miércoles, 16 de noviembre de 2011

JORNADA MADRILEÑA EN FUENLLANA

El miércoles 9 de noviembre, día de la Almudena, festivo en Madrid capital, no en los alrededores, disfruté de un “esperado” almuerzo en el Restaurante de la Escuela de Hostelería Fuenllana, en Alcorcón.
Empezaré diciendo que ir a Fuenllana, para mí, es una visita con un valor añadido; siempre voy con “buen apetito”, pues me trae gratos recuerdos, ya que mi formación como cocinera la hice en sus fogones; el retrogusto que me quedó fue dulce, sabroso y gustoso. En esta ocasión, además, un nuevo ingrediente entró en juego “algo esperado”, y es que, hacía meses que quería enseñarles el buen hacer de la escuela a mis amigos Ana y Víctor, del Blog Caminar Sin Gluten. Sin duda, una vez más, la compañía iba a ser un condimento extra del menú.

Detalles “al dente” y con “don de gente”
Nada más entrar en el comedor, con un agradable recibimiento, fuimos acomodados en una de las mesas del centro del salón, que, por cierto, estaba lleno. Y, para sorpresa de mis amigos, Diana Cabrera –profesora de Fuenllana- ejercía de Maestresala; digo "sorpresa", porque Diana es una de las cocineras que nos deleita con sus recetas en Canal Cocina, concretamente en el programa 4x20. Ana y Víctor son seguidores de su programa, así que, les encantó poder intercambiar opiniones con ella.
Pero, dejando a un lado las curiosidades, paso a detallar el menú, que nos conquistó de principio a fin, y que también se mostró en su versión sin gluten, precedido por un centro de mesa de sales especiadas y aceite de oliva con tostaditas de pan.
Tapitas Madrileñas: croqueta de queso, patatas bravas con ali oli y soldaditos de pavía. Una fritura sana, crujiente, sin estar aceitosa y sabrosa.
Degustación de Cocido: digamos que nos comimos un cocido en cuatro vuelcos, presentados como tapas en un sólo plato rectangular. Así, la sopa con fideos en vaso de cristal, los garbanzos sobre puré de patatas, las verduritas en tempura; la carne y embutido en una brocheta. Una forma ligera de comer cocido madrileño.
Callo con Lubina: atrevida fusión “mar y monte”, pero deliciosa. Los callos, elaborados por Mª Jesús Botas (profesora de Fuenllana), estaban en su punto, melosos, sabrosos, tiernos, picantitos, y, la lubina a la plancha fue una compañera acertada y bien presentada. Además, el plato venía decorado con una galleta rizada que recordaba al sabor del Ketchup.
La verdad, un menú acertado, diferente y aunque no lo parezca “nada pesado” y menos mal, pues aún faltaba la sutileza y delicadeza del postre, una morena y una rubia con madroños: la morena, mousse de chocolate negro, y la rubia, mousse de chocolate blanco, ambas se deshacían en la boca, pero a la vez, eran cremosas, esponjosas y, junto al sipore de frutos rojos y los madroños –que me recordaron a las nectarinas cuando aún no están maduras del todo-, nos dieron el guiño perfecto a esta jornada al estilo madrileño. Junto con el café e infusiones, pusieron mini churritos y mini pestiños.
Por supuesto, en esta Buena Mesa no faltó la compostura y saber estar del vino, que nos fue recomendado por Diana. Tomamos un tinto Enate Crianza de 2008.
Como habréis observado, realmente fue un menú “pa quitarse el sombrero” a la altura de restaurantes de renombre y por tan sólo 15 € -sin duda, una gozada-; no hay que olvidar que tanto la cocina como la sala están llevadas por las alumnas de restauración, cocina y restaurante y bar. Todo un mérito y un aplauso para ellas ¡Enhorabuena!
Y, por último, quiero agradecer su dedicación y tiempo a Carmen Calvo, directora de Comunicación de Fuenllana, quien nos brindó este gustoso y amistoso almuerzo. Por supuesto, cómo no, felicitar también a Lora Ferrer de Cabo, profesora de cocina, que cada día lidera estos fogones de futuras profesionales y de la que yo misma fui alumna.
PD: Seguramente, más adelante, os hablaré de un almuerzo o unas jornadas sin gluten en la Escuela de Hostelería Fuenllana, pues esperamos que Ana y Víctor regresen, para trasmitir su Caminar Sin Gluten a las alumnas del Centro, para así, favorecer la buena práctica de la restauración, sin excepciones.
Ah, se me olvidaba, para este día tan especial, las alumnas hicieron pastitas de té y la Catedral de la Almudena en Chocolate, que vendían a quienes quisieran colaborar: se agotaron, pues el último paquete de pastitas me lo llevé yo y la última catedral fue para Carmen. ¡Todo un éxito!