domingo, 30 de mayo de 2010

Ö!MYGOOD

Las recetas a punto de plantarse el bikini

Después de un largo invierno, empapado de agua y días grises, el sol empieza a ser protagonista y se prepara para recibir el verano, tan esperado por muchos. Unos días faltan para ese 21 de junio que marca oficialmente el cambio de estación, pero los preparativos para su recibimiento ya pueden percibirse.

Nosotros, habitantes del planeta, ya estamos con el cambio de equipaje; las sandalias, los shorts y el bikini “en breve” salen a la calle; los restaurantes y bares inauguran sus terrazas donde las cervecitas harán su agosto;

...Y, cómo no, los platos se quitan el abrigo, se ponen bien fresquitos y sacan el abanico.

Sin duda, las sopas frías serán las reinas de las mesas y el gazpacho el invitado fiel; las ensaladas, damas que mantienen el looc de primavera buscando los colores del verano; y los helados a la cabeza, aunque se ven “a veces” frenados por “uy, qué engorda”.

Yo no suelo ser de las que se frenan ante los helados, siempre estoy dispuesta a comerme uno cuando el cuerpo me lo pide; incluso en el invierno, para mí no tienen temporada, siempre lo recibo encantada. Por otro lado, están los yogures, aceptados por todos y presentes en casi todos los hogares. Y éstos no suelen ser frenados por “no que engorda”, son vistos como un producto saludable.

Yogurt Helado, un placer sin remordimientos

En la heladerías es fácil encontrar helados sabor “yogurt”, no es novedad alguna; pero sí es novedad Frozen Yogurt, un concepto neoyorquino que acaba de aterrizar en Madrid. Hace unos días asistí a una cata “helada” en la tienda Ö!MYGOOD (C/ Sagasta, 32. Telf. 91 594 28 01), ni más ni menos que 18 apuestos probé.

La iniciativa cuenta con Ana Pico como gerente-directora de marketing y Javier Aparicio como asesor gastronómico. Ella misma nos contaba que fue en un viaje a New York, donde los descubrió, al probarlos pensó “no todo el placer mata, engorda o es pecado” y lo tuvo claro “había que montar algo así en Madrid, cómo podía ser que aún no estuviera”, ahí estaba su oportunidad y han ido a por todas.

¿Qué nos ofrece Ö!MYGOOD?
Para empezar, son una receta única, completamente artesanales y unas creaciones culinarias originales y diferentes. El yogurt es el elemento principal de los frozen yogurt y lo podemos encontrar con diferentes modelos, texturas, sabores y tamaño; los hay para todos los gustos, eso sí, todos atrevidos y curiosos. Podemos elegir entre:

  • Frozen Yogurt (con 18 toppings para combinarlos: cereales, frutas frescas, siropes, dulces varios, desde cake de zanahoria a Brownie).
  • Smoothies –Batidos con fruta fresca y con base de yogurt, leche de soja o agua-.
  • Bakery –Pasteles y bolos-
  • Ölmycoffes –Cafés helados-
  • Ölmyteas –Amplia variedad de tés frios-.
Una opción para el empezar de forma saludable el verano, a cualquier hora, para desayunar, a media mañana, de postre merienda… hay tantos que puedes elegir uno para cada momento. Las características que le hacen ser un producto sano, natural y apetecible podemos decir que son: sabor natural, 0% grasa (bueno nunca es 0 %, pero casi) y bajo en calorías.

Tras la cata resultó que el más votado y, por tanto, favorito de los allí presentes, fue el Frozen Yogurt con semillas de Soja caramelizada, piña y té matcha. Sin embargo, a mí el que más me sorprendió fue el Smoothie melón, té matcha verde y menta con base de yogurt -espumoso, refrescante, aromático y perfecto para picar a cualquier hora, un batido muy recomendable-. Hay que decir que con la base ya tienen mucho ganado, porque es cremosa y ligera; luego cada cual que elija. Hay 3 tamaños y se puede disfrutar a partir de 2´40 €.

Y como nota positiva, os confieso que después de 18 helados dormí estupendamente, así que sólo puedo decir ¡a qué esperáis para probarlos! Y si pasáis por allí y tenéis la suerte de encontraros con Ana, preguntarle el porqué del nombre, curioso el logo. Además de observar el local, muy acorde con el producto, Light pero rompedor.

