domingo, 26 de julio de 2015

Tarta de Higos Tiberios

Que lo que acontece en el Hecho Gastronómico sea mi hobby, mi pasión, me da mucho juego y quienes comparten esta afición bien lo saben. Uno de los matices a destacar es que hagas lo que hagas, vayas donde vayas es una práctica que sí o sí va en la mochila, pues el comer es una necesidad básica.  Por supuesto, ya sabes lo que dicen “convierte tu pasión en tu profesión y no tendrás que trabajar nunca”. En fin, una frase contradictoria, pues sí, es cierto  que si trabajas en lo que te gusta, además de disfrutar, el éxito te estará esperando; pero, invertirás mucho más tiempo, sobre todo, si emprendes con un negocio. 

Por tanto, bajo mi punto de vista, trabajarás más que nunca pero más contento y feliz. Esta reflexión es en base a mi experiencia, pues mientras que mi pieza encaje en el sitio correcto, no he parado de aprender nuevas cosas y todo suma, todo cuenta. A mi vera, Sinestesia Gastronómica sigue en contacto con los sabores, en plena evolución y salpimentando cada día a su gusto. 


Tras esto, hoy te presento otro de mis enredillos culinarios, esta vez, con unos Higos Tiberios que mi padre me trajo del campo. Por otra parte, decirte que esta receta es un poco especial, pues la hice para mi prima María –alguien que necesita mucho apoyo y cariño en estos momentos- y a falta de azúcar, miel de Villuerca-Ibores, de Extremadura. 

Un bocado de Ángel, pero con Higos

Ingredientes
6 higos Tiberios
2 huevos
½ Tarrina de queso crema (Philadelphia)
½ vaso de harina (60 grs.)
½ vaso de leche (125 ml.)
1 masa brisa o una lámina de hojaldre
1 puñado de nueces o almendras
5 cdas. de miel colmadas (1 cda.= 25/30 grs.)
1 cda. de mantequilla (15 grs.)
Una pizca de canela (opcional)

Elaboración 

Pelar los higos, trocear y poner en un cazo al fuego, con un poquito de mantequilla. Pasados unos minutos, añadir el queso crema, la mitad de la miel y la pizca de canela.
Engrasar el molde (yo elegí uno redondo) y colocar la masa brisa. Cubrir con la farsa de higo.
Por otro lado, mezclar la leche (yo lo hice con leche de arroz) con la harina, las nueces, la miel restante y los huevos; incorporar sobre la tarta y hornear hasta cuajar, unos 45 minutos. 

El resultado es un bocado un tanto diferente,  no demasiado dulce, contundente y especial; son higos, pero si no lo sabes, puedes pensar que es cabello de ángel, algo que me pareció curioso y gustoso. De hecho, mi madre me lo preguntó. Fue un invento total y, como quedó rico, pues te lo cuento; es una receta muy fácil y, si tienes higos, una opción para alegrar la merienda. 

Sin embargo, te contaré que a mí los higos Tiberios al natural, aunque tienen muchos amantes, no son mi tipo, por eso, cuando es temporada, reinvento para no negarles bocado y disfrutar de sus propiedades y su sabor. Recuerdo mi stage en ARZAK, donde uno de los entrantes eran Los Higos con foie y fruta escarchada; maravilloso encuentro de sabores, elegante contraste entre lo dulce y salado, agraciada textura… ¡Cómo para olvidarlo! 

Finalmente, destacar que el higo es un producto con mucha proyección y que está en plena expansión. En Extremadura hay tres grandes zonas donde el cultivo de la higuera es protagonista desde hace décadas. En la comarca de Badajoz, la producción se concentra en Salvaleón-Barcarrota-Higuera de Vargas. Por su parte, en la provincia de Cáceres hay dos grandes zonas productoras: La Vera y del Jerte, centradas en la variedad Cuello de Dama, y la Villa de Almoharín, principal zona de producción de higos secos. Estoy segura que el higo va a dar mucho que hablar, dará mucho juego y la partida ya ha comenzado.   

