Maiia Thai, un tailandés a la “contemporánea”

El curry, la lima, el cilantro, los ajíes, la leche de coco, los cacahuetes y, cómo no, el arroz son la base de la cocina thai, una cocina distante y ajena al gusto occidental, extraña para nuestro paladar, pero, que, sin embargo, es una de las más experimentadas por los europeos en el marco de la cocina internacional.


Está claro que por “más rara” que pueda resultar una receta “a lo thai”, su fusión funciona; digamos que podríamos decir que es carnavalesca, por su color, su diversidad… La experiencia de una cena siamesa es toda una gala, multitud de platitos para compartir, potentes sabores, aromas exóticos, bocados agridulces y picantes… todo cabe, pero, siempre, tiene que haber una bella armonía ante los sentidos. Lo diferente puede resultar extraño, de ahí su atractivo, pero, sí gusta, será un éxito. Sin duda, esta cocina lo es, por más variada e indescriptible que pueda ser, gusta y mucho.

Hasta visitar Maiia Thai (C/ Princesa, 13. Tel. 91 540 04 47) había probado algunos platos tailandeses en algún asiático, pero, realmente, fue aquí, donde disfruté “un poco” de esta cocina –como siempre digo, nada como viajar al destino, para sentir y apreciar su tradición-. Si mal no recuerdo, me dejé ver por allí el pasado 26 de noviembre, en compañía de mi amigo Gonzalo, que, aun siendo más de gustos tradicionales, se fio de mí y, excepto el picante, le gustó la experiencia.

Antes de contaros cómo fue la noche, tengo que deciros que la reserva la hice por réstalo –hacía tiempo que no utilizaba este servicio-, pero fue buena elección.

La primera impresión fue positiva, pues Maiia Thai luce un “look” oriental muy apropiado, con luz tenue y cálida en la noche, perfecta para una cena romántica, lámparas de madera y un colorido divertido, aportado por un mural de sombrillas multicolor. Sin olvidar, el enorme Buda –situado en la ventana de la planta de arriba- que da la bienvenida a todos, ya desde la calle.

Y, sin más, os cuento el menú que tomamos, acordado para la oferta de réstalo:

Para irnos poniendo a tono, nos trajeron una sopa thai (Tom yum gung): muy buena, eso sí, “picantita” –con tamarindo, langostinos, hierba limón, aji, verduras y cilantro-. Era demasiada cantidad, no pudimos terminarla.

Seguimos con las codornices crujientes con soya dulce -un bocado agridulce y exquisito-; el pollo satay (a la parrilla, con dos salsas, una de cacahuete y, otra, de pepino y chile) fue otra maravilla y, no fue menos, la ensalada thai, muy refrescante, con mango, pepino, endivias y brotes de soja.Como platos principales, optamos por el pollo Bangkok barbacoa; tiritas de pollo braseadas, condimentadas especialmente “al estilo thai” y con un sabor agridulce. Un plato que gustará a todos, estoy casi segura.


Langostinos en coco, chile y hierbas thailandesas; esta especialidad me recordó al ceviche ecuatoriano –Karina, una amiga de mis compis de piso, lo prepara de lujo-, pero a diferencia de éste, el tailandés es más picante y goza de su particular controversia de sabores –dulzura del coco, leve acidez de la lima y el picante que no falte-. Un plato diferente que puede gustar o no, a mí me conquistó. Además, el arroz le acompaña sí o sí, pues, en esta cultura es “el pan y la patata” de cada día.

Aunque confieso que, a estas alturas de la cena, tanto mi amigo como yo estábamos ya repletos, pues las cantidades fueron más que suficientes, le pusimos buena cara al postre: un flan de coco para él, la tarta de chocolate para ella. Caseros y correctos, pusieron fin a este menú (22´50 €) que Réstalo y Maiia Thai han ideado, para que nuestros bolsillos no se inmuten, nuestros paladares disfruten y nuestros estomaguitos se vayan contentitos.

No quiero concluir este menú, sin agradecer la atención que se nos brindó, pues estuvimos encantados con el trato recibido; la chica que nos atendió -no recuerdo su nombre- muy agradable y atenta, nos explicó “con detalle” cada plato. Así que, muchas gracias “equipo de Maiia Thai”.

En cualquier caso, Maiia Thai ofrece una carta amplia y es un restaurante donde la calidad-precio está equilibrada. Precio medio; 30 €

6 comments

  1. Holaaaaa, hace muchisimo que no paso por aqui, primero desearte un FELIZ 2012!!!!!!
    Me encanto esta entrada, los platos se ven deliciosos, creo que voy a buscar algun restaurante parecido aqui en Toronto………!!!!
    sweetcakestoronto
    Gracias
    miri

  2. Holaaaaaa Miri,

    Igualmente, espero que tengas un año con muy buenos frutos, jeje…

    Muchas gracias por compartir tu tiempo. Pues ya me contarás.

    Un fuerte abrazo

    Raquel

  3. Hola Raquel,
    genial artículo como de costumbre.
    Hace algo más de una semana preparé un Pollo en Curry Verde, bastante más humilde que toda esta fantástica preparación, pero que mis amigos disfrutaron mucho.
    Te relato esto porque combinamos acertadamente un "Louro do Bolo" de Rafael Palacios, elaborado con uvas autóctonas (Godello), que ensalzó al plato sobremanera. Siempre se ha dicho que para los Currys lo ideal son los Gewurztraminer, a ser posible Alsacianos y sin embargo con este vino de acompañamiento resultó sensacional. ¿que os recomendaron con este menú?
    un saludo desde VinoAroma

  4. Hola Alberto,

    Primero, decirte que, en muchas ocasiones, las cosas que preparamos en casa pueden gustar mucho más que las preparadas en un restaurante. Al final, la compañía es un "AS" y el cariño que ponemos al cocinar, el condimento más apropiado. Estoy segura que con el "Louro do Bolo" fue perfecto, pues, aunque es cierto que recomiendan los Gewurztraminer, no hay reglas en esto de las armonías, es cuestión de gustos y de lanzarse a "probar". A mí, la comida asiática me gusta mucho con el Vi de Gel de Gramona; pero, en el restaurante opté por un verdejo (Rueda) y también combinó bien. En el restaurante, nos recomendaron la cerveza Singha -herencia nacional en Thailandia-.

    Muchas gracias.

    Un saludo. Raquel

  5. Bonita entrada, y bonita noche aquella…ya sabes quien soy. 1besin

  6. Jajaja,,, puede que seas el galán que me acompañó, puede ser??? Habrá más, ya lo verás. besin

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