lunes, 13 de agosto de 2012

RESTAURANTE CHINO EN VICTORIA FALLS

De primeras "curioso"
 














 
Hacía ya unos meses que no disfrutaba de los sabores asiáticos y ya se empezaba a echar de menos; recuerdo mis escapaditas de “antojo” a los bajos de la plaza España o al Yin-Yang de la calle San Benardino –uno de mis preferidos, muy auténtico-. 

Con suerte, siempre encuentras cosas que te sorprenden y la noticia de un restaurante chino en Victoria Falls no pasó desapercibida ante mis oídos;  por supuesto, tenía que probarlo, y ha sido antes de lo que esperaba; una vez más, en grata compañía. Si te apetece comida asiática por aquí, o cocinas tú o el único restaurante chino en la ciudad te abre sus puertas.

Para empezar, este restaurante es de por sí “curioso” pues sólo abre previa reserva; no está permanentemente abierto al público, así que, la cuestión es “si quieres comida china, hay que llamar para anunciar la visita”. El restaurante se ubica en un Lodge, en la terraza, y es tipo “chiringuito” con una peculiar decoración a base de cintas navideñas en el techo; las mesas son redondas y todas cuentan con un gran plato giratorio en el centro que viene a ser la “bandeja buffet donde te van poniendo los platillos”. El restaurante no tiene carta ni ofrece bebidas, el menú es cerrado y consiste en 9 platos distintos para compartir que van reponiendo según el ritmo de los comensales. Cada uno debe llevar el acompañante líquido que desee. ¡Pero sí tienen palillos! 
La bienvenida empieza con un consomé de pescado y huevo escalfado, que te sirven en pequeños cuencos –que pasan a ser los platos, para degustar el menú-; a continuación, llega un bol grande de arroz blanco, seguido de setas y algas hervidas y salteadas, verduras con una especie de salchichas laminadas, tagliatelle con verduras y, tras estos platillos, continuamos con pollo rebozado agridulce y una especie de revuelto-tortilla de verduras.

El último plato en llegar consistió en beef a la brasa, en su jugo, con cebolla glaseada. Todos los platos correctos –con una excepción- “unos más picantes que otros, pero no en exceso” y, para mí gusto, el pollo agridulce, las algas y el beef fueron lo más destacados. La excepción la ofreció la pasta, pues los tagliatelle los definimos como “papel de lija”, no tenían textura, eran como de cartón y el sabor dormido por el picante. 
La experiencia fue divertida y el lugar es de los que me gustan –ya sabéis-, uno de estos sitios que conoces por casualidad o porque te los recomiendan, diferente, con sus peculiaridades y que pasan a convertirse en un grato recuerdo. Evidentemente, la compañía, como siempre, merece una mención especial y esta vez tuve el placer de compartir mesa con María, Elena, Dionne, Mario y Ryan. Fue una bonita velada, con notas españolas y ritmos ingleses, sabores asiáticos y ambiente africano –desde luego, más fusión imposible, jeje…-. He de añadir que este lugar me recordó bastante al YUE LAI, restaurante chino en Madrid, curioso y recomendable, donde las reinas de las mesas son sus fondues “Hop Pot”, colocadas en el centro, con un hornillo y dos caldos, donde los comensales van introduciendo todos los ingredientes que van llegando a la mesa, desde verduras, a carne,  gambas… todo crudo y cocinándose en la olla. Al final, resulta un caldo sabroso, un tanto raro, contundente y con el que se concluye. Ambos sitios son recomendables, uno en Madrid y otro en Victoria Falls, pero con similitudes varias, destacando que ambos se disfrutan más si vas con un grupo “grande” de amigos, con variedad de platos que logran saciarte a un precio bastante atractivo, ya que puedes comer por unos 10 o 12 USD.

Espero seguir descubriendo más “experiencias”, variadas, por casualidad, cromáticas y seguir compartiéndolas con todos vosotros.

