sábado, 30 de agosto de 2014

DULCE REMINISCENCIA


Pestiños Extremeños 

Supongo que todos tenéis, en vuestro baúl de la infancia, dulces y salados recuerdos, más o menos similares, según tradición, localidad, época… Así, el típico bocata de nocilla, las galletas con mantequilla, las rosquillas… Aquellas esperadas meriendas que,  tras la escuela, nos daban energía para no parar en toda la tarde. Nos olvidamos de muchas cosas, pues son muchas experiencias, que están ahí, forman parte de nosotros y es fascinante como los sabores pueden trasladarnos a ellas. Así que, los sabores son buenos compañeros de viaje, desplazándose en tiempo y espacio. 

Todo esto viene porque, hace unas semanas, volví a comer los típicos pestiños de mi pueblo ¡me encantan! Cada zona los elabora de una manera y, como soy golosa, todos me suelen gustar, pero éstos son mis favoritos. Comerlos me trajo dulces reminiscencias, entrañables tardes en familia, yendo aquella orza del altillo, para pillar uno más.

Y, he aquí, este escrito, esta apreciación sobre el poder de los sabores. Afortunada fui, porque, no sólo los comí, sino que, esta vez, también pude aprender a hacerlos, en familia y a la antigua usanza, en la casa del campo. Hay muchas recetas en la red, pero todas distintas y con sus matices, así que, hoy, por si queréis entrar en faena, aquí os la dejo:

Receta Pestiños Extremeños (Barcarrota, Badajoz)

Ingredientes
3 kg de harina
1l de aceite de oliva y otro de girasol
1 paquete de canela en rama
60 grs. de matalauva (2 botecitos)
60 grs. de clavo
2 vasos de Anís
½ l de miel
200 grs. de azúcar
1 litro de agua
Cáscara de 2 naranjas y un limón

Elaboración

Infusión aromática: en un cazo, añadir el litro de agua, junto con un bote de clavo y el de matalauva, 2 ramas de canela, y la cáscara de una naranja y medio limón. Llevar a ebullición y retirar sin dejar que hierva, reservar hasta enfriar. Haremos lo mismo con el litro de aceite de oliva, es decir, lo pondremos al fuego con las especias (1 bote de matalauva y de clavo, canela en rama) y las cáscara de naranja y limón. En este caso, no se debe llevar a ebullición, si no que se calienta a una temperatura media hasta que la cáscara de naranja esté tostada. Retirar y dejar que atempere un poco.

Jarabe de miel y anís: calentar el anís junto con la miel hasta que empiece a hervir. Retirar y reservar para enmelar los pestiños.

Masa de pestiños: en un bol grande o mejor un baño, incorporar el harina y añadir el aceite infusionado aún caliente (ya colado), mezclando con cuchara de madera. A continuación, añadir, poco a poco, el agua aromatizada, para ir trabajando la masa. Hay que amasar bastante hasta que la masa no se nos quede pegada en las manos, para poder formar los pestiños fácilmente y evitar que se abran al freírlos. Cuando esté, nada más queda darle formas y, ya sabéis, según os guste, pero aquí, en mi pueblo, son como tirabuzones.

Finalmente, freír los pestiños en abundante aceite de girasol. Una vez fritos, enmelar, escurrir y pasarlos por el azúcar.

Os animo a hacer esta receta y mejor en compañía; pasaréis un buen rato y los haréis mucho más rápido, porque una vez que os ponéis, es aconsejable hacerlos con estas cantidades (con los 3kg de harina, salen unas 8 docenas). Los pestiños se conservan muy bien, es más, a los 3 o 4 días estarán mucho mejor, pues están más rendidos y todo le sabe mejor.

Observación: hay a quienes les gustan muy hechos y a quienes, como es mi caso, nos gustan un poquito “cruditos” por dentro. Pues bien, no es cuestión de que estén más o menos fritos, si no que el truco está en la forma que tengan. Si nos gustan más jugosos, hacerlos más gorditos; más secos, más aplastados y finos.

Me gustó volver a comer pestiños, volver a recrear en mi mente aquellas tardes de verano, en el campo, revoloteando con mis primos y yendo con la sonrisa a pillar uno de aquellos pestiños. Un brindis por las dulces reminiscencias, siempre tan bienvenidas y apetitosas. 

PD: curiosamente, encontré una receta de pestiños en inglés, en su versión jerezana.

Y nada más, no seais pestiños y sonreír a la vida. 

miércoles, 20 de agosto de 2014

COCINAR Y VIVIR, DOS CARAS Y UN DESTINO


Recetas de vida

Días, muchos días han pasado desde mi último post, sintiendo nostalgia, echando de menos contar mis aventuras, ésas que solían brindarme un agradable retrogusto y que tanto me gustaba transmitiros. Obviamente, no he dejado de caminar, pero, con distinta pauta.

Como sabéis, un día decidí dejar Madrid y darme la oportunidad de vivir una experiencia  distinta, dejando todo para irme una temporada a Zimbabwe. No sabía por qué, pero, no quise pensármelo mucho y, sin darle más vueltas, compré el billete, así ya, no habría vuelta atrás. Simplemente, sentí  que tenía que ir y, ahora, sé cuánto bien me ha hecho. Los aventureros  viajeros suelen decir que “cuando empiezas, no paras, es como un vicio”, algo así, vino a decirme mi amigo Paco en una ocasión y, vaya, sí que es cierto.

