martes 17 de enero de 2012

Maiia Thai, un tailandés a la “contemporánea”


















El curry, la lima, el cilantro, los ajíes, la leche de coco, los cacahuetes y, cómo no, el arroz son la base de la cocina thai, una cocina distante y ajena al gusto occidental, extraña para nuestro paladar, pero, que, sin embargo, es una de las más experimentadas por los europeos en el marco de la cocina internacional.

Está claro que por “más rara” que pueda resultar una receta "a lo thai”, su fusión funciona; digamos que podríamos decir que es carnavalesca, por su color, su diversidad… La experiencia de una cena siamesa es toda una gala, multitud de platitos para compartir, potentes sabores, aromas exóticos, bocados agridulces y picantes… todo cabe, pero, siempre, tiene que haber una bella armonía ante los sentidos. Lo diferente puede resultar extraño, de ahí su atractivo, pero, sí gusta, será un éxito. Sin duda, esta cocina lo es, por más variada e indescriptible que pueda ser, gusta y mucho.

Hasta visitar Maiia Thai (C/ Princesa, 13. Tel. 91 540 04 47) había probado algunos platos tailandeses en algún asiático, pero, realmente, fue aquí, donde disfruté “un poco” de esta cocina –como siempre digo, nada como viajar al destino, para sentir y apreciar su tradición-. Si mal no recuerdo, me dejé ver por allí el pasado 26 de noviembre, en compañía de mi amigo Gonzalo, que, aun siendo más de gustos tradicionales, se fio de mí y, excepto el picante, le gustó la experiencia.

Antes de contaros cómo fue la noche, tengo que deciros que la reserva la hice por réstalo –hacía tiempo que no utilizaba este servicio-, pero fue buena elección.

La primera impresión fue positiva, pues Maiia Thai luce un “look” oriental muy apropiado, con luz tenue y cálida en la noche, perfecta para una cena romántica, lámparas de madera y un colorido divertido, aportado por un mural de sombrillas multicolor. Sin olvidar, el enorme Buda –situado en la ventana de la planta de arriba- que da la bienvenida a todos, ya desde la calle.

Y, sin más, os cuento el menú que tomamos, acordado para la oferta de réstalo:

Para irnos poniendo a tono, nos trajeron una sopa thai (Tom yum gung): muy buena, eso sí, “picantita” –con tamarindo, langostinos, hierba limón, aji, verduras y cilantro-. Era demasiada cantidad, no pudimos terminarla.

Seguimos con las codornices crujientes con soya dulce -un bocado agridulce y exquisito-; el pollo satay (a la parrilla, con dos salsas, una de cacahuete y, otra, de pepino y chile) fue otra maravilla y, no fue menos, la ensalada thai, muy refrescante, con mango, pepino, endivias y brotes de soja.Como platos principales, optamos por el pollo Bangkok barbacoa; tiritas de pollo braseadas, condimentadas especialmente “al estilo thai” y con un sabor agridulce. Un plato que gustará a todos, estoy casi segura.

Langostinos en coco, chile y hierbas thailandesas; esta especialidad me recordó al ceviche ecuatoriano –Karina, una amiga de mis compis de piso, lo prepara de lujo-, pero a diferencia de éste, el tailandés es más picante y goza de su particular controversia de sabores –dulzura del coco, leve acidez de la lima y el picante que no falte-. Un plato diferente que puede gustar o no, a mí me conquistó. Además, el arroz le acompaña sí o sí, pues, en esta cultura es “el pan y la patata” de cada día.

Aunque confieso que, a estas alturas de la cena, tanto mi amigo como yo estábamos ya repletos, pues las cantidades fueron más que suficientes, le pusimos buena cara al postre: un flan de coco para él, la tarta de chocolate para ella. Caseros y correctos, pusieron fin a este menú (22´50 €) que Réstalo y Maiia Thai han ideado, para que nuestros bolsillos no se inmuten, nuestros paladares disfruten y nuestros estomaguitos se vayan contentitos.

No quiero concluir este menú, sin agradecer la atención que se nos brindó, pues estuvimos encantados con el trato recibido; la chica que nos atendió -no recuerdo su nombre- muy agradable y atenta, nos explicó "con detalle" cada plato. Así que, muchas gracias "equipo de Maiia Thai".

En cualquier caso, Maiia Thai ofrece una carta amplia y es un restaurante donde la calidad-precio está equilibrada. Precio medio; 30 €

domingo 8 de enero de 2012

VA DE GASTROMAQUIA

Tras un jugoso 2011, comienza a “rodar” el 2012 ¡Vamos allá!

