfecto para tapear, pues cuenta con una atractiva carta que puedes disfrutar a modo de tapas o de raciones (medias o enteras). 

Puedes elegir entre sus platos fríos como sus variadas ensaladas, el tabulé o los rollitos de salmón, sus crujientes de morcilla y cebolla caramelizada o las bolsitas de queso y manzana; deleitarte con sus arroces melosos y risottos (de pulpo, de setas) o probar sus carnes y pescados, cocinados –muy recomendable la mini hamburguesa de retinto y los canelones de rabo de toro- o marinados como los distintos carpaccios que oferta. Nosotros tomamos el Teriyaki de atún rojo, acompañado de ensalada con un toque de estragón, cebolla caramelizada y creo recordar que el toque crujiente eran nachos triturados.
En mi tapeo Crisol tuve el placer de estar acompañada por un buen vino de la tierra (De Bodega Pago de Balancines) y por mi buen amigo Gonzalo, así que disfruté de un interesante menú pausado y regado de buena conversación.  Fue una cenita ligera, por lo que tendré que ir más veces, para conocer mejor su cocina y poder extraer más gastro-conclusiones. Mis primeras impresiones ante su gastronomía son buenas, una apuesta por tapas de diseño, con producto de calidad y atractivas. Pero, quizás añoré más personalidad ante la decoración de los platos, un toque de distinción lejos de las líneas de reducción de vinagre de Módena, que se pusieron de moda y muchas veces resultan monótonas y aburridas. Otro punto a tener en cuenta es el precio medio de El Crisol que ronda en torno a los 14 € por barba, las tapas están entre los 2 y 4 € y, teniendo en cuenta la calidad-cantidad, está bastante ajustado. 

Mi noche de “entre tapas” acabó con un Gin Tonic en el Touareg Lonuge Bar (Pl. de la Molineta,10. Tel. 666026700) a tan sólo unos pasos de El Crisol. Disfruté de un combinado con ginebra Puerto de Indias –de fresas-, en su copa de balón, decorado como corresponde con fresas y especiado con bolitas de enebro. Un placer acabar la noche en un ambiente que recuerda a las mil y una noches. ¡Repetiré!

domingo, 8 de febrero de 2015

El Choclotón, de chocolate y melocotón


Bizcochos con alma creativa

Como sabéis, me gusta cocinar o como yo digo “enredar” en la cocina y es algo que llevo haciendo desde hace ya algunos años. Recuerdo que en las reuniones familiares, normalmente los domingos, siempre andaba revoloteando en la cocina, preguntando qué se cocía por allí e intentando meter las manos en la masa. Si mal no recuerdo, colocar tandas de galletas en leche empapadas para hacer las tartas de los cumples o mezclar los ingredientes para hacer la ensaladilla rusa, fueron mis primeros pinitos y lo hacía encantada. 

Cuando le pillé el gustillo a la cocina, empecé a indagar con las recetas, mezclando cuanto me parecía y así empezaron a salir tartas, bizcochos y demás dulces a mi manera. Siempre era un riesgo, porque el invento podría o no salir bien, pero salía y yo sonreía, jeje… Lo malo es que no anotaba las recetas, así que, ahí se quedaban, en una tarde de café de sonrisa dulce y amable. 

Han pasado los años y sigo inventado, arriesgando, jugando con los sabores, pero sí, algo ha cambiado; ahora, anoto las recetas en una libreta que mi amiga Dolly me regaló –gracias compañera- y, de vez en cuando, también os las dejo por aquí. Hoy quiero compartir con vosotros mi último bizcocho al que llamé CHOCLOTÓN ¡Allá vamos!

Ingredientes:
-3 tazas de harina (375 grs.)
-3 huevos
-1 taza de azúcar (125 grs.)
-1 lata de melocotón en almíbar (840 grs.)
-80 grs. de pepitas de chocolate negro
-1 sobre de levadura
- ½ taza de aceite de semilla o mantequilla
-Especias mixtas (jengibre, canela, cardamomo…)
-Glaseado (opcional): azúcar lustre o glass, almíbar de melocotón y limón.

Elaboración: 

1. Escurrimos el melocotón y los trituramos hasta tener una crema suave. Reservamos también el almíbar, que usaremos posteriormente. 

2. Mezclamos los ingredientes secos (harina tamizada+azúcar) y vamos añadiendo los líquidos (huevo, aceite o mantequilla en pomada).

3. Añadimos la crema de melocotón, las especias, una pizca de sal y mezclamos todo bien. A continuación, incorporamos la levadura y las pepitas de chocolate, moviendo con cucharada de madera para que se mezcle suavemente. Vertemos la farsa sobre el molde elegido, previamente engrasado si  no es de silicona, para evitar que se pegue.

