viernes, 22 de mayo de 2015

FANTASÍAS DE CHOCOLATE

Ilusiones compartidas y entretenidas con sabor a Chocolate 

No soy fantástica, pero me gusta fantasear y es una práctica asidua a mí y he de reconocer que me encanta. Otro de mis hábitos es comer chocolate y, si tengo en casa, no falta una pizca de chocolate negro al final del día. Pues bien, en mi último viaje a Madrid, entre otras cosas, me traje una cestita llena de “Fantasías de Chocolate” o mejor dicho “el punto de partida de gustosas experiencias”.  La cesta ya está vacía, pero quiero volver a llenarla con los recuerdos que ha dejado, con color y con chocolate, así que, si te apetece, te animo a chocolatear un ratito y será mejor qué tengas chocolate cerca ¡Quién avisa no es traidor!


Todo empezó al visitar una de las tiendas de Fantasía de Chocolate (C/ Ibiza,28 Madrid), un espacio lleno de curiosidades y que te hace viajar a la infancia, donde la realidad te confunde y te invita a jugar, siendo la imaginación el pasaje y el gusto el destino. Entre sus productos, los trampantojos dulces (cosas que no son lo que parecen) causan sensación y hacen que la visita sea muy entretenida, así que mejor ir con un poco de tiempo. Encontrarás pilas que no son pilas, huevos cocidos o fritos, quesos, hamburguesas, pizzas, teléfonos y hasta un cocido con chorizo y todo. En fin, unos engañitos cautivadores y sorprendentes, de sectores variados, pero con misma base, el chocolate.
Ahora sí, tras la sorpresa, el entusiasmo y el placer que me brindaron las cositas de chocolate, voy a contarte cómo fue la experiencia y cuáles fueros sus protagonistas.

Me prepararon una cestita, con una presentación muy cuidada y Edit (creo recordar que así se llamaba la chica que me atendió) me comentó que es su forma de preparar los chocolates cuando compras varias cositas y quieres hacer un regalo especial. Sus productos son originales, de una calidad excelente y el packaging va en sintonía, siendo un atractivo más para sus clientes.  Mi cestito contenía; fresitas liofilizadas de chocolate, chocolate negro de cobertura y especial vino tinto, queso emmental y crema de chocolate blanco con fresas.

Fresitas liofilizadas: un bombón rosita muy apetecible, con corazón de fresa liofilizada que aporta un toque crujiente y ácido, contraste perfecto ante la cobertura dulce y cremosa. Las disfruté con un café sólo y con cava rosado.  Sublime y sensual bocado.  (9´95 €).

Tableta de Chocolate Negro con Uva tempranillo; qué decir, me gusta disfrutar de un buen tinto con un poquito de chocolate negro y esta tableta es una opción estupenda. Es una de las creaciones de chocoMe, pensadas para combinar con vinos. (7´95 €).

Queso Emmental: si lo ves “queso” creerás que es, más si lo pones sobre una tabla y, si lo pruebas, chocolate blanco con aroma a limón. Ideal para comerlo solo o rallado en una mousse de limón. (3´05 €).

Crema de chocolate blanco con fresas: una de las variedades de cremas que Grashoff –restaurante alemán- ofrece dentro de su línea de productos delicatesen, elaborados desde 1872. Está buenísima, tanto untada en pan o galletas, como sola. También, puedes usarla como relleno de bizcochos o tartas y no sólo se limita al mundo dulce; si te gusta el queso, ponte un poquito de esto ¡Verás qué rico! Y si eres atrevido como yo, pruébala con aguacate, resulta un capricho singular.  (4´90 €).

Sin duda, Fantasía de Chocolate es un lugar con chispa y que ofrece todo aquello que imagines, pero en versión chocolate, además cuentan con una gama de productos sin gluten, con el certificado correspondiente que acredita un consumo apto para celíacos. La artífice de este dulce proyecto es Paloma Jareño, una enamorada del chocolate y de los sueños vividos, que está haciendo un uso extraordinario del cacao y sus derivados. Si quieres saber más sobre su obra, puedes indagar es su web –que además tiene tienda on line-, pero si quieres sentir la chispa, te animo a visitarles y a probar algunas de las genialidades que tienen.


¿A quién no le gustan las delicias y las sorpresas?  Un detallito de calidad y original siempre es un acierto, por eso, si tienes que hacer un regalito, te recomiendo que no dejes de visitar este lugar de chocolates.

