miércoles, 22 de abril de 2015

X Certamen Gastronómico del Cerdo Ibérico 2015



Una iniciativa de aplauso, para saborear y recordar con gusto 

Hace ya toda una década que la localidad de Barcarrota (Badajoz) rinde homenaje al Cerdo Ibérico año tras año, celebrando un Certamen en su honor. Una apuesta más que acertada y un orgullo para todos los barcarroteños, pues debemos mucho a la despensa del cerdo ibérico, que nos alimenta desde hace ya mucho tiempo. 

Aquí, entre diciembre y febrero, las familias celebran la matanza del cerdo, una tradición que perdura y un evento que sirve para reunir a toda la familia que, aparte de trabajar, puede disfrutar de un día en el campo, tal y como se hacía antaño. La jornada comienza con las migas extremeñas, antes del sacrificio y despiece, para coger fuerzas y hacer frente a un duro día de trabajo, confeccionando todos los productos (carne, embutidos, cachuela o caldillo, tocino…) que nos abastecerán durante todo el año. Este día es típico comer coles guisadas o garbanzos; por supuesto, se come carne asada y la prueba de matanza o “adobo” como le decimos por aquí. 

Pues bien, el Certamen Gastronómico es un reflejo de todo esto, donde lo popular y lo profesional encuentran el equilibrio perfecto. Durante 3 días, Barcarrota es capital de Cerdo Ibérico, ofreciendo un sinfín de actividades orientadas al disfrute y el aprendizaje del mejor fruto de la dehesa, nuestro “Olivo de Cuatro Patas” como decía Francisco Grande Covián. Entre otras, talleres de cocina, cata de vinos, ruta de la tapa, degustación de platos tradicionales y de ibéricos, jornadas técnicas y reconocidos concursos como el de Cortadores de Jamón.  Sin duda, un acierto y un éxito gracias a Javier García Guerra, Chef del Restaurante Lugaris (Badajoz) y alma mater de este encuentro entre ibéricos. 

En esta X edición, he tenido el placer de participar activamente en el Certamen, siendo jurado en el Concurso de Cocineros profesionales y en el de Repostería Tradicional; además, elaboré 2 platos en directo, mientras el Sumiller Jesús Sanguino, de Vino & Arte, dirigía la cata y Juan Nogales y Ramón Jaime nos enseñaban los secretos del Jamón Ibérico de Bellota y el arte de su corte. Por mi parte, diseñé dos recetas con alma ibérica, dejando paso a la creatividad y viajando a la cocina mexicana. De la fusión salieron: Chips de Manzana a la Crema de Ibérico y Tacos Extremeños ala Pimentesa. 

He de decir que participar activamente en este evento ha sido toda una experiencia y más siendo en mi tierra, en Extremadura. Grata oportunidad formar parte del jurado junto a expertos y apasionados del Hecho Gastronómico, como Fernando Valbuena, periodista gastronómico, José Manuel Gordillo, director del programa A Cuerpo de Rey, y Matías Macías, de la Cofradía Extremeña de Gastronomía; intercambiar opiniones tan bien acompañada fue un placer muy productivo. Aprendí cosas, como que uno de nuestros platos típicos se llama “El Cojondongo”; os hablaré de él muy pronto, no sin probarlo antes.  

Por supuesto, no me olvido de mencionar al ganador del Concurso de Cocineros, Francisco Sayago Hidalgo, estudiante de Cocina de la Escuela Superior de Hostelería y Agroturismo de Extremadura (ESHAEX), quien elaboró un plato de Solomillo Ibérico en representación de su hábitat, transmitiendo los sabores de la tierra con elegancia. El plato centraba toda su atención en un solomillo asado con salsa de mostaza, acompañado de ravioli de calabacín relleno de criadillas de la tierra, cardillos en tempura y polvo de AVOE.  Mi enhorabuena a Kiko y a todos los participantes, entre ellos nuestro paisano Javier Laso, que elaboró un solomillo con gurumelos y con cebollitas glaseadas rellenas de morcilla.


