RECETA DE VIDA

LA VIDA, ¿NOS COCINA O SE COCINA?

Tras un periodo de desconexión total y un verano “a punto de sal”, retomo hoy mis andaduras por estos lares, pero hoy os presento una receta especial de espíritu libre, una reflexión, un momento, una ocasión. Es un texto que escribí hace ya unos meses y me gustaría compartirlo con vosotros mis lectores. ¡Espero que os guste! Bon Appetit!!!

En ocasiones, hay cosas “sabores, olores, texturas, paisajes…” que te atrapan, te cautivan, difíciles de sustituir. Están en el mundo, pero a todos no nos llegan por igual; somos distintos, con variopintas preferencias… y en función de nuestro ser, nuestra forma de sentir, así percibimos lo que acontece a nuestro alrededor.
Mi infancia la recuerdo dulce, cálida, pues siempre estaba riendo y, a eso, hay que unirle que de todos los productos culinarios, los dulces eran mis preferidos y no faltaban en mi dieta diaria “golosa por naturaleza” -sí, sí… tenía que haber comido más fruta, pero qué le vamos a hacer…-. Eso sí, las mandarinas me pesaban en los bolsillos, porque en temporada, no salía de casa sin ellas, eran mi golosina callejera.
A medida que uno crece, empieza a probar cosas, a descubrir que le gustan, por ejemplo, “las coles” -eran mi enemigo en el terreno de las verduras-; así el foie, que probé siendo ya más mayorcita, me repugnaba su textura y, ahora, me encanta-; el carpaccio ¡Uf, algo crudo, no podía con ello!; ahora más de lo mismo -¡carpaccio por favor!-, y así, los vinos, la cerveza… He de decir, que el vino me ha ido seduciendo poco a poco y cada vez me gusta más; siempre que me quiero dar un homenaje gastronómico, tres protagonistas se sientan a la mesa “buena comida, buen vino y buena compañía”.

Y qué decir de la cerveza “esa rubia con corona de espuma”; recuerdo mi viaje a Praga, cuando aún no me gustaba este líquido de cebada, me perdí esas trapistas tan bien presentadas. Ahora me gustan tostadas, rubias, morenitas, negras, con soda, con limón… quién me lo iba a decir. Podría seguir con un sinfín de cosas más, ejemplo de cómo vamos probando la vida, descubriendo sabores -aún se me resiste la tónica, por lo visto el sabor amargo es el que se desarrolla más tardíamente, será por eso que aún los gin tonic “tan de moda” no van conmigo. Y eso que mi amiga Marta está convencida de que esto cambiará cuando me prepare ella un Gin Tonic de su cosecha.

En fin, en mi caso, la gastronomía, la pasión por las sensaciones que de ella despierta, y mi vida, son una misma receta; receta que sigue buscando ingredientes qué añadir, para irse cocinando a fuego lento y lograr equilibrio, firmeza y templanza.

Hace tiempo se cruzó un sabroso y fogoso ingrediente que modificó la receta tradicional, digamos que le dio un aire más fresco “el resultado fue un plato difícil de olvidar”. Ahora está en plena desarrollo; no olvidemos que la cocina evoluciona, los protagonistas cambian; pero, hay que tener presente las raíces, saber respetar la materia prima y saber vestirla adecuadamente. Al igual, las personas tenemos que respetar nuestro ser, conocer nuestro sabor, para poder después encontrar la mejor armonía, que haga de la experiencia, una fusión perfecta.

La duda es si, en la vida, la receta la podemos cambiar o es la vida quien la cocina a su modo.

PD: la imagen es de un amanecer frente al Puerto de Roquetas de Mar -Almería-; siempre quedará en mi memoria este crepúsculo salino, libre y rosado.

10 comments

  1. Como me ha gustado tu entrada!
    Cuanta verdad hay en tus palabras y es que el paladar se educa, si , se EDUCA,aunque la gente no lo crea y nuestra memoria histórica, llena de sabores, olores, texturas, se va ordenando poco a poco y vamos descubriendo con los años, el placer que se esconde detrás de un buen manjar.
    Me he sentido totalmente identificada.
    Besos

  2. Cuanta razón tiene Elena, hay que educar todos a saber comer, pero con todos los sentidos. Solo así disfrutaremos de los mejores places que tenemos los seres humanos, la gastronomía.

    Un saludo

  3. Hola Elena,

    Muchas gracias por tus palabras; qué bueno que estemos de acuerdo, jejeje… Espero verte pronto.
    Un abrazo!

  4. Naira y compañía,

    Sí, y sobre todo, saber que el sabor de una comida puede cambiar en función de con quién la disfrutes. La compañía es uno de los ingredientes que mejor acompañan a la buena mesa.

    Un abrazo,

    RAquel

  5. Bonita reflexión! La vida hace madurar todos nuestros sentidos; el gusto,no envejece sino que se acrecenta y se enriquece de experiencias con los años!.
    Te saludo despues de bastante tiempo. Tuve que cambiar por problemas mi dominio, ahora estoy en
    http://www.aromaycocina.me
    Begoña

  6. Hola Begoña,

    Muchas gracias por tus palabras. Tienes toda la razón, los años hacen que nuestro sentido del gusto avance y se percate de cosas que antes desconocía. Como en todo, la experiencia va añadiendo nuevos ingredientes a nuestra vida, que mejor cocinarla a fuego lento, para saborearla como es debido. Un abrazo. Te sigo en Aroma y Cocina.

    Raquel

  7. Niña estoy totalmente de acuerdo contigo. La educación del paladar la veo en mis hijos constantemente, la primera vez no les gustaba el brocoli, ahora lo piden a gritos. Ya ves tú, el brocoli. Pero es cierto que en esa educación hace mucho el momento y el animo con el que has comido algo. Esa mierda de cerveza, que no me gustaba, en esa tarde de julio que se caían los pájaros en la terraza del Viajero viendo atardecer. Creo que ahí me empezó a gustar la mierda de la cerveza 🙂 Por eso creo que la comida se come con todo, no solo por la boca y masticando.

    Así que es una sonrisa de verdad, lo haces desde pequeña. Yo pensé que era así tu boca, porque siempre te he visto sonriendo, y da gusto verte.

    Sigue cocinando tú nuevo ingrediente, con paciencia ya sabes, sin quemarlo.

    Ya te dije la ultima vez que te ví lo guapa que estabas y claro ahora entiendo los nuevos ingredientes :-DDD

    Un beso.

  8. Hola Carlos,

    Curioso lo del brócoli! Seguro que es toda una aventura ir viendo cómo evolucionan los gustos de tus peques, jejeje

    Mil gracias como siempre por leerme y por dejar estos comentarios tan jugosos, de verdad.

    Y sí, espero ir cocinando poco a poco sin quemarme. Y seguro que tú también cocinas a fuego lento, jejeje. Gracias!!

    Un besazo! Raquel

  9. estoy de acuerdo, creo que la vida es la carrera a estudiar por todos y tiene muchas asignaturas. Siempre se puede aprender algo de ella…

  10. Gracias Mensajería… Cierto, la vida es una carrera que va superando baches y abriendo nuevos horizontes!
    Saludos.

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