sábado, 27 de junio de 2015

I Picnic Urbano en Extremadura

Encuentro Gastro-bloggers en Badajoz


Hace justo un año que aterricé de nuevo en Extremadura, en Badajoz, para ser más exactos, y unos cuantos días que vi cumplido uno de mis deseos. Para contaros los detalles me trasladaré a la Noche de San Juan, celebrada el pasado martes 23 de junio. Una noche mágica como manda la tradición, pero, esta vez, la ilusión ganó terreno a los fuegos y te contaré el porqué. 
Ya sabes que me gustan los encuentros donde abunda la charla y, si es entre apasionados por la gastronomía, ya ni te cuento. Echaba de menos los encuentros con bloggers, eruditos de la Buena Mesa, prensa especializada… esos eventos tan frecuentes que a diario se dan en ciudades como Madrid y a los que encantada solía asistir siempre que podía. Hace tiempo que me rondaba en la cabeza hacer algo así, aquí en Badajoz, y gracias a Eugenio y a Sol, del Obrador Pan Contigo, esto ha sido posible. Antes de entrar en materia, te contaré que, de primeras, estoy contenta de ver cómo poco a poco la calidad extremeña está despuntando, falta mucho por hacer, pero hay que empezar a caminar y todo se andará.

Presentaciones aparte, calidad con arte e ilusiones notables

El evento o mejor dicho “punto de encuentro” ha sido un foodstorming inicial, una primera toma de contacto para hacer conexiones e intercambiar ideas en base al Hecho Gastronómico, pues todos los asistentes teníamos algo en común: nuestro hobby tiene que ver con el comer y el beber.

El objetivo era pasarlo bien, compartir platos elaborados por nosotros y conocer gente con nuestras aficiones. Se cumplió y, ahora, es un recuerdo con buen retrogusto. Intentaré resumir lo que se cocinó aquel día y, sobre todo, los “bocados compartidos”. 

¡Allá vamos con el menú de “picoteo” y sus artífices!

El rol fue ir presentándonos uno a uno, contando el plato elaborado y un poquito de nosotros. Eugenio Garrido, director del Obrador Pan Contigo, inició la partida dándonos la bienvenida y agradeciendo la participación de los allí presentes. De sus manos, una selección de panes y una terrina de foie gras con cebolla confitada; perfecta con pan de pasas y nueces. Qué decir, un clásico y una exquisitez.
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Después, le tocó el turno a una servidora y fíjate que olvidé explicar el porqué soy Sinestesia Gastronómica –estaba con la garganta aquel día y menos habladora de lo habitual-, pero presenté mi Crujillonesa, una torta crujiente de patatas con mahonesa de mejillones, que acompañé con una salsa de pepinillos, para quienes quisieran un sabor más potente.

A continuación, Mariana Serrano de Aceites Xévora 1848 nos apuntó los matices esenciales del oro líquido que nos trajo, dos aceites de Oliva Virgen Extra (AVOE) monovarietales “Picual” y “Arbequina”. Queda pendiente una cata pausada y una visita a los olivares –llegará jeje…-.

Cómo no, los respectivos brindis no podían faltar en la mesa y, en Extremadura, tenemos vinos de excelente calidad para acompañar nuestras recetas. Para mi sorpresa, nos acompañaron dos especialistas en la materia y fue un AS más que acertado contar con ellas; Carmen Tristancho, Directora de la Revista Grada y experta en el sector vitivinícola, y Elena Ordiales, Responsable del Área de Agricultura en Centro Tecnológico Nacional Agroalimentario Extremadura (CTAEX). Nos trajeron 3 vinos, un blanco, un tinto y un espumoso para el broche final. Para los aperitivos, Altara, vino blanco joven de la Tierra de Extremadura, de Bodegas Santa Marina. Los platos más contundentes al compás de Nadir Tinto Roble, de las variedades Syrah y Tempranillo; también extremeño de Bodegas Pago de las Encomiendas (Villafranca de los Barros).

Entre tanto, canapés variados y una coca ibérica de jamón y cabello de ángel de manos de Celia, una chica que dará mucho que hablar con sus Mesas Dulces y su simpatía. Me gustó mucho esta empanada dulce-salada, una apuesta original, una armonía atrevida. No podía faltar el queso, que causó sensaciones, curado de cabra de López de la Serna; cremoso, aromático, embaucador, extremeño y degustado gracias a Ana Parral;  wedding planner y directora de El Carrino de Catalín, junto a su hermana Marta Parral.

Podría decir muchas cosas de estas dos artistas, pero me las reservaré, para contarte su obra con más detalle próximamente.

