sábado, 20 de octubre de 2012

SIEMPRE HAY "COLOR" EN ÁFRICA

Apetecible expresión de la Naturaleza al ritmo que tú elijas


En Victoria Falls, estamos sintiendo el calorcito de la época veraniega, que apenas acaba de empezar, siendo octubre y noviembre los meses más calurosos. Por lo que, de primeras, os comunico que el producto más preciado es el agua, seguido, cómo no, de una cervecita. Antes de contaros algunas “notas gastronómicas”, anticipo que, para disfrutar de la Buena Mesa en estos días, es mejor dejar marchar al sol y empezar a planificar los planes del Bon Appetit para la noche. El calor es muy seco, aploma mucho y suele quitar bastante el apetito, por lo que, durante el día, se acostumbra a tomar un brunch ligerito, siendo ideal el gazpacho –hay cosas que no cambian, jeje…- y en el restaurante de nuestros compatriotas Lolas Tapas and Bar siempre está a disposición de quién guste.  Eso sí, estoy echando de menos las Sandías, pues estas joyitas de la tierra aún no nos han visitado. 

Por tanto, hace calor, mucho calor, tanto como la calidez de la gente que habita en Zimbabwe y es un placer poder sentir este alegre clima y observar la hermosa floración de las Jacarandas y los Flamboyanes. 

El flamboyán es también llamado “árbol del fuego” y es precioso ver cómo, en pleno verano, nos muestra sus intensas flores rojas que dan color a las calles de Vic Falls. Aquí, también hay Jacarandas, pero fue en Harare cuando me quedé maravillada con el mosaico que inmensos y numerosos Jacarandas conforman,  tiñendo las calle de tonos violáceos. Una muestra más de la supervivencia, el encanto y la espontaneidad que se respira aquí, reflejada tanto en la naturaleza como en la filosofía de vida de los zimbabweses. 

Así, en Zimbabwe, la expresión “hacer un plan” se puede definir como: “si está roto, arrégalo”; si no lo puedes arreglar, vive con ello o cambia tu vida, si es necesario de la noche a la mañana.  Esta definición la he tomado prestada del libro Sur de África (lonely planet), pues define perfectamente la actitud de quienes viven en este País, cosa que he comprobado día a día y que, personalmente, me ha ayudado a ver las cosas de otra manera, en definitiva, ha sido una buena inyección de energía positiva y entusiasmo. 

Así que, ya sabéis, si os animáis a venir por aquí, cosa que os recomiendo, la mejor época es de abril a septiembre, meses más fríos y secos con una temperatura similar a la del verano mediterráneo, durante el día, refrescando bastante al atardecer. 

Cena Romántica, merienda improvisada o tomando un descanso, al sol o bajo la sombra: ahora sí, paso a comentaros algunos sitios que me han llamado la atención y ofrecen algo diferente por estos lares. 

Si el plan se predispone para una cena romántica o una cita especial, L'O de Vie será un acierto. Se trata de un restaurante de reciente apertura en Harare (Capital de Zimbabwe) de cocina Belga y francesa, con una carta escueta, pero acertada y atractiva. Platos como “Solomillo de pato con manzana caramelizada y salsa de sidra” o “Solomillo de ternera con salteado de verduras y crema de setas”. El ambiente es cálido, el servicio eficaz y la carta de vino va al compás de todo lo descrito, con lo que, esta “agua de vida” es bienvenida y equilibrada. (Newlands shopping centre, Harare/ 20 $ por persona).
Si no hay ningún plan y quieres dejarte llevar o quieres organizar algo con estilo propio, Queen of Hearts es el sitio. Es uno de los coffee shop -50 en la ciudad- que hay en Harare y que abrió sus puertas a principios de año. Lo descubrí gracias a Andreu, un amigo de Zimbabwe que me invitó a ir con él a proyectar una película a casa de unos amigos (entendí), pero resultó que, de repente, me encontré en sitio encantador similar a un chalet, con salón de té, sala de reuniones, pastelería, zona chill out, cafetería, bar, biblioteca y… cine!!! Aún no sabía muy bien cuál era el plan, pero enseguida lo entendí y me encantó la idea, que, al final, me explicó mucho mejor una de las propietarias, Laura Dreyer. 
La cuestión es convocar una cita a través de las redes sociales y pasar un buen rato, en esta ocasión, un tentempié a base de crema de champiñones, brioche con mantequilla, carta de café y tés, fruta armonizados con la proyección de un film. Aquel día, el film fue un documental sobre el SIDA; al final del encuentro, los asistentes junto con un invitado experto en el tema, iniciaron un debate sobre ello. Laura me comentó que suelen hacer quedadas con distinta temática, con motivo de días especiales o con originales ideas para ofrecer “buenos ratos” a sus clientes. 

Queen of Hearts está abierto todo el día, con posibilidad de desayuno, brunch, merienda o cena; asimismo, es perfecto para  tomar un café saboreando uno de los deliciosos libros que habitan en sus estanterías o para disfrutar de una copa mientras nos dejamos llevar por la buena música. En definitiva, es un lugar a la carta, abierto a mil y una posibilidades, que siempre contará con el buen gusto y el encanto que sus tres reinas de corazones han recreado y siguen cocinando día a día. Son famosas sus tartas y pasteles, de todos los gustos, colores y sabores ¡sólo tienes que pensar qué quieres y tendrás tu pastel personalizado (tiramisú, tarta de zanahorias y gengibre, de chocolate y frambuesas…)! He de deciros que me encantaría volver para disfrutar de sus dulces tentaciones, porque en mi primera visita, me quedé prendada con el capucchino y no vi más allá; espumoso, aromático, un real capucchino (1 Corner of Hurworth Road & Enterprise Road, Harare. 10$ convocatoria film&food).

