domingo, 23 de agosto de 2015

RECETA DE ILUSIÓN, DE SUEÑOS, DE VIDA



Me gusta escribir y quienes me conocéis bien los sabéis, pero evidentemente no siempre se tienen los mismos ánimos; en ocasiones,  ni ganas de pensar tiene una. La vida es un REGALO, cada día abrimos un nuevo paquete y, a veces, se nos olvida que no estaremos siempre abriendo regalitos. Sin embargo, a medida que uno crece, uno se da cuenta del valor de las cosas, de lo afortunados que somos y como los “problemillas” son chorradillas. Hace tiempo que estoy en esta onda, pero es este último año cuando la vida me ha mostrado su peor aliento. Literalmente, me ha dado “una de cal y otra de arena”. Desde el pasado viernes, siempre me faltará un ingrediente en mi receta de vida, pero trataré de que los platos diarios sean un bocado de felicidad, con sus pros y sus contras, pero lo intentaré. Para empezar, como sé que a ella le encantaría, voy a empezar dedicándole este post con un bizcocho en su honor. Va por ti, prima, amiga, artista. 

Andaba desconcertada esta mañana de domingo, pero, casi sin darme cuenta, empecé a hacer un bizcocho. Así que me dije “venga, vamos a hacer un bizcocho de sueños e ilusión”; por suerte, tenía melocotones del campo –una de sus frutas preferidas-. No fue fácil, sonrisas y lágrimas en el aire, por sus recuerdos, porque sé lo que me diría acto seguido de publicar la foto en el facebook “uhmm mamma… cómo tiene que estar eso primi, anda guárdame un trocito antes de que lleguen los glotones de tus hermanos”. Su cara era un poema cuando probaba alguna delicia ¡Qué feliz con tan poquito era esta pequeña gran mujer!

Bizcocho “entresueños” de Melocotón y Coco
En este caso, más que la receta, os contaré su esencia –si alguien la quiere, por supuesto, la publicaré más adelante-. 

Es un dulce especial, porque ella era única, diferente, sonriente siempre, como una Hada en su mundo y con su varita mágica. Nunca me dijo “No” a nada, siempre estaba dispuesta y, si era algo gastronómico, ya ni te cuento. Le encantaba comer bien y cocinar, la naturaleza, caminar y pensar bajo los atardeceres; escribir y bailar ¡Loquita se ponía mi niña cuando sonaba la buena música! Era su pasión, su vida, perderse entre canciones y hacer que el mundo vibrara  con TempoMusic, su programa de radio “donde la música se vivía con todos los sentidos”. Disfrutó al máximo siendo locutora en radio Barcarrota, siempre me hablaba de ello, de cuantos proyectos tenía en mente ¡Ay primi, me emociono con sólo pensarlo, pero venga, seré fuerte y terminaré este escrito! Así que, vamos con el bizcochito. Es un bizcocho de aspecto sencillo y puro –como tú-, de ahí su glaseado, blanco con sabor a coco; pero también con un toque de limón, por tu fuerza y valentía, sin olvidarme de tu dulzura y energía derrochadora, sabor melocotón, jugosito y aromático como a ti te gustaban. No he querido decorarlo mucho, pero una flor no podía faltar, porque tú eras, entra todas, la flor más bella, que germinaba una y otra vez a través de tus una y mil sonrisas. 


Me has enseñado muchas cosas y aunque cueste seguir sin tenerte cerca, estarás conmigo siempre y te prometo que viviré cada día como un regalo, lo disfrutaré como tal; cuando salga nublado pensaré en ti, para que sea soleado. Hasta pronto campeona ¡Qué grande mi María! Y sí, fui al campo hoy, tu lugar preferido, donde soñabas despierta y le cantabas al viento.


