miércoles, 13 de abril de 2016

UN BOCADO LLENO DE MAGIA Y COLOR


The End is Nothing, The road is All –Willa Cather-

Aventuras de una extremeña foodie en América: capítulo 8

No paro quieta ¡Qué gran verdad! Y es que desde pequeña he sido bastante inquieta y curiosa, diciendo sí y perdiéndome después de la escuela en más de una ocasión. Esto pasaba en la infancia, pero me vuelvo a sentir identificada con este ir y venir de experiencias continuadas, dejándome llevar por las aventuras que vienen a mi paso en Bradenton (Florida). Mucho por contar y poco tiempo para teclear, por lo que he de aguzar la mente para resumir sin perder detalle alguno. Esta vez, te voy a contar las experiencias entre dos mágicos mundos situados en Orlando, competentes y complementarios. 

Walt Disney World, sábado 19 de de marzo

Visité EPCOT con Kelly y su familia: segundo parque temático en Walt Disney World Resort que abrió sus puertas en 1982, cuyas siglas significan "Comunidad Prototipo Experimental del Futuro". El parque se divide en dos partes principalmente, Future World –para vivir emociones gracias a la tecnología y el cambio- y World Showcase –para viajar a través del mundo, su cultura y su gastronomía, perfecto para mí jeje-. 

Tuvimos mala suerte con el tiempo, pues estuvo lloviendo casi todo el día. Pero, por supuesto, la lluvia no fue impedimento para que lo pasáramos en grande, bebiendo y comiendo alrededor del mundo. Realmente es una gozada que puedas testar 11 países en un solo lugar, pues la reconstrucción es impresionante: la música, la comida, el paisaje, los camareros, no falta detalle en cada experiencia que ofrece este lugar.  

Los países recreados en EPCOT son: México, Noruega, China, Alemania, Italia, EEUU, Japón, Marruecos, Francia, Reino Unido y Canadá. 

Nos tomamos un Frozen Margarita en México, una Funnel Cake en EEUU, un cóctel rosa en Francia, algunas Cervezas en Reino Unido y nos asentamos en Italia para la cena. Disfrutamos de unas deliciosas pizzas napolitanas en el Restaurante Vía Napoli –una pepperoni de medio metro y una margarita “tamaño normal”. 


Las pizzas fueron deliciosas y realmente me recordaron a las que probé en Italia, de fina masa, con ingredientes frescos, reflejando la dieta mediterránea. Si te taparan los ojos y te dejaran en este lugar, te aseguro que pensarías que estás en la ciudad de la pasta. El camarero que nos atendió era de Milán, muy amable, atento y profesional. Eso sí, el vino bastante malo y el precio por copa es de 11$  -no digo más-. Brindamos con un chupito de Limoncello, cómo no…


Además del tour gastronómico y los paisajes varios, merece especial mención su acuario, gigante, con tiburones, rayas, tortugas y una infinitud de peces que invitan al relax y a la desconexión. Incluso puedes bucear allí si lo deseas.
El sol cayó, se anunciaba la noche y los fuegos artificiales empezaban su rutina de las 9 pm. Nosotros nos despedíamos de EPCOT, pero no del mundo mágico, pues nos hospedamos en Disney's Art of Animation Resort, un hotel donde los protagonistas de Disney siguen en activo. Nuestra habitación fue “El Rey León”, así que, dormí diciendo ¡Hakuna Matata!

Universal Orlando, sábado 9 de abril 

Laura y Todd quisieron mostrarme otro mundo mágico, competencia de Disney, pero, desde mi punto de vista, complementario. Este parque temático ofrece una experiencia similar a Epcot, pero tiene más actividades para niños, es un lugar idóneo para disfrutar en familia  o con amigos. Universal Studios permite a los visitantes vivir el mundo de las películas y series más representativas de Hollywood. Uno de los principales atractivos que ofrece es la aventura The Wizarding World of Harry Potter, impresiona el decorado, igualito que en la película, puedes sentir la magia en vivo, en las tiendas, los pasadizos, la música… Por otra parte, reproduce las calles de Londres y otras ciudades TOP como New York. Hay varias montañas rusas con temática de series animadas; las mejores para  mí fueron Revenge of The Mummy y The Simpsons. 