Retrogusto: os recomiendo que, al igual que podéis tomaros un yogurt helado con diferentes aspectos en ÖMYGOOD, juguéis en casa a tomaros un yogurt divertido; yo suelo comprar yogures desnatados, así un día me lo tomo con cereales, otros con frutas y sirope, con café, lacasitos, y lo que dicte vuestra imaginación. UY, casi se me olvida... Además, son aptos para celiacos, 0% gluten, y los smoothies pueden tomarse con leche de soja, por lo que también pueden tomarlos quienes sean intolerantes a la lactosa.

lunes, 24 de mayo de 2010

RESTAURANTE DE PRÁCTICAS FUENLLANA

“Buena mesa y mantel”


Sitios para comer hay muchos, más en Madrid, asiáticos, peruanos, marroquíes, italianos, de comida española; con espectáculos, con magia, con actuaciones de flamenco… Pero, a veces nos olvidamos de los restaurantes-escuela, están ahí, al frente de sus comensales y realmente son una buena práctica. El otro día, un jueves 13 de mayo, disfruté del buenhacer de las chicas de Fuenllana.


Hay varias escuelas en la capital –Escuela Superior de Hostelería y Turismo, Hotel Escuela, Fuenllana...- que día a día abren sus aulas para enseñar a futuros profesionales de la Restauración; todas ellas cuentan con un restaurante de prácticas donde los alumnos demuestran lo aprendido, viviendo la puesta en escena “el trato con el cliente” en la sala; atendiendo las comandas y los fogones en la cocina. Os contaré la experiencia “a la mesa” en Fuenllana y ya me diréis si es o no, motivo de visita.


Menú degustación


Gazpacho de tinta con brocheta de calamares en Tempura y

Helado de aguacate con crujiente de maíz


Brandada de Bacalao con pilpil y caviar de naranja y zanahoria

Torrezno de vieira


Lubina con Carpaccio de callos a la madrileña y crujiente de camarones


Rabo de toro con espuma boletus y explosión de frutos rojos


Sorbete de limón con salsa de jengibre y bayas de enebro con gelatina de Gintoni


Dulces espera, Café o infusión


Un menú con platos de cocina renovada, con una buena presentación e intención “satisfacer a los clientes” y que, en esta ocasión, bien logrados en sabor, textura y combinación de ingredientes. En su punto el gazpacho, tradicional en sabor pero teñido con tinta, vestido de negro; original, el aguacate, pero su sabor mejoraría si se sirve atemperado, estaba demasiado frío, pero si se deja a temperatura ambiente deja ver su cremosidad; aceptable la brandada, pero pecaba de densidad, aunque el sabor estaba muy logrado; torrezno de vieiras pasajero, no pasa desapercibido a la vista, pero pierde fuerza en boca; la lubina sorprendente toda ella, atrevida y explosiva en sabor –uno de los platos de mar y monte que más me han gustado, nunca antes probé los callos laminados finamente simulando un carpaccio; el rabo de toro fue otro de los coronados, otra apuesta diferente y acertada, sabroso, se deshacía en la boca y la salsa llevaba efecto sorpresa “cosquilleos y sonido para los sentidos por los peta zetas integrados”. Finalmente, el postre era innovador, refrescante y digestivo, pero tenía excesivo jarabe en la base y sobraba el azúcar blanca añadida –resultaba un poco empalagoso-. El dulce espera se traduce en una sucesión de gominolas especiales –de cerveza, pétalo de rosa, trufada…-.


La impresión general muy positiva, salimos muy satisfechos y contentos por la buena mesa y el buen servicio. Realmente merece una visita, dos y tres, porque comer así y por unos 17 euros el menú (IVA incluido) es de bonoloto; de verdad, es un menú equiparable al que se puede degustar en un restaurante de alto nivel. Eso sí, no siempre las recetas salen igual –en restaurantes, en casa de la abuela…- y en un restaurante-escuela “donde sobre todo se trata de aprender” con más motivo, aunque sí puedo afirmar que las tres o cuatro veces que he comido aquí, siempre he salido contenta y bien llenita.


Como buenos acompañantes que daban elegancia a cada bocado: Cantosán Verdejo 100% (D.O. Rueda), en los entrantes y primero, y Bracamonte Crianza 100% Tempranillo (D.O. Ribera del Duero). Y con el postre nos sirvieron Olivante De Laura Semidulce de la Tierra de Castilla y León (90% Moscatel, 5% Sauvignon Blanc, 5% Verdejo), buena elección para despedirnos con un frescor dulce.


Solamente quería dar constancia de esta posibilidad que nos ofrecen desde Fuenllana. Por experiencia propia, sé que es una escuela que está apostando fuerte por una restauración de nivel, por formar grandes profesionales y transmitir la diferencia de las cosas bien hechas.


El Centro Educativo Fuenllana cuenta con una amplia oferta de ciclos formativo, Patronaje y Moda, Gestión de Alojamientos Turísticos, Dietética, Cocina y Gastronomía, Servicios en Restauración –este último es el que cursó esta sinestésica aficionada- y sin duda, lo recomiendo.



Centro Educativo Fuenllana

Travesía Fuente Cisneros, 1

28 922 Alcorcón –Madrid-

Tel. 91 614 47 29/30