Productos Extremeños, Cesta de Calidad Asegurada

Conquistadores de tierras, con sabores y saberes tradicionales, los alimentos de Extremadura siguen despertando pasiones desde el corazón, amenizados con un don de gentes singular
Ser extremeña es un placer inmenso y no solo por la Buena Mesa que nos contempla, así que, antes de hacer la compra tecleando, mencionaré algunos aspectos que no pueden faltar en la lista. 
Tanto si ya has estado en Extremadura como si no, debes saber que nada más llegar, estarás pisando tierra de conquistadores, te recuerdo algunos: Francisco Pizarro, conquistador de Perú; Vasco Núñez de Balboa, descubridor del actual Océano Pacífico; Hernán Cortés, conquistador del Imperio Azteca, o Hernando de Soto, descubridor de La Florida y original de Barcarrota, mi pequeño gran pueblo. 
Este espíritu conquistador se siente en su gente y en su gastronomía; aquí, el don de gentes cautiva y tomo prestada una frase que mi amiga Jerusa Guercio, una brasileña afincada en Badajoz, me dijo -cuando le pregunté que si no echaba de menos el mar de Florianópolis- “el mar de Badajoz es su gente”. Nuestra tierra nos brinda sabores auténticos a través de una despensa de calidad desde el origen. 
Por suerte, desde pequeña he sido testigo del sabor de nuestros alimentos, ya que mis abuelos son gente de campo, con ganado y una huerta variada por temporada; un lujo disfrutar del sabor propio de los productos ecológicos, esos que ahora están tan de moda. He de reconocer que durante mi estancia en Inglaterra es un echar de menos notable, pero ya estoy por Badajoz nuevamente y con ganas de sacarle mucho jugo a nuestra producción. Personalmente, reconozco que me quedan muchos productos por conocer, muchas bodegas y almazaras que visitar, fábricas, queserías, pastelerías, restaurantes, pero poco a poco, iré degustando el menú de los conquistadores. 
Ya sabes que nuestros productos más internacionales y afamados son el Jamón Ibérico, la torta del Casar y el Pimentón de la Vera, pero hay muchos más. Siempre he pensado que a los extremeños nos falta vendernos mejor, ser más comerciales y presentar nuestra etiqueta como es debido, en primera plana. Afortunadamente, poco a poco, el marketing está haciéndose notar en muchas empresas de la región y, a modo de resumen, mencionaré algunas que me llamaron la atención a mi paso por FIAL (Feria Internacional de Alimentación de Extremadura). 
Productos Extremeños de altura y sabrosura
Miel Denominación de Origen Villuercas-Ibores: fue un gusto pararme el stand de este endulzante natural, “néctar de los dioses” como se nominaba en época romana, de donde me llevé más de un folleto informativo. Me encanta la miel; suelo comprar Extremiel que es la que tienen en Tienda Los Ángeles de mi pueblo, calidad-precio es insuperable, además de estar deliciosa.

Paté Iberitos; la marca extremeña ofrece una amplia variedad de paté, ofertando todos los sabores de la tierra en versión paté o “crema de untar”. Así, por ejemplo, crema de torta, paté de perdíz, de boletus con trufa, humus con pimentón de la Vera y, entre otros, el que probé aquel día “crema de jamón ibérico” (muy lograda, tipo mousse y de intenso sabor a jamón). Empezaron queriendo ser seña de identidad a la hora de desayunar y ya han abarcado la merienda y el tapeo. ¡Mucha suerte y a seguir así Iberitos!
Pago Baldío San Carlos: la marca es internacional y exporta a más de 50 países, siendo además un referente en la cocina de los mejores restaurantes. Conocía sus aceites, pero no había tenido oportunidad de probar el vinagre que elaboran. Tomé una cucharada de su vinagre balsámico transparente y he de decir que caí rendida frente a su sabor. Sabor agridulce natural de uvas dulces Pedro Ximénez, reserva de 5 años. Creo que es un As para muchos platos, tanto dulces como salados. Creo que un gazpacho de Picotas del Jerte con crema de queso blanco, regado por este vinagre debe ser un auténtico espectáculo. El packaging de toda su gama de productos es acertada y va en la línea de su categoría selecta.
Cooperativa Regad Higos (Almoharin): fue quizás en el stand donde más paré y más degusté, gracias a la simpatía y amabilidad de Gloria, técnica en comercio exterior. Soy una fanática de los higos secos y el pan tradicional de higo, así como los bombones de higo y chocolate. Desde pequeña, mi padre me enseñó a hacer los casamientos “entre nueces e higos cuello de dama” y era un vicio, la verdad. Los higos de la cooperativa son de la variedad Calabacita y los comercializan secos, ideales para distintas elaboraciones. Recientemente, han lanzado una nueva línea “Gold Fig” y no pasa desapercibida en ninguno de los formatos que adopta: mermelada, micuit de higo, mousse de higo con pimienta o con tomate y, lo que más me maravilló, el vinagre balsámico de higo. Nada más probarlo, empecé a idear platos en mi mente, los probaré y os contaré. 
Bodega Cerro La Barca: de reciente creación, esta empresa se adentra en el sector del vino con un proyecto de calidad, buen producto, respetando la tradición y aportando la innovación necesaria para estar “al día” en cuanto a imagen y buen hacer se refiere. La bodega se enclava en la subzona de la Ribera Alta, una de las seis áreas bajo la regulación de la Denominación de Origen Ribera del Guadiana. Allí, me llamó la atención su gama vino Mina de Oro (rosado y blanco con burbujas doradas); “agita y observa” eso me comentaron y, la verdad, es una puesta en escena llamativa y, para época navideña, muy apropiada. Justo, Mina De Oro recibió el 2º Premio a la Innovación en FIAL 2015. 

Concluyendo, estoy contenta de ver como la calidad de nuestros productos extremeños se está vistiendo como debe, mostrando equilibrio en todos los sentidos y aspectos, porque no podemos olvidar que la imagen es la etiqueta de presentación, es factor de compra, es diferenciación. Enhorabuena a todas aquellas empresas extremeñas que están emprendiendo nuevas líneas de negocio, actualizando su imagen, defendiendo su producto en el mercado internacional y sembrando clientela por donde quiera que pisan. 
No obstante, mi paso por FIAL también me quedó un sabor amargo, pues veo claramente que las relaciones comerciales tienen que mejorar, sobre todo la atención al cliente en el punto de venta, stands vacios sin personal que atienda, otros comerciales sin levantar mirada frente un posible comunicador-consumidor que observa entusiasmado sus productos… Hay que comunicar siempre y si es con una sonrisa mejor; dar a probar el producto “in situ” o dar una muestra al cliente potencial interesado, pues nunca se sabe si ese pequeño gesto o detalle puede acabar siendo portada de un post o abrir una noticia en el diario regional.

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