miércoles, 20 de julio de 2016

BIZCOCHO DE HIGOS SAN ANTONIO


Inventando, improvisando y cocinando de Temporada

Mucho, mucho calor hace en Extremadura, de este que no te deja pegar ojo por las noches, del que, tras la comida, te deja fuera de combate y, en donde, el agua y lo fresquito se convierten en tus aliados de trabajo. En este contexto, los productos de temporada se quitan el sombrero y te dan gozos inmensos, al natural o versionados ¡Tú decides, pero la calidad está servida, es garantía de sabor, de placer!

Entretanto y en base a ello, te presento otro de mis enredillos culinarios, esta vez, con unos Higos de San Antonio, variedad autóctona de mi tierra, junto a los Tiberios y De Rey.

Un bocado jugoso que sorprende y un dulce peligro que enamora


Ingredientes

8 o 10 higos Tiberios
3 huevos
3 tazas de harina
2 tazas de azúcar
1 taza de aceite vegetal
50 grs de mantequilla
½ taza de leche
1 chorrito de vino amontillado (Ron u otro destilado)
1 sobre de levadura Royal
Pizca de sal

Glaseado:  zumo de ½ limón y azúcar glass hasta espesar.

Elaboración

1.- Pelar los higos, trocear y poner en un bol grande, donde iremos echando todos los ingredientes. Añadir el resto de ingredientes y mezclar con la túrmix. Al final, añadir alguna especia si se desea.

2.- Cocer en el horno, previamente calentado, a 180º durante 40 minutos aproximadamente. Ya sabes, el truco del palillo, cuando pinchemos y salga limpio, tendremos nuestro bizcocho listo. Yo cuando está casi casi, apago el horno y lo dejo ahí un poco más, con la puerta entreabierta, así se termina de hacer sin que se me pase o quede seco.

3.- Tras esto, desmoldar en templado y esperar a que se enfríe para cubrirlo con el glaseado.

Finalmente, destacar que el higo es un producto con mucha proyección y que está en plena expansión. En Extremadura hay tres grandes zonas donde el cultivo de la higuera es protagonista desde hace décadas. En la comarca de Badajoz, la producción se concentra en Salvaleón-Barcarrota-Higuera de Vargas. Por su parte, en la provincia de Cáceres hay dos grandes zonas productoras: La Vera y del Jerte, centradas en la variedad Cuello de Dama, y la Villa de Almoharín, principal zona de producción de higos secos.

Nada más, solo animarte a que pruebes este bizcocho; es de los inventos que improviso y me sorprenden gratamente. A mis invitados les encantó, el bizcocho desapareció en un pis pas. Por eso, lo anoté, para que puedas disfrutar tú también de este bocado de temporada que no te dejará indiferente.

Un abrazo #bizcocholovers,

Raquel  

lunes, 11 de julio de 2016

TAPAS-WORK EN ZARAGOZA

La ciudad de la Pilarica es un menú completo en todos los sentidos 

Estuve en Zaragoza hace años, de paso, finalizando el viaje de fin de curso de octavo - creo recordar-. A finales de junio, tuve la oportunidad de volver a esta ciudad y me sorprendió gratamente; es, sin duda, un lugar con mucho encanto y muy buenas tapas. Fueron 4 días muy intensos de trabajo, de puesta en marcha de nuevos proyectos, de encuentros y, por supuesto, también hubo tiempo para disfrutar de la Buena Mesa. 


Mis nuevas aventuras las descubriréis pronto, de poquito a poquito; de momento, os contaré mi experiencia gastronómica en Zaragoza. 

Diversidad culinaria con estilo propio y un sinfín de bares por descubrir 
 

Antes que nada, te diré que este viaje no hubiera sido igual sin la presencia de Eva Pardos, una zaragozana que sabe de muchas cosas, pero me quedó impresionada con el tour que me hizo y todo lo que dejamos en el tintero. Vamos… que si me dice que es guía turística y gastrónoma me lo creo; se sabe cada rincón a la perfección, con su historia, cada bar “con su mejor pincho, su mejor cóctel”, afortunada de que alguien como ella me mostrara la ciudad. 

