sábado, 28 de febrero de 2009

Chuletón & Blogs

¡Gran fiestón, gran chuletón!













Sí, como lo oyen, una vez más los chicos de cucharete vuelven a liarla, está vez nos proponen un chuletón de primera “by the face”, increíble, ¿verdad?

Un chuletón en su punto, a la parrilla, con el mejor sabor y como premio, te estará esperando el próximo 17 de marzo en la Taberna 1929 a las 21.00 horas. Además, para que el bocado sea perfecto, cucharete nos brinda un tinto Ribera del Duero “Avenencia 2004 Selección Especial con 15 meses en barrica”; sin duda, genial combinación para disfrutar del buen comer. Y lo dicho, ¡¡totalmente gratis!!

Para poder asistir a este evento sólo hay que participar, exprimir la creatividad del momento y publicar en tú blog un post donde expliques por qué mereces una plaza ¡hay 30 disponibles! Desde luego, nosotros participamos, hay que probar ese pedazo de chuletón.

Como veréis, nuestro blog está gateando todavía, prácticamente acaba de nacer y está ansioso por descubrir cosas nuevas, y claro, entre otras, aprender a comer es fundamental. Así que, dejarme crecer, sólo necesito una oportunidad y empezaré a caminar, y qué mejor forma que comiéndonos esa rica carne para coger energía. Pero, más allá de comer bien y beber un gran vino, me encantaría asistir a este festín, para conocer a gente, intercambiar ideas y pasar un buen rato con todos: al fin y al cabo, la compañía es el mejor maridaje para disfrutar a tope de la comida. Esperamos estar ahí el martes 17 y compartir con todos el gran día, ese día en que el chuletón hará historia, nuevas amistades, grandes sonrisas y un nuevo aplauso para Cucharete.

Hasta la vista, y con un poco de suerte volveremos a hablar de chuletones, ya os contaré…

jueves, 26 de febrero de 2009

Real Café Bernabéu

¡Buen partido, buen bocado!


Todos conocemos el Estadio Santiago Bernabèu, templo del fútbol de la capital, recreativo para muchos en las tardes del domingo y de televisión para otros, sin duda, centro de visita obligada.

Pero, obviamente, no voy a hablaros de fútbol, sino de otro juego más practicado y generalizado por todos, el placer de comer, una diversión para compartir, charlar, sentir y disfrutar. Eso es lo que hice hoy a la hora de comer, el partido lo iniciamos mi amiga Carmen (RR.PP de la Escuela de Hostelería Fuenllana) y yo, en el Realcafé Bernabéu (Estadio Santiago Bernabéu. Puerta 30. Concha Espina, 1. Tel. 91 458 36 67 www.realcafebernabeu.es), espacio gastronómico situado en el propio estadio.

Teníamos la reserva para las 14.15 h y allí nos presentamos “casi puntuales” y lo primero que vimos es una gran cola para entrar, así que nos pusimos las últimas, pero iba rápido, en unos minutos vimos a Víctor, director del restaurante, y nos acomodó perfectamente. De primeras, el sitio tenía muy buena pinta, amplio, luminoso (gracias a los ventanales con vistas al campo) y con una decoración moderna y sobria.

“Calentamiento, entretenimiento”: los dos contrincantes se preparan para el partido.

Nos trajeron la carta, mientras nos dejaban unas aceitunas y una selección de panes como aperitivo, y tras echarle un vistazo, decidimos dejarnos aconsejar por el maître, aunque una cosa si teníamos claro “queríamos probar el sushi”.

Elección de campo o saque; el árbitro decide.

Se acercó Víctor y nos tomó la comanda, mejor dicho, la configuró, puesto que nos elaboró el menú: bandeja de sushis como entrante, buñuelos de bacalao con tinta de calamar y croquetas de jamón como primero, y como plato fuerte, la hamburguesa especial Real Café Bernabéu, el postre sería sorpresa, al igual que el vino.