Tuve la suerte de presenciar uno de los eventos más famosos del parque “Mardi Gras” que tiene lugar del 6 de febrero al 16 de Abril. Es un homenaje a las tradiciones de Nueva Orleans; se suceden conciertos en directo, auténtica comida cajún (cocina criolla de Luisiana de influencias francesas y africanas) y la recreación de su famoso desfile de carrozas y máscaras.


El sábado corrió muy rápido, un día muy completo, sin parar, que terminó con una cena mexicana/americana en el restaurante Chevys. Es un local amplio, muy americano, con “platillos mexicanos” a lo grande. De aperitivo, nachos con dos salsas, de queso con jalapeños –me recordó a la que ponen en la cadena VIPS) y la salsa típica mexicana (tomate y cilantro). Me apetecía un margarita y tenían una carta bastante original con distintos tipos de cócteles. Justo ese día, Todd me contó que tenía que probar el Margarona –margarita + coronita-, el preferido de su mujer Laura. Para nuestra sorpresa, Chevys lo tenía en carta, así que, Margarona por favor, jejeje… 


Me encantan los margaritas y disfruto probando las distintas versiones, aunque me quedo con el clásico. Sin embargo, he de reconocer que el Margarona es original y muy rico: me gustó mucho la preparación, tipo granizado, sabor tradicional a Margarita, pero con el evidente toque de la coronita insertada en la copa y regulable en sabor, (tú puedes añadir más o menos, según gustos). Me pedí el chile poblano relleno con queso y salsa ranchera (rico, pero no sorprendente) y los tamales (me gustó mucho). Cada plato viene acompañado de arroz y alubias. Es un sitio recomendable, pero no es auténtica comida mexicana, es comida rápida a la mexicana con tamaño americano. Ideal para disfrutar de un picoteo compartido sin olvidar los margaritas –muy buenos-.

Al día siguiente, nos esperaba una mañana de compras y vuelta a casa “de paso por Disney Springs” la zona de restaurantes y bares de Disney donde tenía pendiente probar el mejor margarita según Laura. Hicimos una ronda por los Food Trucks existentes y conseguimos un margarita en DockSide Margaritas. La verdad, una despedida apetitosa y refrescante para culminar un tour mágico donde no faltó detalle.

Para terminar, decirte que si tienes la posibilidad de visitar Orlando, te recomiendo que pruebes ambos parques, similares, pero con matices que tienes que testar. El ambiente es increíble y, sin duda alguna, lo mejor para disfrutarlo a tope es la compañía, un ingrediente que nunca falla, condimento imprescindible para salpimentar cualquier experiencia y saborearla con gusto. 

Me despido con una sonrisa, otro sueño cumplido y con nuevos aprendizajes para más rodaje, jejeje… Ah, por supuesto, gracias a la familia de Kelly y Todd por brindarme la oportunidad de recordar la magia de la infancia en un mundo único y singular.

lunes, 4 de abril de 2016

MENÚ DE CUENTO EN YANKEETOWN


I was born Lost and take no pleasure in being found –John Steinbeck-

Aventuras de una extremeña foodie en América: capítulo 7

Festivales, restaurantes, viajes, estar a punto para presenciar todas las actividades programadas y no olvidar nada, un sin parar desde mi aterrizaje en Bradenton. Muchas experiencias acumuladas, lecciones aprendidas y gente conocida. Entre tanto movimiento, me propusieron pasar unos días en Yankee Town, un pueblecito pequeño de apenas 500 habitantes en la Costa Oeste de Florida. Me encanta conocer sitios, la aventura improvisada y desconectar de todo, así que, no dudé en decir “sí, será un placer acompañaros”. 