Los snacks, minibocados o como queramos llamarlos, fueron claros protagonistas y te seguiré entrando hambre con ellos, pues la frescura y mezcla de sabores que nos propuso Amparo Griz fue interesante: ensalada Krissia sobre pan crujiente de centeno-sésamo o sobre tartaleta de patata, maíz y soja y, lo que más me gustó, triangulitos de pimientos asados con ventresca en tortas de Inés Rosales.  No podía faltar tampoco la defensora del agricultor, de lo ecológico y de filosofía Slow Food, Conchi de la Granja es un nombre y Ajo Blanco y patatas con Bacalao sus deleites. La calidad estuvo servida.

Llego al turno del “moja moja” y fue con un triplete de pestos elaborados por Gloria Franco del Blog Ytreats; qué decir, llevaba meses queriendo conocer a Gloria personalmente y, al fin, pudo ser. Su personalidad me desveló lo que ya pensaba, gracias a los mini bocados “saladitos” que nos presenta en su blog. Unas fotos pueden decirnos mucho y su técnica, su color, sus recetas y su escritura no pasan desapercibidos, como tampoco los pestos que nos preparó. Unos verdes, como el de rúcula-anacardos y el de cilantro y pipa de calabaza; otro rojo, de tomate seco, aceituna negra y romero. Este último me enamoró, nada que ver con el mojo canario y, sin embargo, me hizo recordarle. Estás de suerte, porque ya están las recetas en Ytreats, atrévete con ellos que te deleitarán. ¡Prometido!

De aquí, doy paso a los “enreillos” de Carol de El cazueleo de Carol; me hizo gracia al definirse como “enrea”, porque yo siempre digo que ando enredando en la cocina y cuando me llaman cocinera, digo llámame “enrea”. Combinaciones para danzar nos trajo, armonías en sintonía: vasitos de sopa veraniega de zanahoria, manzana verde y jengibre, una versión excelente de la sopa fría de zanahoria con encurtidos de Atrio y  los "gin & salmoning", salmón macerado en Bombay con una cremita de wasabi entre alguna cosita más. Todo muy rico, pero tuvieron que ser los primeros en orden de cata, la sopa se atemperó y el crujiente dejó de ser crujiente.

Tarde, pero menos mal que hicieron reverencia, llegaron Luly y su marido, con su gracia argentina, sus empanadas de ternera con su repulgo y sus sándwiches de milanesa. Ay, qué ricas que estaban las empanadillas y eso que ya estaba en mi límite, pero tenía que probarlas. Espero volver a disfrutar de este manjar, pero con cervecita en mano y frente al lago, jejeje… Extraordinarias, qué masa, qué sabor… ñam ñam

¿Qué? Mucho picoteo y muchas ricuras que seguro te han abierto el apetito ¿No? Pero, aún queda coronar el encuentro ¡Siempre hay hueco para el postre!

Mama mía, las tartas de Nuria de Apunto de Nieve, fueron otros de mis flechazos de la noche, sólo quería probarlas y acabé con mis porciones y su sonrisa añadida. Se nota que esta mujer tiene mano para los dulces, cocina con pasión y si pruebas sus recetas te conquistan sí o sí. Hizo dos tartas, la torta de laranja, típica de la repostería portuguesa, una delicia  -según Mariana, de familia portuguesa, es una de las mejores que ha probado-; y una Cheesecake de Oreo, crujiente, cremosa, con su justo sabor a chocolate y galleta, contundente y, sin embargo, nada empalagosa. Para mí, fue un placer inmenso, también es verdad, que soy muy golosa. La acompañé con el vino tinto y fue un acierto y un gustazo. Luly trajo alfajores de dulce de leche, seguro que ricos también, pero no los probé.
Hasta aquí, el menú del Primer Picnic-Urbano en Badajoz, punto de encuentro entre bloggers de la localidad. Creo que todos los allí presentes disfrutamos mucho, compartiendo nuestras historias y viendo como poco a poco las cosas están cambiando. Mi filosofía de vida es que todo pasa por algo y estoy segura que esto ha sido la semilla que dará fruto a muchas satisfacciones venideras. Tenemos muchas ideas, calidad y una materia prima de excelencia, así que, ya es hora de sacarle partido, vamos a seguir cocinando “recetas” de aprendizaje, encuentros para divulgar y conocer el sabor de Extremadura y, por supuesto, a seguir disfrutando.

No me olvido del brindis final, lleno de vida, haciéndole un guiño a la tierra del Cava, un chin chin armonizado con Blanc de Noirs “Anna de Codorníu”, perfecto para  matizar la noche y un galán muy propio para los postres. +

lunes, 8 de junio de 2015

Receta de Cuscús, diferente y deliciosa

¡Entramos en temporada de Ensaladas!

