domingo, 25 de septiembre de 2016

Jornada en Castuera, el Corazón de La Serena

Gastrotour a la Extremeña por Kiko Sayago 

Pones una foto en Facebook con Bailey, la chica de Bradenton que está pasando el verano en casa, y un amigo de los fogones te escribe para invitarte a un tour por su ciudad y cocinar para ti. En estas cosas el “NO” no tiene cabida. Eso sí, la primera impresión fue ¿En serio?


Reservamos fecha y tras esto un continuo feedback hasta vernos recorriendo la Serena de la mano de Kiko Sayago y gente del sector que nos abrieron sus puertas para enseñarnos su buen hacer. La compañía siempre importa, por lo que en esta jornada, mi amiga Marta Parral pegaba “que ni pintao”.

Tres chicas y un chef Extremeño por Castuera y alrededores

Fue un día intenso, vimos muchas cosas y, como sé que me enrollo, voy a intentar citar brevemente las paradas, con su esencia por su puesto.

Visita a la D.O.P Queso de la Serena


De allí, partimos a ver dos empresas queseras con distinto concepto, por un lado una de producción al estilo tradicional, El Toril del Cardo, donde Juan Manuel –director- nos explicó todo el proceso “del ordeño a la mesa”. Por otro, Queserex, con más producción y un proceso más industrial con más oferta de productos, como el queso crema de oveja o cabra y el Nazurón de oveja merina “el requesón extremeño”, tan rico con miel o mermelada, por ejemplo, de higos.

Vuelta por Jamones Ibéricos el Brillante

Para empezar, decir que Pedro Gallego, gerente de la empresa, nos recibió gratamente haciéndonos sentir como en casa en todo momento. Nos enseñó las instalaciones y nos brindó una degustación de ibéricos en la tienda. No lo sabía, pero tienen 3 locales en Madrid JAMONIA  y afortunadamente 2 están en el Barrio de Salamanca –mi nuevo entorno-. No tardaré en pasarme. Calidad y honestidad en sus productos, tanto en los embutidos –curación natural en secadero- como en las carnes frescas de Ibérico.

Parada rápida en el Hotel-Restaurante Los Naranjos:

Kiko trabaja en la cocina y se empeñó en llevarnos a probar las carrilleras; muy ricas sobre crema de manzana, se deshacían en la boca.


Show Cooking/ lunch en Casa Kiko

LLegó lo más esperado, el Ecuador del Día, probar el menú que Kiko había ideado para nosotras, todo con productos de la tierra mezclando las recetas tradicionales con la alta cocina. Kiko ha vuelto a Extremadura tras pasar casi un año en el Restaurante Arzak. 

Mientras íbamos a su casa, dice “llamo a mis pinches para que vayan friendo las croquetas”; su madre y su tía, dos mujeres encantadoras que dejaron su brillo en el almuerzo.

Te cuento que comimos, aunque no terminamos el menú; Kiko se emocionó y quería mostrarnos tantos sabores que se lio cocinando. Otra vez en dos tandas amigo Kiko.


Probamos: selección de quesos de la Serena, 3 tipos de croquetas –las de jamón, las mejores-, navajas con romero, revuelto de criadillas, cardos y gambas, caldereta de cordero y de perdiz, 3 tipos de carne ibérica.



De postre, natillas caseras con galletas y tiramisú (esto los hizo su tía y olé lo ricos que estaban, además sin nada de azúcar). Finalizamos la comida con Mirto de Italia y un licor de hierbas casero de Mallorca Son Catiu.

De ahí, nos fuimos a ver las canteras de granito y las vistas desde la sierra para cerrar el día. Sinceramente, pasé un día estupendo, donde la compañía como siempre es la guinda que hace especial los momentos. Gracias Bailey, Marta, Kiko y familiares –y a todas las personas que nos dedicaron su tiempo- por hacer que este día dejara un bonito recuerdo.

