VA DE TAPAS…
El domingo pasado decidí irme de tapas con unos amigos de Badajoz, el sitio elegido: “La Latina”.Con todos los años que llevo ya en Madrid, no son muchas las ocasiones que estuve de “latitapeo”. Estuvimos en varios sitios, pero os hablaré de los aperitivos positivos y alguna que otra cosa que me quedó claro para la próxima vez.
Comenzamos en la Plaza la Cebada, en el mítico bar cafetería Lorena Oss, un bar cutre, a rebosar de gente, pero que para empezar con unas cañitas no está nada mal; eso sí, no acertaréis si os pedís un vinito, lo digo por experiencia. De ahí, hicimos una parada en El Viajero (Plaza de la Cebada, 11), otro veterano, y buena opción para comer carnes a la parrilla, además de ser un sitio muy ambientado con público variado. En ambos, te ponen “tapita” con la caña o vino.
Luego fuímos a parar a la Taberna Tempranillo (Cava Baja, 38); lugar acogedor donde sí puedes tomar un buen vino, pues tienen una carta de referencias basante amplia, y en el tablón siempre ofrecen sugerencias «vinos por copas». Para acompañar el vinito, unas tostas variadas –setas con queso brie, de hígado y mousse de pato, de codorniz escabechada, de salmón…-.

Estaba todo aceptable, y para tomar algo esta bien, aunque sí quieres ir de tapeo, sale un poco caro. Después, nos entretuvimos la tarde de bar en bar, paseando, hasta que llegó la hora de cenar y nos vimos sentados en el comedor de Corazón Loco (C/ del Almendro, 22).

Corazón Loco es una taberna que auna tradición y modernidad, tanto en su decoración de madera y ladrillo visto, como en su cocina. Aquí sí había estado anteriormente, pero tomando unas cañas en la barra; esta vez nos sentamos para descubrir su oferta gastronómica.

Elegimos un vino blanco para disfrutar de la cena, Martivillí Verdejo 2009, un rueda sin crianza, equilibrado, fresco y que parecía buen acompañante para los platos que en breve empezarían a dar color a la mesa: papas arrugas con mojo -verde y rojo-, salteado de setas con Ibérico y musaka griega.

La verdad, fueron estos latidos del corazón los que más me gustaron; la camarera era atenta y simpática, los platos bien presentados y bastante logrados, buen ambiente y el bolsillo no sufre mucho, pues pagamos 10 € por barba. Así que, el tapeo se despidió con buen sabor de boca, sólo faltaron unos buenos cócteles, que tendrán que esperar, pues el lunes tocaba madrugar.

Pero bueno, las conclusiones a las que llego, y es sólo mi opinión, es que ir de tapas en Madrid no es barato precisamente, y, aunque es un AS internacionalmente conocido, a veces, creo que es mejor disfrutar de una velada en un restaurante. Claro que, todo tiene su momento, su lugar… y es la compañía y el ambiente lo que manda. Por supuesto, también es importante conocer los sitios idóneos para esta actividad gastronómica, pues el éxito de la ruta depende de las paradas establecidas y, como si fuésemos buenos viajeros, lo mejor es indagar y buscar aquello sitios rec omendados de ser vistos y catados, aunque siempre se descubre uno por el camino que te enamora y te hace volver una y otra vez, jejeje…

¡Buen tapeo!

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