Llega el verano y todo lo revoluciona, cambio de armario, ganas de playa, de cervecitas fresquitas en terracitas y un sinfín de cosas más… por supuesto,  la cocina también quiere estar “fresquita” y no duda en quitarse el abrigo y adaptarse a las altas temperaturas.

Me gustan las ensaladas, sobre todo las reinventadas y que pueden tomarse como plato único, siempre sorprenden y conquistan al público comensal. Recuerdo que durante mi estancia en Zimbabwe, donde frecuentemente era invitada a barbacoas “braai”, solía ir acompañada de mis ensaladas para ver qué sensaciones causaban; mis mezclas entre verduras, salsa especial y otras cosas siempre gustaban y más de uno me pedía la receta de la “ensalada improvisada”. Sigo haciendo esto, me encantan las ensaladas y me encanta hacerlas, ampliando el concepto, indagando en nuevas combinaciones y disfrutando de la amplitud que nos oferta.

Hoy te presentaré una de mis ensaladas, partiendo y versionando uno de los platos marroquíes que más me gusta “el cuscús”, cocinando con conservas, otra de mis prácticas habituales.

Receta de Cuscús con verduras, mejillones y vinagresa de pepinillos
Ingredientes:
250 grs. de cous cous (1 vaso)
200 ml de agua
1 lata de mejillones en escabeche (120 grs.)
100 grs. de judías verdes
2 zanahorias
1 cda de manteqilla
Opcional: frutos secos

Vinagresa de Pepinillos: 6 pepinillos en vinagre –encurtidos-, 1 huevo, 125 ml de aceite de semilla, 2 cucharadas de vinagre, una pizca de comino y semillas de chille, sal a gusto.

Elaboración:

  1. Para elaborar el cous cous, seguiremos las instrucciones que nos indica en el paquete: hervimos 250 ml de agua con una cucharadita de sal y una de aceite de oliva virgen extra. Cuando llega a ebullición, retiramos del fuego y añadimos el cous cous. Dejamos reposar 2 minutos y añadimos 1 cucharada de mantequilla, mientras removemos con el tenedor para que quede suelto. Volver a poner un par de minutos al fuego y listo.
  2. Cocer las verduras –zanahorias y judías- al dente y cortar en daditos pequeños.
  3. Por último, haremos la salsa de pepinillos, como una mahonesa; en vaso de batidora, añadimos los ingredientes y batimos.
  4. En una fuente, añadimos el cous cous, las verduritas, los mejillones y parte de la salsa. Mezclamos todo y aliñamos con aceite, vinagre y sal. Suelo añadir poquita salsa, prefiero servirla por separado, en un cuenco, para que cada uno se sirva según a su gusto; así también evitamos que el cuscús se ponga pastoso, pues debe quedar suelto como en la receta tradicional. Finalmente, lo decoramos con frutos secos como anacardos o pipas. Eché de menos las pasas en mi plato, creo que combinarían perfecto.

Es un plato para lucirse en verano, sencillo, sabroso, fresquito y que se prepara en un “pis pas”; como tapa y servido en lata es una opción perfecta como aperitivo, ideal con una cervecita. Para disfrutarlo con aires frescos, pero más elegantemente, podemos elegir un vino blanco.

En esta ocasión, acompañamos el cuscús con el verdejo joven de 2014 “Abadía de San Quirce” de Bodegas Imperiales y fue todo un acierto. Tenía reservado este vino para una ocasión especial y disfrutamos mucho con su presencia, pues nos gustó a todos, tanto a los que somos de vinos como a los que no lo son tanto. No soy una experta en vinos, pero disfruto con él y aprendo a buscarle pareja. 

Así que, según mi humilde criterio, el verdejo de Abadía de San Quirce, sirviéndolo a la temperatura adecuada (7ºC) es una delicia; su aspecto es limpio y brillante, de color amarillo pajizo, su olor es herbáceo, a fruta tropical, a plátano verde con notas cítricas. En boca, es fresco con buena acidez y persistente. Según informa su ficha de cata, es un vino consecuencia de vendimias nocturnas que preservan la temperatura del fruto en torno a los 5ºC. Para su vinificación, se han utilizado las más modernas técnicas enológicas permaneciendo el vino durante tres meses en contacto con sus lías naturales. En definitiva, si quieres un vino para acompañar los entrantes en verano, este es un candidato a tener en cuenta (precio aproximado 8 €).

Sin más, espero que te haya gustado la receta y las sugerencias que la acompañan.


