
Las fiestas navideñas pasaron, los magos de oriente nos visitaron y el nuevo año comenzó. Nuevas sensaciones gastronómicas y nuevos brindis nos esperan. Mi primer brindis ha tenido lugar en La Sal Gorda (C/ Goya, 1. Majadahonda), asador-pulpería gallega.
El amigo invisible nos acercó a este restaurante, y allí, mis compañeros de trabajo y yo, disfrutamos del sabor tradicional gallego. Nada más entrar, el ambiente te trasporta a Galicia, a esos típicos mesones que la caracterizan. Así, en la entrada te reciben con un atardecer en las Rías Baixas, gracias a la amplia imagen que ocupa casi toda la pared.
La oferta gastronómica se basa en la cocina tradicional gallega, ofreciendo materias primas de calidad en recetas de antaño con un toque moderno.
Eso es lo que trata, día a día, Nora Jaime Gordillo, chef de la Sal Gorda. Así, en la carta encontramos platos representativos como pimientos del padrón, lacón con cachelos, empanada gallega, pulpo a feira... ideales para compartir como entrantes.
Como plato principal, se puede optar por las elaboraciones de la Mar y la Ría (xoubas, sapito, vieiras, rodaballo, merluza...) o de la Tierra (chuletas de ternera, codillo, rabo de toro...) cocinados en horno, plancha, o parilla de leña y carbón. Nosotros optamos por unos pimientos del padrón, que no le prestamos mucha atención, el pulpo a feira y el lacón, éstos últimos si nos cayeron mejor, y lo mejor el pulpo. Por cierto, de aperitivo nos pusieron unas chistorritas con sofrito muy sabrosas.

Como plato principal, dos de los comensales nos decantamos por la sartenada de langostinos con gulas de pulpo, que se presentan, como su nombre indica, en sartencitas individuales.
El plato encierra es tradicional en sabor y original en su elaboración, un salteado de gulas (tiritas de pulpo) con ajito y guindilla, pero le faltaba sabor, pero con un toque de sal asunto arreglado. Mis compañeros optaron por la merluza, al horno y a la plancha; por lo visto, estaba exquisita. Durante nuestra visita por “esta terra das meigas” y para disfrutar en armonía sus placeres culinarios, quisimos que un albariño, que recomiendo gratamente, nos hiciera compañía; Terras Gaudas de la D.O Rías Baixas (19 €).
Entre los postres, puedes optar por helado tradicional (variedad de sabores), sorbetes con o sin alcohol, tartas caseras (de santiago, de queso, de orujo...) o otras especialidades como el arroz con leche o las filloas de manzana y caramelo. En esta ocasión, me decanté por un sorbete de mandarina-cointreau, que por cierto, estaba bueno, pero parecía más un zumo frío que un sorbete, le faltaba consistencia.
Como fin de este trayecto, mencionar que el servicio fue correcto, y que, además, nos invitarón a unos licores de la tierrra (de hierbas, de crema de orujo...), todo un detalle. Tras la comida, te dejan en la mesa una cestita con 3 licores para que brindes con el que más te apetezca.
Y como observación, mencionar que es un sitio muy luminoso “con luz natural” y que cuenta con una amplia terraza, que, por cierto, estaba casi llena -creo que la nueva ley del tabaco tiene algo que ver, jejeje... aunque, la verdad, el jueves hacía un sól radiante que invitaba a comer al aire lire-.
Salimos a 35 € por cabeza, así que es un viaje que merece la pena, en cuanto a calidad-precio.
¡Buen viaje y hasta la próxima!