Primer tiempo:

La elección del vino fue muy acertada, tomamos un “Riesling alemán” (color amarillo pálido, afrutado y delicado en boca e ideal para mariscos, sushi, y comida “thai-japo”).
Disfrutamos con el sushi: degustamos nigiris de salmón y de atún, makis y futomakis, acompañados de wasabi, salsa de soja y jengibre.

“Jugadas a destacar”

Estaban deliciosos y nos llamó la atención el jengibre: verdaderamente desconocíamos que era, su aspecto visual era como una fina loncha de jamón york, su sabor muy aromático y textura un tanto crujiente. Luego nos enteramos cómo se comía: el jengibre era para formar junto con el sushi y el wasabi un bocado complejo, no para tomar sólo, demasiado fuerte.

Descanso:

Nos entretuvimos con los buñuelos de bacalao con piñones y tinta de calamar y las croquetas de jamón: los buñuelos para repetir, estaban muy buenos, además de ser originales “de color negro”, su sabor y textura de brandada era perfecto. Las croquetas aceptables.

Comienza el segundo tiempo:

Ante nosotros, la hamburguesa especial del Real Café, sí señor, original presentación y magnífica en cuanto a sabor: delicada carne Wagyu , cubierta de suave queso de cabra, y resguardada en crujiente pan de chapata. Acompañada de las salsas clásicas “mahonesa, Ketchup y mostaza” en mini cucharitas, ensalada y patatas, éstas se lucían en mini brochetas como si fueran cintas onduladas. ¡Réplica moderna de la clásica hamburguesa!

La prórroga:

Para rematar el encuentro, el dulce siguió marcando el ritmo, la tarta de galletas dio el saque (típica tarta de chocolate protagonista de muchos cumpleaños) y el mítico drácula pitó el final (versión del helado de Frigo presentado en copa de cóctel: granizado de coca-cola, helado de vainilla y sirope de fresa).

Resultado:

Me sorprendió gratamente, correcta la atención en sala, buena cocina, ambiente relajado y unas vistas estupendas, ¡qué más se puede pedir!

Observación: el Real Café Bernabéu, lugar para descubrir, un multiespacio al servicio del cliente, con una amplia oferta gastronómica en ambientes distendidos y con horario interrumpido (desde las 10.00 de la mañana hasta las 2 de la madrugada). Precio medio: 30´00 €


Para más información: http://www.realcafebernabeu.es/

martes, 24 de febrero de 2009

Galardones Gastronómicos

“VI Edición de los Premios Metrópoli”


Por sexto año consecutivo, la revista de El Mundo otorgó los galardones a los protagonistas de la gastronomía madrileña de 2008. La gala se celebró ayer en la Sede de Unidad Editorial en donde pudimos ver a importantes personalidades del sector de la restauración, agencias de comunicación gastronómica y prensa especializada. También se dejaron ver algunos miembros del jurado, como Víctor de la Serna y Juan Manuel Bellver.




Metrópoli otorga estos premios en reconocimiento a la labor que “los empresarios-cocineros y demás” realizan durante todo un año: mejor bar de tapas tapas (Kulto al Plato); decoración (Thaï Gardens); tienda gastronómica (Oriol Balaguer); sumiller (Mario García, de Piñera); maître (ex aequo, Jose María Marrón y Mª José Monterrubio, de Balzac y Chantarella); cocinero en progresión (Paco Morales); restaurante de cocina extranjera (Tepic y Don Giovanni); de fuera de Madrid (Rodrigo de La Calle, Aranjuez); de cocina tradicional (Príncipe de Viana); revelación (Viavélez) y más que un restaurante (Sergi Arola Gastro).


Y, sin duda, el más aclamado fue David Muñoz, chef de DiverXo (c/ Francisco Medrano 5), considerado como Restaurante del año 2008. Hace poco más de un año y medio que abrieron sus puertas en la capital y desde entonces no ha pasado desapercibido (premios y buena crítica le han perseguido hasta el día de hoy). Su cocina es resultado de una perfecta fusión de la gastronomía mediterránea y la china, con algunos toques japoneses. Sin duda, habrá que conocerlo: entre mis amistades “afortunadas ellas por haberles visitado” todas coinciden en que es un restaurante que hay que probar, pero no para ir muy seguido, a parte del precio (menú Express por 45 € y menú Medio por 60 sin IVA incluido), porque no es comida tradicional para comer a diario.


