Hace ya unos días, concretamente en el “puente” de
Haré un breve resumen de mi breve e intensa visita, centrándome en aquello que más me llamó la atención y que, sin duda, os recomendaré.
El sábado 5 de diciembre, primer día después de 8 horas de autobús, y a las 9 de la mañana empezamos el tour. Fuimos al barrio gótico y de tiendas, cómo no. Y lo mejor estaba por llegar, a la 13.30 horas parada en
¡
Ya en el mes de Julio, sólo estuve un día en la ciudad, Uriol me dijo que tenía que volver para ir a comer a este mágico lugar, así que por eso nos plantamos allí el primer día. Uriol conoce un montón de sitios peculiares y es un gran apasionado del buen comer, un modesto sibarita gastronómico.
Comenzamos el pica-pica con las famosas bombas, según me contaron las mejores de Barcelona, y de verás que están buenas; yo la pedí mitad y mitad, es decir, con alioli y salsa picante.
Continuamos con calamar a la plancha y unas gambas de Barcelona
(máxima calidad y en su punto, qué rico todo).
Y no me puedo olvidar de la “cap i pota”, literalmente cabeza y pata, un guiso típico de la gastronomía de Cataluña y que me hizo disfrutar gratamente: contundente, sabroso, meloso, espectacular.
Por último, recordar el pan de ajo, presente todo el tiempo y fiel compañía en nuestro almuerzo, un guiño más al buen gusto.
Horario: de lunes a viernes de 9-15:30 h. Sábado de 9-13:30 h. Jueves y viernes de 18-20:30 h.
El primer día en Barcelona terminó con una cenita que preparé yo misma con ayuda de mi prima Cris y con unas cervecitas por su barrio “Horta”.
El domingo, 6 de diciembre, fue más tranquilito, comida en casa y, por la tarde, concierto de Alba Carmona en Horta –allí empezamos con unas cañitas que continuamos por El Borne, donde tapeamos, y terminamos la noche en El Copetín (Paseo del Born, 19). Bar con buen ambiente y que se caracteriza por 3 cosas: tanto en la barra como en las mesas hay velas, palomitas y unos pequeños sobres –yo no los vi, pero un amigo me contó que este bar era conocido, por esta mensajería entre mesas, si querías decirle algo a alguien de otras mesas, sólo tenías que entregar la notita a la camarera y decir el destinatario, jeje… hubiera sido divertido, pero nosotros disfrutamos de nuestros mojitos entre risas, aunque éstos no estaban muy buenos. La próxima vez que visite Barcelona iré a tomarme un mojitos en condiciones, ¿me aconsejáis algún sitio?
Llegó el lunes y pasé la mañana en el Parque Güell de Antoni Gaudi. Me gustó mucho, aunque ese día había muchísima gente. Me traslado a la noche el lunes, mi último día, os hablaré del Guixot (Carrer de
Para finalizar mi despedida, un Absenta que casi me deja del otro lado, pero había que probarlo, mejor dicho terminarlo, porque tarde 2 horas en darle fin. El lugar, Bar Marsella (C/ Sant Pau, 65), situado muy cerca de la parte baja de
Como he mencionado, me tomé un Absenta y es que el Marsella es muy conocido por ser uno de los pocos bares donde se sirve esta bebida, de alta graduación alcohólica (puede tener hasta 89 grados) y se suele tomar rebajada con agua y un terrón de azúcar, su sabor es parecido al anís. Aquí, te lo sirven en copa acompañado del azúcar y un botellín de agua–pinchado en boca-: Uri me lo preparó, quemó el azúcar y le quitó un poco de grados al absenta “lo flambeó un pelín” y listo.
Sinceramente, volveré al Bar Marsella, pero no para tomarme un absenta, sino unas cervecitas, me costó tomármelo y me dejó un poco tocadilla; y al día siguiente, menudo dolor de cabeza, si es que…
Bueno, por fin conté mi visita a Barcelona, ya tenía ganas, pero me faltaba tiempo –estos días navideños…-. Me lo pasé genial. Una vez más, gracias Cristina y Uriol, siempre hacéis que me venga de vuestra ciudad con una sonrisa y deseando volver. Hasta pronto.