Bar MR Dumbo, auténtica comida Siria: nada más entrar supe que es de los sitios que se conocen porque alguien te lleva, de los que pasa desapercibido para los turistas. Mi primera cena en la ciudad “un viaje de especias y cultura” a través de las tapas sirias que tomamos: Falafel con salsa de yogurt, Humus, Ugarit (papas con cilantro y mousse de pimiento rojo) y Arayes (pizza picante de carne con tomate y queso). 

Te diré que aquí probé los mejores falafel “croqueta de garbanzo” de mi vida, el hummus también es para anotar. Mr. Dumbo abrió sus puertas en 1985 y es un clásico de comida árabe en Zaragoza, regentado por Nines, su fundadora, y su esposo Abdul. Te sientes como en casa al mismo tiempo que viajando gracias a su auténtica comida siria. Me sorprendió el precio, cenamos 4 personas con bebida incluida por 20 € ¡Increíble! Visita obligada. 

“Mercado Gourmet” Puerta Cinegia Gastronómica: espacio ubicado en pleno centro de Zaragoza, construido sobre una de las cuatro puertas que daba acceso a la ciudad romana, justo frente a la Plaza de España y al lado de El Tubo, zona de tapeo por excelencia. Una propuesta que une gastronomía y ocio al más puro estilo neoyorkino, mezclando la calidad de los productos con el dinamismo que ofrece el Street Food tan de moda en todos los rincones del mundo. 

A destacar los croquetones de Doña Casta, selecta variedad de croquetas, fritas al momento de ordenarlas: costó decidirse, probamos la de rabo de toro con puré de calabaza y la de arroz negro con alioli, riquísimas. Volveré para seguir croqueteando con calidad extra y a probar sus huevos rotos que también son muy sonados. Otro de los puestecitos curiosos es Cervino, donde mis acompañantes pidieron el pimiento rebozado relleno de manitas y una tosta de solomillo –una pinta estupenda y, según mis amigos, un bocado exquisito-. 

Ambos bares participan en Cinegia con sus tapas, pero son establecimientos con solera en la ciudad, referentes del tapeo entre los zaragozanos. Me gustó mucho este mercado; cuenta con una oferta nacional e internacional “todo en versión tapa” que ordenas y van cocinando mientras vas acomodándote en la mesa y ordenando la bebida en la barra central. 

Otros bares míticos y obligados en la ruta de la tapa: solo me dio tiempo a pasar por dos templos del tapeo “de los de siempre en Zaragoza”. No obstante, el tour por la ciudad y las recomendaciones de Eva me han dejado claro que Zaragoza cuenta con un montón de sitios para perderse entre tapas e historia. Además, es una gozada callejear por la parte antigua. 

Hicimos una parada en el Bar el Circo (Calle de Don Jerónimo Blancas, 4), uno de los más antiguos de la capital aragonesa, conocido por sus especialidades entre las que destacan el pincho de tortilla, la ensaladilla rusa, las madejas, los pimientos de bacalao y los huevos rellenos con bechamel –los mejores que he probado, por eso los llamo huevos sorpresa-. 


También nos dejamos ver por el Bar Artigas (Pamplona Escudero, 31), bar familiar fundado en 1967 y que aún sigue elaborando los mismos platos, ofreciendo comida casera de calidad. Tiene una carta bastante amplia de raciones y tapas; nosotras pedimos una ración de pechugas al roquefort, exquisitas, aunque un poco pasadas de sal.

Por otra parte y para acabar con la Buena Mesa que me he marcado estos días, tengo que mencionar a Cristina Mena, a quien conocía desde hace tiempo gracias a los Social Media y a quien tuve el placer de conocer en persona en este viaje. Ella es vegana; yo tenía muchas ganas de compartir una cenica con ella en alguno de sus restaurantes favoritos. Nos llevó a conocer Birosta (C/ Universidad, 3), un bar vegetariano ubicado en el barrio de la Madalena, donde puedes comer tanto vegano como vegetariano. Su cocina es casera, natural y ecológica, además de deliciosa “sabores puros sin filtros” con ingredientes de calidad y cocinados con creatividad. Todos sus alimentos están libres de transgénicos y proceden de agricultura ecológica. 