RoadTrip en Tres pasos y con Tres Protagonistas

En este cuento, hay 3 princesas con varias conexiones que os iré contando; Diana Stewart, Emily (hija de Diana) y yo. Con Diana camino todas las mañanas una hora en el Parque Robinson, pero de Emily solo había oído hablar. Estaba deseando conocerla en el viaje. Emily es de mi quinta y fue la primera estudiante que viajó a Barcarrota como embajadora de Bradenton. Diana es de Puerto Rico, pero creció en Nueva York y ya hace 30 años que se mudó a esta localidad de Florida. 


El lunes 14 de marzo iniciamos el viaje hacia Yankeetown –Ciudad de Yankees, formada por la gente de los estados del Norte-, haciendo parada en Apollo Beach para recoger a Emily. Llegamos al pueblo, que más bien recuerda a un barrio residencial, pues no tiene centro ni estructura de ciudad y fuimos directas a la casa de Diana. Lucía encantadora por fuera y se sentía entrañable en su interior. Era como estar en una casa del árbol frente al río, lejos de todo, sin internet, ni siquiera en el móvil. Me sentí entusiasmada. Dejamos las cosas y nos fuimos al Parque Withlacoochee Gulf Preserve; nos subimos a la torre y fue un lujo disfrutar de las vistas y escuchar a la naturaleza. 


Regresamos a la casa y disfrutamos de la cena que preparó Diana; “una sopita”. Para mi sorpresa, más que una sopa, era un cocido. 


Diana me explico que aquí llaman sopa a todo lo que tenga caldo con algo. Una delicia de sabor este guiso de receta puertorriqueña, con garbanzos, verduritas y mix de especias, que acompañamos con pan con mantequilla y una cucharadita de sour cream antecedida de un brindis de copa de vino. Sesión de cine y dulces sueños. 

El martes 15 tocaba visitar Cedar Key, uno de los puertos más viejos del estado de Florida y lugar elegido por muchos artistas y escritores, por lo inspirador que resulta. Preparamos unos snacks de pretzel de mostaza/miel (muy ricos) y unas Mimosas (Cóctel de Champagne más zumo de naranja) para el camino. Llegamos al pueblo sobre las 11, paseamos e hicimos algunas compras. Tras esto, llegaba la hora del lunch (el almuerzo) y nos decantamos por el Black Dog Bar, pues la condición era comer frente al mar y disfrutar del maravilloso día que hacía.

Pedimos unas cervezas, dimos paso a la charla y, mientras nos traían la comida, delfines en la mar ¡Una gozada! Diana pidió una Hamburguesa de pescado Mahi y, Emily y yo, nos decantamos por los Tacos Mahi (un pescado también conocido como "dorado-delfin" -sin tener nada que ver con este mamífero) con pico de gallo y salsa picante, acompañados de aros de cebolla. Además, compartimos unas almejas al vapor con ajito que estaban muy ricas. 


Fue un acierto, las vistas y la buena comida hicieron que el servicio lento y un tanto desastroso perdiera importancia en esta experiencia. Dimos un paseo, ultimamos compras y partimos hacia YankeeTown. 

Más películas para la noche y una porción de tarta de chocolate con helado como cena, una sonrisa y a dormir. 

Miércoles 16, rumbo a Bradenton: casi sin darnos cuenta, el cuento se terminaba y había que regresar. Me levanté y la casa olía a coco, avellanas, café; era el café favorito de Diana y Emily, para ocasiones especiales, que nos esperaba para el desayuno. 


Es una mezcla diferente, de Jamaica con aroma de avellanas y que me recuerda a la Navidad –no me preguntes por qué-, pero para el día a día, prefiero el café tradicional. Antes de marchar, vimos la película “The Way” (El camino), una historia basada en hechos reales, acontecida en el Camino de Santiago y que, si no la has visto, te la recomiendo. Recogimos y nos pusimos en marcha. Yo había llevado un Chocolate negro con Chile Chipotle y Cerezas para que lo tomáramos con vino tinto; no se terció y lo puse en el coche por si caímos en la tentación, jeje. 

