martes, 27 de enero de 2015

¿Con o sin Levadura?


Recetas de Vida 

¿Con o sin Levadura? ¡Sí! Pero… ¿El qué? Podría ser un bizcocho, un pan, un bollo o unas magdalenas, pero, noooo; vamos a ver otras cuestiones, desde otra perspectiva, quizás como si de estos microorganismos se  tratara. 

 Caldero de Arroz, receta tradicional

Vamos a partir de una palabra que a todos se nos presenta el “cambio”, eso que muchas veces llega sin avisar y que nos monta una buena en nuestras vidas. He elegido este tema para reflexionar  contigo y, cómo no, para “cocinar palabras” con y sin las manos en la masa. 

De primeras, los cambios nos suelen provocar inquietud, cierto pánico, nerviosismo, pero estos son sólo sensaciones efímeras e irreales provocadas por la incertidumbre que nos atrapa cuando decidimos salir de nuestro entorno, de nuestra “rutina”. 


Juego de Palabras, nuevos contrastes

Imagina que las levaduras son “lo habitual, la costumbre, lo estable”; de hecho sabemos su función cuando la empleamos en nuestras masas: por ejemplo, en el pan, son las responsables de su volumen, de su sabor y su aroma. Pero, ¿Qué pasa cuando las ignoramos? Puede ser por olvido o por decisión propia, pero en ambos caso, está claro que algo cambiará. Pensemos en los populares Brownis –originados ante el olvido de la levadura en un bizcocho- y ahora mundialmente conocidos. Otras veces, los cocinillas más curiosos y atrevidos cambian las recetas para innovar y buscar nuevos sabores; me identifico con ellos, aunque me defino a mí misma con una “enreilla de los fogones", donde la improvisación me caracteriza. 

Una vez más, en este escrito me encuentro con la similitud entre los ingredientes de la vida y los de cualquier otra receta, donde “la creatividad y la felicidad” son dos utensilios  imprescindibles, para vivir con sabrosura. Todo cambia, los imprevistos se siguen presentando, pero, al final hay resultados, esperados o no, siempre hay opciones si te muestras abierto a ellas.

Como en todo “para gustos los colores”, pero si puedo probar un cocido tradicional –me encanta, sobre todo el extremeño, el de mi madre- y un cocido versionado o deconstruido, mucho mejor y así en todo. Probar e intentar son dos ingredientes de éxito, acompañados de un proceso de aprendizaje y éste será lo que, al fin y al cabo, te saciará y te hará evolucionar.  

Florcaccia, foccacia pero con pan de coliflor

Por supuesto, hay que respetar todos los gustos, eso siempre, pero lo que no vale es un “NO ME GUSTA”, eso que tanto decimos cuando somos peques y no nos gustan la mayoría de los platos; entonces nuestras madres solían decir ¿lo has probado? Pues así, ¡Con todo! Si no sales de las lentejas, los huevos fritos, los macarrones con tomate… no pasa nada. Ahora bien, lo que sí te puedo asegurar que estás dejando de probar muchas cosas ricas, diferentes, que, aunque sean eventuales, te van a dejar recuerdos más que satisfactorios y eso alimenta el alma, vaya que si alimenta, jejeje…

Hasta aquí, mi reflexión de hoy; espero que te animes a probar a hacer las cosas sin levadura 
¡Buen provecho!

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Mousse de limón con Moras


Un postre ligero, digestivo y delicioso

En días como hoy, donde más de uno se pasa las horas en la cocina, poniendo todo a punto para la gran cena que nos espera “la última del año que termina”, pensé en el clásico mousse de limón. ¿Por qué? Es más que evidente, pero te lo resumo bien rapidito.

Las fiestas navideñas, como muchas otras, son días de muchas comidas fuera, mezclas –o “arrebujos” como decimos en mi tierra-, excesos y dulces por doquier. Así que, un postre con limón es siempre una buena elección para terminar un menú. 


