Cóctel de Sensaciones, Perrachica, Sinestesia Gastronómica

Cóctel de Sensaciones y Gratitud de colores

Respiro, ligera corriente de aire que me lleva a imaginar la brisa del mar, suena el Madrid de los Domingos por mi ventana, lo es, es el momento perfecto para dejarse llevar por las emociones vividas y compartirlas. Te voy a contar 2 de las últimas experiencias, pero, antes de ello, quiero invitarte a que, mientras procedas con la lectura, vayas pensando cómo sería tu cóctel… Ya me contarás.

Zumo Natural Especial Sinestesia Gastronómica

A mitad de semana, José Luis, boliviano afincado en Madrid, actualmente estudiando cocina y trabajando en una frutería del Mercado de Vallehermoso, me comentó que tenía que pasarme por allí antes de irme de vacaciones y probar las nuevas combinaciones de zumos en las que estaba trabajando. Le dije, cuenta con ello, pero con una condición –me hacía ilusión jaja- tienes que prepararme “Sinestesia Gastronómica en un vaso”; le dije “me gusta lo agridulce, fresco y que contenga inquietud, sorpresa… ea a ver qué haces.

Batidos, Zumos Naturales, Mercado VAllermoso, Sinestesia Gatronómica
Zumo Sinestesia Gastronómica; ácido, dulce, refrescante, inquietante con esperanza latente

Sinceramente, acertó de lleno con un zumo a base de melón, pepino, berza, lima y jengibre. Verde intenso –mi color preferido y eso no se lo dije-, fresco e interesante en boca; perfecto para las tardes de verano, te quita la sed y te sacia: zumos saludables, totalmente naturales. Sé que estas recetas que elabora irán encaminadas a un proyecto o, al menos, es lo que me gustaría pensar, más allá de ser “elaboraciones fuera de carta en una frutería del Mercado”, son tan buenos que tienen alma de protagonistas en carta. A por todas y enhorabuena José Luis.

Taberna Multiespacio PerraChica, el “chic chic” de Chamberí

Vaya, van cayendo “pendientes” y de nuevo de casualidad. Por fin, visité PerraChica  (C/ Eloy Gonzalo, 10) para festejar el cumpleaños de César Valarezo, ecuatoriano afincado en Madrid, cocinero con amplia trayectoria y en  continuo aprendizaje, que algún día dará el paso, pasará a ser emprendedor, lo sé. Mientras, te animo a poner en marcha el tecleo y darle trabajo al detallazo de Lara.

El local llama la atención desde fuera y ya cuando pones un pie dentro ni te cuento, es como pasar a otro rollo: te ves sumergido en uno de esos locales guays que salen en las películas con guaperas, estilismo y mucho postureo de por medio, muy del estilo de los que visitan las chicas de la afamada serie Sexo en Nueva York. Es agosto y el local estaba a rebosar; por lo visto, aforo completo cada día desde su apertura en 2015. Nos acomodaron en una mesita baja muy chuli, con sillas y un sofá; enseguida vino el camarero a tomarnos nota, muy majo y atento durante toda la velada.

Berenjenas con Hummus, Perrachica, Sinestesia Gastronómica
Bocado crujiente y con un hummus que invitaba a mojar pan, no digo más.

La oferta gastronómica va en sintonía, platos cosmopolitas, curiosas combinaciones muy dadas a poner en práctica “compartiendo”; probamos las berenjenas en tempura con miel y hummus –muy ricas y el hummus fabuloso-, tiraditos de vieras y lubina con totopos –bueno en sabor, aunque la presentación no era nada atrayente y de los totopos se podía haber prescindido-, Fideuá con rabo de toro y mahonesa de wasabi –espléndida, muy sabrosa, melosa y genial con el toque del wasabi- y las Gyozas Carlos III de cocido madrileño, crema de garbanzos y su caldito –acertadísimo y el caldo de cocido de cocción lenta, lleno de sabor-.