Además, de los Premio Gastronómicos Metrópoli, cada año se publica la Guía Metrópoli que recoge más de 1.700 restaurantes, tabernas, bares de copas, cafés y tiendas para disfrutar de los placeres culinarios de la capital madrileña y sus alrededores. (11´90 €)

domingo, 22 de febrero de 2009

Restaurante El Secreto

“Un secreto por descubrir”


¡Qué bueno seguir la pista a “los cucharetes”! Siempre es una buena elección pasarse por su blog para disfrutar de una buena comida. Y en los tiempos que corren, donde todos miramos más por nuestro bolsillo, las rebajas también llegan a la mesa; desde el 22 de enero hasta el 22 de febrero el Restaurante El Secreto (C/ Ramos Carrión, 6) bajaba los precios hasta un 40%, eso sí, si vas de parte de Cucharete www.cucharete.com. No dudé ni un instante, no me lo quería perder, así que hice la reserva para el viernes 20 de febrero.


¡Y ahora amplian las rebajas hasta 31 de marzo!


No es tarea fácil encontrarlo, en el tranquilo barrio de Prosperidad tras el Parque del Banco, localizamos la calle Ramos Carrión, pero lo curioso es que El Secreto aparece indicado en un cartelillo, lo sigues y ahí, en un pequeño callejón te topas con el Restaurante. Claro que nosotros llegamos estupendamente gracias a nuestro guía “el GPS”, qué gran invento. Y ahí estaba la huella de cucharete “carteles de Rebajas inundaban las ventanas del establecimiento. Entramos y, tras un grato recibimiento, nos acomodaron en una zona muy acogedora; en una mesita a la izquierda en la esquina del fondo. En principio íbamos a ser cuatro, pero nuestros acompañantes no pudieron venir, así que cenamos Mario y yo. Tras confirmar al Maître que sólo seríamos dos, nos trajeron la carta – mientras esperábamos, Mario se tomo una cerveza y nos pusieron unas ricas aceitunas-.


Pinceladas sensoriales


La primera impresión al observar el interior de este escondite es que estamos en un sitio amplio (capacidad para 85 comensales), con buena organización de la mesas, separadas lo suficiente como para disfrutar de una relajada velada. La decoración es sobria, a la vez que peculiar, rayas negras y blancas marcan el ritmo de las paredes que se llenan de calidez con los tonos rojizos de las lámparas que elegantemente saltan del techo. Un estilo propio con aires cubistas. La iluminación es tenue y cálida (por los faroles rojos y las velas que se muestran en cada mesa).


En cuanto a la oferta gastronómica, estamos ante un restaurante de cocina tradicional creativa, con una carta equilibrada que cuenta con atractivos platos. Diversidad en las entradas, croquetas de boletus, Anchoas de Santoña, Carpaccio de Buey con rúcula y parmesano, son algunas de las propuestas. Originales ensaladas, como la de calamarcitos, jamón de pato y langostinos al balsámico o la de perdiz escabechada con queso de cabra. Más escuetos en los pescados, podemos degustar merluza, corvina a la brasa, chipirones a la parrilla, o el ragut de rape. Honor se llevan las carnes, una gran selección con la mejor guarnición, lechona confitada con puré de manzana, secreto ibérico con salsa de higo y frutos rojos, carrilleras glaseadas al vino tinto, son algunos de los ejemplos. Y acertados y suculentos postres, desde el secreto de chocolate y helado de naranja sanguina hasta la pasta filo de manzana con helado de Baileys. También destacar la carta de vinos, tienen referencias nacionales y europeas con precios para todos los bolsillo.