A ti, Kiko, en particular, te deseo mucha suerte, qué sigas curtiéndote en conocimientos y experiencia, para definir tu propia línea de cocina y transmitir personalidad en tus platos. Será un honor para los extremeños seguirte la pista y disfrutar de tu cocina.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Sevilla tiene un Sabor Especial


Hace ya un par de meses que estuve en Sevilla y pude conocerla un poquito mejor. Hacía años que no iba y aproveché un finde de trabajo para ver a amigos por la zona y conocer nuevos sitios. 

El viaje abarcó bastantes cosas, pero haré un resumen de los sitios que visité y las sensaciones vividas. ¿Y con qué intención? 


Tan solo con el deseo de que, si alguna vez vas por allí, te animes a pasar por algunos de los puntos que paré; los comparto porque son aconsejables y dignos de visita.

Tapas Viapol (C/ José Recuerda Rubio, 5); mi amigo Paco me llevó a su sitio preferido de tapas y oye ¡Qué acierto! Nos tomamos unas carrilladas y un arroz negro que apuntan buena carta. El local estaba lleno y todas las tapas que ojeé eran propicias a su disfrute. Calidad/precio totalmente recomendable. Además, ambiente y atención acorde.


La Hermandad del Sushi (C/ Feria, 5); otro lugar que me muestra mi amigo Paco y que fue todo un acierto y no porque a él le guste el sushi, sino porque el chef es su amigo. Takashi es el propietario/chef que regenta este local tan peculiar, un auténtico japonés con una oferta fusión entre dos culturas, la oriental y la española. Además del sushi a la manera tradicional, sashimis, temakis… puedes encontrar tapas como Takoyakis (bolas de arroz deliciosas), Croquetas de Puchero y miso blanco (muy ricas) o salmorejo de tofu. Es un lugar con encanto, pequeñito sin pretensiones, nada más que el disfrute.


Haciendo honor a la tierra, Takashi ambienta el local con música española y de vez en cuando hay música en directo y espectáculos de flamenco. El precio para ser japonés es barato.


Otros bares que me mostró Paco; el mítico Bar El Coto (bar enano con mucha gente que hay que conocer, al menos pasar) y Hefeso –buena terraza, pero los cócteles dejan mucho que desear-.

Bodeguita Antonio Romero (Calle Antonia Díaz, 5,): esta vez fue Nené quien me llevó de tapas. ¿Quién es Nené? Una chica a la que estoy unida desde hace 4 años gracias a mi aventura en Zimbabwe y a la que solo conocía on line. Ambas con experiencias similares, encantadas con nuestro viaje africano y la calidad de vida que disfrutamos en Victoria Falls. Gracias al destino, las redes sociales y la voluntad de “Charlar en persona”, estuvimos poniéndonos al día por Sevilla.


Nené dijo “no marcharás de Sevilla sin probar el Piripi” y yo ¿qué? En Extremadura, “estar piripi es estar contento gracias a un poco de alcohol en el cuerpo”, así que, sin un montadito se llamaba así, de primeras, ya sonaba interesante. Es la tapa estrella de la Bodeguita, un panecillo con cinta de lomo adobada, queso, bacon, tomate y mahonesa; un bocadillito muy rico al compás de una cervecita o un vinito.


Café bar las Teresas (C/ Santa Teresa, 2): tras casi 8 años, volví a ver a Rafael Bellido, un experto en restauración y un encanto de persona. Le dije, quiero tapear en algún sitio tradicional “de los de toda la vida”. Me llevó a las Teresas, bar situado en el barrio de Santa Cruz, abierto desde 1870 y donde se respira tradición. Sin duda, desde que entras por la puerta, sabes que es un sitio con raza auténtica. Nos sentamos en la barra; tapas frías, escabeches, carnes, fritura de pescado… Pedimos unas judías aliñas (me encantaron) y unas puntillitas. Un tapeo de calidad en un clásico por dónde has de pasar.

