miércoles, 20 de agosto de 2014

COCINAR Y VIVIR, DOS CARAS Y UN DESTINO


Recetas de vida

Días, muchos días han pasado desde mi último post, sintiendo nostalgia, echando de menos contar mis aventuras, ésas que solían brindarme un agradable retrogusto y que tanto me gustaba transmitiros. Obviamente, no he dejado de caminar, pero, con distinta pauta.

Como sabéis, un día decidí dejar Madrid y darme la oportunidad de vivir una experiencia  distinta, dejando todo para irme una temporada a Zimbabwe. No sabía por qué, pero, no quise pensármelo mucho y, sin darle más vueltas, compré el billete, así ya, no habría vuelta atrás. Simplemente, sentí  que tenía que ir y, ahora, sé cuánto bien me ha hecho. Los aventureros  viajeros suelen decir que “cuando empiezas, no paras, es como un vicio”, algo así, vino a decirme mi amigo Paco en una ocasión y, vaya, sí que es cierto.

Después de vivir en África, me fui a Londres y, tras un año en Inglaterra, decidí pasar una temporada en mi tierra, Extremadura, y, es aquí donde estoy, en mi pueblecito, Barcarrota. En uno de mis ratos al sol, me vino a la mente una reflexión “Raquel, será que te gusta vivir como cocinas…” y acto seguido estas palabras; 

Cocinar y vivir, dos caras y un destino,
sin receta, sin pausa,
con un mismo fin “disfrutar sin más”
y la indecisión del toque final, que, 
habrá que probar y comprobar.

Y, he aquí la conexión, vivo y cocino de la misma manera, sin receta, despejando la mente, para que la creatividad me guíe, dejando cabida a la espontaneidad y disfrutando del Mágico sabor que ésta nos suele dejar. Siempre hay unas bases, unas reglas, por supuesto, pero, a veces, es muy positivo salirse del “camino” y aprender a mirar desde otra perspectiva. 

A lo largo de nuestra vida, se nos presentan muchas bifurcaciones y, constantemente, estamos tomando decisiones y, la duda, nos suele chinchar de vez en cuando, pero, ahí es donde me acuerdo de eso de “conectar puntos”, esa manera de ver que nos mostró  Steve Jobs, cofundador de Apple, y que como él mismo decía “No puedes conectar los puntos (las experiencias significativas de tu vida) mirando hacia delante, tienes que hacerlo mirando siempre hacia detrás”. Confío en esto y, mientras voy avanzando, voy entendiendo las conexiones. 

Mi próxima aventura está por llegar, aún es un misterio y estoy entusiasmada con hacerle frente; mientras, disfruto cada día, con mi gente, mis enredos culinarios y mis sueños.
 

Sin más, dar las gracias a Sinestesia Gastronómica, por las alegrías y la compañía que me ha dado, por la gente que me ha presentado. Quiero seguir fusionando los sentidos, perdiéndome entre especias y haciendo amigos. A ellos, les dedico esta pequeña reflexión, pero, sobre todo, a una  chica entusiasta y soñadora, cuya fortaleza y alegría, hacen frente, día a día, a un nubarrón que se le ha plantado en el camino. Admirada y afortunada me siento de ser tu prima. No dejes de soñar, por muy loco que pueda parecer ¡tu sueño se cumplirá! Porque, otra cosa no, pero, lo cierto es, que la realidad es consecuencia de nuestros pensamientos. Así que, puede ser, que Tempo Music sea ese primer punto.

PD: las dos primeras fotos son productos Extremeños, preciosa puesta de sol y los dulces de Marabé, la pastelería más antigua de Barcarrota y autora de dar dulzura a nuestra infancia. La última imagen encierra alegría, aventura...todo, es de una de mis últimas noches en Victoria Falls.