Nosotros configuramos el siguiente menú:


Ensalada de jamón de pato, calamarcitos y langostinos al balsámico

Vieiras albardadas con jamón de bellota y salmorejo

Merluza rellena de gambas

Lechona confitada con puré de reinetas, escarola y chip de ajo

Pasta filo de manzana al aroma de almendra y helado de Baileys


Mientras esperábamos a la degustación del menú, fuimos catando el vino, CYAN 2003, no conocíamos este caldo y nos encantó. Tinto monovarietal 100% tinta de toro envejecimiento en barricas de roble americano y francés durante 14 meses, un bonito color negro picota y equilibrado en boca con retrogusto a balsámico. Qué suerte tuvimos, una comida con un buen vino siempre sabe mejor, y a un buen precio, 14 € la botella (se comercializa a 10 €, así que el precio en carta es un regalo). Se me olvidó decir que como aperitivo nos pusieron unos cubitos de tortilla de patata.

Y llegó el momento de empezar a disfrutar. Para compartir, empezamos con las vieiras, perfecta combinación de sabores y elegante presentación; las vieiras estaban buenísimas, en su punto, el salmorejo suave y sabroso. Seguimos con la ensalada de calamarcitos que se queda a la sombra tras las vieiras, estaba buena pero los calamares y langostinos se perdían entre las hojas de escarola y lechuga.











Llegamos al plato principal, Mario tomó la merluza, y hay que decir que es un plato susceptible de mejora, presentación aburrida, tan sólo un pimiento del piquillo ponía color al plato, de sabor estaba sosa “cosa que podíamos haber arreglado si hubiéramos pedido un salero”, pese a ello, la merluza era de calidad y estaba jugosa. Por mi parte, yo pedí lal y me gustó mucho; crujiente, jugosa y sabrosa. El puré de manzanas exquisito.


Para terminar coronamos la cena con la pasta filo de manzana; delicioso postre, mezcla de texturas “el crujiente de la pasta filo, la jugosidad de la reineta interior y la frescura y sabor del helado de Baileys”, muy recomendable. Nos salió por 87, 50 €, me parece un precio razonable, eso sí, si no hubiera sido por las rebajas de cucharete quizás lo hubiera visto un poco caro. Han mantenido la calidad a precios más económicos y eso es de agradecer.

Pero tras lo mencionado destacar la atención en sala, es de esos sitios donde a uno lo atienden en el momento preciso, están pendientes de las necesidades de la mesa con una atención muy correcta.


Al finalizar la comida pudimos conversar con Nacho, propietario y maître del restaurante, sobre las posibles mejoras de los platos, sus recomendaciones de la carta (siempre es mejor dejarse asesorar para una elección acertada), y demás ideas culinarias, coincidiendo en lo acertado del servicio, “la sala y la cocina deben estar compenetradas, es mitad y mitad” para el éxito del restaurante mencionó Nacho. Es cierto que aunque a uno le agraden más o menos los platos, cuando a uno le atienden bien, pagamos a gusto.


Ah, nos convidaron a un chupito de piruleta, lo hacen ellos mismos y está buenísimo, es como si estuvieras comiéndote una piruleta de corazones. Sin duda, algo que no debéis dejar de probar cuando visitéis este restaurante.




Información básica:

C/ Ramos Carrión 6

Telf. 91 413 71 55

Horario: Abierto todo el año excepto festivos y agosto de 13.30 a 16.00 y de 21.00 a 24.00 horas.

2 horas Parking gratuito concertado con el Hotel Confortel -a 150 metros del restaurante- en la C/ López de Hoyos, 143.

http://www.elsecretodegea.com

viernes, 20 de febrero de 2009

"EL aguacate"

El AGUACATE, ORO VERDE DE MÉXICO

Hoy el sol ha sido protagonista de la jornada, espléndido y radiante, anima a salir a la calle y pasear bajo su calidez y luminosidad.

Este buen tiempo –y la conversación telefónica sobre este manjar que mantuve con mi madre- me han suscitado ganas de comer aguacate y, por qué no, de querer conocerlo un poco más.

Como sabemos, es una fruta tropical originaria de las zonas altas del centro y del este de México, así como de las partes altas de Guatemala. Por su fácil adaptación climática, se cultiva en otros países –la condición para su desarrollo es que se cultive en clima subtropical o templado y evitar las heladas-; en España, se introdujo en el siglo XVII.