Llegamos a Apollo Beach para dejar a Emily en Casa. Antes, me llevaron al Manatee Viewing Center, para ver si veía manatíes o vacas marinas. No hubo suerte, pero las vistas que ofrece este parque merecieron la pena. Llegamos a la preciosa casa de Emily, frente al río y voilá “plan inesperado” que cumplió mi propósito y lo mejoró. Emily abrió una botella de vino tinto del Sur de Chile “Smoking Loon Pinot Noir” que fue el compañero perfecto para el chocolate negro que se estaba resistiendo. 
 

Me sorprendió el chocolate, elegante, dulce y ardiente al final con un toque ahumado -recuerdos a tabaco- ; el vino equilibró perfecto, potenciando su sabor y suavizando el picante. Este maridaje es oportuno para ver un atardecer, sea donde sea, al aire libre o frente a una chimena, redondeando el ambiente que el calor del fuego nos regala. Aquí, un ejemplo más de como las cosas tienen su momento; yo, en particular, apasionada de los sabores de la vida, busco esos momentos de conexión, aunando apetencias, buscando sabores redondos, más allá de costes y precios ¡La espera a veces merece la pena!

Hasta aquí mi parada de aventura con Diana y Emily, unos días que quedan en mi memoria y, ahora, en estas líneas. Gracias chicas por hacer que esta historia pueda ser contada. 

A ti, lector, te aconsejo que seas paciente, que las puertas se abren y que mientras tanto no te cierres a lo imprevisto, es un buen condimento para dar sabor a la vida. 

Gracias por dedicarme tu tiempo. Algún día espero tomar un café contigo y seguir parloteando. 

Un abrazo y hasta la próxima. Raquel

domingo, 27 de marzo de 2016

GERMAN COOKING WITH HELGA IN BRADENTON

“Being open to news ingredients is the best way to enjoy the recipe of Life”

Aventuras de una extremeña foodie en América: capítulo 6


Ya hace casi dos meses que llegué a Bradenton (2 ª ciudad para los Barcarroteños, pues ambas ciudades están hermanadas y a sus espaldas años de relación e historia) en Florida. Desde el primer día, me sentí como en casa por la cálida acogida y encantada con la ciudad –playa, buen tiempo y mucho por hacer-. El tiempo pasa muy rápido, más si la actividad es constante y una se siente bien si me has seguido la pista, ya sabes de lo que hablo. Mi intención con estos escritos, aparte de guardar mis recuerdos, es informar sobre los placeres que este viaje me está regalando, ya sea a través de la buena mesa o la buena causa. Quién sabe, quizás tú, seas el próximo/a y te sientas identificado al leer estas líneas.

Hoy voy a dedicar el post a Helga, una mujer alemana, buena cocinera y un encanto de persona afincada en Florida desde 1965.

Aquí todos saben que me gusta cocinar y todo lo relacionado con la gastronomía; quizás por eso es que tuve la gran suerte de pasar un día en su cocina y aprender/saborear su receta más tradicional y familiar.

Varias veces oí a mis amigos Kelly y Peter hablar de las deliciosas recetas de Helga (madre de Peter), pero cuando nombraron el Goulash con Dumplings de Hungría, dije “ay, quiero probar eso, sonaba tan bien jeje”. Lo comí hace años en Madrid y me gustó mucho, pero sin los dumplings. Dicho y hecho. A los pocos días, el domingo 13 de marzo quedaba ya registrado en mi calendario “cocinando con Helga”.

Mise en Place “con el delantal y las manos en masa”

Llegué a casa de Helga y todo estaba listo para elaborar el Goulash. Es una receta que requiere paciencia, cocinada a fuego lento, y muchas especias. Helga elabora este plato como lo hacía su madre y su abuela; me comentó que no le fue fácil localizar todas las especias, pues inclusive emplea marcas alemanas. Allá vamos con la receta, toma nota y ponla en práctica:

Ingredientes

Para el Goulash

1 Kg de carne de ternera troceada para guiso
2 cebollas grandes y 4 dientes de ajo
1 cucharada Caldo de Ternera (en polvo Knorr)
Especias: paprika dulce y picante –una cucharada de cada uno-, comino en grano, mejorana (pariente del orégano).
Pasta de pimiento (paprika creme Piros Arany)
Concentrado de tomate (2 cucharadas)
1 vaso de vino tinto
Un puñadito de harina
100 ml de aceite de oliva
Sal y pimienta al gusto
Crema agria o sour Cream (opcional, acompañamiento)