Fideúa Rabo de toro con wasabi, Perrachica, Sinestesia Gastronómica
Mezcla de sabores potente que no dejó a nadie indiferente, recomendable

El punto fresco y el paso a paso lo marcó “Tarao” (vino blanco, verdejo), vino que más sale en la casa.

No nos quedamos a tomar el cóctel allí, queríamos seguir ON y no apalancarnos en un único lugar. Tras lo vivido, os recomiendo que paséis por la PerraChica, es un local para ver y, además, la cocina y el servicio están a la altura de las apariencias. César y José Luis han probado varios de sus cócteles y son espectaculares, para disfrutarlos no hay que pedir reserva, tan solo pasar a una de las dos barras que tienen. Para cenar, hay que reservar previamente.

Tiraditos de Vieiras, Perrachica, Sinestesia Gastronómica
El tiradito de vieira bueno, pero la presentación muy sosa y los nachos sobran…

Tras la cena, fuimos a Tapanco (Calle de Trafalgar, 10) a tomar una copa, local chulo para tomar algo en el interior o en la terraza salvo cuando haga mucho calor como ayer. De ahí, pasamos a Malasaña -qué raro yo por allí jaja- y acabamos en un antro venezolano con cueva en el sótano, cachimba y caipiriña en mi caso (por cierto, muy buena, menos mal). No recuerdo el nombre del local, solo sé que si no nos lleva la Relaciones Públicas que nos pilló por la calle, no lo vemos ni con lupa.

Tapanco, de copas por chamberi, Sienstesia Gastronómica
Segunda Parada de la noche con canción de cumple incluida, César gracias por compartir el inicio de tus 32 :)

Mi noche terminó aquí, me retiré a tiempo, perfecta, dejando el baile para otra ocasión y con una experiencia que me encantó y, por eso, la comparto. Ayer, juntos a la mesa, dos ucranianos, un boliviano, dos ecuatorianos y una extremeña; me encantan las reuniones llenas de matices, de aromas, de culturas, de historias variopintas como las que ayer pusieron el mantel. Momentos que llegan si una quiere, si una se abre al mundo, si sale de las monotonías y los círculos de siempre.

Estas han sido mis sensaciones de la semana, con cóctel “sinestesia style” incluido ¿Cuál es el tuyo?

PD: Las sensaciones van cambiando a lo largo de la vida, se perciben distintas, se nutren de matices según amplias camino y visión. Espero que tu cóctel esté combinando buenas sinergias, si no “armoniza” es que algo debes cambiar ¡Piénsalo!

Sinestesia Gastronómicas, de copas por chamberi
En una cueva de Malasaña, donde no bailamos, pero reímos y compartimos historias

Gracias a todos los que hacen posible que yo pueda saltar las sensaciones del corazón a la pantalla, esta vez, César y su hermano, Lara y su marido, José Luis… Repetiremos con Cinthia -no me olvido- y con el Macallan de los Roca -mis promesas se cumplen siempre, si no hay nada que las haga inviables.

Azotea del Círculo de Bellas Artes, Madrid

Madrid, Ciudad Abanico, todo y MÁS

Quién se aburre es definitivamente porque quiere, y ojo, que no tienes que vivir en una gran ciudad para ello. Eso sí, si vives en una ciudad como Madrid, las oportunidades están en plena efervescencia, cada minuto, cada segundo… siempre está pasando algo en algún rincón de la capital.

Hace algunos años no quería perder evento que llegara a mi buzón, ahora, dosifico, selecciono; bien es sabido que todo en exceso satura ¿No? En ocasiones, es inevitable “se te juntan mil cosas y tienes que ir”, entonces, mi consejo es que trates de tener “una rutina saludable”; de vez en cuando, bienvenida sea la resaca si la causa fue una píldora de sonrisas y bailoteo.

Dicho esto ¿Me has echado de menos? Seguramente, como todo el mundo está de vacaciones, habrás pensado que yo también lo esté, pero no, aún toca esperar un poco para estar debajo de la sombrilla jaja… Los excesos tequileños del pasado fin de semana, rompieron la rutina dominguera del tecleo; además, Sinestesia, escribe cuando siente ganas de ello, si se ve forzada o sin inspiración, prefiere esperar.

