Tarta Mousse Naranja Limón

Bocado airoso, refrescante y sin gluten, apto para deleitar el paladar 

Pasó la Nochebuena, la Navidad y ya solo nos queda despedir el 2015, otro año que termina y otro año que comienza. Es una noche de celebración, especial para más de uno y que suele ser el punto de partida de nuevos propósitos. Antes de contaros la receta de hoy, me gustaría darte un mensaje: “cada día es un regalo que todos los días abrimos; hay que abrirlo y disfrutarlo, porque nunca sabemos que otros detalles nos avecinan”.

Seguro que este año os deja muchos recuerdos, unos con mejor retrogusto que otros, pero esto es así y hay que seguir sumando experiencias, aprendiendo con ellas. Personalmente, soy de las personas que a todo lo malo siempre le acaba sacando su parte buena; al fin y al cabo, para que el plato esté rico, mejor con buenos ingredientes, jeje…Y, ahora sí, te presentaré a la protagonista del día:
“Tarta de Mousse de Naranja y Limón”
Elegí esta receta por los siguientes motivos:
  • Me gustan los contrastes en apariencia y en boca
  • Un postre suave y ligero que se coma sin hambre
  • Tengo el naranjo y el limonero cargaito de fruta
  • Algo dulce, fresquito y sin gluten
  • Qué fuera ideal para finalizar una comida navideña
Ingredientes
– 400 ml Nata líquida (35% MG)
– 4 Claras de Huevo
– Zumo de 2 limones pequeños y 2 naranjas
– 4 hojas de gelatinas (o cuajada)
– 350 grs. de leche condensada
– 200 grs. de galletas sin gluten (12 unid.)
– 80 grs. de harina de nuez (una tacita)
– 2 cucharadas de maicena
– 140 grs. de mantequilla
– 50 grs. Azúcar glas (aproximadamente*)
– Opcional: una pizca de curry y pimienta rosa

 

Elaboración
  • Mezclar las galletas trituradas, la maicena y la harina de nuez (nueces trituradas) con la mantequilla derretida hasta formar una pasta homogénea: colocar presionando en la base de un molde desarmable (aprox. 24 cm) ligeramente engrasado o poner el aro del molde en el plato final, así no tendrás que cambiar la tarta. Hornear hasta que quede crujiente. (10 minutos)
  • Hidratar la gelatina en agua fría.
  • Montar la nata con las varillas y mezclar con la leche condensada. Dividir en dos moldes, para elaborar las dos mousses: en uno añadiremos el jugo de limón y en otro el de naranja. Secamos la gelatina y la diluimos en un poquito de leche caliente. Añadir en el mousse y mezclar bien.
  • Montar las claras a punto de nieve, con una pizca de sal y dos cucharadas de azúcar glas.
  • Añadir parte de las claras a la mousse de naranja y la otra mitad a la de limón. La mousse de naranja la condimentaremos con una pizca de curry y con ralladura de naranja, para que le dé más aroma, sabor y color.
  • Finalmente, añadir la mousse de naranja sobre la base de galletas y a continuación, mediante jarrita o sobre cuchara, ir añadiendo la mousse de limón, para que no se mezclen las mousses. Si quedara muy líquida la mousse de naranja, dejar que cuaje en la nevera y cuando esté consistente, cubrir con la mousse de limón.
  • Decorar a gusto; en mi caso, con gajos y ralladura de naranja al natural, espolvoreado con un poquito de pimienta rosa.

 

Observación: he puesto “aproximadamente” en la cantidad de azúcar, porque dependerá de lo fuerte que os guste el sabor a limón y de lo ácida que sea la fruta. Al llevar leche condensada, incluso si queréis no tenéis que incorporar azúcar, tan solo al montar las claras (2 cucharadas). Por otra parte, el curry casi ni se nota y le queda bien (totalmente opcional). La pimienta espolvoreada sí la recomiendo; le da un toque interesante y distinto.
Y, ya sabes, a partir de aquí, libertad de expresión y presentación: puedes hacer un caracol de naranja y limón, servirlo en copa sin base de galleta o en cucurucho, incluso como mini tartitas individuales.
Sin más, espero que te haya gustado y la pongas en práctica. Esta tarta es perfecta como postre, suave fresquita y no empalaga nada de nada. También será más que agradecida para una tarde de café o té.

 

Una cosa más, naranja, limón, dulce, ácido, crujiente con sorpresa de curry y pimienta… Pensado así, es un reflejo de los sabores de la vida misma. ¿No crees? ¡Qué seas feliz día a día!

Si quieres, puedes echar un vistazo al Mousse de limón con Moras, rico rico y también muy ligerito, jejeje

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