domingo, 5 de abril de 2015

Tapear y Charlar, la armonía que siempre seduce


La Tapería de Lucho, un guiño al buen gusto

Este año, el buen tiempo ha permitido quitarse el abrigo en Semana Santa y que las procesiones siguieran su curso bajo un cielo estrellado y sin lluvia de por medio; aquí en Extremadura, días soleados y con una temperatura casi veraniega. 

Así que, te podrás imaginar quiénes han sido las coprotagonistas en estos Santos días: las Terrazas. Y es que amigos cuando inauguramos la época de terrazas a muchos hasta nos cambia la cara, el verano se aproxima y las charlas con tapas al aire libre comienzan su temporada. 

Siempre me ha gustado indagar como un duendecillo y descubrir sitios nuevos para disfrutar de un tapeo desenfadado, pero estiloso y de calidad. Salvo en ocasiones, mis cenas no son demasiado copiosas, por eso, el picoteo que nos brindan las tapas me encanta; suelo ser fiel a mi noche del tapeo semanal y, siempre que puedo, lo práctico descubriendo nuevos lugares. Cuando vivía en Madrid, disfrutaba probando nuevas cocinas, otros sabores, otra cultura; solía ir a aquellos sitios más típicos y recomendados por gente de su país. Desde comida paraguaya en el mítico Vicios Bar, china en Jin Jin, venezolana en El Güero o disfrutar de la bandera dominicana en El Colmado. En ese sentido, se echa de menos la capital. 

Pero, aunque en Badajoz, no es tan fácil viajar a través de los sabores, la Buena Mesa goza de calidad a un precio asequible y qué decir si de tapear se trata. Además, en estos últimos años, la oferta gastronómica ha crecido bastante y el concepto “tapa-creatividad” ha despuntado. Así que, encantada de ir descubriendo nuevos sitios de tapeo, mientras observo, aprendo, tomo nota y, por supuesto, con buen paliqueo. Mi última cita ha sido con la Tapería de Lucho (Av. De Elvas, 6. Tel. 637 464 350) el pasado viernes Santo. Es uno de los locales que más llama la atención en la Urbanización Guadiana, pues entre tabernas y bares más tradicionales, destaca por su estilo vanguardista. El negro y el blanco definen su ambiente, dando elegancia y cierta seriedad, interrumpida por su gracioso logotipo “un huevo frito” que les caracteriza. 

Sin prisas, pero sin pausa
Contaré a modo de pinceladas mi experiencia, pues fue un picoteo ligerito, pero suficiente para poder contarte mi visita. Desde el principio, noté una cercana bienvenida, profesional y que te predispone a sentarte con una sonrisa. Nos sentamos en la terraza –la noche invitaba a ello- y comenzamos con un brindis con un vino verdejo – alegre de que no me ofrecieran Primavera u Orgullo, han creado doctrina en las referencias de por aquí y está bien, pero un poquito de variedad por favor…-. Mi acompañante, no muy sibarita en gustos, con apetencias más tradicionales, no es gustoso de quesos ni de cosas raras, así que, elegí unas tapas sin extravagancias. 

Comenzamos con un hojaldre de ahumados (salmón y bacalao), a modo de bocata, con cebolleta y pimientos; muy rico el relleno, pero el hojaldre de la parte de arriba se desmoronaba demasiado. Pese a ello, un bocado recomendable. Seguimos con un wrap de pato en salsa agridulce sobre ensalada variada; contundente, pues tenía bastante carne deshilachada, muy tierna y sabrosa. Llevaba jugo de naranja y de sabor estaba rico, pero si era salsa no estaba ligada, parecía zumo. Nos gustó, pero quizás en vez de uno tan cargado, pondría dos rollitos marcados en plancha y con la salsa más reducida. 


Compartimos velada en sintonía con el servicio, siempre atento y amable; tanto es así, que en vez de cambiar de sitio para un poquito de copeo, cerramos la noche con un beso de pacharán y limoncello, allí en la Tapería de Lucho. 

Sin más, un lugar recomendable, con buen servicio que cuenta con una oferta de calidad a buen precio (10-15 € por persona); regresaré porque salí contenta, pero, además, porque me quedé con ganas de probar sus hamburguesas. Hasta pronto.