 PD: si queréis conocerla un poquito más, os aconsejo que le echéis un vistazo a su blog "Amanece el Cáncer" dónde nos contaba su día a día, de lucha, contra esta maldita enfermedad".



domingo, 2 de agosto de 2015

ACEITE DON LOPE, OBRA DE CALIDAD Y PROSPERIDAD

Los productos bien elaborados son siempre agradecidos

Hace meses que me tope con una nueva marca de aceite de oliva virgen extra (AVOE), más que por casualidad, porque alguien tuvo el detalle de brindarme este obsequio. Evidentemente, apenas me quedan unos centilitros de este oro líquido en la cocina, pues es de uso diario. Antes de decirle adiós a las últimas gotas de alegría dorada, quiero despedirme con unas palabras de agradecimiento en este primer domingo de Agosto. 

Hoy desayuné una tostada de pan de pueblo con tomate exprimido del huerto, una pizca de sal y un buen chorrito de AVOE de Don Lope; qué decir ¡Una forma estupenda de empezar el día! Uhm… y porque las naranjas ya no están en el árbol del patio, que si no, ya ni te cuento, faltó ese zumito natural para ser un desayuno de campeones. Eso sí, soy un poco adicta al capuchino, sobre todo por las tardes, pero hoy fue perfecto para acompañar mi rica tostada. 

Pero bueno, ya está bien de contarte mi puesta en marcha, ahora voy a contarte qué me ha parecido el aceite de DonLope, invitada especial en este post sinestésico. Aprovechando que estaba en casa, la primera cata la hice en familia, siendo un aperitivo excelente, con dos tipos de pan -chapata y de nueces y pasas-. Coloqué un plato blanco, con las rebanadas de pan y el aceite en un cuenquito, para apreciar mejor el color y el aroma. Ya sabes que el blanco es idóneo para emplatar, resalta el color del alimento y potencia el sabor; además, como curiosidad, te diré que un mismo postre servido en platos de distinta tonalidad, puede apreciarse con un sabor más o menos dulce… El porqué aún es desconocido, pero pudiera ser porque el azúcar es blanca y hacemos esa asociación. Lo que es la mente….
 En fin, en este caso, el blanco resaltó su color verde intenso, oscuro, luminoso, muy similar al verde pistacho, por supuesto, con esa chispa dorada que caracteriza al producto. Asimismo, un jugo limpio y con una ligera densidad. En cuanto al aroma, potente, fresco y agradable; notas que se detectan en el paladar, con su justa acidez, muy equilibrado. Un sabor fresco y un tanto dulce al principio, con un toquecito amargo y un picor ligero al final. Probarla con el pan de nueces y pasas fue todo un acierto, nos gustó muchísimo. La verdad, siempre que como un buen pan y un buen aceite digo lo mismo “me encanta”; además, es algo sano y nutritivo, es  un aperitivo oportuno y sin filtros. Más ahora, que hay tantas sales diferentes y tantas variedades de pan, podemos hacer combinaciones muy atractivas y atrevidas. Éste aceite en concreto, suave, es resultante de las variedades típicas de una de las zonas más prestigiosas en España, la comarca Cordobesa; picuda, picual y hojiblanca.
 
Por otra parte, cabe mencionar el bonito y exitoso proyecto que abarca la etiqueta de Don Lope, pues nace de la pasión de un padre y una hija, por la tierra, el buen hacer y la promoción de un aceite de calidad. Ellos son Almudena y Antonio López, quienes han puesto en marcha una plataforma on line llamada “Aceite de mi Pueblo” y registrado esta marca Don Lope, para ayudar al sector oleícola y los pequeños agricultores a impulsar un comercio justo y con conocimiento. De esta forma, sus objetivos son dar a conocer, informar y crear cultura, ofreciendo un aceite de calidad 100 % virgen extra, sin mezclas de otros aceites y procedentes de aceitunas seleccionadas del vuelo del árbol. También tienen aceite ecológico, de agricultura ecólogica no intensiva y con beneficos agroambientales, que ofrece unas propiedades organolépticas aún más potenciadas. 