Sed felices 

domingo, 3 de marzo de 2013

Receta propicia para la Cuaresma


Mero a la Muselina de ajo y cilantro

Hoy, primer domingo de Marzo, el aire es protagonista en mi pequeño gran pueblo, Barcarrota, al Sur de Badajoz. Éste sopla con fuerza, pero, entre sus ráfagas, se puede oír una risueña melodía de fondo “esos pajarillos que siempre están en mi patio, cantando y murmurando cada día”. Me encanta salir al patio y, simplemente, observar e impregnarme de este “silencio” de la naturaleza. 
Tras esta pequeña preelaboración y, haciéndole caso a mi amiga Marta, he decidió ir publicando algunas de las recetas, víctimas de mi improvisación en la cocina, pues casi siempre suelo recrear las recetas según la despensa. Bueno, he de confesar que, cuando me dispongo a hacer encuentros en torno a la Buena Mesa, el menú está ya pensado y requetepensado, aunque mis comensales siempre son como “conejillos de indias”, pues siempre son primerizos en probar mis inventos. De momento, he tenido suerte y nadie se ha quedando con hambre “toquemos madera, jeje”. 

Así que vamos allá, os dejo un platito que tomamos esta semana, fácil, ligero, sabroso y que presenté como “Mero a la Muselina de ajo y cilantro”. 

Ingredientes (para 6 personas): 
-800 grs de mero en trozos
-1 huevo
-5 ajos confitados
-2 cucharadas de cilantro fresco picado
-125 ml aceite de oliva 0.4
-Sal y pimienta
-Medio limón
-leche o nata para cocinar
 
Elaboración:
1.Marcar el pescado a la plancha con un poco de aceite de oliva. Reservar en una fuente de horno.
2.“Falsa Muselina”; más que una muselina es una mahonesa. En el vaso de batidora, incorporar los ajos confitados, un huevo, una pizca de sal, el cilantro, jugo de medio limón y el aceite. Batir como si se tratara de una mahonesa (sin mover la batidora del fondo hasta que no empiece a ligar). Finalmente, añadir un poquito de leche o nata líquida y una pizca de pimienta. Mezclar con movimientos envolventes y napar el pescado con esta salsa.
3.Hornear a 180º durante 10 minutos y acabar gratinándolo hasta que tenga tonos dorados.

PD: empecé la receta hablando de mi Villa y quiero finalizar el post con ella, así que, os invito a descubrir un poquito más de Barcarrota en el blog de Miguel A. Cartagena (llegué de casualidad y, aparte de ser una sorpresa, me encantó ver las sensaciones que nuestro pueblo dejó en este viajero aventurero).

La foto de la vista paronámica de Barcarrota es del blog "Mi Guadalajara", donde encontré otra fantástica historia y recorrido en mi pueblo: http://miguadalajara.blogspot.com.es/2011/05/barcarrota-una-excursion-por.html

domingo, 17 de febrero de 2013

TICKETS BAR, experiencia vital y recíproca

Intriga, Euforia, Placer… ACCIÓN 

Estas sensaciones son sólo parte de lo que una siente cuando pasa una noche en Tickets Bar, algo que se convierte en “un cóctel de sensaciones” que te pega un buen subidón.

Tickets Bar abrió sus puertas hace aproximadamente dos años de la mano de Albert y Ferrán Adriá, junto a los hermanos Iglesias, propietarios del Restaurante Rías de Galicia. Un nuevo proyecto gastronómico donde estos Grandes de la Cocina y la Sala, nos muestran su visión de la vida “bocado a bocado”, y, como ellos mismos dicen, “La vida tapa es una forma de entender la vida”. Es admirable, ya que, realmente, han conseguido llevar esta filosofía a la mesa, donde los comensales “protagonistas” de un gran estreno, se adentran en su papel,  sumergidos en el ambiente, e interactúan con el equipo del Tickets, creándose una puesta de escena donde la complicidad y el “Buen rollo” se siente y se disfruta. 

Hacia el teatro…

La emoción es el primer ingrediente que aparece cuando una sabe que tiene entrada para el tickets y ésta te acompaña hasta el día en que el telón se abre. Altas expectativas, ilusión y muchas ganas inundan a los comensales que se disponen a jugar esta partida. La emoción va en aumento, cuando te sientas en la mesa y ves que las fichas y el tablero están dispuestos. Y ahora ¿quién tira primero?  Pues, para nosotras, Guillermo fue quien puso las cartas sobre la mesa y quien nos acompañó durante toda la velada. Ante las diversas opciones “apetitosas todas” decidimos dejarnos llevar por nuestro moderador, así que, damos paso al siguiente ingrediente, “la sorpresa”; ésta estuvo reflejada en nuestros rostros hasta el final de la obra. Sin más, veamos que nos contaron nuestros compinches, las “TAPAS”:

