sábado, 21 de marzo de 2009

TRATTORIA MALATESTA

UN PEDACITO DE ITALIA ESCONDIDO EN LA CAPITAL MADRILEÑA

Sabores, aromas, auténticos productos italianos, y mucho más, en la Trattoria Malatesta

Hago un pequeño flashbacks y me traslado al pasado sábado, 14 de marzo, caminábamos por el centro de Madrid y, entre caña y caña, decidimos ir a cenar. Mi amigo Manuel, propuso que cenáramos en una Trattoria, había leído una crítica en el diario el Mundo dónde decían que en Malatesta (C/Coloreros, tel: 91 365 90 97) se comen las mejores pizzas de la capital. Así que, sin pensarlo dos veces, llamamos para hacer la reserva: eran las 21.00 h., tuvimos suerte de disponer de una mesa para las 23.00 h. Hicimos tiempo hasta dirigirnos al local.

Como no sabíamos muy bien dónde estaba la calle coloreros en la que se encontraba la Trattoria, nos fuimos con bastante tiempo… y menos mal –creí que no llegaríamos-. Vueltas y vueltas dimos, por la zona de Sol y la calle Mayor, y nada. Finalmente, la mejor opción era llamar al restaurante, para que nos indicara cómo llegar. ¡Caramba!, ahí estaba Malatesta, escondido en un pequeño callejón entre la calle arenal y la calle mayor; claro, si te dicen “al lado de la conocida chocolatería de San Gines” llegas a la primera.

Por fin, entramos en la Trattoria, estaba a tope, y recordaba a las tacas castizas del ayer, sitio encantador, con historia, acogedor. Y, efectivamente, calidez y ambiente del año 1900, ya que han conservado intacta su estructura original, era un frecuentado y clásico café de aquella época. Pero, eso es en la primera planta, porque si bajas a la planta subterránea, el clima da un giro de 180º, ambiente moderno, minimalista, casi lujoso, y los baños, una gozada. Nuestra mesa estaba en la parte superior, así que perfecto.

Llegó el momento de mover fichas: una señorita muy amable, y que nos acompañaría en toda la partida, nos saludó y nos dejó las cartas. A primera vista, compruebas que la oferta de platos es inmensa, recetas elaboradas, artesanas, apetitosas, precios modestos… ¡vaya que uno no sabe ni qué pedir! -quería probarlo todo, qué buenas combinaciones culinarias-. En los antipastis o entrantes, hay platos para todos los gustos, desde texturas crujientes como las croquetas de arroz con boloñesa rellenas de mozzarella y fritas, la mozzarella empanada y frita, pan de pizza o foccacia… a platos dónde el rey es el queso: rollitos de pavo rellenos de queso gorgonzola al horno, queso ahumado a la plancha y jamón de Parma, porción de queso parmesano y mermelada de frutas silvestres, provolone al forno… Y cómo no, carpaccios (de ciervo, de pulpo y de ternera) y ensaladas varias (mama oca, oliva, capresse de búfala…). Pasamos a los primeros platos, pastas frescas artesanales presentadas con multitud de ingredientes y salsas: espaguetti aglio e olio (con ajo, aceite extravirgen y guindilla), linguine al cartoccio (con almejas, mejillones, gambas y tomatitos), los clásicos carbonara, bianco e nero alla crema di carabineros e vongole (pasta fresca bicolor con crema de carabineros y almejas), con gamberetti, zucchine e i fiori (spaghetti con gambas, calabacín y flores de calabacín con crema de huevo y parmesano) y muchos más. También pueden probar los afamados Gnocchi de patata y las pastas rellenas de “imagínense las salsas, farsa-relleno- y demás condimentos” con los que los podrás disfrutar. Otro apartado son los risottos: con espárragos y queso cremoso, con boletus y queso parmesano, con queso azul y crema de rúcula o con productos del mar. También tienen carnes, cordero lechal o solomillo de ternera, evidentemente la oferta es reducida.

