Comenzamos con el aperitivo de la casa, chupito de melón con hierba limón, refrescante y oportuno, al que acompañó muy bien el tiradito nikkei -lámina de arroz rellena de pescado, salsa de ají y huacatay- con el que indagamos en la fusión japonesa peruana.
A continuación seguimos con una cucharitas -ensaladas varias- de parte del Chef, pero me voy directamente al Ceviche con leche de tigre; en este caso de corvina, acompañada de batata o boniato, patata y maíz. Seguramente, lo que más os llame la atención es “la leche de tigre”, pues es un gusto y un placer probar este jugo de pescado, resultante de la maceración de éste con zumo de lima, guindilla y cilantro, y que, para su mejor disfrute, eché en falta una cucharita para tomar este rico y exótico caldo.
De esta delicia peruana, fuimos a Vietnam, donde los simpáticos Nems nos esperaban, mientras reposaban sobre una cama de hojas verdes; crujientes rollitos de pasta de arroz, rellenos de carne de cerdo, langostinos, veduritas y setas, con salsa de pescado. Luego nos presentaron a las empanadillas, unas vistosas, crujientes, de cerdo; otras más elegantes, delicadas, de corvina y con una salsa agridulce de soja y sésamo. Del sabor de Asía, volvimos de nuevo a la calidez peruana, con un pincho de anticucho con salsa huancaína, es decir, finas láminas de corazón de ternera marinadas.
Y tras estas visitas, y ya va acercándose el final del trayecto, nos topamos con Don Mi Xao, cerdo salteado al wok sobre fideos fritos, y con Don Curry Tailandés -esta vez de cordero- acompañado por la salsa de cacahuete. Sin duda, fue un grato placer conocerles.
La ante penúltima parada llegó con el postre, donde hicimos reverencia a un picadillo de frutas de temporada, armonizada con sorbete de huacatay y helado de gengibre. Y de aquí a la India, donde nos saludó Lassi, un batido de yogur con plátano y lichis.
Así fue nuestro viaje, un ir y venir, lleno de sabores, de tradición, de cultura, y que, cómo no podía ser de otra manera, se despidió con un Pisco Sour, pero esta vez cambió de vestido, apareció más anaranjado, porque el maracuyá se sumó a la despedida.
Para mí fue una experiencia, sentir nuevas sensaciones a través de las gastronomía -uno de los mayores placeres-, descubrir nuevos sabores e incluso pensar que me salía humo de las orejas a causa de comerme un chile entero.
En definitiva, os invito a elegir Wakathai como punto de partida para una aventura viajera, eso sí, si os lanzáis, os aconsejaría un Pisco en la partida y el regreso, pero, un cava durante el trayecto, el paladar lo agradecerá y vosotros también. No puedo dejar de deciros que os recomiendo esta experiencia, lo que es mi primer encuentro con la cocina peruana, pues no había tenido oportunidad hasta ahora de sentirla, pero por lo que veo, me voy a animar a seguir descubriendo sus secretos. ¡Hasta la vista viajeros!
Agradacer a Walter Brandan, chef de Wakathai, y a todo su equipo el trato que nos brindaron; su simpatía, tiempo y atención constante. Gracias también a Loreto López, quien nos llevó a este viaje con un muy buen equipaje.
Nota: decir que esta aventura fue un "regalo" que pudimos degustar gracias a Tapas&Blogs, pues disfrutamos de un menú degustación, con Pisco -todo el que quisimos- y una cata de aceites - de manos de Fernando Ortega de I love Aceite- por tan sólo 30 €. Muchas gracias a todos, como siempre volví a salir con una sonrisa.
Para más información sobre este evento: tapas&blogs
Restaurante Wakatahi
C/Conde Duque, 13. 28015 Madrid
Tel. 91 541 78 76