Información de interés: cierra los lunes. Suelen tener sugerencias fuera de carta.

domingo, 29 de marzo de 2015

La Tasquería, apta para no casqueros


Una experiencia para vivir sin peros, arriesgada, pero acertada
 
Hace unos días, estuve en Madrid y, esta vez, pude disfrutar sin prisas y bien agustito cada día en la capital. El motivo de mi visita dio un matiz especial al viaje, que partió con un sabor dulce y entrañable, pues prioritariamente mi objetivo era visitar viejas amistades, para “charlar, comer y beber” como solíamos hacer antes de emprender vuelo. 

Lógicamente, la semana dio para mucho, pero en esta ocasión te contaré mi experiencia más inesperada y sorprendente; además, por partida doble y, cómo no, al compás de la buena mesa. 


Dos partícipes protagonistas y desconocidos claves en el encuentro: Jorge Ruíz, fundador de Recetags y la Taquería de Javi Estévez. 

Quién NO arriesga  no GANA


Tras 2 años entablando conversaciones con Jorge y, finalmente, colaborando con él en Recetags desde el pasado noviembre, por fin, llegó el día de estar frente a frente. Le comenté que iba a Madrid y, de repente, un almuerzo en el aire ¿Dónde? Sugerencias me dio, pero qué le vamos a hacer, me encantan las sorpresas, así que, le dije ¡Sorpréndeme!

Nos encontramos en la plaza de Felipe II y, de ahí, fuimos caminando al restaurante, no sin antes preguntarme si me gustaba la casquería; uhm… puse cara rara y fui sincera, no es mi mayor debilidad y me da un poco de repelús comenté, pero siempre prefiero probar lo desconocido antes de juzgar. Jorge compartía mis sensaciones y llevaba tiempo queriendo probar la Tasquería, por lo que allí nos dirigimos, para descubrir si éramos casqueros. 

Desde que uno pone un pie en la Tasquería, siente el buen rollo que se respira, un ambiente cálido, desenfadado y un equipo que te recibe con una generosa sonrisa. Clara Villalón, ex Masterchef, dirige la sala, con naturalidad y ese toque cercano y justo que te hace sentir como en casa. Por supuesto, nos dejamos aconsejar por ella y dejamos a su elección el menú degustación: 5 platos con nivel casquero intermedio. Puedes optar entre comer sabiendo qué es o probar a ciegas. Nosotros preferimos probar sin saber, para estar libre de prejuicios e intentar descubrir cada plato según fuéramos probando.
Menú Casquero Intermedio
#Perdiz #Manzana #Oloroso
#Morro #Encurtidos #Anchoa
#Carrillera #Sándwich# Portobello
#Cuello  #Patata  #Ensalada fresca
#Callos  #Pata  #Morro

Empezamos con un brindis de vino blanco, Navaherreros –D.O Madrid- que nos acompañó durante todo el menú; de aperitivo, embutido de lengua de cerdo (en apariencia, lomo ibérico). A continuación, un tarrito de paté, cremoso, intenso y perfecto con la gelée de manzana y las tostaditas crujientes que dio paso a los tacos de morros, sabrosos, de textura gelatinosa y algo picantitos; un bocado contundente y fresco a la vez, me encantó. 

Mientras la conversación se hacía interesante, el menú más emocionante, pues el sándwich de carrilleras con champiñones fue delicioso, la carne se deshacía y el bocado resultó muy jugoso. Sorprendente el cuello de cordero, sobre finísima crema de patatas, de aspecto brillante con un glaseado perfecto y un ligero sabor a guisante por los tirabeques, que aportaban frescura al plato. Así, fuimos llegando al final y lo coronó un plato tradicional, los callos, melositos, picantitos y sabrosísimos.


No quiero dejar de mencionar, la variedad y buen gusto en el menaje, pues cada receta se presenta en un plato. Sin duda, en la Tasca+Casquería se parte desde el conocimiento y el buen hacer, que unidos a la creatividad, una impecable elaboración y una acertada presentación, logran una experiencia 100% recomendable seas casquero o no; si lo eres, te sorprenderá, si no, te convertirás.