Cuentan con una carta muy apetecible y entretenida que te obligará a pasarte más de una vez, pues todo no solo suena sino que sabe muy bien. Nosotros comenzamos dippeando con una salsa de champiñones Shitake al vermú y otra de anacardos con olivas, ambas muy ricas, aunque me gustó más la de anacardos. Seguimos con el que fue mi plato favorito “bocaditos de nuez“, unas croquetas exquisitas con parmesano y salsa de cebolla a la canela y con patatas a los dos pestos “rojo y verde”, sabrosas y crujientes.

Yo hasta aquí pude degustar, pero mis acompañantes siguieron con un plato principal, todo con una pinta estupenda: Falafel Kebab en pan libanés con salsa raita, Burger de soja con salsa veganesa y catsup y Tosta Birosta de Otoño con oaté de champiñón, tomate seco y olivas negras. 

También hicimos una visita al obrador Toque de Canela, con los que babeo literalmente desde que les sigo a través de las redes sociales. Sandra y David son los artífices de la magia dulce que emana de esta pastelería, en San Vicente de Paúl (centro de Zaragoza). Se definen como una “pastelería artesanal creativa” y merecen una mención especial; otro día os hablaré más de ellos, porque tengo que regresar para perderme entre sus creaciones y su buena energía.


Como habrás visto, si no has estado en Zaragoza, merece mucho la pena y, como en cada viaje, la compañía es un plus a tener en cuenta. Feliz de haber pasado unos días estupendos, con mucho aprendizaje y lleno de nuevas experiencias gastronómicas. Como es habitual en mí, siempre que viajo, vuelvo con algún recuerdo comestible en la mochila. No hay nada que más me guste que volver a saborear destinos desde casa; esta vez, cómo no, el paquete vino marcado con garantía de calidad alimentaria, pues me traje una Trenza de Almudévar, de la pastelería La tolosana. Es uno de los dulces más representativos de Aragón, es única, una delicia en boca y una experiencia inolvidable. 

Para terminar, agradecer a todas las personas que me han acompañado durante mi visita en Zaragoza, en especial a Eva, por mostrarnos sus rincones favoritos y explicarnos todo con tanto detalle, se nota que está encantada y orgullosa de su ciudad. 

Seguimos viajando y cocinando nuevas ideas. 

Un abrazo a todos gastrolovers :)

domingo, 3 de julio de 2016

TARTA DE QUESO Y FRESAS “CALIDAD EXTRA”


Con productos artesanos, de temporada, creatividad e improvisación

Tartas de queso hay muchas, según el queso empleado, con o sin cocción, con o sin galletas… 

Pero, sin duda alguna, la versión cheesecake es la más internacional y recreada; a partir de la original, la famosa tarta de queso se ha diversificado y, hoy en día, la tenemos de todo cuanto deseemos. Triunfan tanto las más básicas –de limón, moras, melocotón, fresas…- hasta las más extrovertidas, con oreo, huesitos, donut, etc. 

Creo que todas tienen cabida, tienen su momento; para comerla con más asiduidad o como postre, será mejor una tarta de queso básica, refrescante. Mientras que para una merienda, podríamos apostar por una creativa, más contundente.

He de reconocer que soy una enamorada de las tartas de queso ¡Me encantan! Al igual que me pierdo con el queso. Últimamente, he descubierto un queso fresco que nos encanta en casa, es extremeño, de cabra y elaborado artesanalmente por la empresa Mª Jesús Sequedo Romero (Zahinos, Badajoz). Había overbooking en casa en el sentido quesero y pasaba lo mismo con las fresas –mi padre se presenta con una cesta cada dos por tres-, además no había postre, solución “cocinar sobre despensa”. 

Te diré que no estaba segura de lo que iba a salir de la improvisación ese día, pero tras probarla, yo misma me sorprendí. Una tarta de queso, ligera, fácil y deliciosa, sin queso crema, sin horno. Te dejo la receta y no la leas, ponte con ella ¡Te gustará!