Antes de despedirme, me gustaría citar un blog que encontré “El ingeniero y el Abuelo”, casualmente su autor es de mi pueblo, Barcarrota, donde habla en profundidad de los higos. Cosa que demuestra que el mundo on line también es un pañuelo, jejeje… ¡Hasta la próxima!

martes, 7 de julio de 2015

Receta de La CRUJILLONESA, con salsa de pepinillos



Una combinación diferente y buena anfitriona de Mesa
 
Quienes me conocéis ya sabéis que me defino como “enrea” de la cocina, pues siempre ando con mis inventillos culinarios. Algunos sois testigos y habéis probado bocado, otros me pedís recetas y consejos; quienes no me conocéis, os resumiré mis ingredientes en breve antes de contaros la historia de hoy. Me gusta improvisar, mezclar sabores y texturas, innovar, pero siempre respetando al producto, haciendo recetas sencillas pero con un toque creativo, un algo que emocione y que las haga especiales. 


Torta de Patatas a la mejillonesa o CRUJLLONESA

Origen: pensando en la tortilla de patatas, en algo de conserva como los mejillones –que me encantan- y en nuestra querida mahonesa, salió uno de estos días la Crujillonesa.

Os diré que probé suerte con ella, porque la hice para una comida con mis primas, María y Cristina; encantó y con ella fui al I Picnic de blogguersen Badajoz. Si la tortilla es la reina de los encuentros, tal vez pueda serlo esta versión con mejillones y mahonesa, pensé. 

¿Qué necesitáis?
4 patatas medianas
1 cebolla
3 huevos
Pan rallado
Para la mahonesa de mejillones: 1 huevo, aceite de semilla o girasol, 1 diente de ajo, 1 lata de mejillones (en escabeche o salsa de vieiras), sal, comino, pimienta y limón.

Elaboración:
  1. Cocer las patatas y reservar. Sofreír la cebolla y añadir las patatas, salpimentar y rehogar hasta que esté integrado.
  2. Untar el molde deseado –mejor redondo- con aceite o mantequilla e incorporar la farsa de patatas, aplastar para que quede uniforme.
  3. Hacer la mahonesa: poner todos los ingredientes y emulsionar con la batidora. Ir echando el aceite poco a poco. Cubrir la torta con la salsa.
  4. Batir 3 huevos con sal y pimienta y añadir a la torta. Finalmente, cubrir con pan rallado.
  5. Hornear 20 minutos aproximadamente en horno precalentado. Estará lista cuando el huevo esté cuajado y dependerá del gusto de cada uno, pues a algunos le gusta más hecha, otros menos.
Os diré que las dos veces que la hice, ha sido un éxito, así que si os apetece, animaros a hacerla que es muy fácil. Puede comerse caliente o fría. Es perfecta si la acompañas con una ensalada fresquita y más potente si le haces un guiño con una salsa de pepinillos. La mahonesa de pepinillos es la mahonesa tradicional, pero con pepinillos y mostaza. 

Sí, sí, estás en lo cierto si estás pensando que soy muy de mahonesas; es así, lo reconozco. Me gusta mojar pan, me gusta inventar palabras, me gusta disfrutar. Espero que te haya gustado amigo. Hasta la próxima.

sábado, 27 de junio de 2015

I Picnic Urbano en Extremadura

Encuentro Gastro-bloggers en Badajoz


Hace justo un año que aterricé de nuevo en Extremadura, en Badajoz, para ser más exactos, y unos cuantos días que vi cumplido uno de mis deseos. Para contaros los detalles me trasladaré a la Noche de San Juan, celebrada el pasado martes 23 de junio. Una noche mágica como manda la tradición, pero, esta vez, la ilusión ganó terreno a los fuegos y te contaré el porqué. 
Ya sabes que me gustan los encuentros donde abunda la charla y, si es entre apasionados por la gastronomía, ya ni te cuento. Echaba de menos los encuentros con bloggers, eruditos de la Buena Mesa, prensa especializada… esos eventos tan frecuentes que a diario se dan en ciudades como Madrid y a los que encantada solía asistir siempre que podía. Hace tiempo que me rondaba en la cabeza hacer algo así, aquí en Badajoz, y gracias a Eugenio y a Sol, del Obrador Pan Contigo, esto ha sido posible. Antes de entrar en materia, te contaré que, de primeras, estoy contenta de ver cómo poco a poco la calidad extremeña está despuntando, falta mucho por hacer, pero hay que empezar a caminar y todo se andará.

