martes, 23 de noviembre de 2010

VA DE TAPAS...

El domingo pasado decidí irme de tapas con unos amigos de Badajoz, el sitio elegido: “La Latina”.Con todos los años que llevo ya en Madrid, no son muchas las ocasiones que estuve de “latitapeo”. Estuvimos en varios sitios, pero os hablaré de los aperitivos positivos y alguna que otra cosa que me quedó claro para la próxima vez.
Comenzamos en la Plaza la Cebada, en el mítico bar cafetería Lorena Oss, un bar cutre, a rebosar de gente, pero que para empezar con unas cañitas no está nada mal; eso sí, no acertaréis si os pedís un vinito, lo digo por experiencia. De ahí, hicimos una parada en El Viajero (Plaza de la Cebada, 11), otro veterano, y buena opción para comer carnes a la parrilla, además de ser un sitio muy ambientado con público variado. En ambos, te ponen “tapita” con la caña o vino.
Luego fuímos a parar a la Taberna Tempranillo (Cava Baja, 38); lugar acogedor donde sí puedes tomar un buen vino, pues tienen una carta de referencias basante amplia, y en el tablón siempre ofrecen sugerencias "vinos por copas". Para acompañar el vinito, unas tostas variadas -setas con queso brie, de hígado y mousse de pato, de codorniz escabechada, de salmón...-.
Estaba todo aceptable, y para tomar algo esta bien, aunque sí quieres ir de tapeo, sale un poco caro. Después, nos entretuvimos la tarde de bar en bar, paseando, hasta que llegó la hora de cenar y nos vimos sentados en el comedor de Corazón Loco (C/ del Almendro, 22).

Corazón Loco es una taberna que auna tradición y modernidad, tanto en su decoración de madera y ladrillo visto, como en su cocina. Aquí sí había estado anteriormente, pero tomando unas cañas en la barra; esta vez nos sentamos para descubrir su oferta gastronómica.

Elegimos un vino blanco para disfrutar de la cena, Martivillí Verdejo 2009, un rueda sin crianza, equilibrado, fresco y que parecía buen acompañante para los platos que en breve empezarían a dar color a la mesa: papas arrugas con mojo -verde y rojo-, salteado de setas con Ibérico y musaka griega.

La verdad, fueron estos latidos del corazón los que más me gustaron; la camarera era atenta y simpática, los platos bien presentados y bastante logrados, buen ambiente y el bolsillo no sufre mucho, pues pagamos 10 € por barba. Así que, el tapeo se despidió con buen sabor de boca, sólo faltaron unos buenos cócteles, que tendrán que esperar, pues el lunes tocaba madrugar.

Pero bueno, las conclusiones a las que llego, y es sólo mi opinión, es que ir de tapas en Madrid no es barato precisamente, y, aunque es un AS internacionalmente conocido, a veces, creo que es mejor disfrutar de una velada en un restaurante. Claro que, todo tiene su momento, su lugar... y es la compañía y el ambiente lo que manda. Por supuesto, también es importante conocer los sitios idóneos para esta actividad gastronómica, pues el éxito de la ruta depende de las paradas establecidas y, como si fuésemos buenos viajeros, lo mejor es indagar y buscar aquello sitios rec omendados de ser vistos y catados, aunque siempre se descubre uno por el camino que te enamora y te hace volver una y otra vez, jejeje...

¡Buen tapeo!

domingo, 7 de noviembre de 2010

PRÓXIMO DESTINO: REPÚBLICA DOMINICANA

Una cocina sabrosa, colorida y con ritmo...

¿Bailamos? Siéntate y deja que la música te guíe;

Me encantaría volar y dejarme seducir por la cocina criolla antillana de Dominicana, bailar bachata y disfrutar del sol, la brisa, los paisajes... Pero, mientras tanto, por qué no invitar al paladar a un sabroso baile en Madrid, la cita, en la calle Juan de Urbieta, 4, donde se encuentra El Colmado.

Antes de dar los primeros pasos, os diré que la cocina dominicana tiene influencias taínas, españolas y africanas, y ello se muestra en sus elaboraciones. Os contaré mi experiencia, prácticamente inicial con este tipo de cocina, pues hasta entonces sólo había probado los patacones “fritos de plátano verde” en un bar dominicano. Le damos al play, comienza el baile:

Los primeros pasos, “los entrantes o la picadera“-que es como nos los presentaron: quipe, bolitas de queso, bolitas de gallina y picapollo. De esta selección, el quipe es un plato típico y popular en la Isla, de origen libanés, es una especie de croqueta de trigo con carne de res a la hierbabuena, un tanto picante.

Comenzamos con un paso cordobés, un salmorejo “en cazuelita” con huevo picado y jamón, suave y logrado en sabor. Seguimos con la “bandera”, el plato más representativo de los dominicanos y que consiste en arroz blanco, carne y habichuelas. Un plato combinado muy nutritivo y que está presente en su dieta diaria, además de ser buen bocado.

El estribillo comenzó con un pastel de berenjenas, carne y queso fundido. Aceptable, agradable sabor ahumado de las berenjenas asadas, pero no estaba muy equilibrado.

Para cambiar de ritmo, el ceviche de gambas, con tomate seco, mango, aguacate y yuca frita. Una canción que suena amablemente y gusta oírla. Y para mover bien las caderas, el Mofongo: otro de los ritmos más marcados y solicitados, que se compone de migas de plátano macho asado, conchicharrón crujiente, carne de res y cilantro. Muy bueno, volvería a pedirlo, pero como plato principal, para poder disfrutarlo como merece.

Tras el sabroso y mixto bailoteo, algo de dulce para el cierre, así el dulce de leche cortada -con limón- es delicioso, pero para tomarlo de poco en poco, puesto que es muy dulce. En este caso, el acompañante fue un cremoso y refrescante helado de mango, que puso el contrapunto perfecto.

Al inicio de la comida disfrutamos de la cerveza nacional dominicana, Presidente, y a continución, tomamos un verdejo “blanco Nieva Pie Franco 2009”, un atractivo y refrescante vino de Rueda. Hay que decir que la carta de vinos del Colmado es breve, pero cuenta con una interesante selección de vinos nacionales internacionales, con un precio moderado.

Para terminar, os daré un consejo, si la comida resultó pesada, pediros una copita de Mamajuana, una bebida típica de República Dominicana, especial para la digestión y que, además, es afrodisiaco.

¡Os animo a disfrutar del merengue y la bachata!

Nota: es un restaurante que merece la pena visitar, te muestra el sabor dominicano a través de sus recetas, sus productos y sus elaboraciones. Pero, en cuanto a la decoración es un local sin encanto, un tanto frío, pero que no pasa desapercibido, pues llama la atención los detalles taurinos que le visten, y es que, es el centro de reuniones de una peña taurina que celebra en el Colmado sus tertulias. Si este local se llenara de color y se mostrara más acogedor, más renovado, estoy segura que la música sería más bailable.


Restaurante El Colmado
C/Juan de Urbieta, 4. 28007. Madrid
Tel. 91 433 64 99
info@elcolmado.info