Aguacate, palta en Sudamérica, es el nombre común con que se conoce a esta generosa planta de la familia de las lauráceas (igual que la canela y el laurel); deriva del “náhuatl Ahuacatln”, que significa testículo, probablemente por la forma colgante del fruto. Y como seudónimo se nombra con el apelativo “pera de caimán” por la rugosidad y dureza de la cáscara. Sí, definitivamente me quedo con este último, curioso y acertado nombre.


Camaleónico y singular

Me paro a pensar, a recordar el sabor, la textura, la forma de cocinarlo, cuándo comerlo, comprarlo, color, procedencia... y veo un producto que es un abanico de sensaciones, y es esa diversidad de posibilidades lo que le hace único en su especie.



Una característica muy positiva es que podemos consumirlo en cualquier estación del año, y no tiene por qué ser de invernadero, sino que gracias a los diferentes tipos de aguacate existentes (más de 500 variedades) los podemos encontrar en el mercado en cualquier época del año. Existen tres tipos de aguacate, el mexicano, el guatemalteco y el antillano, que a su vez se subdividen en numerosas clases. Las más conocidas son:

  1. Azteca
  2. Hass: el más popular. Cuando está maduro, su piel adquiere un tono oscuro, casi negro. Está disponible durante todo el año. B
  3. Fuerte: cáscara, más fina que otras especies, no se oscurece con la maduración. Desde finales de otoño hasta primavera. C
  4. Bacon: su época es la misma que la anterior. Se diferencia en que, a pesar de que su cáscara mantiene el color verde, se oscurece ligeramente.
  5. Pinkerton: en invierno encontramos este género, de piel más gruesa que los anteriores, pero muy fácil de pelar.
  6. Gwen: desde principios de primavera hasta finales de verano, muy parecido al ‘hass’, pero con la piel más gruesa.
  7. Reed: el aguacate de verano, con una forma redondeada.
  8. Zutano: quizá el más difícil de pelar, constituye la variedad de otoño.

Desde el punto de vista dietético, el aguacate es rico en grasa y proteínas, por su abundante vitamina E, es un alimento muy apropiado para quienes registran niveles altos de colesterol. Las grasas constituyen el principal componente tras el agua, por lo que su valor calórico es elevado con respecto a otras frutas; no obstante, éstas son monoinsaturadas y ayuda a disminuir el colesterol.

Pero, lejos de estas notas informativas, vayamos a lo realmente interesante: el placer de comer una rica pera de caimán. Discreto por fuera (cáscara dura, gruesa, rugosa y de color cambiante) pasa al color verde pistacho de la pulpa que se hace amarillenta al acercarse a la semilla. Y su textura, mantecosa, suave, compacta, aceitosa, similar a la mantequilla le otorga el poder de ser base de rellenos, cremas, cócteles, batidos, o ingrediente principal de la salsa más viajera de México, el guacamole. Y no hay que olvidarse de su sabor, con recuerdo a frutos secos, a nuez, avellana, anacardo.


Por último, es de agradecer su versatilidad culinaria, es un AS en la cocina, ya que puede ser saboreado de maneras tan sencillas como sobre pan calentito con una pizca de sal, como relleno en una quesadilla, en tacos o en sopas, cremas, guisados a base de salsa de aguacate, a parte del ya mencionado aguacate. Eso sí, si lo que quieres es disfrutar de su sabor y textura al 100 %, prueba a degustarlo sólo sazonado con sal y pimienta y regado con vinagre balsámico y aceite de oliva.

Por mi parte, tuve la suerte de probarlo empanado en el Restaurante Sula, nos pedimos la tempura de verduras como entrante y ahí estaba, acompañado de salsa de soja y una salsa de pimientos de ligero sabor picante. Me sorprendió gratamente, su sabor a frutos secos se condensa y, al final, el retrogusto que te queda es como si hubieras comido anacardos. Exquisito.