Tostas de anchoa  y tomate “natural y sabrosa, calidad servida”, seguido de las esferas de olivas, en su variedad gordal y verdial, explosión delicada y muy aromática. 
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Tempura de alga codium; este chanquete vegetal de mar, pues su aspecto es muy similar a los chanquetitos, te trasporta al mar, con su sabor y el crujiente, nos encandiló. Miniherbal; espuma de queso manchego con aceite de tomillo limonero. Yo las llamé “pastillitas de jabón de la Mancha”, por su forma, jeje…
Ensalada de naranja con jugo de oliva gordal con ras el hanout (mezcla de especies marroquí); frescura inevitable, original y conquistadora. Los Molletes de mozzarella, provolone y trufa negra; su aspecto recuerda a las arepas venezolanas, pero,  el bocado es como si mordieras el aire, sabrosa esponjosidad.
Cornetos de tartar de ventresca; alga nori, daditos de manzana y huevas de pez volador con su justo toque picante. Sin duda, uno de mis preferidos.
Canelón de aguacate con buey de mar, perifollo, yogurt y romescu. Por lo visto, es un gran Don Juan, a todas enamora, jeje… A mí, me gustó mucho su presentación, pero, no logró enamorarme.
Ostras con jugo de pollo y trufa negra con esferificación de alga wakame y toque ahumado; son bellas al natural, frescura del mar con su toquecito de limón, pero resultan extraordinarias y sublimes en esta increíble combinación. Jugoso y sabroso placer.
Guisantes del Maresme en papillote con su morcilla, su jamón y su tocino en su jugo con menta, que le retiran in situ, para que no amargue. Tersos, verdes, sabrosos… vamos que son como las pipas, un vicio. 
Sepionets a la brasa, con sésamo blanco, cristal de soja y vinagreta de tinta. Qué decir, una delicia de la mar. Corvina empanada con mojo rojo; un contraste perfecto entre el exterior crujiente y la suavidad del interior, que nos dejaron con otra gran sonrisa. A ésta, le siguieron unas patatas con jamón ibérico al pimentón. Y, como colofón, antes de los platillos dulces, un taco de cochinillo, que resultó un guiño con mucho jugo (sensacional).
 
Para anunciar los postres, entró en escena, el ravioli de queso payoyo con mermelada de limón. Una delicada esfera que te permite disfrutar de todo el sabor de este queso gaditano, de una forma ligera y muy aromática. Y, así, fueron llegando el buñuelo de chocolate frio-caliente (curioso, pero no brillante) y el cupcake de helado de queso sobre papel de grosellas (me recordó a la tarta cheesecake). 

Finalmente, el telón se cerró con un chupito de pacharán de la casa con el que nos convidaron; claro, cómo no, no podía tratarse del licor convencional, sino de una combinación de grosellas y endrinas con anís, que puso fin a esta mágica noche, dejando un entusiasmado “hasta pronto” en nuestras miradas y en nuestras mentes. 

Sinopsis: una cena en Tickets Bar resulta una experiencia que no se puede describir, hay que vivirla en directo, para meterse en el papel. El ambiente circense, la música variopinta –mix de todas las épocas y momentos-, la puesta en escena, la esencia y la calidad, recrean un espectáculo único y, a la vez, versátil, pues, cada día, los comensales juegan su particular función. Sin olvidar, el show cooking permanente que ofrecen los cocineros, elaborando los platos vista al cliente.
Decir, a modo informativo, que el precio del menú degustación son 75 € y consta de 20 tapitas; nosotras optamos por ajustar un poco el precio y disfrutamos de un menú de 15 platillos por 54 €, acompañados de un par de cervezas cada una. Realmente, es un lujo a un excelente precio y, he de decir, que salí bastante satisfecha, sin gotita de hambre. 

Agradecimientos: sinceramente, dar la enhorabuena al magnífico equipo del Tickets, que hace posible que experiencias vitales como ésta se convierten en grandes recuerdos. Y, en especial, a Guillermo, que nos contó la tapa en todo momento, con alegría y de una forma muy cercana, con una energía positiva que nos contagió. Cómo no, agradecer a Xavier Alba, director de Tickets, su atención y acogida. Nos fuimos encantadas no, encantadísimas.