Tarta de Queso y Fresas “a la extremeña”

Ingredientes:
300 gr. de fresas naturales
1 Queso fresco de cabra
250 ml de leche semidesnatada
5 hojas de gelatina neutra
4 Cdas de azúcar (80 gr)

Para la base:
1 paquete de galletas tosta rica/ (150-200 grs)
100 gr. de mantequilla

Cobertura:
Vinagre de Módena/de frambuesa
80 gr. de azúcar

Elaboración:
1. Para la base de galletas: triturar las galletas y mezclar con la mantequilla derretida, añadir una pizca de sal. La masa debe quedar homogénea y manejable. Suelo utilizar las galletas tipo digestive, pero esta vez lo hice con tosta rica y también quedó muy rica. La cantidad dependerá del grosor que quieras; también puedes añadirle frutos secos. Cubrir la base con la masa: en plato con el aro del molde de 20 o 22 cm. Reservar en nevera. 

2. Para el relleno: en un recipiente hondo, mezclar el queso en trocitos, con el vaso de leche y el azúcar. Triturar con la túrmix. Finalmente, añadir las hojas de gelatina (previamente hidratadas y disueltas en un poco de leche caliente). Verter la crema de queso sobre la base y enfriar. Cuando esté cuajada, cubrir con las fresas marinadas. 

3. En mi familia, en época de fresas siempre las han marinado para que aguantaran más con vinagre y azúcar.  Cortar las fresas y ponerlas en un bol con azúcar y vinagre de Módena a gusto (mejor la noche de antes).  Cubrir con las fresas y añadir un poquito de vinagre de frambuesa si se desea, le da un aire interesante. 


La verdad, no creí que iba a quedar tan rica y tan ligera, pero te la recomiendo con mucho gusto. Por otra parte, decirte que las fresas marinadas es una buena opción para conservarlas; deliciosas solas o combinándolas con yogurt, natillas o helado. 

En cuanto a la presentación, puedes hacer una tarta grande o mini tartitas, incluso en vaso como está tan de moda ahora. Otra opción aún más fácil, es cubrir el queso tal cual o en trozos con las fresas, en plan milhojas de queso y fresa con un poco de sal maldon, seguro que es un postre a tener en cuenta. 

Espero que te haya gustado. Ya me contarás.

domingo, 26 de junio de 2016

"COCINA PARA UNO": reflexiones constructivas y prácticas


Si vives solo o frecuentemente tienes que cocinar solo para ti, este post te vendrá de rechupete :)

Hoy en día y desde hace ya bastante tiempo, el tupper es el gran aliado de quienes hacen el almuerzo en la oficina; en nuestro país, lo es de la gran mayoría. Comer en casa a diario es un lujo minoritario, sobre todo en las grandes ciudades, así que, siéntase afortunado quien pueda disfrutar de este hábito en su rutina. He de decir que en Extremadura es lo habitual, pues en 10 minutos estás en casa, te da tiempo a comer, tener una mini siesta y volver a la oficina si es que tienes jornada partida. Es una de las cosas por las que vivir en Badajoz mola; una ciudad pequeña que no deja de crecer, cada vez con más oferta turística/gastronómica, buena gente y buena mesa.


Bueno, te toque comer en casa o en la oficina, si vives solo/a entenderás el mensaje a la primera. Aspectos que alimentan la cocina para uno: 

- Cocina rápida en casa o take away
- Poca dedicación
- Comida elaborada o preelaborada
- Aburrida
- Falta de motivación y atención

Todos estos aspectos pueden derivar en una dieta poco saludable; son más que lógicos, pues comer en familia es uno de las mejores prácticas para una alimentación adecuada. Pero, las circunstancias son las que son y hay que adaptarse al estilo de vida, como nos adaptamos a todo al fin y al cabo. Mi objetivo de hoy es dejarte mis reflexiones sobre el tema y darte unas pequeñas pautas para comer bien aunque estés solo. Toma nota y ya me contarás:

- Compra alimentos frescos y de fácil elaboración, además de variados: es el inicio para comer bien y hacer unos platos saludables.