Yo me decanté por algo sencillo, elegante y aromático, esto es el Mousse de Limón, más teniendo un limonero en el patio cargadito de limones, jeje… Lo probé y como está muy rico, aquí os dejo la receta.

Ingredientes: 

-   400 ml de nata líquida para montar (2   botes pequeños)
-   4 claras de huevos
-   2 o 3 limones medianos
-   350 grs. de leche condensada
-   3 hojas de gelatina neutra
-   2 cucharadas de azúcar y una pizca de sal
-   Moras u otros frutos rojos

Elaboración:
  • Primero poner la gelatina en agua fría, para que se hidraten (10 min.)
  • Montar las claras a punto de nieve, con una pizca de sal y las dos cucharadas de azúcar (opcional).   
  • Montar la nata y mezclar con la leche condensada.
  • Exprimir los limones para obtener el zumo e incorporarlo a la mezcla de nata; mezclar con movimientos envolventes, para que no se baje.
  • Secar las hojas de gelatina y diluirlas en un poquito de nata o leche caliente. Añadirlas a la mezcla y, finalmente, incorporar las claras a punto de nieve y mezclar. 
  • Para terminar, servir en los moldes deseados, poniendo en el fondo mermelada o coulis de la fruta al gusto (frambuesa, moras, fresas…) y dejar en la nevera al menos dos horas. 
Yo elegí moras, por dos razones, porque las tenía congeladas del verano y –además tenía la mermelada- y porque me acordé de lo rico que está el helado de limón y moras; la combinación es para mí sublime, exótica, refrescante, ácida y dulce. Sin duda, unas sensaciones oportunas para despedir el año y recibir el 2015 con soltura y alegría.

Observaciones: las mousses se puede congelar, por lo que es un postre que podemos hacer con antelación y sacar unas horas antes de su consumo. También es ideal para hacer una tarta con base de galletas o bizcocho. Con frutos rojos resulta agradecido, pero si quieres ser más atrevido, puedes acompañarlo con chocolate negro; una apuesta curiosa y que dejará huella.

¡Feliz y gustoso 2015!





domingo, 21 de diciembre de 2014

Receta Especial Navidad


Crujientes y Apetitosas Sonrisitas 
El espíritu navideño se siente casi desde primeros de diciembre, pues las luces y la decoración típicas nos anuncian que las Fiestas se aproximan. Pero, ahora, sí que podemos decir que queda poquito para estar celebrando la Nochebuena con nuestros seres queridos. Así que, supongo que ya tienes pensado los platitos que formarán parte de tu menú. 

Mi propósito de hoy es darte una receta fácil, que va con todo y que es más que bienvenida siempre, tengas apetito o no lo tengas y, además, es apta para todos los comensales.

La Sonrisa “la anfitriona perfecta que no puede faltar en tu mesa”

Todos pasamos momentos buenos y otros no tan buenos, pero siempre podemos sonreír y de hecho debemos hacerlo. La sonrisa es ligera, deliciosa, barata y va con todo, entonces ¿por qué no cocinarla más a menudo? Escribiendo estas líneas es inevitable no acordarme de mi viaje a Zimbabwe; allí la gente le sonríe a la vida día a día y aunque las cosas no son fáciles, ellos simplemente viven y disfrutan el momento al detalle. Aprendí muchas cosas, pero sobre todo, a levantarme cada día y vivirlo como un regalo, exprimirlo y saborearlo con gusto. 

No voy a enrollarme mucho con este escrito, pues tan solo quería dedicarte unas palabras antes de que el 2014 nos abandone. Además, tú mejor que nadie sabes tu “receta”, así que no te olvides de que tú eres quien la cocinas.

