miércoles, 29 de julio de 2009

Restaurante Hisop: un AS para ganar la partida

El mayor disfrute del comer es hacerlo en buena compañía

El pasado lunes 20 de julio fue un día grande, un día que quedará en mi recuerdo. Y es que hace tiempo que le comenté a Margot de Cosas de la Vida que estaría en Barcelona por una semana y que no quería regresar sin conocerla. Poco a poco me fue desvelando que me estaba organizando algún “sarao”; yo estaba entusiasmada, deseando viajar a la Ciudad Condal y encontrarme con ella. Pensé que la sorpresa sería ir a comer a un sitio o visitar alguno de los rincones gourmet de por allí, pero ni por asomo imaginaba el gran regalo que estaba apunto de abrir. Margot y yo nos encontramos en la Plaza de Cataluña a la 1 de la tarde; nos tomamos una cervecita por la zona -el calor lo demandaba- y charlando nos dirigimos al restaurante Hisop –elección de Cristina de Garbancita-. La cita era a las 14.00 horas. Fuimos las primeras en llegar y ,en nada , apareció Lila de Comer con Lila; al instante "Garbancita" entraba por la puerta. No os puedo describir mi sensación, pero nunca viví algo similar, fue increíble. Al final de la comida se incorporó Mar Calpena de Baixagastronomía.

Gracias Margot por hacerme tan feliz ese 20 de julio, gran primer encuentro –espero que volvamos a vernos, para mí este día ya es fecha de aniversario-.

Menú degustación “un encanto para nuestros sentidos”

En Hisop puedes optar por un menú de día –con un precio de 25 € - o el menú degustación –48 €-. Nosotras nos decantamos por el menú diario, en el que se podía elegir entre dos entrantes, dos segundos y el postre o una selección de quesos.

Pasemos al tablero, las fichas son dignas de verse y la primera “el mejor acompañante": brindamos con un blanco José Pariente -100% verdejo, vino goloso, fresco y afrutado- que nos hizo compañía durante toda la velada.

Para empezar tuvimos que elegir tipo de pan: panecillos blancos, de aceitunas, integral o nueces. Yo me decanté por el de nueces y estaba rico rico.


Aperitivo:
Ostra cruda con espuma de vodka, rábano picante y virutillas de lima.


Un bocado con personalidad, presencia de mar con amarga frescura de cítricos y un rábano que apenas podía apreciarse.

Entrante:
Sardinilla con mahonesa de fresas y toque de soja “una tapa del mar y de la huerta”.

Acertada combinación.

Primer plato:
Ravioli de gamba de Palamós y mejillones en escabeche con una sopa de tomate “más bien crema” y verde de albahaca, espinacas, piñones y brotes de rábano picante. La crema rica en textura y sabor, faltó presencia de la gamba en el paladar, se notaba levemente.


Plato Principal:
Merluza a la plancha sobre sopa de avellanas, tirabeques y paté de pescado.

El pescado en su punto, jugoso con el contraste de una corteza tostada; la sopita ideal y perfecta para la merluza, tirabeques crujientes “a pesar de estar fuera de temporada”. El paté daba sabor al plato, daba fuerza los suaves sabores de los demás ingredientes.

Para refrescar y abrir paso: “especie de mojito” muy refrescante y aromático (Sorbete de lima con Ron y hierbabuena).

Postre:
Pastel de Chocolate caliente acompañado de helado de fruta de la pasión y
aromatizado con gel de manzanilla.
Increíble este “courant” y espectacular el gel de manzanilla, aportaba el toque justo de frescura y elegancia; el helado era al amargo contrapunto, pero la combinación era, a mi paladar, muy placentera.

Llegó el café y con ellos “petit fours”: sandía a la plancha, trufas y gominota de gin tonic; además de polvo de cítricos, olivas de Aragón en azúcar glasé y tubitos de gin tonic sin alcohol.