¡Hasta la próxima!

viernes, 22 de mayo de 2015

FANTASÍAS DE CHOCOLATE

Ilusiones compartidas y entretenidas con sabor a Chocolate 

No soy fantástica, pero me gusta fantasear y es una práctica asidua a mí y he de reconocer que me encanta. Otro de mis hábitos es comer chocolate y, si tengo en casa, no falta una pizca de chocolate negro al final del día. Pues bien, en mi último viaje a Madrid, entre otras cosas, me traje una cestita llena de “Fantasías de Chocolate” o mejor dicho “el punto de partida de gustosas experiencias”.  La cesta ya está vacía, pero quiero volver a llenarla con los recuerdos que ha dejado, con color y con chocolate, así que, si te apetece, te animo a chocolatear un ratito y será mejor qué tengas chocolate cerca ¡Quién avisa no es traidor!


Todo empezó al visitar una de las tiendas de Fantasía de Chocolate (C/ Ibiza,28 Madrid), un espacio lleno de curiosidades y que te hace viajar a la infancia, donde la realidad te confunde y te invita a jugar, siendo la imaginación el pasaje y el gusto el destino. Entre sus productos, los trampantojos dulces (cosas que no son lo que parecen) causan sensación y hacen que la visita sea muy entretenida, así que mejor ir con un poco de tiempo. Encontrarás pilas que no son pilas, huevos cocidos o fritos, quesos, hamburguesas, pizzas, teléfonos y hasta un cocido con chorizo y todo. En fin, unos engañitos cautivadores y sorprendentes, de sectores variados, pero con misma base, el chocolate.
Ahora sí, tras la sorpresa, el entusiasmo y el placer que me brindaron las cositas de chocolate, voy a contarte cómo fue la experiencia y cuáles fueros sus protagonistas.

Me prepararon una cestita, con una presentación muy cuidada y Edit (creo recordar que así se llamaba la chica que me atendió) me comentó que es su forma de preparar los chocolates cuando compras varias cositas y quieres hacer un regalo especial. Sus productos son originales, de una calidad excelente y el packaging va en sintonía, siendo un atractivo más para sus clientes.  Mi cestito contenía; fresitas liofilizadas de chocolate, chocolate negro de cobertura y especial vino tinto, queso emmental y crema de chocolate blanco con fresas.

Fresitas liofilizadas: un bombón rosita muy apetecible, con corazón de fresa liofilizada que aporta un toque crujiente y ácido, contraste perfecto ante la cobertura dulce y cremosa. Las disfruté con un café sólo y con cava rosado.  Sublime y sensual bocado.  (9´95 €).

Tableta de Chocolate Negro con Uva tempranillo; qué decir, me gusta disfrutar de un buen tinto con un poquito de chocolate negro y esta tableta es una opción estupenda. Es una de las creaciones de chocoMe, pensadas para combinar con vinos. (7´95 €).

Queso Emmental: si lo ves “queso” creerás que es, más si lo pones sobre una tabla y, si lo pruebas, chocolate blanco con aroma a limón. Ideal para comerlo solo o rallado en una mousse de limón. (3´05 €).

Crema de chocolate blanco con fresas: una de las variedades de cremas que Grashoff –restaurante alemán- ofrece dentro de su línea de productos delicatesen, elaborados desde 1872. Está buenísima, tanto untada en pan o galletas, como sola. También, puedes usarla como relleno de bizcochos o tartas y no sólo se limita al mundo dulce; si te gusta el queso, ponte un poquito de esto ¡Verás qué rico! Y si eres atrevido como yo, pruébala con aguacate, resulta un capricho singular.  (4´90 €).

Sin duda, Fantasía de Chocolate es un lugar con chispa y que ofrece todo aquello que imagines, pero en versión chocolate, además cuentan con una gama de productos sin gluten, con el certificado correspondiente que acredita un consumo apto para celíacos. La artífice de este dulce proyecto es Paloma Jareño, una enamorada del chocolate y de los sueños vividos, que está haciendo un uso extraordinario del cacao y sus derivados. Si quieres saber más sobre su obra, puedes indagar es su web –que además tiene tienda on line-, pero si quieres sentir la chispa, te animo a visitarles y a probar algunas de las genialidades que tienen.


¿A quién no le gustan las delicias y las sorpresas?  Un detallito de calidad y original siempre es un acierto, por eso, si tienes que hacer un regalito, te recomiendo que no dejes de visitar este lugar de chocolates.

