viernes, 18 de febrero de 2011

RESTAURANTE LA RAYA

PEQUEÑOS PLACERES, GRANDES SATISFACCIONES

A lo largo de nuestro caminar, son muchas las experiencias y sensaciones que vamos viviendo, sintiendo, disfrutando y buscando. Unas veces se presentan de forma inespereda, otras las deseamos y las buscamos. Todas van quedando en el baúl de los recuerdos, formando bonitas historias que constituyen uno de los mayores legados de la persona. En ellos, “el detalle” es un buen marcapasos.

En la gastronomía pasa exactamente lo mismo, muchas veces nos llevamos sorpresas, negativas o positivas, y claro está, siempre inesperadas y para recordar. Hoy, voy a hablaros de LA RAYA (Avda. Ronda del Pilar, 3. Badajoz. Tel. 924 245 523), un restaurante que me sorprendió gratamente a través de sus pequeños placeres.

La Raya “aromas y sabores” abrió sus puertas hace pocos meses y, pasito a pasito, se está forjando para ser un referente gastronómico en la ciudad pacense. De ambiente relajado, con look moderno y juvenil, un mobiliario contemporáneo y con radiante luminosidad, viste día a día este restaurante, que ofrece, amablemente y con simpatía, una tapas dignas de cualquier paladar que se preste a su cata.

Aunque soy extremeña -de Barcarrota, para ser más exactos- y visito Badajoz frecuentemente, no conocía este lugar. Un sábado al mediodía, hace aproximadamente un mes, quedé con un amigo para tomar algo y me recomendó La Raya; dio por sentado que me iba a gustar, y no se equivocó.

Un tapeo con salero y para quitarse el sombrero

Más que tapas, vamos a hablar de cocina en miniatura, pues Manuel García -capitán de los fogones de La Raya- ofrece en la carta del Gastrobar unas tapas que podrían desfilar como entrantes en sofisticados restaurantes. Así, bocados como el salmón marinado con emulsión de boletus, el mousse de pato con reducción de PX y frutos rojos, el bacalao con crujiente de patatas, el carpaccio...

Sin duda, estaba todo exquisito, textura, sabor, presentación y, el añadido del buen servicio fue un plus más, pues las camareras son majísimas y muy atentas. Además, todos los viernes se puede tomar una tapa irrepetible y exclusiva del día. La carta de tapas del Gastrobar se renueva cada 6 meses (cambiando el 50% de la oferta), por lo que la Buena Mesa no deja de renovarse.

Y, cómo no, no puedo dejar de mencionar que La Raya cuenta con una buena bodega, ya que su carta de vinos es variada, ofreciendo acertadas referencias, desde vinos clásicos y conocidos a vinos actuales y, sobre todo, de la Tierra Extremeña. En esta ocasión, los acompañantes fueron dos tintos; Edulis Crianza (D.O Rioja) y Basangus Crianza (D.O Ribera del Guadiana).

La comida terminó con dulzura y encanto, pues el puding de huevo con confitura de naranja amarga fue un broche perfecto para poner fin a esta velada. Realmente, es el mejor puding que he probado; la jugosidad del flan, el sabor a bollería, a ensaimada, brioche y el contrapunto del cítrico hacen, de ésta, una combinación que conquista, y que, me provocó decir “volveremos a vernos”.

Esta nueva apuesta culinaria cuenta con un amplio salón, donde se puede comer a la carta o, si lo prefieres, un menú degustación. De esto, no puedo hablaros aún, espero poder hacerlo. Mi intención es volver, para seguir probando otras cositas, y, como suelo ir a mi pueblo de vez en cuando, en una de esas, haré una paradita en La Raya.
¡Buen equipo! Enhorabuena por vuestro aporte a una mejor restauración.
Mencionar también que el artífice de este joven espacio, Manuel García, a pesar de su juventud, tiene una amplia experiencia profesional, pues pudo aprender el buenhacer de chefs como Pedro Subijana -Akelarre-, Juan Pablo Felipe -Chaflán-, José Polo y Toño Pérez -Atrio- en sus estancias como “Stage”. Hasta el 2008, estuvo como Chef y Director del Restaurante El Claustro (Badajoz), recomendado en diferente Guías Gastronómicas.
Asimismo, cada vez que se le presenta la ocasión, participa en concursos y eventos; en el 2010, fue semifinalista en el Concurso Cocinero del año y, recientemente, ha tenido el tercer puesto en el Campeonato de Chef de Extremadura. Por último, agradecer a Manuel, cuya ciudad natal es Tarragona, su pasión por la Tierra Extremeña y por sus productos. Me comentó que está pendiente de confirmar nuevas acciones “catas mensuales”, no sólo de vinos -que ya están en marcha-, sino de aceites, cafés, whiskies, quesos, jamón...

Finalmente, sólo deciros que si váis por Badajoz, no dejéis de pasar por La Raya, descubriendo sus aromas y sus sabores y, por supuesto, no dejéis de visitar la Dehesa, ver bodegas, comer buen jamón Ibérico de Bellota, sentir la frescura y pureza de esta tierra de conquistadores.