Eso fue todo. Un placer disfrutar de tan honorable menú en una compañía de primera, dicen que las cosas son de una manera u otra en función de con quién las compartes: y esta velada la firmo con broche dorado y una de mis mejores sonrisas ¡Gracias chicas!


Enhorabuena al equipo de Hisop y a los dos capitanes de la cocina, Oriol Ivern y Guillem Plá, que apuestan –desde su apertura en el año 2001- por una cocina de autor con raíces tradicionales a un precio asequible.

Para más información:
Restaurante Hisop
Passatge Marimón 9
Barcelona
Tel. 93 241 32 33

jueves, 16 de julio de 2009

Caviar Maya, perlas de México

Ojo con los escamoles; extraño y cotizado manjar

Hace días que me hablaron del Caviar Maya, desconocido hasta entonces para mí; pero me llamó mucho la atención e investigué un poco sobre este producto. No sé cuando viajaré a México, espero poder hacerlo, pero de momento, me permito el gusto de dedicarle unas líneas a este peculiar producto mexicano.


Algo había oído, pero ignoraba el extraño atractivo de la cocina mexicana: insectos, gusanos, crustáceos, huevos de mosco y, nuestro protagonista de hoy, “huevas de hormiga”. Y digo “extraño" en el buen sentido de la palabra, seguramente son extraordinarios al paladar “peculiares en textura y sabor”; pero es la sensación que –personalmente- me iba a dar pensar qué es lo que estoy comiendo. Eso sí, si tengo la oportunidad, lo pruebo seguro. Una cultura gastronómica arraigada en la cocina prehispánica y con una identidad que, aunque influenciada por otras cocinas, mantiene su peculiaridad.

Y, ahora sí, centrémonos en el caviar maya o “escamoles” –como popularmente se les conoce-; no obstante, también son llamados azcamolli, huigues o maicitos. Nombre que reciben las huevas de hormiga (de un tamaño muy pequeño y de color perla), repugnantes para unos ,en un principio y cara exquisited para otros. Pues en México, es un producto muy apreciado, de origen prehispánico y por el que se paga 800 pesos el kg. (unos 40 €). El elevado precio se debe a que sólo se cosecha cada año en la temporada de cuaresma –entre los meses marzo y abril-, además de tener una laboriosa recolección, pues se encuentran en nidos bajo tierra (8 a 10 metros) y, para su recogida, se debe seguir las huellas de las hormigas productoras (la hormiga escamolera es muy agresiva, exige mucho respeto).

Un alimento muy saludable y nutritivo

Pese a la repulsión que pueda causarnos “por nuestra cultura gastronómica”, los escamoles son un alimento muy propicio para la salud: alto valor nutritivo (100 gr. contienen de 62 a 75% de proteínas), vitamínico y digestivo. Se preparan fritos en mantequillas para acentuar su suave sabor, en tortillas, con huevo, guisados con cebolla y cilantro, en barbacoa, en mole, tacos o quesadillas, entre otras maneras.

Es decir, los insectos son alimentos para incorporar a nuestra dieta, arraigados en la historia –pues en tiempos remotos ya eran parte de la comida de los nómadas –, y que sólo perduraron en algunas culturas; ¡dudo mucho que pasen a ser ingredientes en nuestros platos! No sé vosotros, pero esta que escribe se limitaría, como mucho, a probarlos. Qué le voy a hacer… la falta de costumbre.

Una cosa más, a este acto de comer insectos se le conoce como Entomofagia (del griego “entonos”-insecto- y “fagos” –comer-, práctica culinaria que, aunque lentamente, cada vez cuenta con mayor número de iniciados en Europa y América del Norte. Actualmente, los “escamoles” se encuentran principalmente en los estados de Tlaxcala, Estado de México, Oaxaca e Hidalgo Todo puede ser, poco a poco, todo llega o puede llegar, ¿no? Y si alguno de vosotros habéis tenido el placer de probarlos, espero que me contéis vuestras sensaciones.