Para los dumplings (Pan cocido)

750 grs de harina de trigo
7 grs de levadura de panadería o prensada
1 huevo
250 ml de leche templada (1 vaso)
1 cucharadita de azúcar glass/sal
4 rodajas de pan rústico
50 grs de mantequilla

Elaboración del Goulash –guiso estofado de carne-

1. Rehogar la cebolla en una cacerola amplia hasta que esté transparente, añadir la mejorana y el comino en grano. Añadir la carne troceada y salpimentar, dejar cocinar durante unos 20 minutos. 


2. Incorporar el resto de especias, las paprikas, el concentrado de tomate, de pimiento y el ajo picadito, remover; añadir el vino, el concentrado de caldo de ternera y un puñado de harina. Bajar el fuego, tapar y cocinar hasta que la carne esté tierna. Si fuera necesario, se puede añadir un poco de agua. Estará listo en un par de horas aproximadamente. 

    Elaboración de los dumplings “panes hervidos” 

    1. Trocear el pan y tostar con mantequilla hasta que tengamos unos picatostes.
    2. Mezclar la harina con la levadura.
    3. Templar la leche en un bol/vaso y añadir el huevo, la sal y el azúcar; remover.
    4. Incorporar la mezcla a la harina y mezclar todo bien. Si la masa necesitara más leche o agua se le puede ir añadiendo hasta que veamos que la consistencia está al punto.
    5. Formar una bola y en el medio poner los picatostes. Dejar reposar -30 minutos- tapada. Pasado este tiempo, formamos 4 bolas y le damos la forma deseada para los panecillos –nosotros hicimos rectángulos-. Volvemos a tapar y dejar que la más duplique su volumen. Tras una hora más o menos, la masa estará lista.
    6. Calentar agua en una cacerola y, cuando rompa a hervir, añadir el pan y cocer –con tapadera- hasta que esté la masa. Normalmente, 6 minutos por un lado y 6 por el otro.
    7. Cuando esté, sacar, poner sobre papel absorbente para secarlo y cortarlo. Helga lo corta con hilo y con una facilidad increíble, jeje… Curioso.

    Presentación: En plato llano, mejor si es un poco hondo, poner el Goulash, dos rodajitas de pan y algo verde (verduras o ensalada). Va perfecto con un poquito de crema agria o sour cream.

    Realmente es un plato delicioso, muy nutritivo, para tomarlo con apetito y disfrutarlo a tope. Me gustó muchísimo, sobre todo la textura del pan (suave y crujiente por los picatostes) acompañado del sabor intenso del guiso tan especiado y picantito.

    Mientras cocinábamos intercambiamos conocimientos culinarios y me enseñó su armario de especias, salsas, mermeladas… Tiene un repertorio bastante completo lo que confirma su afición, además de que se pasa horas viendo programas de cocina. A Helga le encanta improvisar en la cocina como a mí, pero su familia prefiere sus recetas de siempre.  

    Justo el día anterior preparó su cheesecake favorita y la había dejado sin cubrir para que yo eligiera el sabor de la confitura –todo un detalle-. Entre todas las mermeladas que tenía, me decanté por la de cerezas y el sirope de cassis.


    Disfruté de la cena junto a Kelly, Peter (hijo de Helga), Ben (nieto) y su marido Paul. No tenía mucha apetencia de dulce esa noche, así que, disfruté de la tarta en el desayuno ¡Sin palabras me quedé con el primer bocado! No quería terminarla, la textura era densa y suave, crujiente en la base y  cremosa por el topping. Tengo la receta de esta tarta que guarda un corazón de historia muy tentador. ¡Si la quieres, prometo dedicarle un post!

