lunes, 7 de enero de 2013

EL ARCOIRIS SIEMPRE VUELVE

    "El siete, un plato con mucho jugo"


Un año más que pasó, dejamos atrás el 2012 con la tradición “las 12 de la Vid”, y damos la bienvenida al 2013 con nuevos propósitos que esperamos poner en marcha tras los Magos de Oriente.  Como siempre, quiero empezar el año con un post con “chispa”, con unas palabras a camino entre la Buena Mesa y el sentir de los días “Un menú, una reflexión, un guiño y una sonrisa”. 

El 2012 me ha regalado un sabroso menú  y, sobre todo, la técnica para saborear mejor cada ingrediente que se presenta ante mis ojos y que quiero compartir con vosotros. El método lo conocía, lo descubrí hace unos años, y es algo que siempre se dice y que solemos aconsejar con frecuencia “disfruta el momento”. Pero, ha sido mi viaje a África, lo que me ha revelado el secreto o, mejor dicho, me ha enseñado a disfrutar de la esencia del momento. Unos cuantos años han pasado desde que me inicié en este blog y está siendo un diario de experiencias y matices que a fuego lento se van cocinando; cosas como, que si quieres, realmente, quieres hacer algo, no lo debes pensar mucho, mañana puede ser tarde; que la vida te puede sorprender cuando menos te lo esperas; que las cosas que dejas pasar, pasan; que cambiar de aires es un gran placer y un aprendizaje; que la gastronomía es un reflejo de la cultura de un país; que hay que disfrutar de cada instante y, de lo importante, que es “abrir los ojos y abrir la puerta a la sabiduría que ofrece el viajar, un libro de aventuras y buenaventura”. 

Quiero brindar este primer post del año a unos de los mejores Chefs de Zimbabwe, Michael Ovens, quien me enseñó qué es y cómo se disfruta la gastronomía en Zimbabwe. Estuvimos conversando e intercambiando opiniones, algo que reflejé en la entrevista que publiqué en el Majao y que os invito a leer: entrevista
Desde que llegué a Zimbabwe y visité el Hotel Victoria Falls deseé visitar su restaurante y cenar en su majestuoso salón de baile y de historia “La Sala Livingstone”. Así que, antes de mi marcha, fui a probar los sabores que éste ofrece, siguiendo la recomendación del Chef, Michael Ovens, y disfruté del Menú Degustación que fue todo un “arcoíris” para mis sentidos y que paso a detallaros: 
Kapenta
(similar a los chanquetes, pero con un sabor más fuerte y agrio)
Sushi de salmón
Pate de cerdo con ensalada de col y pan de nueces
Sopa de Merluza ahumada con crujiente de mostaza
Risotto de vieras de Escocia con guisantes, bacon, parmesano e hierbas orgánicas
Ternera de Zimbabwe con cilindro de patatas y cebolla, salsa de tomillo y ensalada de rúcula y parmesano
Tabla de quesos franceses, acompañados de uvas, dulce de membrillo y frutos secos
Tarta de queso y chocolate o crepe suzettes con helado de vainilla
Petit Fours

El menú consta de 7 platos, partiendo de un aperitivo ligero “sushi”, seguido de un entrante sabroso y untuoso como es el paté; continua con un elegante risotto de vieiras, suave y cremoso, que deja paso a un exquisito vasito de crema de merluza que prepara el terreno para recibir al plato de carne, más contundente, pues consta de una buena porción de solomillo de ternera en su jugo y aderezado con tomillo. Tras la carne, se permite al comensal elegir entre una selección de quesos o pasar directamente al postre. La tabla de quesos ofrece 4 variedades (gouda, blue, cheddar y brie) que acompañan con compota de frutas, dulce de membrillo, manzana o apio, con pan Brioche o galletitas. Hasta aquí, puedo decir que me quedó prendada el risotto y la crema de merluza y, por supuesto, mención especial al servicio “elegante, atento y correcto en todo momento” que, junto a la música de piano en vivo, hizo que la escena de esta noche fuera una velada inolvidable. Comentar que el snack, en esta ocasión, fue un detalle de Michael, pues hasta este momento no había probado este plato autóctono del país. 
No tuve espacio para los petit fours y el café, pues tras probar la tarta de queso y chocolate, no pude dejar ni tan sólo un trocito, creo que es uno de los mejores postres que he probado en toda mi existencia.
Realmente, si os pasáis por Victoria Falls os animo a vivir esta experiencia culinaria que ofrece el Hotel, además de disfrutar de un paseo por los jardines, dejando que el sonido y las vistas de las Cataratas os dejen fascinados, boquiabiertos o, simplemente, enamorados de una de las 7 maravillas del mundo.

Agradecer con este post, la buena acogida y el tiempo que Michael me dedicó, pues realmente fue increíble poder charlar sobre gastronomía  durante horas, en un país donde ésta está muy lejos de ser un arte. Asimismo, no quiero dejar de mencionar y dar las gracias a una persona muy especial, Ryan Koriya, que fue mi acompañante este día y que, con su presencia, hizo que la magia fuera un invitado más durante la cena. Y, cómo no, a mi amiga Dionne, quien forma parte del equipo y el día a día en el Hotel Vic Falls.

Observación: el menú descrito tiene un coste de 40$ por persona, con la posibilidad de acompañarlo con una selección de vinos, que sumarían 30$ más al precio del menú. Realmente, es una experiencia recomendable y con excelente calidad-precio.

Ahora sí, os digo hasta pronto con esta afirmación:
“En Europa, tú haces tus planes; en África, los planes te encuentran a ti”
Un abrazo y mis mejores deseos para este recién estrenado 2013.