viernes, 18 de diciembre de 2009

Descubriendo Barcelona

Un viaje con buen sabor de boca, nunca mejor dicho...

Hace ya unos días, concretamente en el “puente” de la Constitución, decidí visitar de nuevo la Ciudad Condal, y quedé encantada. La verdad, juego con ventaja, pues mi prima, Cris ,es guía turística y disfruté en todo momento de su compañía. Además, su chico, Uriol, volvió a llevarme a esos rincones gastronómicos llenos de encanto e historia y, que por mi misma, sólo me hubiera topado con ellos de casualidad.

Haré un breve resumen de mi breve e intensa visita, centrándome en aquello que más me llamó la atención y que, sin duda, os recomendaré.
El sábado 5 de diciembre, primer día después de 8 horas de autobús, y a las 9 de la mañana empezamos el tour. Fuimos al barrio gótico y de tiendas, cómo no. Y lo mejor estaba por llegar, a la 13.30 horas parada en la COVA FUMADA, desde ya, os digo que si vais a Barcelona no dejéis de ir a este sitio, me encantó.

¡La Cova Fumada, un tapeo con gancho!

Ya en el mes de Julio, sólo estuve un día en la ciudad, Uriol me dijo que tenía que volver para ir a comer a este mágico lugar, así que por eso nos plantamos allí el primer día. Uriol conoce un montón de sitios peculiares y es un gran apasionado del buen comer, un modesto sibarita gastronómico. La Cova Fumada (C/ Baluard, 56. Tel. 93 221 40 61) está en la Barceloneta, en la Plaza Poeta Boscà, y cuenta con 70 años de historia a sus espaldas. Se trata de una antigua bodega que aún conserva sus barriles y sillas de mármol, hogareña, con una pequeña y discreta entrada que pasa totalmente desapercibida. Entramos y estaba lleno, sólo disponen de 7 mesas, sin posibilidad de reservas, pero con suerte nos dijeron que en breve podríamos sentarnos, así que nos tomamos unas cañitas para ir haciendo honor a esos platos que pronto estarían con nosotros. Enfrente de la barra, la cocina vista, donde ves como cocinan todo, es genial.
Yo había estado ojeando los platos que pedía la gente y tenía todo una pinta de escándalo, pero a la hora de pedir, ya no disponíamos de muchos platos. Una de las razones por las que es conveniente ir bien temprano –desde la 9 la mañana está en marcha la cocina- y todo es del día, así que ya sabéis.

Comenzamos el pica-pica con las famosas bombas, según me contaron las mejores de Barcelona, y de verás que están buenas; yo la pedí mitad y mitad, es decir, con alioli y salsa picante.

Continuamos con calamar a la plancha y unas gambas de Barcelona
(máxima calidad y en su punto, qué rico todo).

Y no me puedo olvidar de la “cap i pota”, literalmente cabeza y pata, un guiso típico de la gastronomía de Cataluña y que me hizo disfrutar gratamente: contundente, sabroso, meloso, espectacular.

Por último, recordar el pan de ajo, presente todo el tiempo y fiel compañía en nuestro almuerzo, un guiño más al buen gusto.
La Cova Fumada, parada obligada, buenas tapas y a buen precio (15 € por barba).
Horario: de lunes a viernes de 9-15:30 h. Sábado de 9-13:30 h. Jueves y viernes de 18-20:30 h.

El primer día en Barcelona terminó con una cenita que preparé yo misma con ayuda de mi prima Cris y con unas cervecitas por su barrio “Horta”.

El domingo, 6 de diciembre, fue más tranquilito, comida en casa y, por la tarde, concierto de Alba Carmona en Horta –allí empezamos con unas cañitas que continuamos por El Borne, donde tapeamos, y terminamos la noche en El Copetín (Paseo del Born, 19). Bar con buen ambiente y que se caracteriza por 3 cosas: tanto en la barra como en las mesas hay velas, palomitas y unos pequeños sobres –yo no los vi, pero un amigo me contó que este bar era conocido, por esta mensajería entre mesas, si querías decirle algo a alguien de otras mesas, sólo tenías que entregar la notita a la camarera y decir el destinatario, jeje… hubiera sido divertido, pero nosotros disfrutamos de nuestros mojitos entre risas, aunque éstos no estaban muy buenos. La próxima vez que visite Barcelona iré a tomarme un mojitos en condiciones, ¿me aconsejáis algún sitio?
Llegó el lunes y pasé la mañana en el Parque Güell de Antoni Gaudi. Me gustó mucho, aunque ese día había muchísima gente. Me traslado a la noche el lunes, mi último día, os hablaré del Guixot (Carrer de la Riereta, 8), un bar que nos encontramos después de mucho caminar en el barrio del Raval y vaya si acertamos. Al entrar pensé, vamos a comer bien, un sitio de bocatas y crepes, discreto, sencillo, lleno de españoles, tenía que comerse bien, sí o sí. Nos pedimos crepes (el mío era de roquefort), bocatas, 2 rondas de bebidas y un postre a compartir. La cuenta 32 euros, barato, servicio rápido, buen ambiente y los camareros muy atentos y simpáticos. Horario: comida -de lunes a viernes: 13.30 a 15.30 h-/ cena: de lunes a jueves de 19.00 a 1.00 h.- /Viernes y sábados: de 19.00 a 1:45 h.
Para finalizar mi despedida, un Absenta que casi me deja del otro lado, pero había que probarlo, mejor dicho terminarlo, porque tarde 2 horas en darle fin. El lugar, Bar Marsella (C/ Sant Pau, 65), situado muy cerca de la parte baja de la Rambla del Raval y abierto desde 1820 “famoso por ser el más veterano de la ciudad”, motivo ya de visita. Sin duda alguna, el aspecto de este lugar da fe de sus años de vida, aspecto descuidado, puertas de madera, techos altos con lámparas de araña, mesas de mármol y grandes espejos vestidos de polvo. Es un lugar único, bohemio, entrañable, con gran personalidad, frente a cuidados y glamourosos bares que cada vez son más comunes.
Como he mencionado, me tomé un Absenta y es que el Marsella es muy conocido por ser uno de los pocos bares donde se sirve esta bebida, de alta graduación alcohólica (puede tener hasta 89 grados) y se suele tomar rebajada con agua y un terrón de azúcar, su sabor es parecido al anís. Aquí, te lo sirven en copa acompañado del azúcar y un botellín de agua–pinchado en boca-: Uri me lo preparó, quemó el azúcar y le quitó un poco de grados al absenta “lo flambeó un pelín” y listo.
Sinceramente, volveré al Bar Marsella, pero no para tomarme un absenta, sino unas cervecitas, me costó tomármelo y me dejó un poco tocadilla; y al día siguiente, menudo dolor de cabeza, si es que…
Horario: Lunes a Jueves de 21h a 2:30h /Viernes y Sábado 21h a 3h. Los domingos cierra.
Bueno, por fin conté mi visita a Barcelona, ya tenía ganas, pero me faltaba tiempo –estos días navideños…-. Me lo pasé genial. Una vez más, gracias Cristina y Uriol, siempre hacéis que me venga de vuestra ciudad con una sonrisa y deseando volver. Hasta pronto.