Sin duda, visitar la Tasquería fue todo un acierto, es de esos sitios donde se respira el amor por las cosas bien hechas, la pasión por la profesión, el ambiente lleno de entusiasmo que, al final, es un plus primordial en el recuerdo que te llevas. Así que, este día fue una prueba más para seguir abriéndome a lo desconocido, sin juicios previos, dando paso a las nuevas aventuras, aprendiendo, disfrutando, conociendo nueva gente y buscando nuevos horizontes. Gracias Jorge, fue un lujo compartir la experiencia contigo y, por supuesto, gracias a todo el equipo de la Taquería “pa quitarme el sombrero amigos”. 


Precio medio: 25-30 € Sí, es casquería, pero muy elaborada y valorando la experiencia, el precio es justo y razonable. Échale un vistacillo a la carta y anímate a probarla. 




lunes, 9 de marzo de 2015

Restaurante El Crisol, cocina de vanguardia en Badajoz


Un tapeo creativo, de calidad y en un ambiente más que apetecible

Increíble pero cierto, la esperada primavera ya se aproxima y prueba de ello son estos días enérgicos y soleados que nos está regalando. 

Personalmente, soy una persona muy afín al tiempo y lo que peor llevo son esos días nublados que no saben lo que quieren; por eso, estoy feliz de que el buen tiempo ya nos esté saludando, jeje… Aunque, también he de decir, que a todo se acostumbra uno y, en Londres, no me quedó más remedio que vivir como si hubiera sol cada día durante un año. 


Eso sí, no hay que olvidar que somos nosotros quienes pintamos nuestros días, así que, siempre podemos disfrutar de un día soleado, aunque sea un trampantojo emocional. En España, el tapeo nunca está de vacaciones, pero, lógicamente, al buen tiempo más tapeo y más cerveceo; podríamos decir que es un estilo de vida que nos caracteriza y se agudiza en primavera y verano. 

En Badajoz, también somos fieles seguidores del tapeo, pero de una forma más campechana, adaptada a la oferta culinaria que nos rodea, que está evolucionando plácidamente. Buen ejemplo de ello, lo encontramos en El Crisol (Pl. de la Molineta, 4. Tel. 924224120) un restaurante más en la línea de los llamados gastrobares, situado en el barrio de Valdepasillas y un lugar idóneo para tapear con gusto y estilo. 

Tras varias recomendaciones, por fin, pasé por este gran rinconcito. Ofrece un local dinámico con dos plantas, la primera en la planta baja, perfecta para un picoteo al mediodía, un afterwork o un amigable tapeo; la segunda, arriba, presenta un salón abierto para comidas y cenas más serenas, aptas para la Buena Mesa. Me gustó mucho la decoración, entre rojos, blancos y negros y la atención, profesional y cercana. En cuanto “al papeo”, decirte que es perfecto para tapear, pues cuenta con una atractiva carta que puedes disfrutar a modo de tapas o de raciones (medias o enteras). 

Puedes elegir entre sus platos fríos como sus variadas ensaladas, el tabulé o los rollitos de salmón, sus crujientes de morcilla y cebolla caramelizada o las bolsitas de queso y manzana; deleitarte con sus arroces melosos y risottos (de pulpo, de setas) o probar sus carnes y pescados, cocinados –muy recomendable la mini hamburguesa de retinto y los canelones de rabo de toro- o marinados como los distintos carpaccios que oferta. Nosotros tomamos el Teriyaki de atún rojo, acompañado de ensalada con un toque de estragón, cebolla caramelizada y creo recordar que el toque crujiente eran nachos triturados.
En mi tapeo Crisol tuve el placer de estar acompañada por un buen vino de la tierra (De Bodega Pago de Balancines) y por mi buen amigo Gonzalo, así que disfruté de un interesante menú pausado y regado de buena conversación.  Fue una cenita ligera, por lo que tendré que ir más veces, para conocer mejor su cocina y poder extraer más gastro-conclusiones. Mis primeras impresiones ante su gastronomía son buenas, una apuesta por tapas de diseño, con producto de calidad y atractivas. Pero, quizás añoré más personalidad ante la decoración de los platos, un toque de distinción lejos de las líneas de reducción de vinagre de Módena, que se pusieron de moda y muchas veces resultan monótonas y aburridas. Otro punto a tener en cuenta es el precio medio de El Crisol que ronda en torno a los 14 € por barba, las tapas están entre los 2 y 4 € y, teniendo en cuenta la calidad-cantidad, está bastante ajustado. 

