lunes, 31 de agosto de 2009

ÚLTIMO BAÑO DEL VERANO CON SABOR ASIÁTICO


¡¡Hola a todos!! Aunque algunos aún estaréis disfrutando de vuestras vacaciones veraniegas, supongo que la mayoría estamos recién llegados de nuestros respectivos y esperados viajes. Espero que todos hayáis tenido un buen verano, aunque casi siempre solemos quedarnos con la sensación de que se hace muy cortito, jejeje… Después de mis vacaciones e incorporación laboral, vuelvo a contaros mis experiencias gastronómicas; esta vez paso a detallar una degustación asiática.


FURAMA, UN ESPECTÁCULO PARA VER Y SABOREAR


Hace unos días fui a cenar al Restaurante Furama (Paseo de la Florida, 2. Tel. 91 541 99 26). Sabía de su existencia de “pasada” –está situado en el exterior del centro comercial Príncipe Pío, por donde paso con frecuencia-, pero nada más. Así que decidí ir a ver qué tal se comía por allí. Cabe mencionar que este restaurante es del Grupo Café Saigón que cuenta con otros conocidos establecimientos de comida asiática en la capital (Tsé Yang, Le Dragon y Café Saigon).


Lo primero que llamó mi atención fue su cuidada decoración; desde que cruzas la puerta percibes el estilo y buen gusto del local. Y al entrar accedes al restaurante a través de un mini puente de madera para, a continuación adentrarte en el ascensor panorámico que te sube a la planta primera. La puerta se abre y, entre una luz tenue, primeramente saludamos a Buda; en segundo lugar, nos acomodan, y hago mi primera observación “tonos rojos y negros hermanados, junto al verde de una abundante vegetación allí presente”. Llega el turno de la carta, hay que elegir menú.


Gastronomía by Furama


La oferta es bastante amplia “un recorrido por China, Japón y Vietnam”, toda una fusión de aromas, técnica y producto. Aparte de una gran variedad de entrantes, sushis, pastas-arroces, pescados y carnes, puedes optar por uno de los 4 menús, degustación que ofrecen: Teppanyaki Sakura (36 ), Teppanyaki Mikado (30 ), Aki (22 ), Natsu (24 ). Los dos primeros son más elaborados y contundentes. Nos decantamos por el menú Sakura (para compartir) y 3 platos a la carta (tallarines crujientes con pollo -8´50 - y los dimsum “sao mai y ha kao de gambas” -6´70/7´20 -). Mientras nos traían los platos, comentábamos que el sitio era ideal “tranquilo, bien ambientado, con hilo musical de fondo y con suficiente separación de las mesas”, vamos que reunía los elementos necesarios para disfrutar de una estupenda velada.


Todo a punto, la oleada culinaria empezaba a llegar a la mesa:


Primero, nos trajeron una bandejita con tres salsas (para los diferentes platos del menú) y a continuación los tallarines fritos con pollo (espectaculares, ñam ñam… me encantaron –crujientes y sabrosos-).


Tallarines fritos con pollo


Crujientes, agridulces y contundente


Después nos pusieron los dimsum que no tuvieron mucho éxito “estaba buenos, pero no para tirar cohetes”.


Dimsum "delicias de marisco"



Dimsum "delicias de carne"

Y en nada se nos fueron presentando los platos del menú degustación. Vamos allá.


MENÚ TEPPANYAKI SAKURA


Sushi variado


Tempura (calabaza, pimiento y langostino)


Langostinos teriyaki y pescado a la plancha (lubina, rodaballo y salmón)

con verduritas (calabacín y flor de loto)



Sopa Dobin Mushi

Muy rica y ligera presentada en esta original tetera individual; servida con huevo de codorniz y surimi


Solomillo con arroz Frito Yakimeshi

Carne de buey acompañada con brotes de soja, zanahoria, col y ajo.


Helado de té verde (muy rico y digestivo)


Sorbete de mandarina al cava

Éste no me gustó mucho, era como un refresco de naranja sin más decorado con nata.


La verdad, nos gustaron todos los platos, así que quedamos bastantes contentos y con ganas de volver a visitar Furama. Además, el servicio estuvo a la altura “nos explicaron todos los platos” y el personal era muy amable y atento con nosotros los comensales. Para este menú elegí un vinito blanco semidulce (Doña Betriz, D.O. Rueda). En cuanto al precio, salimos a unos 33 euros por barba; calidad-precio muy aceptable.


Cabe destacar que la esencia de Furama es que disponen de dos mesas Teppanyaki, éstas son originarias de Japón y se trata de unas mesas de acero donde el maestro japonés prepara al comensal todos los platos que va a degustar. Puedes disfrutar de este espectáculo junto a 10 personas más y ver paso a paso como preparan todo los alimentos. La próxima vez que me pase por aquí espero sentarme en una de estas mesas Teppanyaki, sin duda, todo un lujo.


Restaurante FURAMA

Paseo de la Florida, 2

Teléfono: 91 541 99 26- 91 541 87 76

Horarios: De 13 a 16 y de 20 a 0 h.