Te animo a que le eches un vistazo a su web, su historia, sus proyectos y, eso sí, si puedes,  prueba  el aceite, esa es la mejor prueba de su buen hacer, un resultado agradecido de un trabajo de calidad 100% desde el origen. No me marcho sin mencionar que, además, ofrecen un precio justo, más barato que en las grandes superficies (4´50 €/l). Para más información de precios, formatos y tipos de aceite, puedes visitar su tienda on line.


Ahora sí, hasta la próxima amig@.

domingo, 26 de julio de 2015

Tarta de Higos Tiberios

Que lo que acontece en el Hecho Gastronómico sea mi hobby, mi pasión, me da mucho juego y quienes comparten esta afición bien lo saben. Uno de los matices a destacar es que hagas lo que hagas, vayas donde vayas es una práctica que sí o sí va en la mochila, pues el comer es una necesidad básica.  Por supuesto, ya sabes lo que dicen “convierte tu pasión en tu profesión y no tendrás que trabajar nunca”. En fin, una frase contradictoria, pues sí, es cierto  que si trabajas en lo que te gusta, además de disfrutar, el éxito te estará esperando; pero, invertirás mucho más tiempo, sobre todo, si emprendes con un negocio. 

Por tanto, bajo mi punto de vista, trabajarás más que nunca pero más contento y feliz. Esta reflexión es en base a mi experiencia, pues mientras que mi pieza encaje en el sitio correcto, no he parado de aprender nuevas cosas y todo suma, todo cuenta. A mi vera, Sinestesia Gastronómica sigue en contacto con los sabores, en plena evolución y salpimentando cada día a su gusto. 


Tras esto, hoy te presento otro de mis enredillos culinarios, esta vez, con unos Higos Tiberios que mi padre me trajo del campo. Por otra parte, decirte que esta receta es un poco especial, pues la hice para mi prima María –alguien que necesita mucho apoyo y cariño en estos momentos- y a falta de azúcar, miel de Villuerca-Ibores, de Extremadura. 

Un bocado de Ángel, pero con Higos

Ingredientes
6 higos Tiberios
2 huevos
½ Tarrina de queso crema (Philadelphia)
½ vaso de harina (60 grs.)
½ vaso de leche (125 ml.)
1 masa brisa o una lámina de hojaldre
1 puñado de nueces o almendras
5 cdas. de miel colmadas (1 cda.= 25/30 grs.)
1 cda. de mantequilla (15 grs.)
Una pizca de canela (opcional)

Elaboración 

Pelar los higos, trocear y poner en un cazo al fuego, con un poquito de mantequilla. Pasados unos minutos, añadir el queso crema, la mitad de la miel y la pizca de canela.
Engrasar el molde (yo elegí uno redondo) y colocar la masa brisa. Cubrir con la farsa de higo.
Por otro lado, mezclar la leche (yo lo hice con leche de arroz) con la harina, las nueces, la miel restante y los huevos; incorporar sobre la tarta y hornear hasta cuajar, unos 45 minutos. 

El resultado es un bocado un tanto diferente,  no demasiado dulce, contundente y especial; son higos, pero si no lo sabes, puedes pensar que es cabello de ángel, algo que me pareció curioso y gustoso. De hecho, mi madre me lo preguntó. Fue un invento total y, como quedó rico, pues te lo cuento; es una receta muy fácil y, si tienes higos, una opción para alegrar la merienda. 

Sin embargo, te contaré que a mí los higos Tiberios al natural, aunque tienen muchos amantes, no son mi tipo, por eso, cuando es temporada, reinvento para no negarles bocado y disfrutar de sus propiedades y su sabor. Recuerdo mi stage en ARZAK, donde uno de los entrantes eran Los Higos con foie y fruta escarchada; maravilloso encuentro de sabores, elegante contraste entre lo dulce y salado, agraciada textura… ¡Cómo para olvidarlo! 