Por último, como en todo buen menú, el broche final lo pusieron los dulces y yo, afortunada, degusté la Tarta Guines, primer premio del concurso de repostería, elaborada por la Asociación de Mujeres de Salvaleón. Me cautivó desde el principio, con su contraste entre negros y blancos; y cuando la probé, me conquistó, con su recuerdo a contessa y su creatividad sencilla. No hay palabras para tal bocado, es un dulce deseo que os invito a complacer. Antes de despedirme, dar las gracias a toda la organización en especial a Rosario, Gema y Estefania -son con las que más traté yo, jeje- sin ellas, no sería posible tal festín ¡Nos vemos el próximo año!




domingo, 5 de abril de 2015

Tapear y Charlar, la armonía que siempre seduce


La Tapería de Lucho, un guiño al buen gusto

Este año, el buen tiempo ha permitido quitarse el abrigo en Semana Santa y que las procesiones siguieran su curso bajo un cielo estrellado y sin lluvia de por medio; aquí en Extremadura, días soleados y con una temperatura casi veraniega. 

Así que, te podrás imaginar quiénes han sido las coprotagonistas en estos Santos días: las Terrazas. Y es que amigos cuando inauguramos la época de terrazas a muchos hasta nos cambia la cara, el verano se aproxima y las charlas con tapas al aire libre comienzan su temporada. 

Siempre me ha gustado indagar como un duendecillo y descubrir sitios nuevos para disfrutar de un tapeo desenfadado, pero estiloso y de calidad. Salvo en ocasiones, mis cenas no son demasiado copiosas, por eso, el picoteo que nos brindan las tapas me encanta; suelo ser fiel a mi noche del tapeo semanal y, siempre que puedo, lo práctico descubriendo nuevos lugares. Cuando vivía en Madrid, disfrutaba probando nuevas cocinas, otros sabores, otra cultura; solía ir a aquellos sitios más típicos y recomendados por gente de su país. Desde comida paraguaya en el mítico Vicios Bar, china en Jin Jin, venezolana en El Güero o disfrutar de la bandera dominicana en El Colmado. En ese sentido, se echa de menos la capital. 

Pero, aunque en Badajoz, no es tan fácil viajar a través de los sabores, la Buena Mesa goza de calidad a un precio asequible y qué decir si de tapear se trata. Además, en estos últimos años, la oferta gastronómica ha crecido bastante y el concepto “tapa-creatividad” ha despuntado. Así que, encantada de ir descubriendo nuevos sitios de tapeo, mientras observo, aprendo, tomo nota y, por supuesto, con buen paliqueo. Mi última cita ha sido con la Tapería de Lucho (Av. De Elvas, 6. Tel. 637 464 350) el pasado viernes Santo. Es uno de los locales que más llama la atención en la Urbanización Guadiana, pues entre tabernas y bares más tradicionales, destaca por su estilo vanguardista. El negro y el blanco definen su ambiente, dando elegancia y cierta seriedad, interrumpida por su gracioso logotipo “un huevo frito” que les caracteriza. 

Sin prisas, pero sin pausa
Contaré a modo de pinceladas mi experiencia, pues fue un picoteo ligerito, pero suficiente para poder contarte mi visita. Desde el principio, noté una cercana bienvenida, profesional y que te predispone a sentarte con una sonrisa. Nos sentamos en la terraza –la noche invitaba a ello- y comenzamos con un brindis con un vino verdejo – alegre de que no me ofrecieran Primavera u Orgullo, han creado doctrina en las referencias de por aquí y está bien, pero un poquito de variedad por favor…-. Mi acompañante, no muy sibarita en gustos, con apetencias más tradicionales, no es gustoso de quesos ni de cosas raras, así que, elegí unas tapas sin extravagancias. 

Comenzamos con un hojaldre de ahumados (salmón y bacalao), a modo de bocata, con cebolleta y pimientos; muy rico el relleno, pero el hojaldre de la parte de arriba se desmoronaba demasiado. Pese a ello, un bocado recomendable. Seguimos con un wrap de pato en salsa agridulce sobre ensalada variada; contundente, pues tenía bastante carne deshilachada, muy tierna y sabrosa. Llevaba jugo de naranja y de sabor estaba rico, pero si era salsa no estaba ligada, parecía zumo. Nos gustó, pero quizás en vez de uno tan cargado, pondría dos rollitos marcados en plancha y con la salsa más reducida. 


Compartimos velada en sintonía con el servicio, siempre atento y amable; tanto es así, que en vez de cambiar de sitio para un poquito de copeo, cerramos la noche con un beso de pacharán y limoncello, allí en la Tapería de Lucho. 

Sin más, un lugar recomendable, con buen servicio que cuenta con una oferta de calidad a buen precio (10-15 € por persona); regresaré porque salí contenta, pero, además, porque me quedé con ganas de probar sus hamburguesas. Hasta pronto.