Asimismo, dar las gracias a mis acompañantes, pues, sin ellas, no hubiera movido ni tan sólo una ficha: Cris, Giulia, Ivana (de quien tomé prestadas algunas fotos) y Lila. Faltó Margot Serrano, ya que, en esta ocasión, no pudo estar y a quién eché de menos, pero espero que nos podamos reunir nuevamente. Podeís ver más sobre esta experiencia desde Comer con Lila y/o My little Things. Y, si queréis conocer más platillos con detalle, os aconsejo pasar por Cocina Creativa, un blog que acabo de conocer y que me ha encantado.

Continuará... ;)

sábado, 2 de febrero de 2013

Pimientos Rellenos desde otra Perspectiva

Bacalao en verde Espinaca y Ratatouille de gambas con Pasta de piquillos

Me encanta cocinar, improvisando recetas a través de divertidas y, a veces, atrevidas combinaciones. Aunque, como bien sabéis, no suelo publicar mis recetas, pues, hasta ahora, os he ido contando mis experiencias gastronómicas en restaurantes, eventos o viajes.























 Hoy quiero hacer una excepción y dedicársela a Margot deCosas de la Vida, sintiéndome afortunada por conocer a esta fabulosa artista de la cocina, la vida y el buen gusto.  Así que, sin más, aquí os dejo mi invención:

Ingredientes (4 personas)
Para el Bacalao:
½ kg de lomo de bacalao desalado
150 gr. de espinacas
½ cebolla
1 diente de ajo
150 ml de aceite de oliva 0´4
1 huevo
Sal, pimienta
Una cucharada de jugo de limón
150 gr. de gambas peladas marinadas (salsa de soja, vinagre de Módena, pimentón de la Vera y aceite de oliva)
2 cucharadas soperas de tomate frito o natural

Para la pasta:
150 gr de pimientos del piquillo asados
250 gr de espaguetis –preferiblemente, pasta fresca-
Aceite de oliva y sal

Elaboración: 
  1. Primero, cortar en trozos de 2 cm el bacalao y marcarlo en la sartén con un poco de aceite de oliva. Colocar en una fuente de horno y reservar. Rehogar la cebolla en brunoise y añadir las espinacas. Cocinar 10 minutos y salpimentar. 
  2. Emulsión de espinacas: realizar una mahonesa con ajo, incorporando en el vaso de la túrmix, 1 huevo, unas gotitas de limón, sal, ajo sin el germen y el aceite. Emulsionar sin mover el brazo hasta que empiece a estar consistente. Añadir las espinacas y triturar.  Napar el bacalo con esta salsa y cocinar en el horno durante 8 min. a 180º.
  3. Ratatouille de gambas: trocear las gambas y poner en un bol junto a una cucharada sopera de soja, una cucharada pequeña de vinagre de Módena, un poco de pimienta , un poquito de pimentón de la Vera, una cucharada de tomate frito y un chorrito de aceite de oliva. En una sartén, cocinar las gambas marinadas y reservar para añadir al bacalao una vez esté listo.  
  4.  Pasta al Piquillo: cocer la pasta al dente y reservar. Triturar los pimientos con un poco de aceite de oliva y sal a gusto; colocar en una cacerola, añadir la pasta y cocinar a fuego lento durante un par de minutos.

Presentación y esencia: os aconsejo colocar la pasta de piquillos en forma de nido en el centro del plato y, a un lado, el bacalao con la ratatouille de gambas por encima.  En cuanto a la esencia, deciros que ideé esta receta pensando en los pimientos piquillos rellenos de bacalao y gambas –soy fan de ellos desde que tengo memoria culinaria, jeje…-. Así que, quise versionarlos un poquito, en forma, textura y colorido, presentando esta combinación que, al final, consigue “en boca” recordar a estos tradicionales pimientos. 

Base de la receta: he ideado este plato con el fin de participar en el concurso de recetas sanas de Margot Serrano de Cosas de la Vida, con la colaboración de Nutrim, CookandWorld Health y Hoy del Día.Deciros que es un plato ligero y fácil, aunque pueda parecer complejo en la elaboración. Así que, os animo a hacerlo y, también, por qué no, a que participéis en el concurso. Podéis informaros aquí.

Por último dar las gracias a Mireia Anglada y a Margot, por organizar y divulgar esta forma sana y creativa de cocinar.   

Un saludo saludable y sabroso. ¡Bon appetit!