Precio desde: 24 €

No cierra ningún día

Servico de take away


sábado, 8 de agosto de 2009

Café & Restaurante El Olvido

Buena parada para tapear y disfrutar en un cálido ambiente

Hace tiempo que mi amiga Dolly – una chica encantadora, de Uruguay, y que estudió Restauración conmigo- me había hablado de El Olvido (C/ Juan Hurtado De Mendoza, 13). La semana pasada me llamó para tomar unas cervecitas y estaba claro el destino.

Lo primero que llamó mi atención fue la decoración, pues por su luz tenue y tonos naranjas invitan a sentarse y disfrutar de un ambiente tan cálido y acogedor. En verano tienen una amplia terraza, pero estaba a rebosar, así que pasamos directamente al interior. No teníamos reserva, pero encontramos mesa sin tener que esperar. Dolly y su hermana – a la que acababa de conocer- eran clientas habituales del restaurante, conocían a los camareros, la carta… por lo que cuando nos tomaron la comanda, Dolly dictó “ensalada de espinacas, aguacates y gambas rebozadas con vinagreta de mostaza, Carpaccio de solomillo con mostaza a la antigua y láminas de Parmesano y huevos rotos con patata y picadillo de Ibérico”. Y yo dije “pero… Dolly ni ojeé la carta, jejeje”; a lo que me respondió “chica, esto te va a gustar, ya probé todo”. Bueno, bueno.

Para beber todas coincidimos en tomar un vino blanco bien fresquito; nos pusieron un blanco semidulce –de los que me gustan-, pero no sé deciros qué vino era (lo tomamos por copas), sólo que muy parecido al Bach Chardonnay del Penedés.

Un picoteo variado y acertado

Ensalada de espinacas, aguacate y gambas rebozadas con vinagreta de mostaza

Buena combinación, escaso aguacate y, a mi parecer, falta de vinagreta. Pero estaba aceptable, aunque no increíble.

Carpaccio de solomillo con mostaza a la antigua y láminas de Parmesano

En su punto, se deshacía en la boca, y la mostaza de Dijón junto con el parmesano hacían de este plato un bocado exquisito

Huevos rotos con patatas y picadillo de Ibérico

Era lo que menos me apetecía tomar –por el calor- pero tengo que decir que fue lo que más me gustó. Estaba realmente bueno, el picadillo era adobo de cerdo con un aliño “similar al mojo canario”. ¡¡Os los recomiendo!!

Además te ponen un pan “mini bollos” calentitos que se come solo, jeje...De postre tomamos –para compartir- tarta de chocolate y coulis de frutos rojos; cuando quise hacerle la foto alguien ya le había metido mano, así que sin foto me quedé. Muy rica, pero si la pedís mejor para compartir; es puro chocolate, de sabor intenso y muy contundente. Para brindar por el encuentro nos pedimos unos licores –Dolly y su hermana, de hierbas; yo, como siempre, Limoncello-.

Sinceramente, volveré. Es un sitio agradable, con buen servicio, donde puedes charlar tranquilamente, comer bien y sin que sufran los bolsillos. Pagamos 37 euros entre las tres -12 € por cabeza- por 3 raciones, bebida -2 copas de vino cada una-, postre y licores. Lugar recomendable para tapear con los amigos, cenar o tomar un café.

Restaurante El Olvido
Juan Hurtado de Mendoza, 13.
Teléfono: 91 703 00 56. No cierra.
Precio medio Tapas: de 2 a 5 euros
Precio medio Restaurantes: De 20 a 25 euros

lunes, 3 de agosto de 2009

Un día en Barcelona

La última semana de julio hice una escapadita a Barcelona, más concretamente a Villafranca del Penedés, para visitar a mi familia de allí. Pero me desplacé a la Ciudad Condal en dos ocasiones. Una para la reunión de gastroblog, que relaté en el post anterior; y otra para disfrutar de la ciudad y conocer algunos de sus encantos. En esta segunda visita estuve guiada en todo momento por una guía experta “mi prima Cristina” (nacida en Barcelona y guía turística de profesión). Toda una suerte contar con su compañía, además es muy divertida y no deja que te aburras ni un instante. Para mi sorpresa, Oriol –el chico de Cristina- es un sibarita gastronómico por afición; nos pusimos a conversar y me recomendó un montón de sitios interesantes, lástima que sólo me quedaría un día – ellos se iban a un camping a la Costa Brava. Así que os voy a contar mi día en Barcelona, sabiendo que tendré que regresar en más de una ocasión para disfrutar de la Barcelona histórica, cultural, nocturna y gastronómica.


Breve y amplia visita; “el tiempo cunde cuando se aprovecha”

Hora de llegada: Jueves 23 a las 17.30 h./ De salida: Viernes 24 a las 15.00 h.