Fantasía de Chocolate
C/ Ibiza, 28
28001 - Madrid
Teléfono: 91 112 34 96
Lunes a Viernes; 10:00 - 14:00h/ 17:00- 20:30h
Sábados : de 10:00 a 14:00


 






domingo, 3 de mayo de 2015

Bizcocho a mi Manera, eso sí “gluten free”




Quienes os habéis topado conmigo, ya sabéis que me gusta mucho “enredar en la cocina”, es una de mis características más gustosas –y tanto, porque realmente alimentan, jeje-. Me encanta la cocina tradicional de aquí y de allá, la nueva cocina y todo lo que de ella se deriva, pero mi Know how es “marcar diferencia y explotar la creatividad”.

Desde siempre, me ha gustado casar ingredientes en mi mente y probar el resultado; y sí, mi familia y amigos son conejillos de indias en este sentido, pues normalmente siempre están probando inventos. He de reconocer que hasta la prueba del plato, estoy inquieta para saber el resultado. Si gusta, receta a la libreta; si no, adiós y muy buenas. 

Hoy, te hablaré de mi último invento, o sea, ¡Ha gustado! Esta vez, el test ha sido “hacer un bizcocho sin gluten”, todo un reto porque en repostería los “enredos” son peligrosos, hay que respetar cantidades, respetar tiempos y temperatura. Es la rama más delicada y exacta, pero también la más coqueta. Confieso que, más de una vez, el producto final tan sólo se parecía a lo que quería hacer, pero, eso sí, salvo en una ocasión, los postres han conquistado. En la receta de hoy, no quise inventar mucho, pues partía con harina sin gluten y soy nueva en esto, aunque también hice de las mías también.

Receta “Phoskichito con glasé de naranja y chocolate, sin gluten”      
Ingredientes
4 Huevos
200 grs. de azúcar
280 grs. de harina sin gluten
80 grs. de mantequilla
125 grs. de aceite vegetal
100 ml. De zumo de naranja y un poquito de limón
1 cucharadita de bicarbonato (5 grs.)
Una pizca de sal, especias marroquíes

Glaseado
200 grs. de azúcar glass
3 cdas de zumo de naranja (dependerá de la densidad del “topping” que quieras)
100 grs. de cobertura de chocolate negro
1 cda de mantequilla

Elaboración de la receta para apta para celíacos
-Primero, separar las claras de los huevos y batirlas a punto de nieve con una pizca de sal. Precalentar horno a 180º.
-Mezclar en un bol la harina, las yemas de los huevos, la mantequilla, aceite, el azúcar y el jugo de naranja. Cuando la masa esté homogénea, añadir las claras a punto de nieve y mezclar con movimientos envolventes. Finalmente, añadir el bicarbonato.
-Incorporar la masa en el molde deseado, previamente engrasado y espolvoreado con harina.
-Hornear a 170º unos 40 minutos aproximadamente. Comprobar que el bizcocho está listo, introduciendo un palillo en el centro –estará cuando sale limpio-. Finalmente, dejar enfriar para su disfrute o, si se desea, proceder al glaseado con lo que más nos guste; yo elegí un glaseado de naranja y chocolate. Para ello, hacer un glasé mezclando el zumo de naranja con el azúcar glass hasta que esté homogéneo y cubrir el bizcocho. Cuando esté seco, decorar con chocolate negro (derretir y añadir una cucharadita de mantequilla) a gusto. 

Estaba deseando que lo probara la destinataria, mi cuñada Manoli, para saber cómo lucía el interior, pues me quedó muy bonito por fuera, pero… la jugosidad y la esponjosidad está en el interior. Prueba superada, pues le ha encantado y yo la receta he anotado. Será mi patrón para los bizcochos sin gluten; hay que tener mucho cuidado, así, por ejemplo, hay que prescindir de la levadura royal.

Gracias a mis amigos Ana y Víctor, autores del Blog Caminar sin Gluten y expertos en alimentación saludable y apta para celíacos, he aprendido lo que una dieta sin gluten significa, pero cuando hay que “meter las manos en la masa” y cocinar para celíacos, hay que estar alerta y muy atento, pues es muy fácil cometer errores. Eso sí, con interés y conocimiento la cocina sin gluten es deliciosa y atractiva, no tiene que ser aburrida y solo para gente con celiaquía; hay que ser solidarios y, si tienes un invitado celíaco, mucho mejor hacer una comida apta para todos que presentar platos con matices, es un detalle más que bienvenido para quien no tolera el gluten.