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Sexto Sentido Cocina, Sinestesia Gastronómica, Gastrosofía, Raquel Contador

Sexto Sentido, Ingrediente Cognitivo de la Receta

En el escrito anterior, hablé del sabor de las ilusiones, esos pálpitos que nos tientan, que nos motivan… A cada uno nos llegan de una manera, pero está claro que son nuestro motor, nuestro impulsor, son la lecitina de nuestra emulsión.

Estos días, con mucho calor y con la mente soñando en viajar –ya no queda nada para las vacaciones, es el último trecho- he tenido varias experiencias gastronómicas, sin contar los enredillos culinarios variados que me hago yo “como las tostadas de guacamole con caballa, Pimentón de la Vera y AOVE con las que he iniciado alguna que otra mañana, anda que no están ricas ni na, jajaja”.

El caso es que dos cosas han marcado los momentos recientemente vividos, las armonías-la compañía y ambas forman parte del sexto sentido, así que, bienvenido, siéntate a charlar conmigo.

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¿A qué saben las ilusiones?

Vagas a veces, palpables en ocasiones…

Un tiempo loco el que tenemos, diluvios en julio, inundaciones, quizás consecuencias de ese cambio climático en el que navegamos, quizás ciclos inevitables, todo gira, todo cambia.

Estos días nublados me incitan a la reflexión, me llevan al pasado, al futuro, me remueven, más cuando un periodo vacacional ya es una obligación –sí, ya esperando las vacaciones, ese sano descanso, de mente, de cambio de ambiente, de recargo de pilas-. En medio de todo, siempre hay algo que permanece o así debería ser “la ilusión”, hoy hablaré contigo ¿Me lo permites?

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Tapas&Blog, 2010, cata de vinos con amigos; ilusión que surgió en Maceiras y continuo largo y tendido. 

La verdad, por natura, me ilusiono con las pequeñas cosas, sueño despierta y me gusta el sabor que ello aporta a los quehaceres que se cocinan. Desde hace días, alguna ilusión me ronda, pero me inquieta… Ello me hizo pensar en los sabores de las ilusiones, paseos crujientes, efímeros, ardientes.

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Palma de MAllorca, Sinestesia GAstronómica, MAsterD MAllorca

Bocados Digitales, móviles caminantes

Fin de semana de relax, inesperado; el plan para festejar el día del orgullo se calló, mientras otros que venían a mi mente se quedaban en meras ilusiones. Esta tarde, si todo fluye, iré al teatro y, con ello, coronaré este domingo que inicio, como es habitual, tecleando.

Estos días ando pensando mucho en la digitalización de la Sociedad, en cómo nos arrastra, cómo nos hace adictos sin que nos demos cuenta. Cada día, camino 40 minutos para ir al trabajo y no hay persona que no me cruce que no vaya con teléfono en mano. Yo voy escuchando música e intento desconectar los datos mientras voy andando –aunque reconozco que alguna vez me he tropezado por ir contestando algún mensaje- ¿Dónde vamos a llegar?

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Hogaza a los 5 quesos por Gabriela, del catering Cattaleya. Mucho éxito.

Sabor volátil, recuerdo efímero, honesta calidad

Permíteme un inciso antes de arrancar con el “no sé qué” que te voy a contar –créeme que aún no lo tengo claro- para comentarte que, en días de plena ocupación laboral, donde la perfección y el control quieren marcar el ritmo, aquí “la que te teclea” está intentando romper ciertos hábitos en pro de mejorar ¡Claro está! (No te los voy a contar, eso lo dejo para otro día). De ahí que, el pasado fin de semana, hubiera ausencia en mi post semanal y que hoy esté siendo sinestesia el sábado en vez de los domingos.