Domingo 8 de enero, segundo del nuevo año, para muchos punto y aparte al festín navideño, para otros, la cuenta atrás de sus vacaciones -nuestro amigos de la Hostelería no han parado de currar en todas las fiestas-, pero, seguro que todos y cada uno de nosotros nos ponemos en marcha, buscando cumplir nuestros propósitos y objetivos en este nuevo rodaje.

Personalmente, pues acabo de incorporarme tras unas fiestas en las que desconecté de todo –me di cuenta que internet es ya como un microondas, estamos tan acostumbrados a estar conectados, que uno se siente fuera de cobertura del todo cuando le falta la red; en breve tendré un nuevo teléfono “un android” y, en parte, quiero, pero en parte no –jeje- porque, sí o sí estaré conectada donde quiera que vaya, y la desconexión de la que hablo es muy saludable.

Como veis “sinestesia” empieza el año con una introducción atípica en sus posts, pero estamos de regreso y no quiero despegar sin antes desearos a todos un buen año, en el que vuestra receta se impregne de aromas saludables, amistosos y placenteros, eso sí, ya sabéis cuando se cocina con amor todo sabe mejor, así que, no os olvidéis de añadir una pizca de cariño en vuestros actos y acciones.

Tras estas palabras, y aunque tengo muchos sitios en el tintero para recomendaros, voy a comentaros brevemente GASTROMAQUIA (Pelayo, 8. Tel. 91 522 64 13).

“Un tapeo con salero”

Ayer quedé con mi prima Cris –guía turística en la Ciudad Condal y que comenzó el año visitando Madrid; hoy le esperaba un gran tour por la ciudad- a eso de las 11 pm por la Gran Vía. Nuestra idea tomarnos algo y sobre todo charlar, así que, nos dirigimos al Barrio de Chueca, que siempre tiene buenos “platos” a la vista… Pero, nos desviamos a la calle Pelayo y en el nº 8 nos topamos con un pequeño bar, en su Cartel se leía “Espacio Gastronómico”; nos animamos a entrar. Estaba a rebosar y eso ya era buena señal; pero, en nada, tuvimos 2 asientos en la barra, la carta y una buena atención del camarero. Para beber, optamos por una copa de vino de las referencias que podían verse en la pizarra “el blanco K-naia 2010”, de D.O Rueda (verdejo y cabernet sauvignon) y producido por Bodegas Naia, resulta un buen joven, para estos tiempos.

Y para “picar” nos pedimos Guacamole con chips de plátano macho (4´75 €) y Queso de cabra a la plancha con miel y albahaca (3´95 €). El guacamole perfecto, cremoso, y, los chips de plátano, todo un acierto –nos encantaron-, sin duda, es una de las tapas preferidas de los “gastromaniacos”.

Y qué decir de la tapita de queso, la miel caramelizada y el aceite de albahaca, junto con la untuosidad y sabor del queso, eran el velo perfecto para pintar las tostas de pan que le acompañaban. Sin duda, volveré, pues viendo la presentación de las tapas –creativas y ricas- no me queda otra que añadir Gastromaquia a mis sitios de tapeo. Además, nos fuimos sin probar las croquetas de boletus –agotadas; otra de las preferencias de la clientela-, las papas con mojo y el pulpo –nos lo recomendaron-. Además, entre semana, ofrecen un menú del día por 11 €, que no pinta mal, pues si es en la línea de lo que probé, seguro que merece la pena.

Por último, sólo comentar que fui a parar a Gastromaquia por casualidad –cómo me gustan las casualidades y más si son tan bien avenidas-, pero recordé que era uno de los sitios que tenía archivados como “pendiente”, pues el año pasado me lo recomendó mi amiga Mariana Cotlear de Epicuriosa, afirmándome que me iba a gustar, y que los chicos que lo han abierto se han formado junto a grandes chefs (Ferrán Adriá, José Andrés…). Efectivamente, Hugo Escolies y Ramón Figuls son los propietarios de este antiguo local, convertido en una joven, dinámica y entretenida taberna, donde el “picoteo” y una amena charla, pueden regalarte un grato y pleno momento, despidiéndote con un “hasta luego”. Por cierto, salimos a 8 € por barba (2 tapas, 4 copas de vino), para un tapeo de esta categoría es un precio más que aceptable; para cenar, el precio medio rondaría los 18-20 €.

jueves 8 de diciembre de 2011

ACEITES CASTILLO DE CANENA

“EL BUEN HACER SE HACE SENTIR”

TAPAS&BLOGS volvió a dejar huella en su último encuentro, celebrado en el Restaurante “El Almirez”

Como he mencionado en alguna ocasión, hay sabores que aunque uno quisiera no se pueden olvidar, y que pasan a formar parte de nuestro recuerdo, estando presentes en nuestra memoria y reconociéndolos donde quiera que estén. Es curioso como los aromas, los sabores y las sensaciones van formando un abanico colorido, gustoso y placentero en cada uno de nosotros, moviéndose según las preferencias y los gustos de cada uno.