Por mi parte, esto ha sido todo por hoy, eso sí, aún me queda mucha práctica y aprendizaje en la cocina sin gluten, porque mi cuñada y mi sobrinico –aún no sabemos si será celiaco- se lo merecen, jejeje…

miércoles, 22 de abril de 2015

X Certamen Gastronómico del Cerdo Ibérico 2015



Una iniciativa de aplauso, para saborear y recordar con gusto 

Hace ya toda una década que la localidad de Barcarrota (Badajoz) rinde homenaje al Cerdo Ibérico año tras año, celebrando un Certamen en su honor. Una apuesta más que acertada y un orgullo para todos los barcarroteños, pues debemos mucho a la despensa del cerdo ibérico, que nos alimenta desde hace ya mucho tiempo. 

Aquí, entre diciembre y febrero, las familias celebran la matanza del cerdo, una tradición que perdura y un evento que sirve para reunir a toda la familia que, aparte de trabajar, puede disfrutar de un día en el campo, tal y como se hacía antaño. La jornada comienza con las migas extremeñas, antes del sacrificio y despiece, para coger fuerzas y hacer frente a un duro día de trabajo, confeccionando todos los productos (carne, embutidos, cachuela o caldillo, tocino…) que nos abastecerán durante todo el año. Este día es típico comer coles guisadas o garbanzos; por supuesto, se come carne asada y la prueba de matanza o “adobo” como le decimos por aquí. 

Pues bien, el Certamen Gastronómico es un reflejo de todo esto, donde lo popular y lo profesional encuentran el equilibrio perfecto. Durante 3 días, Barcarrota es capital de Cerdo Ibérico, ofreciendo un sinfín de actividades orientadas al disfrute y el aprendizaje del mejor fruto de la dehesa, nuestro “Olivo de Cuatro Patas” como decía Francisco Grande Covián. Entre otras, talleres de cocina, cata de vinos, ruta de la tapa, degustación de platos tradicionales y de ibéricos, jornadas técnicas y reconocidos concursos como el de Cortadores de Jamón.  Sin duda, un acierto y un éxito gracias a Javier García Guerra, Chef del Restaurante Lugaris (Badajoz) y alma mater de este encuentro entre ibéricos. 

En esta X edición, he tenido el placer de participar activamente en el Certamen, siendo jurado en el Concurso de Cocineros profesionales y en el de Repostería Tradicional; además, elaboré 2 platos en directo, mientras el Sumiller Jesús Sanguino, de Vino & Arte, dirigía la cata y Juan Nogales y Ramón Jaime nos enseñaban los secretos del Jamón Ibérico de Bellota y el arte de su corte. Por mi parte, diseñé dos recetas con alma ibérica, dejando paso a la creatividad y viajando a la cocina mexicana. De la fusión salieron: Chips de Manzana a la Crema de Ibérico y Tacos Extremeños ala Pimentesa. 

He de decir que participar activamente en este evento ha sido toda una experiencia y más siendo en mi tierra, en Extremadura. Grata oportunidad formar parte del jurado junto a expertos y apasionados del Hecho Gastronómico, como Fernando Valbuena, periodista gastronómico, José Manuel Gordillo, director del programa A Cuerpo de Rey, y Matías Macías, de la Cofradía Extremeña de Gastronomía; intercambiar opiniones tan bien acompañada fue un placer muy productivo. Aprendí cosas, como que uno de nuestros platos típicos se llama “El Cojondongo”; os hablaré de él muy pronto, no sin probarlo antes.  

Por supuesto, no me olvido de mencionar al ganador del Concurso de Cocineros, Francisco Sayago Hidalgo, estudiante de Cocina de la Escuela Superior de Hostelería y Agroturismo de Extremadura (ESHAEX), quien elaboró un plato de Solomillo Ibérico en representación de su hábitat, transmitiendo los sabores de la tierra con elegancia. El plato centraba toda su atención en un solomillo asado con salsa de mostaza, acompañado de ravioli de calabacín relleno de criadillas de la tierra, cardillos en tempura y polvo de AVOE.  Mi enhorabuena a Kiko y a todos los participantes, entre ellos nuestro paisano Javier Laso, que elaboró un solomillo con gurumelos y con cebollitas glaseadas rellenas de morcilla.