- Pon un poco de interés y creatividad para hacer platos atractivos: la presentación importa y mucho "comemos por los ojos", incluso si lo que te vas a comer es un yogurt con cereales y otras cosas para cenar -es uno de mis vicios-, hazlo que diga "cómeme". Cuando compartía piso, mis compañeras, me decían "¿no te ibas a por un yogurt?" y yo decía sí, sí... estoy en ello: le dedico unos 5 minutos y el yogurt deja de ser simple para ser "mi yogurt del día, en base a mis apetencias y mi despensa, jeje".

- Ten siempre recursos de despensa, yo los llamo comodines, porque te sacan de más de un apuro y caen bien con casi todo. Ej: cuscús, arroz, lechuga, huevos, tortillitas de maíz y conservas. 

- Si comes en casa, prepara el plato como lo prepararías para un invitado, así, harás algo presentable y, aunque solo, disfrutarás más del almuerzo; te llevará el mismo tiempo, solo tienes que prestar atención y cuidar la presentación. 

- Si no te queda más remedio que comer de tupper, las ensaladas variadas son una opción perfecta, con la vinagreta por separado y algunos picatostes o frutos secos. Otra opción es cocinar platos más elaborados “guisos” y congelar los tuppers: por ejemplo, lentejas, de un golpe puedes hacer 8 tuppers, es decir, para comer lentejas una vez por semana durante dos meses. Comer de tuppers es sin duda algo muy saludable, es comida casera y, además, siempre comerás la cantidad justa, no se puede repetir, jeje… Evidentemente, también más económico. 

- Practica la cocina de aprovechamiento o de reciclaje; creo que yo me hice una experta en este tipo de cocina hace ya mucho tiempo, pues en casa siempre hay sobras y yo siempre ando reinventando con lo que hay en la nevera. 

-  Cuando hagas pasta, arroz, cuscús, haz siempre de más; una parte la preparas de una forma y, la otra, la guardas en un tupper con un chorrito de AVOE. 

- Ten siempre botes de legumbres ya cocidas en la despensa; en un pispás, harás un plato rápido y nutritivo, tanto un guiso como un salteado o una ensalada. Así, unos garbanzos tipo cocido exprés, un salteado de garbanzos con gambas o mismamente con unos tomatitos y queso feta en versión ensalada. 

Cocina de lata: me refiero a las conservas. Hoy, la oferta de conservas es enorme, además de calidad. Puedes disfrutarlas solas como aperitivo o hacerlas protagonistas de tus platos. Cuando no hay tiempo para cocinar, en 10 minutos puedes tener una receta saludable y deliciosa gracias a los productos en conserva. Uno de mis preferidos son los mejillones en escabeche o en salsa de vieiras. Recientemente, hice un guiso de guisantes con ellos y quedaron exquisitos (son los de la foto). También, los uso en ensaladas, para revueltos tipo Bacalao a bràs, para hacer una fideuá o un arroz e incluso me sirvieron para inventar la crujillonesa “torta de papas con mahonesa de mejillones”.

Por experiencia propia, sé que comer solo a veces no es lo más adecuado, la compañía es fundamental, pero no por eso debemos descuidar nuestra alimentación. En mi caso, aplico muchos de los consejos aquí mencionados, aunque tengo que mejorar,  porque me gusta cocinar para los demás, para sorprenderles y que disfruten con los sabores de mis creaciones. Eso sí, he de decir que también he aprendido a disfrutar de mi almuerzo en solitario, con mi copa de vino, reflexionando… Eso hice hoy y he aquí el resultado, un reflejo de un momento personal que estoy segura muchos compartís conmigo.

No lo olvides, comer solo no solo puede sino que debe ser atractivo, hay que buscarle su lado positivo y disfrutarlo. Sin más, espero que te haya gustado mi reflexión y, sobre todo que, si reúnes los requisitos, te sea práctica en tu buen vivir.

¿Qué te parece mi propuesta? No dejes de contarme, me encantará oírte.