De momento, hay platos que me han sorprendido gratamente, he disfrutado con ellos y sigo haciéndolo cada vez que puedo; y, me pasa lo mismo con algunos productos de nuestra alimentación, como por ejemplo, el aceite de oliva “ese oro líquido, fuente de salud y bienestar”.

Como veréis, empiezo este escrito recordando buenos momentos, como lo fue, el que os vengo a narrar hoy, día de la Inmaculada Concepción. Para ello, me trasladaré al pasado 24 de noviembre, día en que se celebró el último Tapas&Blogs 2011 y, como no podía ser de otra manera, lo hizo con un sabor especial potenciado por sus protagonistas: Restaurante El Almirez (C/ Maldonado, 5), Aceites Castillo de Canena, Bodegas Señorío de Villarrica, Champagne Lallier y una veintena de Bloggers que estaban encantados de compartir la experiencia.

Camino junto a Tapas&Blogs cada vez que tengo ocasión y es que gusta salir con una sonrisa tras un almuerzo, una cena o un tapeo y, es esto, lo que me suelo llevar, entre otras cosas, de estos encuentros. Cada uno de ellos se viste y complementa según requiera la jornada, entre espumosos brindis, frente al estadio Bernabéu o formando makis, todo cabe en tapas&blogs. Y, esta vez, eligió un modelo tradicional, mediterráneo y fresco, donde relucieron las “joyas” de Castillo de Canena.

Castillo de Canena es aroma, historia, presente, buena mesa, sabiduría y naturaleza

Comenzamos la velada con bienvenidas palabras de José de la Cruz –chef y director de “El Almirez”-, de Rosa Vañó –Directora Comercial y de Marketing de Castillo de Canena-, de Bruno Jeanroy -representante de Lallier en España y, finalmente, de Jesús, Delegado Comercial de las Bodegas Señorío de Villarica.

A continuación, iniciamos el menú con una “cata” de aceites guiada por Rosa; probamos las variedades Aberquina, Picual y Royal, así como su serie especial, Primer Día de Cosecha, una serie limitada que cada año viste de etiqueta, diseñada por una figura representativa del mundo de la cultura: Sara Navarro, Enrique Ponce, Ainhoa Arteta… esta vez, firmada por Pau Gasol. El pan no podía ser cualquiera, así que, contamos con la calidad de Triticum. Y, previo brindis con los champagne Grande Reserve y Rosé, nos adentramos en el menú:

Salmorejo con ventresca con “Arberquina, primer día de cosecha” (bueno, sí, pero mejor con calorcito)

Matrimonio de verdel en vinagre y lomito de sardina ahumada “Picual, primer día de cosecha” (espectacular este armonioso y sutil bocado)

Alcachofa confitada y frita “Royal, primer día de cosecha” (suave, delicada y más que apetecible)

Le siguieron los platos principales: Rape Ondarroa con langostinos y Capón en pepitoria, dos platos de la casa, especialidades del chef, que disfrutamos junto a un Rioja Señorío de Villarica reserva 2007.

Cerramos con un postre ligero, Frutos rojos con salsa de chocolate blanco y helado de vainilla fundido. Sin duda, un encuentro de Buena Cosecha, donde no faltaron los Gin Tonics, que ya son un clásico en los Tapas&Blogs y que siempre terminan diciendo “nos vemos en la próxima”.

Sin más, os recomiendo que descubráis Castillo de Canena, yo tuve la suerte de hacerlo a través de Clara García (Export manager y marketing de la firma) y junto a mis compañeros de CPC y mi amiga Helen Vásquez del Blog Círculos de Fuego; desde entonces, he de reconocer que soy fan de este Aceite, pues os confieso que cada mañana mi tostada gana en sabor y aroma gracias a este oro líquido tan preciado y cotizado ¡Es un verdadero Placer!

No quiero cerrar este post, sin dar las gracias a todos los compañeros bloggers “amantes de los fogones y las tentaciones gastronómicas” por hacer posibles estos momentos, así que, brindo porque juntos sigamos cosechando sonados brindis y espumosos aplausos. Continuará…

PD: nos obsequiaron con dos botellas de Aceite de Oliva Virgen Extra “Reserva Familiar, Cosecha Temprana”, en su variedad Aberquino (ideal para acompañar con pescados blancos, frutas como la piña, ensaladas…) y Picual (recuerda al olor del tomate cortado, a la hierba fresca..): todo un detalle para para hacer “grandes” los pequeños placeres.