La  Mojigata (C/ Moratín, 15): un sitio al que no llegas de repente, en zona céntrica, pero “escondido” de las zonas de paso turísticas. Es la casa de Rafael Bellido, donde su oferta refleja su experiencia, su buen hacer y su amor por la profesión. No tuve la suerte de tapear aquí –el finde no dio para más-, pero nos tomamos unos vinos y disfrutamos de la compañía de Rafa. Sin duda, la próxima vez que vaya a Sevilla será visita obligada para mí. Tienen alrededor de 3000 referencias de vinos, nacionales e internacionales, tapas creativas que cambian casi a diario en función de la cesta de la compra, personalidad que engancha y mucho más que tendrás que descubrir por ti mismo. He leído un post de alguien que visita el local con frecuencia que me ha encantado  creo que es reflejo de lo qué es la Mojigata. Os invito a leerlo en Cuñao, qué has comido hoy.

Hasta aquí mi crónica de viaje, donde cómo pudiste ver, estuvo acompañada de verdaderos “Bocados de Emoción”,  encuentros con gente con la que tengo una conexión especial y a los que no veía desde hace tiempo. Estos bocados realmente llenan, te hacen sentir especial. El destino no quiso que conociera a una chica muy especial con la que estoy en contacto desde hace mucho “Amelia Gómez de Travel&Cuisine”; esto ha sido porque la próxima vez, será aún mejor.

Sin más, me despido, enviándote un abrazo, una sonrisa y un gracias por seguirme la pista.


Raquel

viernes, 2 de septiembre de 2016

Sabores Primarios, Recuerdos Complejos

Si me conoces sabrás que desde pequeña siento algo especial por los aromas y los sabores, siempre indagando y enredando en la cocina; la improvisación meditada me caracteriza. Hace unos días me vino esta frase a la cabeza “sabores primarios, recuerdos complejos” y voy a desgranarla. Antes de comenzar a leer, me gustaría que te detuvieras y te preguntes qué te sugiere a ti, como cuando vemos un cuadro y la subjetividad entra en juego. 


En mi caso, estos días son días de cambio, entusiasmada con la nueva aventura y también inquieta ante este nuevo viaje. De los anteriores, me llevo gratos momentos, mucho aprendizaje y sobre todo mucho Know How que me ayudará en esta nueva etapa. Es cierto que para avanzar, hay que tropezar, hay que tener objetivos y hay que querer cumplirlos; todo es posible si hay un posible que cumplir.


Veamos la frase que nos ocupa, entre sabores y recuerdos. Procederé a contarte qué me sugiere a mí que no tiene que ser compartido por ti.

Relación directa y recíproca: los sabores primarios van a estar siempre intrínsecamente relacionados con los recuerdos de la infancia.


Simplicidad; a medida que uno crece, que conoce, los sabores y los recuerdos ganan en complejidad, se llenan de connotaciones. 


Creatividad: es crucial tanto en la vida como en la cocina, sin ella, la cocina no hubiera evolucionado. Cuando no conoces sabores no puedes hacer grandes platos, cuando no tienes experiencias no tienes recuerdos.

Ser atrevido: no hay que tener miedo a lo desconocido, a equivocarse, pues de los errores muchas veces nacen soluciones. Pensemos en la historia del brownie “resultado de un error de un cocinero que olvidó poner levadura al bizcocho de chocolate que estaba elaborando”; en esas veces que no queremos salir y acaba siendo uno de esos momentos inolvidables. 

Compartidos y subjetivos: las personas son fundamentales tanto en la experiencia comestible como en cualquier aspecto de la vida, por ello, tanto en los platos como en los recuerdos hay que saber compartir. Por supuesto, los sabores y los recuerdos van cargados de subjetividad, cada persona siente y gusta diferente, y eso les da un matiz especial, es la chispa de cada momento, cada vivencia. 


En definitiva y como pudiste ver, los sabores y los recuerdos tienen más de un punto en común, pero uno de los más importantes es la ACTITUD, sin ella, ni los sabores dejarán recuerdos, ni los recuerdos aromas. Para tener buenas experiencias comestibles y memorables, tenemos que iniciarlas y elaborarlas con ganas, con pasión, delicadeza y pensando en disfrutar. Te aseguro que todo esto se nota y se trasmite. Por ello, en mi caso, cuando estoy algo negativa o triste directamente no cocino, porque probablemente me salga un churro. 