Podéis ver algunas recetas aquí:

http://www.guiadetacos.com/recetas_mexicanas/consomes_sopas/8/sopa-de-escamoles-santiago-de-anaya-receta.html

http://www.elgourmet.com/VerrecetaVD.aspx?ID=V5uGLcSPAK2uAyMETODOSNMpIfwkPpaLTcT


Para más información:


http://www.visitmexico.com/wb/Visitmexico/Visi_comida_exotica

http://www.tulancingocultural.cc/gastronomico/escamoles/index.htm

http://www.reportajesmetropolitanos.com.mx/reportajes_agosto_07_htm.html

http://cuisine-ando.blogspot.com/2009/04/filete-huachinango-con-escamoles-la.html

http://masymenos60amistad.mforos.com/1715118/8180013-el-escamol-el-caviar-mexicano/

http://www.starmedios.com/gastronomia/gastronomia-de-tlaxcala-escamoles.html


lunes, 6 de julio de 2009

Los Vinos Españoles caminan con buen pie

Tres vinos de La Rioja Alta obtienen la máxima puntuación “Parker” de su historia


Acaba de publicarse en Wine Advocate la lista de los mejores vinos de España 2009, elaborada según los criterios de Robert Parker. Entre los seleccionados por Parker, el gurú del vino, Gran Reserva 904 de 1997 y Viña Ardanza 2001 obtienen 93 y 91 puntos respectivamente, mientras que Áster Finca El Otero 2006 consigue 92 puntos.


Además, estos dos vinos de la bodega jarrera, 'Gran Reserva 904' y 'Viña Ardanza', están entre los vinos españoles más populares en que anualmente realiza la revista 'Wine & Spirits', y que son calificados por sumilleres de restaurantes estadounidenses. Y un aplauso para el Áster Finca El Otero 2006 –de uva Tinta con fermentación maloláctica en barrica-, un vino de nueva introducción en el mercado y reconocido con 92 puntos por Robert Parker.


Por otro lado, felicitaciones a la Bodega Dominio de Pingus, ya que Parker coloca en lo más alto de la lista al vino Pingus 2006, al que le ha otorgado 99 puntos sobre 100. Gran sonrisa para La Claudina 2007, vino elaborado por Bodegas y Viñedos Raúl Pérez, que reluce como único caldo blanco en la glamourosa publicación.


Por último, mencionar que estar recomendado por Robert Parket –uno de los críticos enológicos con más influencia prescriptora del mundo- garantiza un mayor éxito comercial para las bodegas productoras.

Si queréis ver la lista de los 41 vinos españoles con una puntuación mínima de 95 sobre 100, pincha aqui.

viernes, 3 de julio de 2009

Auténtica hamburguesa neoyorkina

El “bocadillo” más polémico y consumido: la hamburguesa

Las palabras de hoy vestirán con una buena crítica a New York Burguer, restaurante que visité el pasado domingo y al que volveré en más de una ocasión. Pero no quiero empezar a comentaros mi experiencia culinaria, sin antes anotar una pequeña reflexión sobre las tantas veces compañero de la hamburguesa: el apelativo “comida basura”.

>> Hamburguesa de hongos. Si queréis ver la receta hacer click en la imagen<<

Muchos son los artículos y reportajes publicados en los últimos tiempos sobre el concepto “comida basura”, por eso me limitaré a dar mi sencilla opinión al respecto. En esta cuestión, me decanto por la afirmación “No existe la comida basura, lo que sí existe es la dieta basura” -Nación en pánico: develando los mitos sobre comida y salud de Vicents Marks, bioquímico y escritor-.

Y es que, en línea de la tesis defendida por V. Marks en su libro, opino que no existe la comida basura como tal, sino que la comida es buena o mala porque ésta se ha estropeado. De lo que sí podemos hablar es de una “dieta basura”, “estilos de vida inapropiados”, “escasa o nula actividad física”; en definitiva, una alimentación inadecuada. Lo importante es aprender a comer bien “tener una dieta equilibrada, variada y moderada”: nuestro cuerpo necesita de una serie de nutrientes (hidratos de carbono, grasas y proteínas) para estar saludable. Éstos no se encuentran por separado en los alimentos, de ahí la importancia de la dieta “la combinación correcta de la ingesta de nutrientes”.