Mi noche de “entre tapas” acabó con un Gin Tonic en el Touareg Lonuge Bar (Pl. de la Molineta,10. Tel. 666026700) a tan sólo unos pasos de El Crisol. Disfruté de un combinado con ginebra Puerto de Indias –de fresas-, en su copa de balón, decorado como corresponde con fresas y especiado con bolitas de enebro. Un placer acabar la noche en un ambiente que recuerda a las mil y una noches. ¡Repetiré!

domingo, 8 de febrero de 2015

El Choclotón, de chocolate y melocotón


Bizcochos con alma creativa

Como sabéis, me gusta cocinar o como yo digo “enredar” en la cocina y es algo que llevo haciendo desde hace ya algunos años. Recuerdo que en las reuniones familiares, normalmente los domingos, siempre andaba revoloteando en la cocina, preguntando qué se cocía por allí e intentando meter las manos en la masa. Si mal no recuerdo, colocar tandas de galletas en leche empapadas para hacer las tartas de los cumples o mezclar los ingredientes para hacer la ensaladilla rusa, fueron mis primeros pinitos y lo hacía encantada. 

Cuando le pillé el gustillo a la cocina, empecé a indagar con las recetas, mezclando cuanto me parecía y así empezaron a salir tartas, bizcochos y demás dulces a mi manera. Siempre era un riesgo, porque el invento podría o no salir bien, pero salía y yo sonreía, jeje… Lo malo es que no anotaba las recetas, así que, ahí se quedaban, en una tarde de café de sonrisa dulce y amable. 

Han pasado los años y sigo inventado, arriesgando, jugando con los sabores, pero sí, algo ha cambiado; ahora, anoto las recetas en una libreta que mi amiga Dolly me regaló –gracias compañera- y, de vez en cuando, también os las dejo por aquí. Hoy quiero compartir con vosotros mi último bizcocho al que llamé CHOCLOTÓN ¡Allá vamos!

Ingredientes:
-3 tazas de harina (375 grs.)
-3 huevos
-1 taza de azúcar (125 grs.)
-1 lata de melocotón en almíbar (840 grs.)
-80 grs. de pepitas de chocolate negro
-1 sobre de levadura
- ½ taza de aceite de semilla o mantequilla
-Especias mixtas (jengibre, canela, cardamomo…)
-Glaseado (opcional): azúcar lustre o glass, almíbar de melocotón y limón.

Elaboración: 

1. Escurrimos el melocotón y los trituramos hasta tener una crema suave. Reservamos también el almíbar, que usaremos posteriormente. 

2. Mezclamos los ingredientes secos (harina tamizada+azúcar) y vamos añadiendo los líquidos (huevo, aceite o mantequilla en pomada).

3. Añadimos la crema de melocotón, las especias, una pizca de sal y mezclamos todo bien. A continuación, incorporamos la levadura y las pepitas de chocolate, moviendo con cucharada de madera para que se mezcle suavemente. Vertemos la farsa sobre el molde elegido, previamente engrasado si  no es de silicona, para evitar que se pegue.

4. Precalentamos el horno 10 minutos e introducimos el molde. Hornearemos durante 20 minutos a 180º. Para saber que está, lo pincharemos con un palillo hasta ver que sale limpio. En esta ocasión, si no sale del todo seco, no pasa nada, porque es un bizcocho muy jugoso y cremoso.

5. Finalmente, dejamos enfriar el bizcocho y después, si se desea, lo cubriremos como más nos guste, simplemente espolvoreado con azúcar glass o con algún glaseado especial. Yo le puse un glasé de melocotón (aprovechando parte del almíbar sobrante), azúcar glass  y unas gotitas de limón, añadiéndole cuadraditos de chocolate negro para darle un toque crujiente y vistoso. Tras probarlo, comprobé que también quedaría bien rico si lo cubriéramos con chocolate negro de cobertura o un glaseado de anís.


Os animo a hacerlo, pues resulta delicioso, recuerda a los bizcochos borrachitos, por lo suave y cremoso que queda. Pero, sobre todo, os animo a que deis rienda suelta a vuestra creatividad; a veces, os puede llegar a sorprender y, realmente, como sabe un invento no sabe una receta copiada al pie de la letra. Aunque, claro está, que por mucho que sigamos una receta, nunca sale igual, porque, el amor que le pone cada uno es único y especial.

¡Hasta la próxima!