Consejos:

Podemos adquirir este fruto durante todo el año, pero es muy importante saber comprar un buen aguacate, que la piel no presente ningún tipo de defecto como manchas, puntos negros o signos de excesiva maduración.
El aguacate está maduro si al sacudirlo se nota que el hueso se mueve o cede a la leve presión con el dedo. Si no está del todo maduro, se debe dejar a temperatura ambiente durante el tiempo necesario, 1-3 días. Además, se puede congelar la pulpa aplastada y con un chorrito de limón. Recordemos también que si no se consume inmediatamente hay que añadir unas gotitas de limón para que no se ponga negro, sino se oxida enseguida.

Observación; en Centroamérica se considera una verdura y se come con sal, mientras que en Sudamérica es considerado como una fruta y se prepara con azúcar, como helado o en batidos.

Ah, se me olvidaba, si queréis saber más sobre el protagonista de esta historia, podéis consultar el libro “ El Aguacate: Oro Verde de México, orgullo de Michoacán” (M. Villanueva y S. Verti), que ha dado nombre a este texto, y en el que se presentan 150 recetas de aguacate, tanto en platos dulces como salados.

martes, 10 de febrero de 2009

Stage Primer Premio Bodegas Tradición Arzak- Adriá

Un sueño, una ilusión…¡Grata experiencia!


Hace apenas unos años, soñaba con la posibilidad de conocer o poder visitar Restaurantes emblemáticos como Arzak, en San Sebastián, El Bulli, en Roses (Girona), La Broche, en la capital madrileña, entre otros; todos protagonistas, “entes” que han consagrado una verdadera estela gastronómica en nuestro país.

Mi primer paso, para ver de cerca a los grandes de la cocina española, fue inscribirme en Fuenllana y cursar el ciclo Superior de Restauración, hace ya dos años. Recuerdo que fue a Sergi Arola, entonces chef de La Broche, la primera personalidad gastronómica que conocí personalmente (en la graduación de las chicas de 2º de cocina). Después tuve la suerte de estar sentada frente a Pedro Subijana, capitán de Akelarre, en el viaje que el Centro organizó a Pamplona. Sin darme cuenta, mis sueños se estaban haciendo realidad. Cada día me iba adentrando más en la historia de los fogones, las novedades, tendencias, técnicas culinarias… un mundo apasionante y con garra, un mundo que me enganchó.

Y sin más, recién comenzaba el 2º curso, representé al Centro Educativo Fuenllana en el Concurso Bodegas tradición Arzak-Adriá y fui galardonada con el primer premio “realizar un stage de un mes en los restaurantes Arzak, con Juan Mari, y El Bulli, junto a Ferrán Adriá. Qué decir, una alegría que no podía creer y de la que ya estoy de vuelta.


Primer Stage: “En los fogones de Arzak”


Viajé a San Sebastián el pasado mes de julio para hacer las prácticas en el “Restaurante Arzak”, llegué a la ciudad el día 1, comenzaba al día siguiente. Os podéis imaginar, nervios, inquietud y, sobre todo, una ganas tremendas de entrar en la cocina y descubrir cómo era un día en Arzak. Pues bien, el 2 de julio a las 10.00 de la mañana ya estaba pisando la cocina, y en un “pis pas” Peio, “Jefe de Cocina”, me dijo -¡empiezas en trufas, después vas rotando por cada partida!- y así fue.

La primera semana estaba perdida, falta de costumbre “trabajo duro era trabajar 13 horas diarias” y, más aún, cuando desconocía un sinfín de cosas, al terminar la jornada estaba rota. Pero, poco a poco, empiezas a conocer a la gente –una de las cosas más importantes-, las materias que emplean, el ritmo de trabajo, sus manías, la distribución y organización de todo… es decir, formas ya parte del equipo Arzak y tienes que saber que eres uno más. Así, pasé por trufas y pastelería, con Paqui y Mayte “las jefas de esta sección; después estuve en Aperitivos a la orden de Ainhoa; a continuación en “huevos” (nombre que dan a la partida de primeros platos) y finalmente en carnes y pescados con Peio.

