RESTAURANTE HYLOGUI

UNA CITA CON SABOR CASERO Y ENTRAÑABLE

Actualmente, se busca sorprender con cosas nuevas, atrevidos diseños, platos creativos, ambientes “chic”… y nosotros, en parte, tendemos a esa búsqueda, intentando vivir nuevas experiencias. Está claro, que la demanda y la oferta se complementan y, hoy en día, hallamos lugares y rincones variopintos, para todos los gustos y bolsillos.

Pero, la cuestión es que algo tradicional y sencillo siempre gusta y no cansa, te puede gustar más o menos, pero llega a todo el mundo y es bienvenido. Además, las cosas novedosas son para ciertas ocasiones, para una celebración, un aniversario, una cena especial y “algo más estándar” es más ponible, digamos que es algo básico en nuestro fondo de armario y que podemos repetir y combinar más abiertamente.

En fin, dejo las conjeturas de moda, pues no es el tema de hoy; aunque supongo que ya habéis detectado por donde voy -jejeje-; y sí, hoy me centraré en el sabor de siempre, de la comida casera y el sabor tradicional. Oportunidad que brinda el Restaurante Hylogui (C/ Ventura de la Vega, 3. Tel. 914 29 73 57), donde estuve cenando el viernes.

“Platos de siempre, sin pretensiones ni exaltaciones”

De entrada, nada más entrar percibes “simpatía”, pues el recibimiento es cercano y acogedor, de primeras te sientes bien “a gusto”. Aunque, el local no ofrece un ambiente cálido, pues líneas clásicas marcan su decoración: una sala sobria, sencilla, clásica y básica, eso sí, amplio, cómodo y luminoso.

En la pasarela, toma protagonismo la carta, con una amplia colección de platos basados en la comida tradicional castellana. En esta ocasión, ante la extensa oferta, optamos por aconsejarnos y nos hicieron un menú degustación, que paso a detallar:
Aperitivo: boquerones fritosEntrantes: croquetas de boletús y jamón ibérico, berenjenas rebozadas y menestra de verduras. Todos, sin excepción, de muy buen ver, pero destaco las croquetas y la menestra, que os aconsejo pediros si pasáis por esta casa. A las berenjenas, les haría un buen homenaje un alioli de miel.

Primer plato: merluza “a la romana”, rebozado y fritura perfecto por fuera, blanca y suave por dentro, lo que delata la calidad y frescura del pescado. En mi opinión, este plato podría acompañarse de una mahonesa ligera.

Segundo plato: cabrito y cochinillo frito, con patatas fritas y acompañado de una salsa de perejil “tipo vinagreta”. Crujientes y sabrosos, que no aceitosos. A continuación, nos sirvieron un sorbete de limón, bienvenido fue, pues la cena fue contundente. Postre: Volcán de chocolate con helado de turrón y crema de natillas. Buenísimo el helado; el volcán, bien de sabor, pero le faltaba textura, ya que estaba pasado de cocción y el chocolate líquido “típico en su interior» no se presenció.

Finalizamos con un licor de madroño, que conocí este día y, la verdad, es que lo añadiré a mi lista de licores. De aspecto es parecido al pacharán, con olor a piruleta de cereza “a chicle” y, en boca, recuerda a frutos secos, a almendra con cierto toque amargo.

Grata y recomendable experiencia
Como habéis podido detectar, Hylogui nos gustó y es que, en esta casa saben lo que son y saben cómo hacerlo, pues su trayectoria les avala, ya que llevan abiertos desde el año 1930. Ahora son tres socios al mando, descendientes de los creadores, y aunque han cambiado el “look” inicial, su filosofía y cocina siguen siendo las mismas. Mencionar que es uno de los pocos sitios de Madrid que cuentan con cocina de carbón, que le da un sabor y “un modo de hacer” característicos. La carta es amplia, con buenas carnes rojas, pescados y verduras, y como nos dijo Héctor Abellan -Maestresala-, buenos productos y del país, pues trabajan con producto nacional, tanto es así, que el carbón que emplean es asturiano. Los platos más solicitados: las judías blancas con almejas, los callos a la madrileña, platos de casquería, la menestra y la sopa castellana. Por cierto, se me olvidaba, al mando de los fogones está una mujer “Chelo”, desde siempre fue así. La mayoría del equipo son de Ávila, algo que se nota tanto en la sala -trato agradable y entrañable-, como en la mesa -platos de calidad y cantidad-.

En definitiva, lo que probé me recordaba a la cocina de mi abuela y eso siempre es un buen síntoma. Sólo deciros, que de Hylogui nadie sale con hambre, os lo aseguro. Así que, si queréis comer bien, buen producto y a buen precio, Hylogui es una opción a tener en cuenta. El precio medio es de 30 euros, también disponen de menús diarios. Y desde marzo, forman parte de la Calle Sabor, proyecto en el que 9 restaurantes de la calle Ventura de la Vega han unido fuerzas para ofrecer una oferta única, gastronomía internacional en una sola calle, con descuentos, promociones y jornadas especiales. Para más información: http://www.callesabor.es/

Muchas gracias a Calle Sabor y, en esta ocasión, al equipo de Hylogui que nos hizo sentir como en casa. Por supuesto, gracias también a mi compañera de mesa, Dolly, excelente cocinera y amiga. ¡¡Esperamos volver pronto!!

4 comments

  1. Tomo buena nota, gracias por tu información de lo más sugerente.

    Besos

  2. Raquel, ¡Que recuerdo esos fogones!

    Nos ha gustado tu post, como transmites los sentimientos gastronómicos y sensoriales.

    Nos gustaría saber si en esta "Calle del Sabor" tienen algún local apto para celíacos.

    Besotes

    Ana y Víctor

  3. Ana y Víctor,

    COmo siempre, muchas gracias por seguirme, jejeje… Voy a preguntar lo de la calle sabor y os cuento. Pero, en Hylogui, seguro que sí lo decís al hacer la reserva os hacen algo. Lo comentaré, a ver qué me dicen.

    Por cierto, os tengo que decir un sitio que descubrí, donde sí podéis ir, además tienen cerveza apta para celíacos también. El sitio se llama Da genaro en Majadahonda. Tengo que ir en breve a probarlo, ya os contaré, pero esto me lo dijo la propietaria y además lo pone en la puerta.

    Un beso!!!! Raquel

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