Después de vivir en África, me fui a Londres y, tras un año en Inglaterra, decidí pasar una temporada en mi tierra, Extremadura, y, es aquí donde estoy, en mi pueblecito, Barcarrota. En uno de mis ratos al sol, me vino a la mente una reflexión “Raquel, será que te gusta vivir como cocinas…” y acto seguido estas palabras; 

Cocinar y vivir, dos caras y un destino,
sin receta, sin pausa,
con un mismo fin “disfrutar sin más”
y la indecisión del toque final, que, 
habrá que probar y comprobar.

Y, he aquí la conexión, vivo y cocino de la misma manera, sin receta, despejando la mente, para que la creatividad me guíe, dejando cabida a la espontaneidad y disfrutando del Mágico sabor que ésta nos suele dejar. Siempre hay unas bases, unas reglas, por supuesto, pero, a veces, es muy positivo salirse del “camino” y aprender a mirar desde otra perspectiva. 

A lo largo de nuestra vida, se nos presentan muchas bifurcaciones y, constantemente, estamos tomando decisiones y, la duda, nos suele chinchar de vez en cuando, pero, ahí es donde me acuerdo de eso de “conectar puntos”, esa manera de ver que nos mostró  Steve Jobs, cofundador de Apple, y que como él mismo decía “No puedes conectar los puntos (las experiencias significativas de tu vida) mirando hacia delante, tienes que hacerlo mirando siempre hacia detrás”. Confío en esto y, mientras voy avanzando, voy entendiendo las conexiones. 

Mi próxima aventura está por llegar, aún es un misterio y estoy entusiasmada con hacerle frente; mientras, disfruto cada día, con mi gente, mis enredos culinarios y mis sueños.
 

Sin más, dar las gracias a Sinestesia Gastronómica, por las alegrías y la compañía que me ha dado, por la gente que me ha presentado. Quiero seguir fusionando los sentidos, perdiéndome entre especias y haciendo amigos. A ellos, les dedico esta pequeña reflexión, pero, sobre todo, a una  chica entusiasta y soñadora, cuya fortaleza y alegría, hacen frente, día a día, a un nubarrón que se le ha plantado en el camino. Admirada y afortunada me siento de ser tu prima. No dejes de soñar, por muy loco que pueda parecer ¡tu sueño se cumplirá! Porque, otra cosa no, pero, lo cierto es, que la realidad es consecuencia de nuestros pensamientos. Así que, puede ser, que Tempo Music sea ese primer punto.

PD: las dos primeras fotos son productos Extremeños, preciosa puesta de sol y los dulces de Marabé, la pastelería más antigua de Barcarrota y autora de dar dulzura a nuestra infancia. La última imagen encierra alegría, aventura...todo, es de una de mis últimas noches en Victoria Falls.


Sed felices 

domingo, 3 de marzo de 2013

Receta propicia para la Cuaresma


Mero a la Muselina de ajo y cilantro

Hoy, primer domingo de Marzo, el aire es protagonista en mi pequeño gran pueblo, Barcarrota, al Sur de Badajoz. Éste sopla con fuerza, pero, entre sus ráfagas, se puede oír una risueña melodía de fondo “esos pajarillos que siempre están en mi patio, cantando y murmurando cada día”. Me encanta salir al patio y, simplemente, observar e impregnarme de este “silencio” de la naturaleza. 
Tras esta pequeña preelaboración y, haciéndole caso a mi amiga Marta, he decidió ir publicando algunas de las recetas, víctimas de mi improvisación en la cocina, pues casi siempre suelo recrear las recetas según la despensa. Bueno, he de confesar que, cuando me dispongo a hacer encuentros en torno a la Buena Mesa, el menú está ya pensado y requetepensado, aunque mis comensales siempre son como “conejillos de indias”, pues siempre son primerizos en probar mis inventos. De momento, he tenido suerte y nadie se ha quedando con hambre “toquemos madera, jeje”. 

Así que vamos allá, os dejo un platito que tomamos esta semana, fácil, ligero, sabroso y que presenté como “Mero a la Muselina de ajo y cilantro”. 

Ingredientes (para 6 personas): 
-800 grs de mero en trozos
-1 huevo
-5 ajos confitados
-2 cucharadas de cilantro fresco picado
-125 ml aceite de oliva 0.4
-Sal y pimienta
-Medio limón
-leche o nata para cocinar
 
Elaboración:
1.Marcar el pescado a la plancha con un poco de aceite de oliva. Reservar en una fuente de horno.
2.“Falsa Muselina”; más que una muselina es una mahonesa. En el vaso de batidora, incorporar los ajos confitados, un huevo, una pizca de sal, el cilantro, jugo de medio limón y el aceite. Batir como si se tratara de una mahonesa (sin mover la batidora del fondo hasta que no empiece a ligar). Finalmente, añadir un poquito de leche o nata líquida y una pizca de pimienta. Mezclar con movimientos envolventes y napar el pescado con esta salsa.
3.Hornear a 180º durante 10 minutos y acabar gratinándolo hasta que tenga tonos dorados.

PD: empecé la receta hablando de mi Villa y quiero finalizar el post con ella, así que, os invito a descubrir un poquito más de Barcarrota en el blog de Miguel A. Cartagena (llegué de casualidad y, aparte de ser una sorpresa, me encantó ver las sensaciones que nuestro pueblo dejó en este viajero aventurero).

La foto de la vista paronámica de Barcarrota es del blog "Mi Guadalajara", donde encontré otra fantástica historia y recorrido en mi pueblo: http://miguadalajara.blogspot.com.es/2011/05/barcarrota-una-excursion-por.html