Información de interés: cierra los lunes. Suelen tener sugerencias fuera de carta.

domingo, 29 de marzo de 2015

La Tasquería, apta para no casqueros


Una experiencia para vivir sin peros, arriesgada, pero acertada
 
Hace unos días, estuve en Madrid y, esta vez, pude disfrutar sin prisas y bien agustito cada día en la capital. El motivo de mi visita dio un matiz especial al viaje, que partió con un sabor dulce y entrañable, pues prioritariamente mi objetivo era visitar viejas amistades, para “charlar, comer y beber” como solíamos hacer antes de emprender vuelo. 

Lógicamente, la semana dio para mucho, pero en esta ocasión te contaré mi experiencia más inesperada y sorprendente; además, por partida doble y, cómo no, al compás de la buena mesa. 


Dos partícipes protagonistas y desconocidos claves en el encuentro: Jorge Ruíz, fundador de Recetags y la Taquería de Javi Estévez. 

Quién NO arriesga  no GANA


Tras 2 años entablando conversaciones con Jorge y, finalmente, colaborando con él en Recetags desde el pasado noviembre, por fin, llegó el día de estar frente a frente. Le comenté que iba a Madrid y, de repente, un almuerzo en el aire ¿Dónde? Sugerencias me dio, pero qué le vamos a hacer, me encantan las sorpresas, así que, le dije ¡Sorpréndeme!

Nos encontramos en la plaza de Felipe II y, de ahí, fuimos caminando al restaurante, no sin antes preguntarme si me gustaba la casquería; uhm… puse cara rara y fui sincera, no es mi mayor debilidad y me da un poco de repelús comenté, pero siempre prefiero probar lo desconocido antes de juzgar. Jorge compartía mis sensaciones y llevaba tiempo queriendo probar la Tasquería, por lo que allí nos dirigimos, para descubrir si éramos casqueros. 

Desde que uno pone un pie en la Tasquería, siente el buen rollo que se respira, un ambiente cálido, desenfadado y un equipo que te recibe con una generosa sonrisa. Clara Villalón, ex Masterchef, dirige la sala, con naturalidad y ese toque cercano y justo que te hace sentir como en casa. Por supuesto, nos dejamos aconsejar por ella y dejamos a su elección el menú degustación: 5 platos con nivel casquero intermedio. Puedes optar entre comer sabiendo qué es o probar a ciegas. Nosotros preferimos probar sin saber, para estar libre de prejuicios e intentar descubrir cada plato según fuéramos probando.
Menú Casquero Intermedio
#Perdiz #Manzana #Oloroso
#Morro #Encurtidos #Anchoa
#Carrillera #Sándwich# Portobello
#Cuello  #Patata  #Ensalada fresca
#Callos  #Pata  #Morro

Empezamos con un brindis de vino blanco, Navaherreros –D.O Madrid- que nos acompañó durante todo el menú; de aperitivo, embutido de lengua de cerdo (en apariencia, lomo ibérico). A continuación, un tarrito de paté, cremoso, intenso y perfecto con la gelée de manzana y las tostaditas crujientes que dio paso a los tacos de morros, sabrosos, de textura gelatinosa y algo picantitos; un bocado contundente y fresco a la vez, me encantó. 

Mientras la conversación se hacía interesante, el menú más emocionante, pues el sándwich de carrilleras con champiñones fue delicioso, la carne se deshacía y el bocado resultó muy jugoso. Sorprendente el cuello de cordero, sobre finísima crema de patatas, de aspecto brillante con un glaseado perfecto y un ligero sabor a guisante por los tirabeques, que aportaban frescura al plato. Así, fuimos llegando al final y lo coronó un plato tradicional, los callos, melositos, picantitos y sabrosísimos.


No quiero dejar de mencionar, la variedad y buen gusto en el menaje, pues cada receta se presenta en un plato. Sin duda, en la Tasca+Casquería se parte desde el conocimiento y el buen hacer, que unidos a la creatividad, una impecable elaboración y una acertada presentación, logran una experiencia 100% recomendable seas casquero o no; si lo eres, te sorprenderá, si no, te convertirás.

Sin duda, visitar la Tasquería fue todo un acierto, es de esos sitios donde se respira el amor por las cosas bien hechas, la pasión por la profesión, el ambiente lleno de entusiasmo que, al final, es un plus primordial en el recuerdo que te llevas. Así que, este día fue una prueba más para seguir abriéndome a lo desconocido, sin juicios previos, dando paso a las nuevas aventuras, aprendiendo, disfrutando, conociendo nueva gente y buscando nuevos horizontes. Gracias Jorge, fue un lujo compartir la experiencia contigo y, por supuesto, gracias a todo el equipo de la Taquería “pa quitarme el sombrero amigos”. 


