RESTAURANTE CHINO EN VICTORIA FALLS

De primeras «curioso»
 

 
Hacía ya unos meses que no disfrutaba de los sabores
asiáticos y ya se empezaba a echar de menos; recuerdo mis escapaditas de
“antojo” a los bajos de la plaza España o al Yin-Yang de la calle San Benardino
–uno de mis preferidos, muy auténtico-. 

Con suerte, siempre encuentras cosas que te sorprenden y la
noticia de un restaurante chino en Victoria Falls no pasó desapercibida ante
mis oídos;  por supuesto, tenía que
probarlo, y ha sido antes de lo que esperaba; una vez más, en grata compañía. Si te apetece comida asiática por aquí, o cocinas tú o el único restaurante chino en la ciudad te abre sus puertas.
Para empezar, este restaurante es de por sí “curioso” pues
sólo abre previa reserva; no está permanentemente abierto al público, así que,
la cuestión es “si quieres comida china, hay que llamar para anunciar la
visita”. El restaurante se ubica en un Lodge, en la terraza, y es tipo
“chiringuito” con una peculiar decoración a base de cintas navideñas en el
techo; las mesas son redondas y todas cuentan con un gran plato giratorio en el
centro que viene a ser la “bandeja buffet donde te van poniendo los platillos”.
El restaurante no tiene carta ni ofrece bebidas, el menú es cerrado y consiste
en 9 platos distintos para compartir que van reponiendo según el ritmo de los
comensales. Cada uno debe llevar el acompañante líquido que desee. ¡Pero sí
tienen palillos! 

La bienvenida empieza con un consomé de pescado y huevo
escalfado, que te sirven en pequeños cuencos –que pasan a ser los platos, para
degustar el menú-; a continuación, llega un bol grande de arroz blanco, seguido
de setas y algas hervidas y salteadas, verduras con una especie de salchichas
laminadas
, tagliatelle con verduras y, tras estos platillos, continuamos con
pollo rebozado agridulce y una especie de revuelto-tortilla de verduras.

El
último plato en llegar consistió en beef a la brasa, en su jugo, con cebolla
glaseada. Todos los platos correctos –con una excepción- “unos más picantes que
otros, pero no en exceso” y, para mí gusto, el pollo agridulce, las algas y el
beef fueron lo más destacados. La excepción la ofreció la pasta, pues los
tagliatelle los definimos como “papel de lija”, no tenían textura, eran como de
cartón y el sabor dormido por el picante. 

La experiencia fue divertida y el lugar es de los que me
gustan –ya sabéis-, uno de estos sitios que conoces por casualidad o porque te
los recomiendan, diferente, con sus peculiaridades y que pasan a convertirse en
un grato recuerdo. Evidentemente, la compañía, como siempre, merece una mención
especial y esta vez tuve el placer de compartir mesa con María, Elena, Dionne,
Mario y Ryan.
Fue una bonita velada, con notas españolas y ritmos ingleses,
sabores asiáticos y ambiente africano –desde luego, más fusión imposible, jeje…-.
He de añadir que este lugar me recordó bastante al YUE LAI, restaurante chino
en Madrid, curioso y recomendable, donde las reinas de las mesas son sus fondues
“Hop Pot”, colocadas en el centro, con un hornillo y dos caldos, donde los
comensales van introduciendo todos los ingredientes que van llegando a la mesa,
desde verduras, a carne,  gambas… todo
crudo y cocinándose en la olla. Al final, resulta un caldo sabroso, un tanto
raro, contundente y con el que se concluye. Ambos sitios son recomendables, uno
en Madrid y otro en Victoria Falls, pero con similitudes varias, destacando que
ambos se disfrutan más si vas con un grupo “grande” de amigos, con variedad de
platos que logran saciarte a un precio bastante atractivo, ya que puedes comer
por unos 10 o 12 USD.

Espero seguir descubriendo más “experiencias”, variadas, por
casualidad, cromáticas y seguir compartiéndolas con todos vosotros.

2 comments

  1. Lo que nos muestras tiene una pinta estupenda, y si tu primo lo pudo degustar aún mejor.

    Disfruta de tu estancia en esas tierras mágicas y cuentanoslo.

    Besotes

    Ana y Víctor

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