Y, ya sabéis, calquier cosa, sólo tenéis que preguntarme.

martes, 8 de febrero de 2011

MALDONADO 14, TRADICIÓN CON NUEVO ROSTRO


El restaurante Maldonado 14, ubicado exactamente en el punto de referencia que designa su nombre, es la apuesta de Francisco Vicente y Julián Barbolla, los que fueran los capitanes de la cocina del desaparecido restaurante de cinco tendores Las Cuatro Estaciones.

Las Cuatro Estaciones fue durante casi tres décadas centro de reunión de ejecutivos, cargos públicos ,empresarios y políticos; un clásico respetado por su buenhacer, su materia prima de calidad y su excelente servicio. Y, aunque no tuve la suerte de conocerlo, a mís oídos había llegado que era uno de los sitios clave para tomar steak tartar, así como su excelente foie caliente a las uvas, sus patatas soufflé o su mítica tarta de manzana en los postres. Además, Las Cuatro Estaciones fueron durante mucho tiempo el escenario de "La cena de los 11 vinos", dirigida y coordinada por el gastrónomo Gonzalo Sol y que en el año 2000 fue distinguida con el Premio Nacional de Gastronomía. Actualmente, esta cena de alta costura se realiza en el Restaurante Teatro Real (Pl. de Oriente, 2) y ha pasado a ser "La Cena de los 7 vinos", conservando toda la esencia y espíritu del ayer "ser fuente de profundo placer y de entrañable amistad entre los comensales".
Pero, como en todo, cuando menos te lo esperas aparecen las oportunidades, y a mí se me presentó la ocasión, recientemente, de probar algunas de las especialidades que he comentado, en otro lugar, en otro ambiente, pero de los mismos artífices. Maldonado 14 recibe a sus clientes con la experiencia del ayer y la ilusión renovada, así se presenta en un entorno acogedor, con tonalidades suaves “color salmón” y muy luminoso.

Una cocina de producto, mimada y delicada

Ya está la “mise en place”, así que ya me dispongo a reflejar el sabor de los fogones y su puesta en escena. En esta ocasión, disfrutamos de un menú degustación, que os detallo a continuación.

Bienvenida sin más; tras el cordial recibimiento, en la mesa nos saludaron unas patatas fritas y unas aceitunas, razón por la cual digo “aperitivo sin más”, porque en un restaurante con esta trascendencia quizás una se espera unos snacks más sorprendentes. A ello, se sumaron unas mini croquetas de jamón que ya eran otro cantar.

Una tapa de sardina con historia nos empezó a marcar el ritmo; se trata de una tosta con pulpa de tomate y aceite, sobre la que descansa el maridado de sardina. Este crujiente fue la tapa ganadora en el concurso de la última edición de las Noches Freixenet.

A continuación, gazpacho con bogavante, estaba bueno, pero, desde mi punto de vista, sobraba el bogavante. Seguimos con un arroz con setas y trufas, le faltó un punto de cocción (a otros comensales, les pareció correcto), pero es un plato recomendable, porque el sabor era de agradecer.

De la mar, probamos la merluza “maldonado”, jugoso lomo de merluza con salsa de tomate y salsa de espinacas; creíamos que estaba marcado con mantequilla, incluso le preguntamos al chef, pero nos dijo que no, sin embargo, en boca parecía que sí, "algo extraño". Le siguió el Foie caliente a las uvas y al Pedro Ximénez, sin duda, el mejor embajador de la mesa. Realmente, disfruté con este plato “mítico en Las Cuatro Estaciones”, el foie se deshacía en la boca, suave textura acompañada de una acertada salsa de uvas y px, era todo un placer para el paladar.
Como postre, un degustación de tres delicias de la casa; su conocida y solicitada tarta de manzana, pudín y brownie. He de decir que a los postres les hice una reverencia, estaban exquisitos. Los petits fours, en este caso tejas y trufas, pusieron el broche a esta comida.

Cómo no, para disfrutar de las elaboraciones, elegimos un blanco y un tinto como acompañantes; el blanco Creu de Lavit 2007, afrutado con buena acidez, y el tinto Remírez de Ganuza Reserva de 2004 (D.O. Rioja), un vino excelente, complejo y con personalidad.

Mencionar y destacar la atención y el excelente servicio en la sala, muestra de la profesionalidad de un buen equipo, con años de experiencia.

Además, los días de diario de lunes a viernes, en Maldonado 14, puedes disfrutar de sus platos de cuchara, así sus patatitas con chipirones y almejas, sus judías pochas con almejas, sopa de pescado... Y, si lo prefieres, también puedes optar por el menú degustación, dejándote sorprender por su cocina al precio de 37 €.

Sin más, espero que hayan tenido una buena mesa y os recomiendo ir a probar el foie y otros de sus platos estrella a Maldonado 14.