Pasaron los días y el final de mi estancia allí, había estado trabajando en Arzak, había vivido una de las experiencias que nunca olvidaré, por los conocimientos adquiridos y la seriedad con la que se trabaja en el restaurante. Sólo estuve un mes y, por eso, me limité a observar todo, ver los platos que salían “su diseño y composición”, los ingredientes clave, nuevas fórmulas “esfericaciones, desaparecidos, efecto volcán a través del hielo seco, piedras, gracias al nitrógeno líquido”. De las creaciones culinarias en carta, me gustaron mucho; el cristal de tocino y soplo de fresa, ternera con chufas aireadas, foie con obleas de plata y semillas salvajes y el dulce lunático. Ahora sólo me queda volver otra vez, pero como comensal, para poder disfrutar de los sabores tradicionales al estilo Arzak.


Segundo Stage: “final de temporada del Bulli 2008”


Pasó el verano, contaba los días para mi marcha al territorio de Adriá, claro con entusiasmo, nervios y sobre todo respeto. Comencé el 24 de septiembre y estaba alucinada con el trayecto que tuve que hacer hasta llegar a Cala Montjoi, donde está ubicado el restaurante; un camino en forma de curvas serpentinas que parecía no terminar nunca. Lo primero que me llamó la atención fue la apariencia del establecimiento, es como un gran caserón al lado de playa, pasa desapercibido, más aún ante la belleza natural del paisaje, las vistas desde el Bulli son un verdadero regalo.

El primer día se entraba a las 12.00 horas (el horario variaba a lo largo de la semana). Pregunté por Marc Cuspinera, encargado de imagen- consulting del Bulli –él fue en que se puso en contacto conmigo para confirmarme mi stage-, y todo comenzó muy rápido.

Pasé la prueba inicial y, día tras día, excepto los lunes y martes que cerraba, formaba parte del equipo, trabajando, aprendiendo y, por su puesto, observando “con lupa” todo lo que me rodeaba. Desde que el personal entra en la cocina, para ponerse manos a la obra, hasta que finaliza la jornada al caer la noche, la organización, disciplina y limpieza son las primeras notas para lograr la genial sinfonía final. La letra la ponen: la dedicación, el compañerismo, la creatividad, el esfuerzo y la ilusión de un equipo motivado que se contenta cuando todo sale bien. El éxito de restaurantes de lujo reside en la búsqueda de la satisfacción del cliente y de los medios que se emplean para lograrlo; no cabe duda que el Bulli lo ha conseguido.

Otra de las cosas que uno aprende allí es la cantidad de materias primas existentes y tan desconocidas que hay a nuestra disposición; es todo un mundo de sensaciones, nuevas texturas, aromas, sabores, colores… un espectáculo al que aplaudir y espero volver para vivirlo directamente, sentada en el comedor, y disfrutar así, de una experiencia de vanguardia, pero con personalidad.

Esto es todo. Sólo una cosa más, gracias a Fuenllana y al concurso “Bodegas Tradición” por brindarme esta oportunidad, una experiencia que valió la pena.

Nos fuímos al Hayedo en diciembre

Montejo de la Sierra


¡Entre robles, hayedos, cojonudos y cojonudas!


Bendito domingo 7 de diciembre, antecesor siempre del celebrado y festivo día de la Inmaculada Concepción, hoy lluvioso y gris.

Esa mañana el despertador no sonó y el frío, la lluvia, la morriña… hicieron que pusiéramos un pie fuera de la cama a eso de las 11 de la mañana, parecía que eran las 6 de la tarde ¡qué día tan oscuro! Ni por asomo me hubiera imaginado, que los protagonistas de esta historia, emprendieran camino rumbo a la sierra.

La verdad, fue capitán Mario quien tomó las riendas, “vámonos al Hayedo de Montejo”, dijo. Así que, sin pensármelo dos veces, me vestí casi tan rápido que Mario no daba crédito.


El Hayedo de la Sierra Norte


Previa reserva, hay que llamar con antelación para pedir el pase de visita- nosotros llamamos a las 11.30 horas y tuvimos suerte, logramos reservar para las 15.30- todos podéis visitar el hayedo y de forma gratuita.