¿Echan de menos algo? Os recuerdo un poco: fina, suave, crujiente, olor a leña y redondas, las pizzas, plato base de una Trattoria. Hay muchísimas, desde las más tradicionales (margarita, capricciosa, formaggi…) a elaboraciones propias (melanzane con tomate, mozzarella, berenjenas, ricotta y parmesano o la fiori di bosco con tomate, mozzarella, boletus, espárragos, aceite de trufa y escamas de parmesano).

Nos costó elegir, pero nos decantamos por: el carpaccio di manzo (ternera aliñada con limón, aceite extravirgen, rúcula y escamas de parmesano), exquisito, muy bien aliñado; fettuccini al tartufo (pasta fresca con crema de trufa blanca, láminas de trufa negra, piñones y parmesano de búfala), no tengo palabras, me impresionó, eran perfectos y, desde luego, volveré a por ellos otra vez; de las pizzas, probamos la prosciuto e funghi (tomate, mozarella, jamón cocido y champiñones) y la diavola (tomate, mozzarella, salami picante y albahaca). Sinceramente, buena masa, fina y crujiente, pero creo que no estuvimos muy acertados en la elección: mejor la diavola, la prosciuto e funghi tenía muy poca gracia.

Para terminar, nos tomamos el tiramisú: estaba bueno, cremoso, pero a mi parecer, el bizcocho estaba poco empapado en amaretto y café. Por cierto, el café muy bueno. Y, aunque no tomamos vino, la carta era muy equilibrada, breve, pero con modestos precios.
En cuanto al servicio, el trato es correcto, el personal atento, agradable y eficaz. Muy completo.

La trattoria Malatesta, un lugar para conocer, por su cocina, su cambiante decoración y sus estupendos precios. Además, la variedad y “cantidad” de platos hace que sea un referente para añadir a tú agenda de restaurantes: de verdad, si algún día queréis invitar a alguien o, simplemente, sugerir un lugar para cenar, acertaréis eligiendo Malatesta. Puedes comer por 20 ó por 11€ (si tomas una pizza y una bebida); multitud de platos, pero también, alternancia de precios. He estado dos veces en Italia, visitado trattorias, y Malatesta, “se lleva la palma”, buena comida, buena calidad.


Información básica:

C/Coloreros, 5. Madrid
Tel: 91 365 90 97
Metro:
Sol y Opera. Parkings: Mayor y Descalzas
Horario: lunes de 13.00 a 16.00h. y de martes a domingo de 13.00h. a
16.00/ 20.00 a 00.00h.
Zona de fumadores y no fumadores.
Precio: 15-30 €

sábado, 14 de marzo de 2009

Restaurante Bella Lola

RECETAS DE SIEMPRE Y DE HOY

El chef Chema de Isidro ofrece una cocina tradicional-renovada y arroces para todos los gustos en Bella Lola.

La semana pasada tuve la suerte de comer en el Restaurante Bella lola (C/ Duque de Sesto, 48. Tel. 91 409 03 50), establecimiento de reciente apertura y apuesta gastronómica del ya conocido Chema de Isidro, quién tras una larga trayectoria en los fogones, y en los tiempos que corren, ha abierto su propio negocio.

Chema de Isidro, ex líder de arroces en Aynaelda, defiende la cocina tradicional, sencilla, sin complicaciones y renovada, es decir, platos del ayer con firma de autor. Le conocí siendo chef del veterano Don Pelayo, donde quedé rendida ante sus maravillosas croquetas “croquetones” de cocido y su magnífica paella, la verdad, me llevé una buena impresión de su cocina. Después emprendió vuelo, para hacerse cargo de Piñera, donde siguió deleitándonos con sus arroces y otras recetas clásicas; ahora plasma su experiencia y personalidad en su propio local, y nos presenta una carta equilibrada dónde los arroces siguen dejando huella.