Aunque, aquí entra en juego la contradicción, porque muchas veces una está triste y al cocinar se contenta, al igual que a veces se sale sin gana y, al final, acabas diciendo “menos mal que me animé, lo pasé de lujo”. 

Y, ahora, quiero acabar esta reflexión dándote un CONSEJO: come con hambre, vive con ganas, no pierdas la sonrisa, enfrenta lo malo pensando en positivo y sobre todo no dejes de tener ilusión, porque la vida es un regalo inesperado que viene y va sin preaviso. 

PD: por cierto, además de cambiar de ciudad, empezar en un nuevo trabajo, decir adiós al verano... También estoy ya trabajando en el cambio de imagen del blog, definiéndo el nuevo logo de Sinestesia y espero que para el nuevo año todos los cambios estén a punto. 

Un abrazo a todos. 

Raquel

miércoles, 17 de agosto de 2016

Encuentros y Buena Mesa, GastroTour por la Costa Brava


Ciudades que enganchan, experiencias que tintan con un “hasta la vista”

Madre mía, en nada decimos adiós al verano y yo aún pendiente de publicar la segunda parte de mi viaje a Barcelona –justo hace un mes que me encontraba allí-.

En la primer post, me centré básicamente en la cena en La Pepita, que también enmascaraba un encuentro muy especial. Esta vez, dividiré el post en dos partes, muy resumidas, la primera acontecida en la Ciudad Condal y, la segunda, en un tour por la Costa Brava “breve y contundente”.

Almuerzo en Barcelona con reminiscencia africana

Un día antes de marchar a Barcelona, mi amiga Sudafricana Adele compartió en Facebook su estado “viajando a Barcelona” ¡No lo podía creer! ¿Sería posible que tras 4 años sin vernos, ambas nos encontráramos volando al mismo lugar y al mismo tiempo? Pues sí, increíble pero cierto. Dije, tenemos que vernos sí o sí. Solo tenía libre, el lunes 15 de julio, viernes y perfecto para un almuerzo. Tras varias conexiones, finalmente, quedamos para comer. Mi prima Cristina –gran anfitriona, natal de Barcelona y con un derroche de energía que la caracteriza- nos sugirió un lugar en la Barceloneta, para un tapeo rico “Filferro” (29, Carrer de Sant Carles) y allí nos dirigimos. 


Me sentí afortunada con tener la posibilidad de comer con tanta buena gente y hacer posible un encuentro que no pintaba nada fácil. Sí, allí estábamos, personas que compartimos vivencias en Zimbabwe –Adele y Gonzalo con su niña Zoe y Patricia, la mamá de Gonzalo- casa y muchas historias, disfrutando de un momento único y que no olvidaremos.

Ya sabemos que cuando la compañía es buena, lo demás queda en segundo plano, pero en esta ocasión, además, la Buena Mesa acompañó y estuvimos encantados con el menú. Compartimos un tapeo a base de una Ensalada de Humus –exquisita-, Ensalada de Burrata –auténtica- y un Bocata de Jamón, queso Brie y Aguacate en pan de chapata, -sabroso y crujiente bocado-. Yo me decanté por una sangría al cava, buena opción. Contenta con la experiencia que brinda Filferro, platos muy ricos y a un precio bastante aceptable (13 € por persona). Tras el lunch, fuimos a tomar un café a la playa y concluimos la velada igual que la empezamos “con una sonrisa compartida”.


Tour en la Costa Brava, libertad en el mar

El itinerario marcaba 4 paradas: Figueras/visita al Museo Dalí, L´Escala, Roses y Cadaqués “la niña bonita”. Así procedimos con paradas gastronómicas improvisadas, cómo no, jeje… ¡Allá vamos!