Y, finalmente, y a modo de descanso, porque hoy le di demasiado al teclado, si queréis un ambiente natural, relajado y una cena informal pero correcta, la carta está servida en "In Da Belly Restaurant", restaurante del Lodge Rest Camp. Nos encontramos ante una zona de descanso, con piscina, barbacoa, y restaurante, listo para tomarse un respiro en cualquier momento. He estado en varias ocasiones y he salido contenta. Puedes tomarte desde un Fish and Chips, un pollo al peri peri, un sándwich básico o una ensalada; o platos más elaborados y atractivos como un roll de cocodrilo o impala o un crumbe warthog schnitzel, que disfruté en mi última visita. Éste consiste en 2 porciones de warthog crujientes con ensalada de col y crema a elegir (champiñones, ajo o pimienta); me gustó mucho la ensalada y la forma de preparar la carne, lo único que no acompañó fue la crema, que si no me dicen de qué es, hubiera pensado que se trata de una bechamel básica. (10-20$ persona)

Pero, si no queréis descansar y os gustaría bailar durante horas, con buena música y buen ambiente, os espero para tomar algo en Amanzi (bar, restaurante y Lodge) donde la música en directo y exóticos cócteles se citan cada jueves. (1 Masasa Lane, Kambanji, Harare)
 

sábado, 13 de octubre de 2012

Viajando y Cocinando Nuevas formas de Vida

Desde hace mucho, sé que disfruto siendo cocinitas, inventando nuevos platos según existencias o llenando la cesta de productos, alternando los básicos con otros nuevos o de otros orígenes. Como sabéis, cuando vivía en Madrid me gustaba hacer mis escapaditas y conocer otros sabores a través de la carta internacional que ofrece la capital. Pero, ahora, y sintiéndome afortunada, estoy viviendo uno de mis sueños “vivir en otro país, con otra cultura, otra gastronomía y donde las cosas suceden a otro ritmo”.
Actualmente, Victoria Falls (Zimbabwe), como ya sabéis, está siendo mi localidad de residencia, al menos por unos meses, y estoy encantada de poder sentir cómo se respira aquí, percibir la calidad de su gente y comprender un sinfín de cosas. Definitivamente, es un acierto, siempre que se pueda y surja la oportunidad, de tomarse un tiempo para uno mismo, es una de las mayores experiencias que podemos regalarnos.

El plato del día a día

Gastronómicamente hablando, estoy comprobando que, aquí, la gastronomía no se siente igual –salvo en una minoría de la población- si no como antaño en España, pues aquí lo que importa es tener qué comer día a día. Así, la gente local se alimenta cada día de sadza, covo y carne (ternera, pollo o otras carnes autóctonas de caza, como el kudu, el impala…). Además, es habitual que tan sólo realicen una comida al día, con suerte, dos. Por poner un ejemplo, al personal de cocina, sé que hay ocasiones en las que se le ofrece cambiar su menú y no están por la labor, es una cuestión de costumbre, es cultura. Algún día se puedes tomar una hamburguesa o un plato de pasta, pero, por lo general, prefieren su plato tradicional pues les es más nutritivo y enérgico. 

Por otra parte, los restaurantes de esta zona, suelen tener un menú similar, platos básicos e internacionales con una presentación adecuada y atractiva, pero nada fuera de lo común, salvo excepciones. Pero, tal y como me explicaba Michael Ovens, Chef del Victoria Falls Hotel, en hoteles de lujo pueden permitirme el “lujo”, valga la redundancia, de innovar en la carta, porque la mayoría de su público son turistas y tienen otra visión, con lo que un menú de buffet internacional y un menú más sofisticado a la carta es la mejor opción. De todas formas, tampoco es posible cambiar mucho la carta, pues no es fácil conseguir los ingredientes, así que cuando tienes un proveedor eficaz y sabes con qué productos puedes contar, es preferible trabajar sobre seguro, explicaba Michael. Por este motivo, el propio hotel cuenta con su huerto propio que le abastece de hortalizas y hierbas aromáticas.
 
Una comida diaria, eventos cuantos salgan 

Las barbacoas son las reinas por aquí y, casi siempre, suelen ser espontáneas, de un día para otro o en el mismo día, pero las brasas mandan. Además, es muy típico hacer festividades con motivo de algo, ya sea la fiesta del sombrero, de la pizza, del té… Los eventos son el AS de los Lodges y restaurantes, para crear atracción y diversión, tanto de la gente local como de los viajeros. Vic Falls es por ende una ciudad turística donde, cada dos por tres, se reinventan para servir una amplia oferta de ocio y bienestar. En todas ellas, no falta el ritmo de la música y el buen ambiente, condimentado con la cercanía y positividad de los Zimbabweses y la vitalidad y anécdotas varias de los viajeros que día a día dejan su huella en esta localidad.

En la próxima entrega, me gustaría hablaros de algunos sitios que visité en Harare –capital de Zimbabwe-, sobre todo, de uno en especial, ideal para una tertulia, un café o una lectura.