Precio medio: 25-30 € Sí, es casquería, pero muy elaborada y valorando la experiencia, el precio es justo y razonable. Échale un vistacillo a la carta y anímate a probarla. 




lunes, 9 de marzo de 2015

Restaurante El Crisol, cocina de vanguardia en Badajoz


Un tapeo creativo, de calidad y en un ambiente más que apetecible

Increíble pero cierto, la esperada primavera ya se aproxima y prueba de ello son estos días enérgicos y soleados que nos está regalando. 

Personalmente, soy una persona muy afín al tiempo y lo que peor llevo son esos días nublados que no saben lo que quieren; por eso, estoy feliz de que el buen tiempo ya nos esté saludando, jeje… Aunque, también he de decir, que a todo se acostumbra uno y, en Londres, no me quedó más remedio que vivir como si hubiera sol cada día durante un año. 


Eso sí, no hay que olvidar que somos nosotros quienes pintamos nuestros días, así que, siempre podemos disfrutar de un día soleado, aunque sea un trampantojo emocional. En España, el tapeo nunca está de vacaciones, pero, lógicamente, al buen tiempo más tapeo y más cerveceo; podríamos decir que es un estilo de vida que nos caracteriza y se agudiza en primavera y verano. 

En Badajoz, también somos fieles seguidores del tapeo, pero de una forma más campechana, adaptada a la oferta culinaria que nos rodea, que está evolucionando plácidamente. Buen ejemplo de ello, lo encontramos en El Crisol (Pl. de la Molineta, 4. Tel. 924224120) un restaurante más en la línea de los llamados gastrobares, situado en el barrio de Valdepasillas y un lugar idóneo para tapear con gusto y estilo. 

Tras varias recomendaciones, por fin, pasé por este gran rinconcito. Ofrece un local dinámico con dos plantas, la primera en la planta baja, perfecta para un picoteo al mediodía, un afterwork o un amigable tapeo; la segunda, arriba, presenta un salón abierto para comidas y cenas más serenas, aptas para la Buena Mesa. Me gustó mucho la decoración, entre rojos, blancos y negros y la atención, profesional y cercana. En cuanto “al papeo”, decirte que es perfecto para tapear, pues cuenta con una atractiva carta que puedes disfrutar a modo de tapas o de raciones (medias o enteras). 

Puedes elegir entre sus platos fríos como sus variadas ensaladas, el tabulé o los rollitos de salmón, sus crujientes de morcilla y cebolla caramelizada o las bolsitas de queso y manzana; deleitarte con sus arroces melosos y risottos (de pulpo, de setas) o probar sus carnes y pescados, cocinados –muy recomendable la mini hamburguesa de retinto y los canelones de rabo de toro- o marinados como los distintos carpaccios que oferta. Nosotros tomamos el Teriyaki de atún rojo, acompañado de ensalada con un toque de estragón, cebolla caramelizada y creo recordar que el toque crujiente eran nachos triturados.
En mi tapeo Crisol tuve el placer de estar acompañada por un buen vino de la tierra (De Bodega Pago de Balancines) y por mi buen amigo Gonzalo, así que disfruté de un interesante menú pausado y regado de buena conversación.  Fue una cenita ligera, por lo que tendré que ir más veces, para conocer mejor su cocina y poder extraer más gastro-conclusiones. Mis primeras impresiones ante su gastronomía son buenas, una apuesta por tapas de diseño, con producto de calidad y atractivas. Pero, quizás añoré más personalidad ante la decoración de los platos, un toque de distinción lejos de las líneas de reducción de vinagre de Módena, que se pusieron de moda y muchas veces resultan monótonas y aburridas. Otro punto a tener en cuenta es el precio medio de El Crisol que ronda en torno a los 14 € por barba, las tapas están entre los 2 y 4 € y, teniendo en cuenta la calidad-cantidad, está bastante ajustado. 

Mi noche de “entre tapas” acabó con un Gin Tonic en el Touareg Lonuge Bar (Pl. de la Molineta,10. Tel. 666026700) a tan sólo unos pasos de El Crisol. Disfruté de un combinado con ginebra Puerto de Indias –de fresas-, en su copa de balón, decorado como corresponde con fresas y especiado con bolitas de enebro. Un placer acabar la noche en un ambiente que recuerda a las mil y una noches. ¡Repetiré!