Como decía, suerte la mía, que tras un evento el jueves pasado en el Palacio de los Deportes, terminé dándole una alegría al paladar. Para empezar, tomamos unas quenelles de paté de pato con confituras, suave y totalmente artesano, estaba delicioso con el pan de chapata calentito. Continuamos con una variedad de ensaladas, de queso de cabra con cebolla caramelizada y salmorejo y, la ensalada Bella Lola, con una lograda vinagreta al balsámico. Tras “el entretenimiento”, llegaba la hora de probar la especialidad del chef, el arroz – desde Aynaelda se puede decir que es “el rey de los arroces” de la capital madrileña-. A elección del propio Chema, tomamos el arroz meloso de almejas y rape, de primer plato, y el arroz de hongos con ibéricos de segundo.

El meloso de almejas estaba aceptable, el arroz de variedad carnaroli en su punto y calidad de producto, pero más que arroz meloso, era arroz caldoso; evidentemente a medida que pasan unos minutos y reposa, el arroz coge consistencia, lo único que la textura de un meloso no estaba lograda. Sin embargo, el de hongos e ibéricos estaba exquisito, presentado con emulsión de setas y crujiente de jamón, sabroso, delicioso. De postre no pedimos nada, ya no cabía nada más, así que Chema nos puso unas mini cookies de chocolate fundido por dentro, que estaban buenas y crujientes por fuera.

En cuanto al establecimiento, Bellalaola es un local pequeño y acogedor, con una decoración sobria a la vez que elegante, donde predominan los tonos rojos y blancos, con el contrapunto en negro del mobiliario. Llama la atención, dos grandes cuadros de fotografías en blanco y negro, que resulta que son retratos de las hijas de Chema. En definitiva, capacidad para 30 comensales en un ambiente tranquilo y agradable. Además, el servicio y la atención al cliente son correctos, no falta detalle, lo que hace que disfrutes verdaderamente de una comida con los tuyos y te sientas como en casa.

De todas formas, tengo que decir, que no es acertado pedir dos arroces para cenar, mejor degustar una variedad de arroz y probar otros platos de la carta, sino se hace muy pesado. A no ser que lo pidáis para compartir, eso ya es otra cosa.

La carta presenta doce entrantes, platos sencillos y tradicionales como las revolconas con torreznos de ibéricos o pimientos del piquillo con bacalao; cuatro pescados, cuatro carnes y seis arroces –probé dos, y creo que volveré, porque el meloso de rabo de toro tiene que estar de rechupete-. Se puede decir, que Chema de Isidro, ha configurado una propuesta culinaria sin tapujos, elaboraciones sencillas, sinceras, con buena materia prima, basadas en recetas del ayer y actualizadas para ir con los nuevos aires del hoy.

Y, aún hay más, Bellalola es durante la semana una “casa de comidas”, como antaño, el restaurante ofrece platos de cuchara del día: los martes, callos con garbanzos; los miércoles, pochas con almejas; los jueves, caldereta de langosta y los viernes, marmita de congrio en salsa verde. Sin duda, guisos muy apetecibles e invernales, habrá que ver con qué nos sorprende para la nueva temporada primavera-verano.

Por último, mencionar que Chema de Isidro recrea la cocina histórica madrileña, iniciativa del periodista Miguel Ángel Almodóvar en su obra “La Cocina del Cid”, dónde rescata platos de recetarios históricos. Así, en Bellalola se pueden degustar algunas de estas recetas, como Gigote de San Isidro, el Mirraustre de peras, la Alboronía madrileña o la Sopa de cebolla de María Luisa de Saboya. ¡Buena oportunidad para saborear la historia!

Restaurante Bella Lola:
C/Duque de Sesto 48
Telf. 91 409 03 50
2 horas parking gratuito concertado con el Palacio de los Deportes.
Precio: 25 a 35 €
http://www.restaurantebellalola.com/