Entonces, ¿qué hay de malo en comerse una hamburguesa? Evidentemente hay hamburguesas y hamburguesas, pero el factor perjudicial para la salud está en la frecuencia con que tomemos este bocadillo. Además, puedes hacer una hamburguesa sana y nutritiva y a tu gusto (vegetal, de pollo, de solomillo de cerdo, de pescado, con queso o sin queso, son salsa o sin salsa); o darte el gustazo y comerte, en ocasiones, una auténtica hamburguesa neoyorquina. Eso es lo que hice yo el domingo pasado.

“Hamburguesas para saborear con los cinco sentidos”



El otro día visité, por primera vez, en New York Burguer (C/ General Yagüe, 5. Madrid. Telf. 917 703 079) y me sorprendió gratamente.


Desde que entras en el restaurante puedes percibir los aromas tan apetitosos de una carne hecha al carbón, aparte de observar una decoración que rinde homenaje a la ciudad de New York: pósters de Frank Sinatra, Marilyn Monroe, Audrey Hepburn, Andy Warhol, etc, crean un ambiente moderno y singular.

Por su parte, nos ofrecen una carta atractiva y sabrosa, con platos que van desde creativas ensaladas (Marilyn Monroe, Madonna, Scarlett Johansson…), que como veis llevan el nombre de grandes mujeres de la ciudad , hasta unos ribs con salsa barbacoa. En cuanto a las hamburguesas, que hacen alusión a los sitios y barrios más emblemáticos de la ciudad, podemos elegir entre: Manhattan, Queens, Bronx, Harlem, Chrysler Tower, Brooklyn, Empire State, Little Italy, Wall Street o Times Square. Todas con unas combinaciones variopintas y con ingredientes como el queso cheddar, la cebolla a la brasa, guacamole, huevo frito, chile con frijol, queso azul, queso Philadelphia, aros de cebolla, etc.

“Curiosos nombres, apetitoso olor, sabrosa presencia, atractiva textura e increíble sabor”

De picoteo, pedimos unos jalapeños rellenos de queso, estaban riquísimos “crujientes, nada aceitosos, queso extra suave y cremoso, con el justo toque picantito que aportan los jalapeños”, servidos con salsa barbacoa.


En cuanto a las hamburguesas, probamos la Manhattan y la Chrysler Tower, y ambas exquisitas, en su punto, con muy buena presencia y personalidad. La primera con queso cheddar y cebollita confitada; la tower, que me maravilló, con queso Gorgonzola y mermelada de arándanos, estaba realmente impresionante. La carne jugosa, y con claras marcas de parrilla, que son notorias en el sabor “con cierto toque ahumado”. Por supuesto, no faltaron las patatas fritas, que siempre son bien recibidas, jeje…



Para terminar, no podía faltar un buen postre. Nos inclinamos por el brownie con helado de vainilla, que pedimos para compartir. De los mejores que he probado. Otras opciones: la conocida New York Cheese cake con salsa de frambuesa, un clásico americano como el Pecan Pie o el apple pie o la tarta pasión por el chocolate.

Además tengo que decir que el ambiente es agradable “sin humos ni agobios”, ya que las mesas están bastante separadas, y el servicio correcto “rapidez y excelente trato”. Y, además,la relación calidad-precios es de agradecer, ya que el precio oscila entre 10-20€ por cabeza. Depende del tamaño de la hamburguesa "las hay de 160 grs, 250 gs y, por supuesto, de 350 grs".

Sin duda, si queréis disfrutar del sabor de una auténtica hamburguesa y disfrutar con ella, acercaros a New York Burguer.