Nada más entrar percibes la calidez del ambiente, apoyada por un estilo desenfadado, colorista, sencillo, sin pretensiones. Sin más, apetecía sentarse y pasar un buen rato con los amigos. Inés, la anfitriona y por quien nos encontrábamos allí, pidió unas cuantas raciones “típica comida cubana”, para compartir. Nos fiamos de ella, pues estuvo trabajando aquí durante algún tiempo, así que le dijimos “pide lo que quieras”.
La mesa empezó a tener ritmo; las primeras notas las pusieron la Yuca con Mojo (4 €) y la ropa vieja (9 €); algunos esperábamos la yuca frita y un cuenquito con mojo “recordando las papas arrugas con mojo canario”. Sin embargo, nos saludaron unas “patatas” gruesas de yuca, aspecto brillante, textura crujiente, intenso sabor apreciándose el cítrico del limón. Un bocado muy recomendable y que se come solo. La ropa vieja cubana no es un plato “reciclaje” del cocido sobrante; en Cuba es un plato de estreno con carne deshilachada de la falda de ternera y salsa de tomate, en la mayoría de las veces acompañada de arroz.
A continuación fueron llegando: lonjas de cerdo asado, picadillo habanera, alitas fritas… picoteo de ésos que enganchan, casi como los frutos secos, uno no sabe cuando parar.
De su cocina, pude apreciar que utilizan mucho los cítricos (limón y lima), así en se dejaba ver en la yuca y en el lomo. La verdad es que quedé encantada, porque de lo que probé no puedo ponerle pegas a nada; una carta breve, platos sencillos, pero sabrosos y contundentes. En cuanto a la relación calidad-precio es más que aceptable, raciones que oscilan entre los 4 y los 10 €, y acompañadas con arroz, ensalada y plátano frito “Tostones” a 12,50 €.Para ir refrescando, entre bocado y bocado, nos tomamos unas cervecitas de la tierra; Palma Cristal, más suave y ligera, y Cubanero, más fuerte, ámbar, tostada y aguanta muy bien con los platos especiados y de carnes. Y de aquí a la sobrenoche con los cócteles de la casa. Habrá que regresar para probar los postres cubanos, donde la guayaba y el coco parecen ser los destacados en esta comida latina.
Y es que si bien se presentó la comida, no lo fue menos el final de la cena, pues los cócteles (6 €) hicieron que nos quedásemos allí hasta las 3 de la madrugada. Yo “aficionada y buscadora de mojitos” opté por un Daiquirí de hierbabuena y no me equivoqué. Siguiendo los pasos del clásico “ron blanco, jugo de limón o lima y azúcar” al que se suma hierbabuena fresca que tiñe de verde este combinado, dándole aroma, frescor y sabor mentolado. Me tomé tres, sólo digo eso, muy recomendable y apetecible, más ahora que ya se asoma el buen tiempo.
No puedo olvidarme de María Rosa y su equipo, sonrisas, amabilidad y atención en todo momento; te hacen sentir como en casa, realmente ellos abren sus puertas para dar buenos momentos y transmitir su cultura cubana. Así llevan unos 11 años poniendo un poco de gracia a la tímida calle Sandoval a la sombra de la transitada calle de Fuencarral. ¡Os ánimo a viajar al Mesón Cubano!Calle de Sandoval, 4
28010 Madrid
91 593 91 18
Precio medio: 15-20 €