4. Precalentamos el horno 10 minutos e introducimos el molde. Hornearemos durante 20 minutos a 180º. Para saber que está, lo pincharemos con un palillo hasta ver que sale limpio. En esta ocasión, si no sale del todo seco, no pasa nada, porque es un bizcocho muy jugoso y cremoso.

5. Finalmente, dejamos enfriar el bizcocho y después, si se desea, lo cubriremos como más nos guste, simplemente espolvoreado con azúcar glass o con algún glaseado especial. Yo le puse un glasé de melocotón (aprovechando parte del almíbar sobrante), azúcar glass  y unas gotitas de limón, añadiéndole cuadraditos de chocolate negro para darle un toque crujiente y vistoso. Tras probarlo, comprobé que también quedaría bien rico si lo cubriéramos con chocolate negro de cobertura o un glaseado de anís.


Os animo a hacerlo, pues resulta delicioso, recuerda a los bizcochos borrachitos, por lo suave y cremoso que queda. Pero, sobre todo, os animo a que deis rienda suelta a vuestra creatividad; a veces, os puede llegar a sorprender y, realmente, como sabe un invento no sabe una receta copiada al pie de la letra. Aunque, claro está, que por mucho que sigamos una receta, nunca sale igual, porque, el amor que le pone cada uno es único y especial.

¡Hasta la próxima!

domingo, 1 de febrero de 2015

El Choconaranjito, un capricho y un halago


Un bizcochito improvisado, simpático, coqueto...  
Parece mentira, pero ya dijimos adiós a enero y recién estamos saludando a nuestro querido febrero, así que, hoy es un domingo de estreno; seguro que todos lo estáis festejando de una u otra manera. En mi caso, está siendo un día de relax, perfecto, porque me encanta escribir los domingos, es casi un vicio junto con unos tradicionales churritos –qué ricos que están los de mi pueblo, creo que son los mejores que probé-.


Hace dos días, echando de menos un bizcochito por casa, me puse el delantal y me dispuse a improvisar. Mi idea era hacer un browni de chocolate –tenía mono de choco- y naranjas -ya que tengo un patio repleto de naranjos y mandarinos-. Sé que en Pastelería no es aconsejable improvisar demasiado, es mejor seguir las reglas, pues el mundo dulce es más exacto que el salado. De hecho, más de una vez, he tenido que cambiar el nombre tras ver el resultado, pero he de reconocer que me encanta, jeje… Y, voilá, me volvió a pasar, saliendo esta vez un delicioso pastel al que llamé “Choconaranjito”.

Desapareció en un pis pas -tan sólo un día de vida- ha gustado muchísimo, así que, anoté la receta y hoy quiero compartirla con vosotros. ¡Allá vamos!

Ingredientes: 

-          - 3 Huevos
-          - 2 y ½  tazas de té de harina (300 grs.)
-          - 2 tazas de azúcar (250 grs.)
-          - 200 grs. de chocolate negro cobertura
-          - ½ aceite se semilla
-          - 15 grs. de mantequilla (1 cda)
-          - El zumo de 2 naranjas y la ralladura.
-          - Chorrito de whisky
-          - ½ sobre de levadura
-          - Glaseado (buttercream): azúcar glas, mantequilla y agua. Opcional. 

Elaboración: 

1. Mezclamos los ingredientes secos (harina tamizada+azúcar) y vamos añadiendo los líquidos (huevo, aceite, mantequilla en pomada, whisky, zumo de naranja).

2. Derretimos el chocolate (en el microondas o al baño maría) y lo añadimos a la masa, junto con la ralladura de las naranjas. Finalmente, incorporamos la levadura y lo mezclamos todo con movimientos envolventes. Vertemos la farsa sobre el molde elegido, previamente engrasado si  no es de silicona, para evitar que se pegue.

3. Precalentamos el horno 10 minutos e introducimos el molde. Hornearemos durante 20 minutos a 180º. Para saber que esta, pinchar con un palillo hasta ver que sale limpio. 

4. Dejamos enfriar el bizcocho y después, si se desea, lo cubriremos con un glaseado. Para el glasé, no voy a daros uno en concreto, si no que os doy carta blanca, para que disfrutéis con la cobertura que más os guste. Pero sí, os daré unas sugerencias: cobertura de chocolate crujiente o glaseado de azúcar con aroma de naranja, si os gusta crujiente y curioso. Para quienes os guste más empapadito o borrachito, os diría que le pusierais un almíbar de licor o al whisky o que lo sirvierais con chocolate caliente y helado de vainilla aromatizado con naranja. 


Espero que os haya gustado esta delicia de choco y naranjas y, sobre todo, que lo hagáis y lo probéis. 

Nota u observación: no es un browni, pero si obvias la levadura podría serlo y podemos encasillarlo dentro de la familia de los muffins, pues es muy consistente, además de crujiente y cremoso.