Presentaciones aparte, calidad con arte e ilusiones notables

El evento o mejor dicho “punto de encuentro” ha sido un foodstorming inicial, una primera toma de contacto para hacer conexiones e intercambiar ideas en base al Hecho Gastronómico, pues todos los asistentes teníamos algo en común: nuestro hobby tiene que ver con el comer y el beber.

El objetivo era pasarlo bien, compartir platos elaborados por nosotros y conocer gente con nuestras aficiones. Se cumplió y, ahora, es un recuerdo con buen retrogusto. Intentaré resumir lo que se cocinó aquel día y, sobre todo, los “bocados compartidos”. 

¡Allá vamos con el menú de “picoteo” y sus artífices!

El rol fue ir presentándonos uno a uno, contando el plato elaborado y un poquito de nosotros. Eugenio Garrido, director del Obrador Pan Contigo, inició la partida dándonos la bienvenida y agradeciendo la participación de los allí presentes. De sus manos, una selección de panes y una terrina de foie gras con cebolla confitada; perfecta con pan de pasas y nueces. Qué decir, un clásico y una exquisitez.
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Después, le tocó el turno a una servidora y fíjate que olvidé explicar el porqué soy Sinestesia Gastronómica –estaba con la garganta aquel día y menos habladora de lo habitual-, pero presenté mi Crujillonesa, una torta crujiente de patatas con mahonesa de mejillones, que acompañé con una salsa de pepinillos, para quienes quisieran un sabor más potente.

A continuación, Mariana Serrano de Aceites Xévora 1848 nos apuntó los matices esenciales del oro líquido que nos trajo, dos aceites de Oliva Virgen Extra (AVOE) monovarietales “Picual” y “Arbequina”. Queda pendiente una cata pausada y una visita a los olivares –llegará jeje…-.

Cómo no, los respectivos brindis no podían faltar en la mesa y, en Extremadura, tenemos vinos de excelente calidad para acompañar nuestras recetas. Para mi sorpresa, nos acompañaron dos especialistas en la materia y fue un AS más que acertado contar con ellas; Carmen Tristancho, Directora de la Revista Grada y experta en el sector vitivinícola, y Elena Ordiales, Responsable del Área de Agricultura en Centro Tecnológico Nacional Agroalimentario Extremadura (CTAEX). Nos trajeron 3 vinos, un blanco, un tinto y un espumoso para el broche final. Para los aperitivos, Altara, vino blanco joven de la Tierra de Extremadura, de Bodegas Santa Marina. Los platos más contundentes al compás de Nadir Tinto Roble, de las variedades Syrah y Tempranillo; también extremeño de Bodegas Pago de las Encomiendas (Villafranca de los Barros).

Entre tanto, canapés variados y una coca ibérica de jamón y cabello de ángel de manos de Celia, una chica que dará mucho que hablar con sus Mesas Dulces y su simpatía. Me gustó mucho esta empanada dulce-salada, una apuesta original, una armonía atrevida. No podía faltar el queso, que causó sensaciones, curado de cabra de López de la Serna; cremoso, aromático, embaucador, extremeño y degustado gracias a Ana Parral;  wedding planner y directora de El Carrino de Catalín, junto a su hermana Marta Parral.

Podría decir muchas cosas de estas dos artistas, pero me las reservaré, para contarte su obra con más detalle próximamente.

Los snacks, minibocados o como queramos llamarlos, fueron claros protagonistas y te seguiré entrando hambre con ellos, pues la frescura y mezcla de sabores que nos propuso Amparo Griz fue interesante: ensalada Krissia sobre pan crujiente de centeno-sésamo o sobre tartaleta de patata, maíz y soja y, lo que más me gustó, triangulitos de pimientos asados con ventresca en tortas de Inés Rosales.  No podía faltar tampoco la defensora del agricultor, de lo ecológico y de filosofía Slow Food, Conchi de la Granja es un nombre y Ajo Blanco y patatas con Bacalao sus deleites. La calidad estuvo servida.