Finalmente, destacar que el higo es un producto con mucha proyección y que está en plena expansión. En Extremadura hay tres grandes zonas donde el cultivo de la higuera es protagonista desde hace décadas. En la comarca de Badajoz, la producción se concentra en Salvaleón-Barcarrota-Higuera de Vargas. Por su parte, en la provincia de Cáceres hay dos grandes zonas productoras: La Vera y del Jerte, centradas en la variedad Cuello de Dama, y la Villa de Almoharín, principal zona de producción de higos secos. Estoy segura que el higo va a dar mucho que hablar, dará mucho juego y la partida ya ha comenzado.   

Antes de despedirme, me gustaría citar un blog que encontré “El ingeniero y el Abuelo”, casualmente su autor es de mi pueblo, Barcarrota, donde habla en profundidad de los higos. Cosa que demuestra que el mundo on line también es un pañuelo, jejeje… ¡Hasta la próxima!

martes, 7 de julio de 2015

Receta de La CRUJILLONESA, con salsa de pepinillos



Una combinación diferente y buena anfitriona de Mesa
 
Quienes me conocéis ya sabéis que me defino como “enrea” de la cocina, pues siempre ando con mis inventillos culinarios. Algunos sois testigos y habéis probado bocado, otros me pedís recetas y consejos; quienes no me conocéis, os resumiré mis ingredientes en breve antes de contaros la historia de hoy. Me gusta improvisar, mezclar sabores y texturas, innovar, pero siempre respetando al producto, haciendo recetas sencillas pero con un toque creativo, un algo que emocione y que las haga especiales. 


Torta de Patatas a la mejillonesa o CRUJLLONESA

Origen: pensando en la tortilla de patatas, en algo de conserva como los mejillones –que me encantan- y en nuestra querida mahonesa, salió uno de estos días la Crujillonesa.

Os diré que probé suerte con ella, porque la hice para una comida con mis primas, María y Cristina; encantó y con ella fui al I Picnic de blogguersen Badajoz. Si la tortilla es la reina de los encuentros, tal vez pueda serlo esta versión con mejillones y mahonesa, pensé. 

¿Qué necesitáis?
4 patatas medianas
1 cebolla
3 huevos
Pan rallado
Para la mahonesa de mejillones: 1 huevo, aceite de semilla o girasol, 1 diente de ajo, 1 lata de mejillones (en escabeche o salsa de vieiras), sal, comino, pimienta y limón.

Elaboración:
  1. Cocer las patatas y reservar. Sofreír la cebolla y añadir las patatas, salpimentar y rehogar hasta que esté integrado.
  2. Untar el molde deseado –mejor redondo- con aceite o mantequilla e incorporar la farsa de patatas, aplastar para que quede uniforme.
  3. Hacer la mahonesa: poner todos los ingredientes y emulsionar con la batidora. Ir echando el aceite poco a poco. Cubrir la torta con la salsa.
  4. Batir 3 huevos con sal y pimienta y añadir a la torta. Finalmente, cubrir con pan rallado.
  5. Hornear 20 minutos aproximadamente en horno precalentado. Estará lista cuando el huevo esté cuajado y dependerá del gusto de cada uno, pues a algunos le gusta más hecha, otros menos.
Os diré que las dos veces que la hice, ha sido un éxito, así que si os apetece, animaros a hacerla que es muy fácil. Puede comerse caliente o fría. Es perfecta si la acompañas con una ensalada fresquita y más potente si le haces un guiño con una salsa de pepinillos. La mahonesa de pepinillos es la mahonesa tradicional, pero con pepinillos y mostaza. 

Sí, sí, estás en lo cierto si estás pensando que soy muy de mahonesas; es así, lo reconozco. Me gusta mojar pan, me gusta inventar palabras, me gusta disfrutar. Espero que te haya gustado amigo. Hasta la próxima.