Por último, como en todo buen menú, el broche final lo pusieron los dulces y yo, afortunada, degusté la Tarta Guines, primer premio del concurso de repostería, elaborada por la Asociación de Mujeres de Salvaleón. Me cautivó desde el principio, con su contraste entre negros y blancos; y cuando la probé, me conquistó, con su recuerdo a contessa y su creatividad sencilla. No hay palabras para tal bocado, es un dulce deseo que os invito a complacer. Antes de despedirme, dar las gracias a toda la organización en especial a Rosario, Gema y Estefania -son con las que más traté yo, jeje- sin ellas, no sería posible tal festín ¡Nos vemos el próximo año!




domingo, 5 de abril de 2015

Tapear y Charlar, la armonía que siempre seduce


La Tapería de Lucho, un guiño al buen gusto

Este año, el buen tiempo ha permitido quitarse el abrigo en Semana Santa y que las procesiones siguieran su curso bajo un cielo estrellado y sin lluvia de por medio; aquí en Extremadura, días soleados y con una temperatura casi veraniega. 

Así que, te podrás imaginar quiénes han sido las coprotagonistas en estos Santos días: las Terrazas. Y es que amigos cuando inauguramos la época de terrazas a muchos hasta nos cambia la cara, el verano se aproxima y las charlas con tapas al aire libre comienzan su temporada. 

Siempre me ha gustado indagar como un duendecillo y descubrir sitios nuevos para disfrutar de un tapeo desenfadado, pero estiloso y de calidad. Salvo en ocasiones, mis cenas no son demasiado copiosas, por eso, el picoteo que nos brindan las tapas me encanta; suelo ser fiel a mi noche del tapeo semanal y, siempre que puedo, lo práctico descubriendo nuevos lugares. Cuando vivía en Madrid, disfrutaba probando nuevas cocinas, otros sabores, otra cultura; solía ir a aquellos sitios más típicos y recomendados por gente de su país. Desde comida paraguaya en el mítico Vicios Bar, china en Jin Jin, venezolana en El Güero o disfrutar de la bandera dominicana en El Colmado. En ese sentido, se echa de menos la capital. 

Pero, aunque en Badajoz, no es tan fácil viajar a través de los sabores, la Buena Mesa goza de calidad a un precio asequible y qué decir si de tapear se trata. Además, en estos últimos años, la oferta gastronómica ha crecido bastante y el concepto “tapa-creatividad” ha despuntado. Así que, encantada de ir descubriendo nuevos sitios de tapeo, mientras observo, aprendo, tomo nota y, por supuesto, con buen paliqueo. Mi última cita ha sido con la Tapería de Lucho (Av. De Elvas, 6. Tel. 637 464 350) el pasado viernes Santo. Es uno de los locales que más llama la atención en la Urbanización Guadiana, pues entre tabernas y bares más tradicionales, destaca por su estilo vanguardista. El negro y el blanco definen su ambiente, dando elegancia y cierta seriedad, interrumpida por su gracioso logotipo “un huevo frito” que les caracteriza. 

Sin prisas, pero sin pausa
Contaré a modo de pinceladas mi experiencia, pues fue un picoteo ligerito, pero suficiente para poder contarte mi visita. Desde el principio, noté una cercana bienvenida, profesional y que te predispone a sentarte con una sonrisa. Nos sentamos en la terraza –la noche invitaba a ello- y comenzamos con un brindis con un vino verdejo – alegre de que no me ofrecieran Primavera u Orgullo, han creado doctrina en las referencias de por aquí y está bien, pero un poquito de variedad por favor…-. Mi acompañante, no muy sibarita en gustos, con apetencias más tradicionales, no es gustoso de quesos ni de cosas raras, así que, elegí unas tapas sin extravagancias. 

Comenzamos con un hojaldre de ahumados (salmón y bacalao), a modo de bocata, con cebolleta y pimientos; muy rico el relleno, pero el hojaldre de la parte de arriba se desmoronaba demasiado. Pese a ello, un bocado recomendable. Seguimos con un wrap de pato en salsa agridulce sobre ensalada variada; contundente, pues tenía bastante carne deshilachada, muy tierna y sabrosa. Llevaba jugo de naranja y de sabor estaba rico, pero si era salsa no estaba ligada, parecía zumo. Nos gustó, pero quizás en vez de uno tan cargado, pondría dos rollitos marcados en plancha y con la salsa más reducida. 


Compartimos velada en sintonía con el servicio, siempre atento y amable; tanto es así, que en vez de cambiar de sitio para un poquito de copeo, cerramos la noche con un beso de pacharán y limoncello, allí en la Tapería de Lucho. 

Sin más, un lugar recomendable, con buen servicio que cuenta con una oferta de calidad a buen precio (10-15 € por persona); regresaré porque salí contenta, pero, además, porque me quedé con ganas de probar sus hamburguesas. Hasta pronto.

Información de interés: cierra los lunes. Suelen tener sugerencias fuera de carta.