Día 1: un atardecer en la ciudad


Hice mi entrada por la Plaza de Cataluña donde quedé con mi prima Cris en un punto clave de quedadas “La Puerta del Corte Inglés”, no tuve pérdida. Primero caminamos por el Paseo de Gracia y pasamos por la Pedrera de Gaudí –impresionante-; de bajada entramos en el barrio gótico, pasando por la Catedral, la Plaza de Sant Jaime y de ahí nos fuimos callejeando hasta el barrio del Borne. Por cada sitio que pasaba mi prima algo explicaba –jeje-. En el Borne vimos la Iglesia de Santa María del Mar, una de las más reonocidas de estilo gótico en el mundo. Paseamos por la calle Argentaria, calle Montcada y, finalmente, nos sentamos en una terracita en el Paseo del Borne (Taberna del Borne) y nos reunimos con los amigos de Cris. Varias rondas de birras cayeron por allí.


Caída la noche, decidimos levantar nuestros traseros y buscar sitio para cenar algo; ¡yo dónde me lleven! –era mi lema-. Todos parecían estar de acuerdo, querían tomar pizza –menos Oriol que a lo bajito me decía “anda que… avísame para la próxima y nos planificamos una ruta gastronómica en condiciones”. Lo tendré en cuenta, jeje…


Pero esta vez fuimos al Pizza and Love (Carrer del Fonollar, 2. Tel. 932 955 491) en el barrio Gótico. Aquí la idea es tomar “pizza al taglio”, es decir “al corte”. Yo tomé la Parmigina (berenjena y parmesano) y la Tartufo (patata y trufa). Sinceramente, me gustaron mucho; acertaron llevándome allí (pensé: si no hubiera venido con gente de Barcelona, no hubiera descubierto un sitio así). Acompañé las pizzas con una cerveza catalana “Moritz”, fresquita y suave. Y cené por 8 euros, así que ni “pintao”. Este sitio merece una visita, además en verano puedes disfrutar del sabor napolitano en la terracita al aire libre. Aunque el interior del local merece un vistazo “una sola mesa alargada en el centro con bancos móviles a cuadros grises y rojos”, sin duda un local moderno y divertido para tomar pizzas y otras delicias italianas. Cris y yo nos marchamos a casa; ella vive en Horta (zona norte de la ciudad más cerca de la montaña -25 min. en bus-).


Día 2: para terminar con un mediodía de pintxos y tapas


Como siempre, este viernes 24 de julio también me caí de la cama sin querer “a las 8 ya estaba en pie”; pero no salimos de casa hasta las 10.30 h. Cogimos el metro hacia la Plaza de Cataluña. Mientras que Cris me decía “tienes que venirte un finde entero para enseñarte más cosas”, me llevaba de un “lao pa otro”, menos mal que estoy acostumbrada a caminar horas y horas. Estuvimos por El Paseo de Juan de Borbón, Las Ramblas, el Teatro Liceo, el Puerto, el barrio El Raval (al oeste de las Ramblas; histórico y con gran personalidad). También echamos un vistacillo a las tiendas de moda y zapaterías “pues los escaparates incitaban a entrar”.


Mi obsesión era ir a La Boquería (La Rambla, 90), así que allí fuimos.


Una vueltecilla rápida por el poco tiempo que me quedaba; estaba a rebosar de gente. Gran colorido y aromas varios percibe uno al entrar en este mercado donde puedes encontrar casi de todo. Me sorprendió el puesto de frutas, parecía un bodegón “tan bien colocado y con intensos colores que clavé mis mirada en él por unos instantes”.


Tenía que probar algo y opté por un jugo de papaya y coco –muy rico, contundente, pero tenía que haber estado más fresquito-.


¡Las especias también tenían protagonismo!


Volvimos a las Ramblas. Cris se acordó de un sitio muy chulo que había que ver “El Bosc de les Fades” (Passatge de la Banca, 5): desde que entras te adentras en la magia de la noche, de las hadas, los cuentos, la penumbra y la relajante música. Pensábamos que estaría cerrado –era la 1.30 de la tarde-, pero no, pude verlo. Eso sí, tengo que volver a tomarme una copa bajo el encanto de este bosque encantado.


Llegó la hora de tapear y volvimos al Borne. Primero hicimos parada en “El Golfo de Bizcaia" (Carrer de Vidriera, 12) donde nos tomamos pintxos varios y después nos pasamos por el Xampanyet (Carrer Montcada, 22), un mítico y popular bar de la ciudad, se nota nada más entrar.


Local pequeñito, agradable, bullicioso y lleno de vida y parada obligada si visitáis la ciudad. Oriol, el novio de Cris, es muy conocido allí, pues estuvo de pinche de cocina en sus años de estudiante; así que me dejé aconsejar por él. Degustamos: barcelonetas (me explicó que es como le llaman allí –en el bar- a las anchoas enteras sin desespinar, patatas con ali oli, aceitunas rellenas y pimientitos de bacalao. Para refrescar tomé un “xampanyet” (vino espumoso semi dulce).


Me explicó Oriol que aquí todo son tapas de conservas, pero de máxima calidad, y las tapas que no son conservas son caseras “pero elaboradas fuera del restaurante”, todo llega preparado, pero los proveedores son de lujo. Volveré.


Como dice el dicho “lo breve dos veces bueno”.


Un día maravilloso gracias a Cristina y Oriol que me acogieron y despidieron con una gran sonrisa. Os espero en Madrid.