    Finalmente, y ya me despido, decir que pasar un día con Helga ha sido una de las mejores experiencias hasta ahora, algo sencillo sí, pero fue un día de encanto, aprendizaje y dulzura. Me sentí feliz, pensando lo increíble que es la vida y la cocina, las conexiones que generan y la satisfacción que brinda; ahí estaba yo aprendiendo una receta típica de Hungría con una mujer de Alemania en un sitio paradisiaco como es La Florida. 

    Gracias a todos los que hicieron posible este día y a ti lector por dedicarme tu tiempo. 

    Un abrazo. Raquel

    domingo, 20 de marzo de 2016

    DE FESTIVALES VA LA COSA ¡OLÉ!

    Certainly, Travel is more than the seeing of sights, it is a change that goes on, deep and permanent, in the ideas of living -Miriam Beard-

    Aventuras de una extremeña foodie en América: capítulo 5


    Los días pasan muy rápido, sobre todo cuando una está a gusto, aprendiendo cada día, tomando nuevas referencias y adquiriendo bonitos recuerdos. Hasta ahora, he presenciado y participado en varios festivales en Florida; conciertos, eventos, entre música, cerveza –vino para mí- y comida junk food al estilo street food. En este post, haré un pequeño resumen de los festivales presenciados, haciendo hincapié en las historietas de las comidas que a su paso pude degustar. 

    Beertopia, evento por una buena causa en Sarasota -5 de marzo-

    Un encuentro patrocinado por Budweiser en colaboración con la Sociedad Histórica de Hernando de Soto, entre otros colaboradores, donde varios restaurantes ofrecen platillos –a modo de tapas- con los distintos tipos de cervezas –de todas las clases y colores-. Un tour a través de la comida americana, mexicana, japonesa e italiana, incluso había ostras gratinadas –riquísimas-. Había casi 300 personas, música country en directo y mucha energía positiva.

    Beertopia se celebra desde hace años y el fin es recaudar fondos para comprar gafas a niños necesitados. Para mí, un día inolvidable, donde además perfeccioné mi técnica a la hora de tirar una cerveza –siempre se me dio fatal, jeje- y tuve la oportunidad de conocer a más gente de Hernando de Soto.


    Tapas españolas y Música Reggae en St. Petersburg (Florida) -10 de marzo-

    Inicié el finde el jueves con una noche bastante entretenida, empezando con una cena en el restaurante favorito de Karsen, Ceviche. La carta ofrece una amplia selección de tapas tradicionales españolas, algunas un tanto versionadas, así huevos rellenos, patatas bravas, bacalao a la bilbaína, ancas de rana, entre otras. También, haciendo honor al nombre del restaurante, tienen una oferta atractiva de ceviches.


    Nosotros hicimos un tapeo ligerito con una de papas bravas, pollo al Jerez y unas gambas bravas con alioli picante sobre cesta elaborada con tortilla vegetal de maíz –para mí, la mejor tapa de la noche-. 


    Este lugar es famoso por sus jarras de sangría; por supuesto, pedimos una jarra grande para tres. Nos hubiera bastado con la pequeña, ya que tuvimos que terminarla a toda pastilla ¡El concierto estaba apuntito de empezar! La jarra da para 6 vasos grandes. No me olvido del aperitivo, pan calentito con un cuenquito de salsa a base de aceite de oliva, perejil, ajo, chiles y cilantro –un detalle bastante rico-.  

    Digamos que es un local de comida española con una decoración cuidada, luz tenue, colores rojos que recrean un ambiente entre pub-restaurante y comida española “fancy”, es decir, con presentaciones minuciosas y raciones justas. 

    Tras la cena, disfrutamos de la música de la banda Badfish en Jannus Live, un espacio al aire libre y no excesivamente grande, pero muy bien habilitado. Esta banda toca canciones del conocido grupo Sublime. Pasé una noche estupenda en compañía de Karsen y Ben.

    Kick off by Hernando de Soto, saque inicial -11 de marzo-

    Sí, el viernes tuvo lugar la fiesta Kick off que literalmente significa “saque inicial o punto de partida” y es que con este evento se inaugura la etapa de las fiestas de Hernando de Soto en Bradenton. Por lo visto, a partir de ahora, un evento tras otro hasta el día del baile (29 de abril) donde se elegirán la princesa y la reina de Soto. 