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Desfile de Croquetas, cremosa simpatía

Me gustan las croquetas, sí, mucho, pero también es cierto que las como muy de vez en cuando; es de esos bocados que cuando una pasa mucho tiempo sin comerlos, el cuerpo te los pide “apetencias inciertas”.

Las croquetas son como un folio en blanco: creatividad ilimitada en esencia, pero con un matiz que las define “la cremosidad”, esa suavidad que no todo el mundo logra, unida a la apariencia crujiente que se debe demostrar en boca. El formato es variado, las ovaladas son las tradicionales, pero las redondas cada vez han cobrado más protagonismo, dejando el aspecto cuadrado para momentos de poco rodaje. El sabor es camaleónico, abierto a los gustos, aunque las de jamón o cocido suelen ser las más populares ¿No crees?

Un dicho también las acompaña “las de mi madre son las mejores” (en mi caso, mi madre jamás hizo croquetas, sí mi abuela, aquellas croquetas de bacalao qué tan deseadas eran y que caían requetebien en la romería bajo la encina).

Un avance reflexivo y croquetero para el comienzo del post debido a que el sábado noche estuve, por fin, en la Gastrocroquetería de Chema (C/Barco, 7). Lo tenía pendiente y quería festejar mi cumple por adelantado; siendo croquetera me pareció buena idea y allí que me planté.

Experiencia resumida de la velada que compartí con mi amiga Cinthia

Nada más entrar, buen rollito el que se respira, gente disfrutando, buenas vibraciones. Nos asentamos y visionamos las mesas, cada una de una manera, al igual que cada plato, cada vaso, cocina vista al fondo. La bienvenida es simpática y profesional –ingredientes que van alimentando el momento, preparando el apetito que se abre con el aperitivo de la casa “un humus muy particular y especiado-. Dije “uhm… empezamos bien, el aperitivo es bueno, buena señal”.

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Aperitivo de la Casa “Humus diferente, al estilo de Chema”, para repetir

Un amigo que me permito el lujo de citar “Gonzalo Sol” me dijo una vez, si pones aperitivo que sea excepcional, que invite a preguntar por él e incluso a meterlo en carta si encandila; para poner algo incorrecto, mejor unas buenas aceitunas o unas patatas fritas”.

Pedimos un par de dúos de croquetas de patata trufada y costillas asadas y de sepia en su tinta gratinada. Ambas muy ricas y en su punto cremosito.

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Para terminar, pedimos una ración de Takoyaki de pulpo a la gallega con salsa kimuchi –versión japonesa del kimchi coreano–; especie de buñuelos de papas y pulpo, con pimentón y mahonesa asiática. Para mí, fue la más rica de la noche –olvidé que los takoyakis eran buñuelos, si no, hubiéramos pedido otra cosita, porque tanta croqueta por mucho que gusten satura, jeje-.

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Takoyaki de Pulpo y Patatas con Mayonesa de Kimuchi, espectaculares

Ahí lo dejamos, las croquetas versión dulce –tienen de tiramisú, de oreo, lemon pie…- para otra ocasión, nosotras nos fuimos al Mercado de San Ildefonso (C/ Fuencarral, 57) a tomar la última copa de la jornada –vaya ambientazo que se marca este sitio, una auténtica gozada que anima a seguir de fiesta.-.

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Como te habrás dado cuenta, recomiendo ir a la Gastrocroquetería, eso sí, no vayas con expectativas pensando que vas a comer las mejores croquetas de tu vida –están buenas, tienen variedad y combinaciones curiosas, pero son su versión de la afamada receta sin más-. Ves porque croquetearás a gusto, serás bien atendido y  probarás croquetas distintas; nos tomaron la comanda con una sonrisa, nos despidieron con una sonrisa, salimos diciendo ¡Ha merecido la pena, volveremos! Enhorabuena al equipo, un concepto muy chulo y un servicio que destaca por su oportuna cercanía.