Una hora de trayecto y nos plantamos en el pueblo de Montejo, sensaciones varias, olor a leña, a tierra mojada, a carne a la brasa… en fin una visión muy apetitosa. Lo primero que hicimos fue dirigirnos al Centro Municipal de Recursos para recoger los pases, dos mujeres muy simpáticas nos atendieron y facilitaron toda la información de la zona. Y claro, al salir los aromas seguían despertando nuestro apetito, más aún cuando eran las 2 de la tarde. Decidimos que había que comer algo “teníamos que tener reservas para afrontar la ruta” y difícil tarea fue poder comer ese día. Todos los restaurantes estaban llenos y ni siquiera había hueco para tomarse un pincho. Cuando ya pensábamos en comprarnos algún bollo en la panadería, topamos con el “Hayedo”, sí así se llamaba; un mesón rústico y de sencilla decoración, y como todos los del pueblo lleno a rebosar, pero con una diferencia ejemplar, la atención. El cocinero que nos vio entrar y con el que tuvimos el placer de hablar, fue tan amable de servirnos algo caliente: allí estábamos, de pie en la barra, a punto de probar un guiso de judiones de la Granja y unas croquetas caseras – por cierto, estaban exquisitas-. Qué decir, el servicio rápido, la comida aceptable y un precio a nuestro alcance, simplemente genial. Aunque, si os digo la verdad, nos quedamos con ganas de un buen chuletón.


¡En marcha a ver el Hayedo!


Llegó la hora de subir a la Sierra del Rincón, dónde está el hayedo, belleza natural y declarada de interés natural. Llegamos al punto de partida y allí estaba la guía, esperando hasta que todos los visitantes llegaran. Realizamos la senda corta, llamada “Senda del Río” y con una duración de 1.30 h. Es un paseo relajado donde se respira aire puro y la mirada se pierde entre el colorido de verdes que pintan el paisaje. Este día estaba lloviendo, así que a parte de la humedad del bosque, olía a tierra mojada. La visita se hace muy amena, descubres la fauna y flora que habita en el hayedo, las características del ecosistema de la sierra, la historia de hayas que ya sienten el paso del tiempo y así se muestran. Al llegar a lo que era la antigua carbonera, nos explicaron qué tipo de animales se podían ver por allí, después retornamos sobre nuestros pasos. A las 17.00 h ya estábamos bajando al pueblo de Montejo. Y, como no podía ser de otra manera, hicimos parada obligada en Nani, una pequeña panadería donde cualquier cosa que compres te hará disfrutar. La propietaria te hace sentir del pueblo, simpática, entretenida, halagadora, vamos que la próxima vez la visito seguro. Mientras que esperábamos nuestro turno, la Nani tiraba pequeños pastelitos al público, parecía como volver a l infancia y querer coger los preciados caramelos que se repartían en el cole en los cumpleaños. Nos llegó la vez, claro no sabía qué comprar “todo tenía un a pinta estupenda”, pero nos decantamos por los cojonudos y las cojonudas. Toda la gente los compraba y nosotros no íbamos a ser menos. También compramos pan en aceite, una torta redonda y cubierta con azúcar. Y así, renovado nuestro aire y con unas delicias de recuerdo, nos montamos en el coche y nos volvimos a Madrid.


Volveré a por los cojonudos


Como dije, compramos cojonudos y cojonudas, y vaya si el nombre se lo tienen ganado. Las cojonudas son pequeñas magdalenas, suaves, tiernas, esponjosas y un bocadito perfecto para tomar con el café; además, en la bolsa vienen un surtido de diferentes sabores, de yema, almendra, manzana, crema, zanahoria y chocolate, todas muy buenas y placenteras. Pero, la verdad, me quedo con los machos “los cojonudos”, pequeños hojaldres a base de mantequilla, miel, coco y cubiertos de azúcar glass; en fin, sí están “cojonudos”, animo a que los probéis, es un placer dulce y ligero el comerte uno de éstos, de verdad, son sensacionales.