    Además, conoceremos también a la embajadora de Bradenton que viajará a España para conocer nuestra cultura y disfrutar de Extremadura por 3 meses. Kick off es un evento exclusivo para los miembros de la Sociedad y fue un honor estar allí y compartir mesa, baile y buena charla con gente tan maja. Estuvieron también todas las candidatas a reina para el 2016, además de la reina y la princesa actuales, Ellie y Bailey –unas chicas encantadoras-. 

    También hubo bebida y comida,cómo no, pero en este día, esto quedó en un tercer plano, aunque he de decir que estuvo muy bien. Barra libre -me tomé un margarita muy bueno-; comida tipo buffet, ensaladas, ahumados, carne mechada con alubias y cookies de chocolate/avellanas de postre. 

    Florida Renaissance Festival en Tampa -12 de marzo-

    Con apenas unas horas de descanso, el sábado tocaba madrugar para pasar el día en la Edad Media entre jóvenes americanos y, por lo que vi, con mucha cerveza. Se trata de un evento que recrea el siglo XVI en todos los aspectos y que tiene lugar todos los fines de semana desde el 13 de febrero al 27 de marzo.  

    Nada más entrar, sientes la magia del lugar, al aire libre, en pleno campo, donde se forman callecitas de puestos y escenarios con distintas actividades. Me llamaron mucho la atención los puestos de artesanía, desde perfumes, jabones, trajes de la época, abalorios y destilados, entre otros. Uno de los más característicos fue el  de “cuernos vikingos”, no solo para tocar, también usados para beber a modo de bota. 

    A lo largo del día, suceden varios espectáculos típicos de la época; vimos un grupo de acróbatas cuentacuentos muy gracioso, un hombre en sintonía con un búho, música en directo, alguna que otra hechicera –de hecho, Jessi quiso que le leyera la línea de su vida, yo no creo en estas cosas, pero bueno, cada uno…-. Cómo no, la comida también es protagonista en este festival del Renacimiento, pero en este sentido, la oferta es comida internacional callejera y actual. Yo me tomé un Banger and mash que nos es otra cosa que una salchicha grande con puré de patata. Había unos bocatas de carne mechada con muy buena pinta “prime rib”, fajitas, sopas, huevos con bacon… y una amplia selección de dulces, donde el Pretzel fue el protagonista. 

    En definitiva, un evento para todas las edades y para pasar el día en aires de antaño, relajadamente. Aunque no tiene nada que ver, el ambiente me recordó al día de San Isidro y a la fiesta que hacemos en su honor. En Barcarrota, disfrutamos de la romería bajo nuestras encimas, música y otras atracciones.  Una de las cosas más llamativas es que muchos de los asistentes llevan ropajes de la época, algunos bastante curiosos la verdad. 


    Saint Patrick´s Day and Hernando De Soto Float -17 de marzo- 

    El día del Patrón de Irlanda sin saber por qué no solo se celebra en Irlanda, el color verde y la fiesta de la cerveza se dan en más de una parte del mundo y en Bradenton lo celebran a lo grande. No tenía planes para ese día, pero me vi en Downtown, con camiseta verde y rodeada de un ambiente que me encantó; una banda de Anna María tocando, gente por todos lados bebiendo cerveza verde y yellow shots –chupito de vodka y gelatina de lima-.  

    Justo este día, los miembros de Hernando de Soto se pasean por la ciudad en un coche barco, vestidos con los trajes que los conquistadores de nuestra tierra llevaban en el siglo XVI. Allí no faltamos Karsen y yo, que disfrutamos del festín como dos enanas con la sonrisa de oreja a oreja.

    Un día largo que mereció mucho la pena, pues, además, pude conocer a muchos amigos de Karsen, con los que estuve charlando e intercambiando opiniones.
      
    Hasta aquí el capítulo de festivales; se me acumulan las aventuras, pero te seguiré contando con mucho gusto. Si has llegado hasta aquí, muchísimas gracias por dedicarme este ratito de tu tiempo. 

    Un abrazo, Raquel