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Por cierto, seguro que estás leyendo esto el 5 de junio –día en que se cumplen unos tantos de mi llegada a la tierra- y, como sé que me vas a felicitar, te doy las gracias por leerme y por las felicitaciones, me tomaré un día impregnado de buenas sinergias a tu salud.

EL loco Antonelli, La Chispería de Chamberi, Empanada de Callos de Pulpo, Sinestesia Gastronómica, tapas

El lado bueno de las cosas, TIC-TAC

El tiempo, el ingrediente más generalizado y personalizado

Si te paras a pensar en la palabra “tiempo”, en todo lo que denota, ves que todo, al final, es tiempo. El tiempo es el mismo, pero cada persona lo percibe de una manera, a veces más rápido, otras más lento; las circunstancias son aquí decisivas también. Hay varias frases que vienen al caso y que me gustaría remarcar “todo llega a su tiempo” y “todo pasa por algo”; no está demás decir que, en lo que a cocina se refiere, el tiempo es realmente el jefe, cada ingrediente tiene su tiempo de cocinado y de conserva. Todo esto porque, de madrugada, me desperté y me vino a la cabeza este comienzo… Creo que estoy un tanto flipada y te prometo que no he fumado nada, jeje

Ya que que este tic-tac me ha robado el sueño, voy a reflexionar un poco sobre ello; el tiempo es muy importante para el crecimiento personal, vamos madurando, gloria bendita y, si mientras, viajas y conoces otra cultura, la apertura de mente es un bien que llega y que te cambia por completo. En el 2012, tras 11 años en Madrid, salí literalmente escopetada; dejé el trabajo, la saturación de todo me podía, las circunstancias en aquella época… Tenía la vida hecha (un trabajo en agencia gastronómica, novio, rutina, gym al lado de casa…) ¡Qué ilusa que era! Ahora, la base es la misma, la que pisa es distinta.

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Jaima Terraza Madrid, Ganges Restaurante Madrid, comida hindú madrid, Sinestesia gastronómica

Ganges, viaje a la India en el Centro de Madrid

Experiencia comestible, llena de matices con dotes de honestidad y autenticidad

Pensar en positivo, sonreír, preservar la ilusión, respirar profundo y ser consciente del valor de los pequeños detalles son, sin duda, actos que llenan de luz a la persona que los practica. En ocasiones, con bastante frecuencia, ello deriva en sorpresas maravillosas, experiencias únicas que te llenan sanamente. Mi último regalo fue la experiencia en Ganges y hoy lo abro para ti ¿Te enrollas conmigo? Será un viaje distendido, abierto… ¡Allá vamos!

Ganges es el restaurante de comida India más antiguo de Madrid, abrió hace 30 años cuando sus dueños Ramón y Conchi decidieron lanzarse con esta aventura con el fin de brindar lo mejor de la cultura hindú en todos los sentidos. Tiene una ubicación céntrica (C/Bolivia, 11), cerca del Estadio Santiago Bernabeu y Avenida de América. No puedo creer que no lo conociera, pero me alegra que inesperadamente acabara cenando en este lugar.

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Ciudad sin Tiempo, Copenhague y su “Hygge”

“No hay que masticar recuerdos, solo anhelarlos, haciendo nuevos, cerrando círculos, avanzando libre, sin peso”

Un impulso me llevó a reservar un vuelo a la capital de Dinamarca, en parte movido porque uno de mis mejores amigos está viviendo allí. La verdad, no hice investigación previa, marché con la maleta, mucha ilusión y ganas de desconectar. Creo que es el primer viaje en el que no llevo anotaciones gastronómicas de visita obligada, lo siento, pero, esta vez, quería dejarme llevar, no pensar, disfrutar la espontaneidad en su punto más álgido.

De vuelta en Madrid, con ganas de transmitir mis impresiones, allá vamos.