lunes, 6 de agosto de 2012

Hotel CHOBE MARINA LODGE, Kasane

La Buena Mesa al son de la Naturaleza
El pasado lunes 23 de julio, Elena, Mario y yo, partimos rumbo hacia Kasane, ciudad al norte de Botswana, puerta del famoso Chobe National Park y próxima a Victoria Falls –80 km que, entre aduanas y demás, se hacen en 2 hrs en coche-. En primer lugar, fuimos a dejar las maletas en el Hotel “Chobe Marina Lodge”, donde nos recibieron con una copa de bienvenida “tipo mosto” que viene precedido de una toallita húmeda con aromas de eucalipto. Después, no podíamos hacer otra cosa que quedarnos maravillados con el paisaje, así que, nos tomamos un té frente al río. A las 13.30 hs pasamos al restaurante “tipo buffet” dónde disfrutamos de un almuerzo junto a Heath Dhana – Consultor especializado en hostelería y turismo-. A destacar, el plato típico de Bostwana, que consiste en un plato de sadza, con verduras y carne  “beef” de ternera, cocida durante horas y desmenuzada. Al ser tipo buffet, el comensal puede elegir entre una selección de ensaladas con varias salsas –otra cosa no, pero salsas por estos lares, hay donde elegir-; varios guisos de carnes (el warthog –especie de jabalí-  estaba realmente exquisito) y, como postres, pudin, helado, frutas, tartas, yogurt… Yo me decanté por el helado de vainilla con pudin de chocolate (el pudin era tipo brownie, pero casi derretido, con mucho chocolate, con lo que la combinación con el helado resultaba exquisita). 
La sobremesa se dispuso sobre el río Chobe, ya que a las 15.00 hs disfrutamos de un safari en barco por el río, en el Chobe National Park –limita al norte con el Okavango River y es una zona “infectada” de fauna-. Hipopótamos, elefantes, cocodrilos, búfalos, y las más variadas clases de pájaros están esperándote en este hábitat, digo de ser visitado. El safari termina con la puesta del sol y un tentempié a pie de proa, con el crepúsculo de la puesta de sol “como diría mi amigo Gonzalo Sol”, ideal para brindar con una cava rosado. Al caer el sol, y a eso de las 19.30 todo se dispone para la cena, pues recordemos que aquí el ritmo de vida es totalmente inglés. El Hotel Chobe Marina Lodge cuenta con dos restaurantes, uno tipo buffet y otro “más exclusivo y a la carta”; repetimos experiencia y cenamos en el buffet que, en la noche, siempre ofrece una sopa tipo crema “de brócoli, calabaza…”, asado de carne y selección de ensaladas y guisos. 

Al día siguiente, otro safari nos esperaba, pero “de tierra” y a las 5 de la mañana ya estábamos en pie. De noche, mucho frío, pero una experiencia en todos los sentidos; vimos manadas de elefantes –dos, una cría y su mamá nos pasaron por delante del coche “increíble”- búfalos y muchas jirafas -me encantan, se quedan paradas frente a ti, sin inmutarse, observando y trasmiten mucha calma-. De regreso al hotel, se hace una parada en medio del parque, para tomar té, café y pastas. Ambos safaris duran 3 horas aproximadamente y hay que decir que los guías son grandes profesionales, expertos conocedores de la zona, la fauna y saben trasmitir muy bien el alma y el qué hacer de los animales que habitan aquí. Los guías cuentan con una preparación de 6 años y es increíble cómo detectan los animales, tienen vista de águila como mencionó uno de ellos.  

 Tras el safari, regresamos al hotel y disfrutamos de un desayuno internacional, por supuesto, el más cotizado es el inglés, huevos o tortillas, con bacon y alubias.  Después de relax, frente al paisaje, hasta el almuerzo, en el que estuvimos acompañados por Heath Dhana y Carla Graef (por cierto, Carla tiene un blog sobre príncipes, besos y ranas que os animo a visitar "Besando Príncipes"). Carla, es una chica encantadora que, tras años en España, decidió emprender una nueva vida en estas tierras. Lleva 3 años en Kasane y, como ella misma mencionó “es la diseñadora de páginas web de Kasane”.

Fue un placer disfrutar de su compañía y nos enseñó el centro del pueblo y los comercios de la zona. Más o menos, os he resumido mi viaje y estancia en el Chobe Marina Lodge, pero no quiero dejar de mencionar algo sobre el hotel, pues es realmente una gozada. La construcción de estos alojamientos está plenamente integrada en el paisaje, de tal manera que se unen al entorno como si fueran parte de él, respetando “el cuadro” de la naturaleza y el paso de su ritmo.
En concreto, este hotel está categorizado como de lujo (un 4 estrellas) y su distribución se dispone gracias al conjunto de varias “casitas” independientes y completamente equipadas (con cocina, baño, salón y varios dormitorios). Por otro lado, hay un edificio que cuenta con habitaciones individuales, perfectamente acomodadas y acondicionadas (minibar, microondas, camas con mosquitera…) y muy acogedoras “doy fe de ello, jeje...” En resumen, casas bajas, con techos de Elephant grass y que, en España, lo más parecido que tenemos son los alojamientos de turismo rural.  

Espero que, una vez más, hayáis disfrutado con mi experiencia. Yo, por mi parte, quiero agradecer a Heaht Dhana su atención en este viaje y su hospitalidad; y a Elena Regot y mi primo Mario, por su compañía.