Paradas para tomar nota y abrir boca

La Punta, L'Escala (Girona): tras indagar por la zona, nos paramos aquí y quedamos encantados con el trato y con la comida. Pedimos una paella marinera que estaba buenísima y un carpaccio de pulpo que no se quedaba atrás. Acompañamos el almuerzo con un vino blanco Baleta, de la D.O Empordá (macabeo y garnacha blanca), la verdad, equilibró perfecto con el ambiente y el menú elegido. Un restaurante frente al mar, altamente recomendable. Cris quería llevarme a tomar el vermut con anchoas en el bar de referencia de L´Escala "Anxoves El Xillu", pero no tuvimos suerte, estaba cerrado.


Gozos  Mundanos, Roses (Girona): ya hacía tiempo que Cris me había hablado de este sitio "una tienda de vinos que te va a encantar", me decía; hoy, convertida en un restaurante-tienda “al estilo de bistró”, con aires desenfadados y mucha personalidad”. Entramos en su mundo, miramos con detenimiento los vinos –ellos mismos los producen y distribuyen, también aceites y otros placeres culinarios-. Reservamos mesa para la cena, por supuesto.


La carta es perfecta para un “pica pica” compartido, así se pueden probar más cositas –y es que en este sitio todo suena bien, además, en boca, también-. Hay 3 claras referencias: pintxos, tapas y arroces, todo al son de sus vinos, que son claros protagonistas en su escena. 

Probamos: croqueta cremosa de queso azul y nueces (1´50€), boquerón del cantábrico (1,60€), el MiniBabybel trufado, los rollitos vegetales, rollito vegetal de aguacate y pepino con vinagreta de mango (5,90€), Canelón de pollo con bechamel de almendra, crumble de parmesano y galleta (9,90€), Galtas de Buey con Bolchevique (9,90 €), Judías Verdes a la plancha con Fórum Merlot y escamas de sal, (5,90 €)

Todo exquisito, tanto la presentación como la combinación de sabores, platos originales respetando el producto y perfectos al compás de los vinos que amenizaron el menú. Fue una cena-cata, por lo que tanteamos unos cuantos para después pasar a la tienda y llevarnos en la mochila los más apropiados según gustos y preferencias. Me sorprendió el Riesling Von Der Mancha (2€ por copa) y el tempranillo Bolchevique (2´50€ por copa). Las botellas tienen un etiquetado atractivo, curioso y que de por sí te invitan a una copa. No podíamos dejar de probar los postres; el mejor y que recomiendo el “Pa amb oli i Xocolata”, exquisita mousse de chocolate con pan y aceite, sabor tradicional con untuosidad actual, vestida de noche.

La música del local fue sin duda el servicio, personas encantadoras, con dedicación y pasión por la profesión. No recuerdo el nombre del camarero, pero el joven tuvo una atención impecable, amable, con detalle, brindando la excelencia en todo momento.  Gozar así da gusto y, en Gozos Mundanos, saben servir placer bocado a bocado.

El tour por la Costa Brava acabó con la visita a Cadaqués, un lugar para visitar  y sentir sin prisas; hicimos parada en La Notta para tomar un Vermut, todo un acierto, aquellas vistas mirando al mar, la buena compañía… Qué mejor sintonía, jeje. De ahí, fuimos a darnos un baño a la playica, nos tumbamos, perdimos la noción del tiempo, tuvimos que salir corriendo para no perder el barco, así que bocatas al canto. Un imprevisto que fue el mejor broche para este tour “nos compramos unos bocatas en la panadería y los disfrutamos a bordo mientras regresábamos a Roses”. 


El domingo 17 de julio ya estábamos en Barcelona; Bailey, embajadora 2016 de Bradenton en Barcarrota y yo fuimos a ver la Sagrada Familia, cenamos por ahí y nos dimos un homenaje entre cócteles y mucha cháchara. 

Feliz de que la vida brinde estos momentos, cada minuto cuenta y respirar felicidad es un ingrediente crucial para disfrutar de una vida sana. ¡No lo olvides, ser feliz depende de ti! Gracias a todas la personas que hicieron posible este viaje, en especial, a mi prima Cristina a quien es un orgullo visitar cada año, es como el verano, cuando estás con ella, las pilas se autorecargan.