UN PEDACITO DE ITALIA ESCONDIDO EN LA CAPITAL MADRILEÑA
Sabores, aromas, auténticos productos italianos, y mucho más, en la Trattoria Malatesta
Hago un pequeño flashbacks y me traslado al pasado sábado, 14 de marzo, caminábamos por el centro de Madrid y, entre caña y caña, decidimos ir a cenar. Mi amigo Manuel, propuso que cenáramos en una Trattoria, había leído una crítica en el diario el Mundo dónde decían que en Malatesta (C/Coloreros, tel: 91 365 90 97) se comen las mejores pizzas de la capital. Así que, sin pensarlo dos veces, llamamos para hacer la reserva: eran las 21.00 h., tuvimos suerte de disponer de una mesa para las 23.00 h. Hicimos tiempo hasta dirigirnos al local.
Como no sabíamos muy bien dónde estaba la calle coloreros en la que se encontraba la Trattoria, nos fuimos con bastante tiempo… y menos mal –creí que no llegaríamos-. Vueltas y vueltas dimos, por la zona de Sol y la calle Mayor, y nada. Finalmente, la mejor opción era llamar al restaurante, para que nos indicara cómo llegar. ¡Caramba!, ahí estaba Malatesta, escondido en un pequeño callejón entre la calle arenal y la calle mayor; claro, si te dicen “al lado de la conocida chocolatería de San Gines” llegas a la primera.Por fin, entramos en la Trattoria, estaba a tope, y recordaba a las tacas castizas del ayer, sitio encantador, con historia, acogedor. Y, efectivamente, calidez y ambiente del año 1900, ya que han conservado intacta su estructura original, era un frecuentado y clásico café de aquella época. Pero, eso es en la primera planta, porque si bajas a la planta subterránea, el clima da un giro de 180º, ambiente moderno, minimalista, casi lujoso, y los baños, una gozada. Nuestra mesa estaba en la parte superior, así que perfecto.
Llegó el momento de mover fichas: una señorita muy amable, y que nos acompañaría en toda la partida, nos saludó y nos dejó las cartas. A primera vista, compruebas que la oferta de platos es inmensa, recetas elaboradas, artesanas, apetitosas, precios modestos… ¡vaya que uno no sabe ni qué pedir! -quería probarlo todo, qué buenas combinaciones culinarias-. En los antipastis o entrantes, hay platos para todos los gustos, desde texturas crujientes como las croquetas de arroz con boloñesa rellenas de mozzarella y fritas, la mozzarella empanada y frita, pan de pizza o foccacia… a platos dónde el rey es el queso: rollitos de pavo rellenos de queso gorgonzola al horno, queso ahumado a la plancha y jamón de Parma, porción de queso parmesano y mermelada de frutas silvestres, provolone al forno… Y cómo no, carpaccios (de ciervo, de pulpo y de ternera) y ensaladas varias (mama oca, oliva, capresse de búfala…). Pasamos a los primeros platos,
pastas frescas artesanales presentadas con multitud de ingredientes y salsas: espaguetti aglio e olio (con ajo, aceite extravirgen y guindilla), linguine al cartoccio (con almejas, mejillones, gambas y tomatitos), los clásicos carbonara, bianco e nero alla crema di carabineros e vongole (pasta fresca bicolor con crema de carabineros y almejas), con gamberetti, zucchine e i fiori (spaghetti con gambas, calabacín y flores de calabacín con crema de huevo y
parmesano) y muchos más. También pueden probar los afamados Gnocchi de patata y las pastas rellenas de “imagínense las salsas, farsa-relleno- y demás condimentos” con los que los podrás disfrutar. Otro apartado son los risottos: con espárragos y queso cremoso, con boletus y queso parmesano, con queso azul y crema de rúcula o con productos del mar. También tienen carnes, cordero lechal o solomillo de ternera, evidentemente la oferta es reducida. ¿Echan de menos algo? Os recuerdo un poco: fina, suave, crujiente, olor a leña y redondas, las pizzas, plato base de una Trattoria. Hay muchísimas, desde las más tradicionales (margarita, capricciosa, formaggi…) a elaboraciones propias (melanzane con tomate, mozzarella, berenjenas, ricotta y parmesano o la fiori di bosco con tomate, mozzarella, boletus,
espárragos, aceite de trufa y escamas de parmesano).Nos costó elegir, pero nos decantamos por: el carpaccio di manzo (ternera aliñada con limón, aceite extravirgen, rúcula y escamas de parmesano), exquisito, muy bien aliñado; fettuccini al tartufo (pasta fresca con crema de trufa blanca, láminas de trufa negra, piñones y parmesano de búfala), no tengo palabras, me impresionó, eran perfectos y, desde luego, volveré a por ellos otra vez; de las pizzas, probamos la prosciuto e funghi
(tomate, mozarella, jamón cocido y champiñones) y la diavola (tomate, mozzarella, salami picante y albahaca). Sinceramente, buena masa, fina y crujiente, pero creo que no estuvimos muy acertados en la elección: mejor la diavola, la prosciuto e funghi tenía muy poca gracia.
Para terminar, nos tomamos el tiramisú: estaba bueno, cremoso, pero a mi parecer, el bizcocho estaba poco empapado en amaretto y café. Por cierto, el café muy bueno. Y, aunque no tomamos vino, la carta era muy equilibrada, breve, pero con modestos precios. En cuanto al servicio, el trato es correcto, el personal atento, agradable y eficaz. Muy completo.
La trattoria Malatesta, un lugar para conocer, por su cocina, su cambiante decoración y sus estupendos precios. Además, la variedad y “cantidad” de platos hace que sea un referente para añadir a tú agenda de restaurantes: de verdad, si algún día queréis invitar a alguien o, simplemente, sugerir un lugar para cenar, acertaréis eligiendo Malatesta. Puedes comer por 20 ó por 11€ (si tomas una pizza y una bebida); multitud de platos, pero también, alternancia de precios. He estado dos veces en Italia, visitado trattorias, y Malatesta, “se lleva la palma”, buena comida, buena calidad.
Información básica:
C/Coloreros, 5. Madrid
Tel: 91 365 90 97
Metro: Sol y Opera. Parkings: Mayor y Descalzas
Horario: lunes de 13.00 a 16.00h. y de martes a domingo de 13.00h. a
16.00/ 20.00 a 00.00h.
Zona de fumadores y no fumadores.
Precio: 15-30 €
Tel: 91 365 90 97
Metro: Sol y Opera. Parkings: Mayor y Descalzas
Horario: lunes de 13.00 a 16.00h. y de martes a domingo de 13.00h. a
16.00/ 20.00 a 00.00h.
Zona de fumadores y no fumadores.
Precio: 15-30 €