Fantasía de Chocolate
C/ Ibiza, 28
28001 - Madrid
Teléfono: 91 112 34 96
Lunes a Viernes; 10:00 - 14:00h/ 17:00- 20:30h
Sábados : de 10:00 a 14:00


 






domingo, 3 de mayo de 2015

Bizcocho a mi Manera, eso sí “gluten free”




Quienes os habéis topado conmigo, ya sabéis que me gusta mucho “enredar en la cocina”, es una de mis características más gustosas –y tanto, porque realmente alimentan, jeje-. Me encanta la cocina tradicional de aquí y de allá, la nueva cocina y todo lo que de ella se deriva, pero mi Know how es “marcar diferencia y explotar la creatividad”.

Desde siempre, me ha gustado casar ingredientes en mi mente y probar el resultado; y sí, mi familia y amigos son conejillos de indias en este sentido, pues normalmente siempre están probando inventos. He de reconocer que hasta la prueba del plato, estoy inquieta para saber el resultado. Si gusta, receta a la libreta; si no, adiós y muy buenas. 

Hoy, te hablaré de mi último invento, o sea, ¡Ha gustado! Esta vez, el test ha sido “hacer un bizcocho sin gluten”, todo un reto porque en repostería los “enredos” son peligrosos, hay que respetar cantidades, respetar tiempos y temperatura. Es la rama más delicada y exacta, pero también la más coqueta. Confieso que, más de una vez, el producto final tan sólo se parecía a lo que quería hacer, pero, eso sí, salvo en una ocasión, los postres han conquistado. En la receta de hoy, no quise inventar mucho, pues partía con harina sin gluten y soy nueva en esto, aunque también hice de las mías también.

Receta “Phoskichito con glasé de naranja y chocolate, sin gluten”      
Ingredientes
4 Huevos
200 grs. de azúcar
280 grs. de harina sin gluten
80 grs. de mantequilla
125 grs. de aceite vegetal
100 ml. De zumo de naranja y un poquito de limón
1 cucharadita de bicarbonato (5 grs.)
Una pizca de sal, especias marroquíes

Glaseado
200 grs. de azúcar glass
3 cdas de zumo de naranja (dependerá de la densidad del “topping” que quieras)
100 grs. de cobertura de chocolate negro
1 cda de mantequilla

Elaboración de la receta para apta para celíacos
-Primero, separar las claras de los huevos y batirlas a punto de nieve con una pizca de sal. Precalentar horno a 180º.
-Mezclar en un bol la harina, las yemas de los huevos, la mantequilla, aceite, el azúcar y el jugo de naranja. Cuando la masa esté homogénea, añadir las claras a punto de nieve y mezclar con movimientos envolventes. Finalmente, añadir el bicarbonato.
-Incorporar la masa en el molde deseado, previamente engrasado y espolvoreado con harina.
-Hornear a 170º unos 40 minutos aproximadamente. Comprobar que el bizcocho está listo, introduciendo un palillo en el centro –estará cuando sale limpio-. Finalmente, dejar enfriar para su disfrute o, si se desea, proceder al glaseado con lo que más nos guste; yo elegí un glaseado de naranja y chocolate. Para ello, hacer un glasé mezclando el zumo de naranja con el azúcar glass hasta que esté homogéneo y cubrir el bizcocho. Cuando esté seco, decorar con chocolate negro (derretir y añadir una cucharadita de mantequilla) a gusto. 

Estaba deseando que lo probara la destinataria, mi cuñada Manoli, para saber cómo lucía el interior, pues me quedó muy bonito por fuera, pero… la jugosidad y la esponjosidad está en el interior. Prueba superada, pues le ha encantado y yo la receta he anotado. Será mi patrón para los bizcochos sin gluten; hay que tener mucho cuidado, así, por ejemplo, hay que prescindir de la levadura royal.

Gracias a mis amigos Ana y Víctor, autores del Blog Caminar sin Gluten y expertos en alimentación saludable y apta para celíacos, he aprendido lo que una dieta sin gluten significa, pero cuando hay que “meter las manos en la masa” y cocinar para celíacos, hay que estar alerta y muy atento, pues es muy fácil cometer errores. Eso sí, con interés y conocimiento la cocina sin gluten es deliciosa y atractiva, no tiene que ser aburrida y solo para gente con celiaquía; hay que ser solidarios y, si tienes un invitado celíaco, mucho mejor hacer una comida apta para todos que presentar platos con matices, es un detalle más que bienvenido para quien no tolera el gluten.

Por mi parte, esto ha sido todo por hoy, eso sí, aún me queda mucha práctica y aprendizaje en la cocina sin gluten, porque mi cuñada y mi sobrinico –aún no sabemos si será celiaco- se lo merecen, jejeje…