Gracias Margot por hacerme tan feliz ese 20 de julio, gran primer encuentro –espero que volvamos a vernos, para mí este día ya es fecha de aniversario-.Menú degustación “un encanto para nuestros sentidos”
En Hisop puedes optar por un menú de día –con un precio de 25 € - o el menú degustación –48 €-. Nosotras nos decantamos por el menú diario, en el que se podía elegir entre dos entrantes, dos segundos y el postre o una selección de quesos.
Pasemos al tablero, las fichas son dignas de verse y la primera “el mejor acompañante": brindamos con un blanco José Pariente -100% verdejo, vino goloso, fresco y afrutado- que nos hizo compañía durante toda la velada.
Para empezar tuvimos que elegir tipo de pan: panecillos blancos, de aceitunas, integral o nueces. Yo me decanté por el de nueces y estaba rico rico.

Ostra cruda con espuma de vodka, rábano picante y virutillas de lima.

Un bocado con personalidad, presencia de mar con amarga frescura de cítricos y un rábano que apenas podía apreciarse.
Sardinilla con mahonesa de fresas y toque de soja “una tapa del mar y de la huerta”.
Acertada combinación.Ravioli de gamba de Palamós y mejillones en escabeche con una sopa de tomate “más bien crema” y verde de albahaca, espinacas, piñones y brotes de rábano picante. La crema rica en textura y sabor, faltó presencia de la gamba en el paladar, se notaba levemente.

Merluza a la plancha sobre sopa de avellanas, tirabeques y paté de pescado.
El pescado en su punto, jugoso con el contraste de una corteza tostada; la sopita ideal y perfecta para la merluza, tirabeques crujientes “a pesar de estar fuera de temporada”. El paté daba sabor al plato, daba fuerza los suaves sabores de los demás ingredientes.Para refrescar y abrir paso: “especie de mojito” muy refrescante y aromático (Sorbete de lima con Ron y hierbabuena).
Pastel de Chocolate caliente acompañado de helado de fruta de la pasión y
aromatizado con gel de manzanilla.
Increíble este “courant” y espectacular el gel de manzanilla, aportaba el toque justo de frescura y elegancia; el helado era al amargo contrapunto, pero la combinación era, a mi paladar, muy placentera.Llegó el café y con ellos “petit fours”: sandía a la plancha, trufas y gominota de gin tonic; además de polvo de cítricos, olivas de Aragón en azúcar glasé y tubitos de gin tonic sin alcohol.
Eso fue todo. Un placer disfrutar de tan honorable menú en una compañía de primera, dicen que las cosas son de una manera u otra en función de con quién las compartes: y esta velada la firmo con broche dorado y una de mis mejores sonrisas ¡Gracias chicas!
Enhorabuena al equipo de Hisop y a los dos capitanes de la cocina, Oriol Ivern y Guillem Plá, que apuestan –desde su apertura en el año 2001- por una cocina de autor con raíces tradicionales a un precio asequible.




