Tapear y Charlar, la armonía que siempre seduce

La Tapería de Lucho, un guiño al buen gusto

Este año, el buen tiempo ha
permitido quitarse el abrigo en Semana Santa y que las procesiones siguieran su
curso bajo un cielo estrellado y sin lluvia de por medio; aquí en Extremadura, días
soleados y con una temperatura casi veraniega. 
Así que, te podrás imaginar quiénes
han sido las coprotagonistas en estos Santos días: las Terrazas. Y es que
amigos cuando inauguramos la época de terrazas a muchos hasta nos cambia la
cara, el verano se aproxima y las charlas con tapas al aire libre comienzan su
temporada. 
Siempre me ha gustado indagar
como un duendecillo y descubrir sitios nuevos para disfrutar de un tapeo
desenfadado, pero estiloso y de calidad. Salvo en ocasiones, mis cenas no son
demasiado copiosas, por eso, el picoteo que nos brindan las tapas me encanta; suelo
ser fiel a mi noche del tapeo semanal y, siempre que puedo, lo práctico descubriendo
nuevos lugares. Cuando vivía en Madrid, disfrutaba probando nuevas cocinas,
otros sabores, otra cultura; solía ir a aquellos sitios más típicos y recomendados
por gente de su país. Desde comida paraguaya en el mítico Vicios Bar, china en
Jin Jin, venezolana en El Güero o disfrutar de la bandera dominicana en El
Colmado.
En ese sentido, se echa de menos la capital. 
Pero, aunque en Badajoz, no es
tan fácil viajar a través de los sabores, la Buena Mesa goza de calidad a un precio
asequible y qué decir si de tapear se trata. Además, en estos últimos años, la
oferta gastronómica ha crecido bastante y el concepto “tapa-creatividad” ha
despuntado. Así que, encantada de ir descubriendo nuevos sitios de tapeo,
mientras observo, aprendo, tomo nota y, por supuesto, con buen paliqueo. Mi
última cita ha sido con la Tapería de Lucho (Av. De Elvas, 6. Tel. 637 464 350) el pasado viernes Santo. Es uno de los
locales que más llama la atención en la Urbanización Guadiana, pues entre
tabernas y bares más tradicionales, destaca por su estilo vanguardista. El
negro y el blanco definen su ambiente, dando elegancia y cierta seriedad, interrumpida
por su gracioso logotipo “un huevo frito” que les caracteriza. 
Sin prisas, pero sin pausa
Contaré a modo de pinceladas mi
experiencia, pues fue un picoteo ligerito, pero suficiente para poder contarte
mi visita. Desde el principio, noté una cercana bienvenida, profesional y que
te predispone a sentarte con una sonrisa. Nos sentamos en la terraza –la noche
invitaba a ello- y comenzamos con un brindis con un vino verdejo – alegre de
que no me ofrecieran Primavera u Orgullo, han creado doctrina en las referencias
de por aquí y está bien, pero un poquito de variedad por favor…-. Mi acompañante,
no muy sibarita en gustos, con apetencias más tradicionales, no es gustoso de
quesos ni de cosas raras, así que, elegí unas tapas sin extravagancias. 
Comenzamos con un hojaldre de ahumados (salmón y bacalao), a modo de bocata,
con cebolleta y pimientos; muy rico el relleno, pero el hojaldre de la parte de
arriba se desmoronaba demasiado. Pese a ello, un bocado recomendable. Seguimos
con un wrap de pato en salsa agridulce sobre ensalada variada; contundente,
pues tenía bastante carne deshilachada, muy tierna y sabrosa. Llevaba jugo de
naranja y de sabor estaba rico, pero si era salsa no estaba ligada, parecía
zumo. Nos gustó, pero quizás en vez de uno tan cargado, pondría dos rollitos marcados
en plancha y con la salsa más reducida. 
Compartimos velada en sintonía con el
servicio, siempre atento y amable; tanto es así, que en vez de cambiar de sitio
para un poquito de copeo, cerramos la noche con un beso de pacharán y
limoncello, allí en la Tapería de Lucho. 
Sin más, un lugar recomendable,
con buen servicio que cuenta con una oferta de calidad a buen precio (10-15 €
por persona); regresaré porque salí contenta, pero, además, porque me quedé con
ganas de probar sus hamburguesas. Hasta pronto.

Información de interés: cierra los lunes. Suelen tener sugerencias fuera de carta.

Deja un comentario