Llego al turno del “moja moja” y fue con un triplete de pestos elaborados por Gloria Franco del Blog Ytreats; qué decir, llevaba meses queriendo conocer a Gloria personalmente y, al fin, pudo ser. Su personalidad me desveló lo que ya pensaba, gracias a los mini bocados “saladitos” que nos presenta en su blog. Unas fotos pueden decirnos mucho y su técnica, su color, sus recetas y su escritura no pasan desapercibidos, como tampoco los pestos que nos preparó. Unos verdes, como el de rúcula-anacardos y el de cilantro y pipa de calabaza; otro rojo, de tomate seco, aceituna negra y romero. Este último me enamoró, nada que ver con el mojo canario y, sin embargo, me hizo recordarle. Estás de suerte, porque ya están las recetas en Ytreats, atrévete con ellos que te deleitarán. ¡Prometido!

De aquí, doy paso a los “enreillos” de Carol de El cazueleo de Carol; me hizo gracia al definirse como “enrea”, porque yo siempre digo que ando enredando en la cocina y cuando me llaman cocinera, digo llámame “enrea”. Combinaciones para danzar nos trajo, armonías en sintonía: vasitos de sopa veraniega de zanahoria, manzana verde y jengibre, una versión excelente de la sopa fría de zanahoria con encurtidos de Atrio y  los "gin & salmoning", salmón macerado en Bombay con una cremita de wasabi entre alguna cosita más. Todo muy rico, pero tuvieron que ser los primeros en orden de cata, la sopa se atemperó y el crujiente dejó de ser crujiente.

Tarde, pero menos mal que hicieron reverencia, llegaron Luly y su marido, con su gracia argentina, sus empanadas de ternera con su repulgo y sus sándwiches de milanesa. Ay, qué ricas que estaban las empanadillas y eso que ya estaba en mi límite, pero tenía que probarlas. Espero volver a disfrutar de este manjar, pero con cervecita en mano y frente al lago, jejeje… Extraordinarias, qué masa, qué sabor… ñam ñam

¿Qué? Mucho picoteo y muchas ricuras que seguro te han abierto el apetito ¿No? Pero, aún queda coronar el encuentro ¡Siempre hay hueco para el postre!

Mama mía, las tartas de Nuria de Apunto de Nieve, fueron otros de mis flechazos de la noche, sólo quería probarlas y acabé con mis porciones y su sonrisa añadida. Se nota que esta mujer tiene mano para los dulces, cocina con pasión y si pruebas sus recetas te conquistan sí o sí. Hizo dos tartas, la torta de laranja, típica de la repostería portuguesa, una delicia  -según Mariana, de familia portuguesa, es una de las mejores que ha probado-; y una Cheesecake de Oreo, crujiente, cremosa, con su justo sabor a chocolate y galleta, contundente y, sin embargo, nada empalagosa. Para mí, fue un placer inmenso, también es verdad, que soy muy golosa. La acompañé con el vino tinto y fue un acierto y un gustazo. Luly trajo alfajores de dulce de leche, seguro que ricos también, pero no los probé.
Hasta aquí, el menú del Primer Picnic-Urbano en Badajoz, punto de encuentro entre bloggers de la localidad. Creo que todos los allí presentes disfrutamos mucho, compartiendo nuestras historias y viendo como poco a poco las cosas están cambiando. Mi filosofía de vida es que todo pasa por algo y estoy segura que esto ha sido la semilla que dará fruto a muchas satisfacciones venideras. Tenemos muchas ideas, calidad y una materia prima de excelencia, así que, ya es hora de sacarle partido, vamos a seguir cocinando “recetas” de aprendizaje, encuentros para divulgar y conocer el sabor de Extremadura y, por supuesto, a seguir disfrutando.

No me olvido del brindis final, lleno de vida, haciéndole un guiño a la tierra del Cava, un chin chin armonizado con Blanc de Noirs “Anna de Codorníu”, perfecto para  matizar la noche y un galán muy propio para los postres. +

lunes, 8 de junio de 2015

Receta de Cuscús, diferente y deliciosa

¡Entramos en temporada de Ensaladas!

Llega el verano y todo lo revoluciona, cambio de armario, ganas de playa, de cervecitas fresquitas en terracitas y un sinfín de cosas más… por supuesto,  la cocina también quiere estar “fresquita” y no duda en quitarse el abrigo y adaptarse a las altas temperaturas.