Empezamos por el tiempo y es que en Copenhague puedes vivir más de tres estaciones en un día, yo lo comprobé “el calor y el frío se combinan locamente” en el trascurso del día. Tuve  suerte porque disfruté de un finde soleado aunque, en las noches, el abrigo era necesario. Paré el tiempo en mi ser, no móvil que valga –solo al llegar a casa-, fluí en una ciudad donde el relax se respira a cada paso, será por eso que dicen que es “la ciudad más feliz del mundo”, su modo de vida y que los daneses llaman “hygge”.

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Atardecer, cóctel de sensaciones, arquitectura de cuento, belleza ante los ojos.

Ciudad plana, donde la bicicleta es uno de los medios de transporte más característicos, casas de colores llamativos, edificios emblemáticos y que llaman tu atención por su bonita fachada o por su diseño de contraste. Las personas con su especial carisma danés, altas en su mayoría, blancura en su piel, pelo rubio o cobrizo y su caminar pausado… No hace falta observar mucho para ver que obesidad hay poca en esta ciudad, gente haciendo deporte a todas horas, dieta saludable pero con cerveza incluida –es la bebida más popular y cuentan con una gran variedad de cervezas artesanas-. A pesar de ser una ciudad turística, no sientes saturación ni hay mucha aglomeración “solo en horas puntas y en días concretos”.

Si visitas la ciudad, por supuesto, no debes perderte los puntos clave de interés turístico; los Jardines de Tivoli, Nyhavn –el puerto-, la sirenita, Rosenborg Castle, El Palacio de Christiansborg, El Museo Nacional, entre otros. Todo está relativamente cerca, por lo que puedes disfrutar con calma y pasear por sus calles sintiendo su autenticidad. Hay varios Food Market tipo street food –sí, de esos que han emergido por todas partes en los últimos años- y el take away es algo muy habitual –gente comiendo a pie de calle, en los parques, frente al puerto-, heladerías con waffles en carta y muchos puestos de comida por las calles “tipo hot dog”.

Al caer el día, los bares atraen a todos los transeúntes “locales y turistas”, pues en casi todos hay música en directo; es, sin duda, una ciudad donde muchos músicos de todo el mundo hacen estancias para seguir su ritmo de vida, muchas veces nómadas y en solitario. Las danesas son muy seguras, se alzan de las sillas y bailan como si estuvieran solas, no buscan ser miradas, se nota que sienten felicidad, sus movimientos las delatan.

Voy a mencionar brevemente algunos de los sitios por los que pasé, por si algún día estás por allí y quieres acordarte de mí.

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Smørrebrød”, aquí tan solo un ejemplo de las tostas más típicas de Dinamarca, estas con gambas y crema de queso.

Copenhagen Street Food: es un mercado de comida callejera que representa gran parte de la cocina internacional, por supuesto, también encontrarás los “smørrebrød” –los bocadillos más típicos daneses que son tostas de pan de centeno con infinitud de ingredientes de cobertura-. Yo opté por un Falafel Pita en el puesto Fala Fala que fue una gozada (súper sabroso, crujiente con humus y salsa Tzatziki; me encantó y lo disfruté al compás de un chato de vino blanco La Segreta). Se escuchaba música de fondo, tumbonas frente al mar, ambiente chill out al son de los rayos de sol…

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La imagen no le rinde homenaje al sabor y la textura que envolvían este bocado entre humus, salsa de oriente y falafel. Brutal.

Un plan que no quería terminar. Sencillez a bocados, mente en blanco. Hago un inciso –no por ser comida street food es barata, el almuerzo salió por unos 14 euros con un coste de 6 euros por un chupito de vino, jaja, pero merece la pena, por el ambiente, la experiencia y las apetencias.

El mercado se inauguró en la primavera de 2014 en la zona del Papirøen, un antiguo almacén industrial que servía para el almacenamiento de papel.

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Frente al mar, tumbonas cono en la playa, música de fondo y mucho bullicio “agradable, cálido”.