 ¡Hazlo como quieras, pero no te olvides de Ser Feliz!
Gracias por estar ahí, Felices Fiestas y nos vemos en el 2015 ;)

Ah, y ya sabes, ¡Contagia tu Sonrisa!

domingo, 14 de diciembre de 2014

Pudin a la Naranja


Receta Tradicional e Improvisada

Desde niña, los flanes siempre perdían la batalla frente a las natillas y el arroz con leche; pero, eso fue hasta que me topé con el pudin, jejeje

¿Qué es un pudin o budín? Digamos que es una receta de aprovechamiento entre el flan y el bizcocho, tanto en textura como en apariencia. Y es que la base y la técnica son las mismas; siendo el pan, las magdalenas, las galletas, bizcochos o lo que pillemos, el ingrediente que marcará la diferencia. 

Esta elaboración originaria de la cocina inglesa “pudding” se caracteriza por ser una masa a base de huevo y leche “con añadidos de miga” y cocida al baño maría. Hoy te traigo un pudin dulce, pero también los podemos elaborar salados: son típicos los de salmón, jamón york y queso, carne y champiñones, etc.


Receta de Pudin Tradicional a la Naranja

Ingredientes –para 6 personas-
  • 4 huevos
  • 75 grs. de azúcar (5 Cdas.)
  • ½ l. de leche entera
  • 3 Rebanadas de pan bimbo, 1 magdalena y 2 galletas digestive
  • 125 ml Caramelo liquido
  • Ralladura de 1 naranja
  • 1 ramita de canela en Rama
  • Una pizca de sal
 

Elaboración de la Receta

1. Calentamos la leche en un cazo a fuego lento junto con el azúcar, la ralladura de naranja y la canela en rama. Apartamos del fuego en cuanto empiece a hervir. Mientras, deberíamos ir pre-calentando el horno a 220ºC,  con la bandeja del horno cubierta de agua.
2. Quitamos la canela en rama e incorporamos el pan, la magdalena y las galletas en trozos a la leche; dejamos que se empape y trituramos con la túrmix. Añadimos los huevos y volvemos a batir todo bien.
3. Cogemos el molde deseado –preferiblemente, rectangular- y ponemos el caramelo líquido (como un dedo de espesor). A continuación, vertemos la masa despacio en el molde caramelizado.
4. Colocamos el molde encima del agua y dejamos que se haga a 180ºC durante 45 minutos. Para comprobar que está, podemos hacer la prueba del palillo y si sale limpio es que ya está listo.
5. Dejamos enfriar y desmoldamos: pasamos un cuchillo alrededor del molde y colocaremos una fuente –mejor con algo de fondo-, encima;  con cuidado le damos la vuelta al molde y voilá “listo para disfrutar”.

Consejos y Notas a tener en cuenta
- Es un postre ideal para cualquier celebración, pues siempre suele ser bienvenido, ya que es apto para casi todos los comensales. 

- Es delicioso tanto frío como templado; cuenta con la ventaja de que podemos hacerlo uno o dos días antes de su consumo.

- Podemos acompañarlo con nata o helado a gusto – si es neutro, por ejemplo, el de ron con pasas, vainilla, café o nata con nueces quedaría perfecto-

- En nuestras meriendas, con una taza de café o un té y, si lo vamos a disfrutar como postre para finalizar una comida, lo armonizaría con un espumoso “Cava, Champagne o Prosecco”. 

-Por otro lado, puede ser un postre sin gluten si le añadimos bizcochos, galletas o pan sin gluten.

- Por último, me encanta el juego que nos da el pudin, pues su receta está abierta a la creatividad por completo, ya que los huevos, la leche y el pan son ingredientes neutros que son una base perfecta ante nuestros gustos y preferencias. Así, podremos elaborar un pudin de nueces, coco, café, frutas o lalala… ¡Con lo que más te guste!

Sin más, espero que te haya gustado esta receta y que la pongas en práctica muy pronto;  ahora, cara a la Navidad, vienen unos días muy propicios, para que metas las manos en la masa y lo disfrutes con los tuyos. 

PD: esta receta la vi en la web Recetas de Cocina Casera, y la tomé de base, aunque, la improvisación volvió a formar parte de mis recetas y el resultado fue rico rico, jeje...