Me gustan las ensaladas, sobre todo las reinventadas y que pueden tomarse como plato único, siempre sorprenden y conquistan al público comensal. Recuerdo que durante mi estancia en Zimbabwe, donde frecuentemente era invitada a barbacoas “braai”, solía ir acompañada de mis ensaladas para ver qué sensaciones causaban; mis mezclas entre verduras, salsa especial y otras cosas siempre gustaban y más de uno me pedía la receta de la “ensalada improvisada”. Sigo haciendo esto, me encantan las ensaladas y me encanta hacerlas, ampliando el concepto, indagando en nuevas combinaciones y disfrutando de la amplitud que nos oferta.

Hoy te presentaré una de mis ensaladas, partiendo y versionando uno de los platos marroquíes que más me gusta “el cuscús”, cocinando con conservas, otra de mis prácticas habituales.

Receta de Cuscús con verduras, mejillones y vinagresa de pepinillos
Ingredientes:
250 grs. de cous cous (1 vaso)
200 ml de agua
1 lata de mejillones en escabeche (120 grs.)
100 grs. de judías verdes
2 zanahorias
1 cda de manteqilla
Opcional: frutos secos

Vinagresa de Pepinillos: 6 pepinillos en vinagre –encurtidos-, 1 huevo, 125 ml de aceite de semilla, 2 cucharadas de vinagre, una pizca de comino y semillas de chille, sal a gusto.

Elaboración:

  1. Para elaborar el cous cous, seguiremos las instrucciones que nos indica en el paquete: hervimos 250 ml de agua con una cucharadita de sal y una de aceite de oliva virgen extra. Cuando llega a ebullición, retiramos del fuego y añadimos el cous cous. Dejamos reposar 2 minutos y añadimos 1 cucharada de mantequilla, mientras removemos con el tenedor para que quede suelto. Volver a poner un par de minutos al fuego y listo.
  2. Cocer las verduras –zanahorias y judías- al dente y cortar en daditos pequeños.
  3. Por último, haremos la salsa de pepinillos, como una mahonesa; en vaso de batidora, añadimos los ingredientes y batimos.
  4. En una fuente, añadimos el cous cous, las verduritas, los mejillones y parte de la salsa. Mezclamos todo y aliñamos con aceite, vinagre y sal. Suelo añadir poquita salsa, prefiero servirla por separado, en un cuenco, para que cada uno se sirva según a su gusto; así también evitamos que el cuscús se ponga pastoso, pues debe quedar suelto como en la receta tradicional. Finalmente, lo decoramos con frutos secos como anacardos o pipas. Eché de menos las pasas en mi plato, creo que combinarían perfecto.

Es un plato para lucirse en verano, sencillo, sabroso, fresquito y que se prepara en un “pis pas”; como tapa y servido en lata es una opción perfecta como aperitivo, ideal con una cervecita. Para disfrutarlo con aires frescos, pero más elegantemente, podemos elegir un vino blanco.

En esta ocasión, acompañamos el cuscús con el verdejo joven de 2014 “Abadía de San Quirce” de Bodegas Imperiales y fue todo un acierto. Tenía reservado este vino para una ocasión especial y disfrutamos mucho con su presencia, pues nos gustó a todos, tanto a los que somos de vinos como a los que no lo son tanto. No soy una experta en vinos, pero disfruto con él y aprendo a buscarle pareja. 

Así que, según mi humilde criterio, el verdejo de Abadía de San Quirce, sirviéndolo a la temperatura adecuada (7ºC) es una delicia; su aspecto es limpio y brillante, de color amarillo pajizo, su olor es herbáceo, a fruta tropical, a plátano verde con notas cítricas. En boca, es fresco con buena acidez y persistente. Según informa su ficha de cata, es un vino consecuencia de vendimias nocturnas que preservan la temperatura del fruto en torno a los 5ºC. Para su vinificación, se han utilizado las más modernas técnicas enológicas permaneciendo el vino durante tres meses en contacto con sus lías naturales. En definitiva, si quieres un vino para acompañar los entrantes en verano, este es un candidato a tener en cuenta (precio aproximado 8 €).

Sin más, espero que te haya gustado la receta y las sugerencias que la acompañan.


¡Hasta la próxima!