Food Market Torvehallerne: otro mercado similar al anterior pero más gourmet, similar al Mercado de San Miguel de Madrid o la Bouqería en Barcelona, con tiendas especializadas por productos y con más oferta de platos locales. Recomendables los fishedeller –especie de buñuelos de pescado- y los mencionados smørrebrød –de arenques, salmón, patata con cebolla caramelizada y casi siempre acompañados de una salsa-, los panes sobre todo de centeno y, en dulces, los kanelsnegl –bollitos de canela- las galletas danesas; no hay que olvidarse de los helados –capirucho por allí, capirucho por allá-. El mercado está cerca del lago Søernes Bådudlejning donde se visiona el puente Dronning Louises y las barcas en formato cisne complementan la experiencia. Puedes comprar lo que más te apetezca y tomarlo frente a este paraje tan especial.

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Momento relax, calma y naturaleza se tiñen de gris al compás de la brisa en este enclave frente al lago.

La comida tailandesa y japonesa también están bastante presentes; me tomé unos noodles muy ricos, eso sí, no recuerdo el nombre del local, a pie de calle en la zona de las tiendas. Esta es quizás la oferta más económica si quieres optar por restaurantes, aunque, evidentemente, animo a disfrutar la comida autóctona.

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Noodles con pollo y salsa al curry, punto picante y vegetales variados. Una delicia muy liviana.

Joe & the Juice; una franquicia danesa que ofrece batidos, zumos y cafés con una corta pero perfecta selección de bocatas con pan de centeno. Yo opté por el Tunacado, un bocadillo finísimo y muy crujiente de atún, aguacate y tomate con una salsa de eneldo. La verdad, recomendable.

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La vista lo dice todo, un bocado saludable, crujiente y sabroso “tunacado bien aprovechado”.

Espresso House “Starbucks a la sueca”; pues eso, un local acogedor para tomar un café o un batido relajadamente. Si no tienes compañía, es perfecto para disfrutar de un buen libro o checkear el móvil pues tienes wifi gratis.

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Capuchino de la casa danesa; hay gran variedad de cafés y muy recomendables los ice coffee.

Picnic improvisado: hacía un día radiante, poco usual en la ciudad, perfecto para improvisar un picnic. Compramos take away (wrap de pollo en mi caso y unos chips de miel&barbacoa como contrapunto perfecto) y nos montamos un almuerzo de película en el parque de Kastellet.

El sol cae, la magia un tanto dandi y bohemia te atrapa, te entusiasma, te contagia “Ruta de Bares”

Si la ciudad es bonita de día por su colorido, la felicidad y el aire puro que se siente de noche, una se deja embaucar por los ritmos y el bullicio leve de la gente –cenas al compás de las velas en las terrazas, parejas confidentes, turistas que ríen y conversan, cervezas gigantescas al alza-. Es aquí donde la música es protagonista, pues casi todos los bares ofrecen música en directo, bandas o en solitario; la verdad es que la velada invita a quedarse hasta altas horas de la madrugada. Es una ciudad destino de músicos; lo sé de buena tinta pues mi amigo lo es y me contó que una infinidad de artistas pasan por allí cada año por temporadas, buena remuneración y público agradecido.

Los bares por los canté y hasta reí son:  Vesterbro Bryghus, Fisken Pub, McJoy´s Choice, Streckers Pub & Brasserie.

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Streckers Pub & Brasserie, ambiente envolvente para tomar una buena cerveza y escuchar música variada.

Hasta aquí mi aventura, mi historia en Copenhague, una ciudad que no vislumbré en mi destino, pero que ya forma parte de mis vivencias; recomendable, de ensueño, pero donde el bolsillo debe dejarse agujerear sin que duela.

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Paseando por las calles del centro, día de shopping, pose de gracia e interés para la posteridad, jaja

Más libertad de persona, más sentirse uno mismo, romper las reglas del juego, vivir como si no existiera un mañana, píldoras de vida en realidad escondidas por la sombra de la sociedad.

Despido mi escrito dando las gracias a mi amigo Ryan Koriya, quien me enseñó la ciudad, alma libre que disfruta con su música, sigue su sueño mientras regala sonrisas y locura a base de fantas y zumos de manzana, sé por qué lo digo.