MENÚ DE CUENTO EN YANKEETOWN

I was born Lost and take no pleasure in being found –John Steinbeck-

Aventuras de una extremeña foodie en América: capítulo 7

 

Festivales, restaurantes, viajes, estar a punto para presenciar todas las actividades programadas y no olvidar nada, un sin parar desde mi aterrizaje en Bradenton. Muchas experiencias acumuladas, lecciones aprendidas y gente conocida. Entre tanto movimiento, me propusieron pasar unos días en Yankee Town, un pueblecito pequeño de apenas 500 habitantes en la Costa Oeste de Florida. Me encanta conocer sitios, la aventura improvisada y desconectar de todo, así que, no dudé en decir “sí, será un placer acompañaros”.

 

RoadTrip en Tres pasos y con Tres Protagonistas
En este cuento, hay 3 princesas con varias conexiones que os iré contando; Diana Stewart, Emily (hija de Diana) y yo. Con Diana camino todas las mañanas una hora en el Parque Robinson, pero de Emily solo había oído hablar. Estaba deseando conocerla en el viaje. Emily es de mi quinta y fue la primera estudiante que viajó a Barcarrota como embajadora de Bradenton. Diana es de Puerto Rico, pero creció en Nueva York y ya hace 30 años que se mudó a esta localidad de Florida.
El lunes 14 de marzo iniciamos el viaje hacia Yankeetown –Ciudad de Yankees, formada por la gente de los estados del Norte-, haciendo parada en Apollo Beach para recoger a Emily. Llegamos al pueblo, que más bien recuerda a un barrio residencial, pues no tiene centro ni estructura de ciudad y fuimos directas a la casa de Diana. Lucía encantadora por fuera y se sentía entrañable en su interior. Era como estar en una casa del árbol frente al río, lejos de todo, sin internet, ni siquiera en el móvil. Me sentí entusiasmada. Dejamos las cosas y nos fuimos al Parque Withlacoochee Gulf Preserve; nos subimos a la torre y fue un lujo disfrutar de las vistas y escuchar a la naturaleza.
Regresamos a la casa y disfrutamos de la cena que preparó Diana; “una sopita”. Para mi sorpresa, más que una sopa, era un cocido. 
Diana me explico que aquí llaman sopa a todo lo que tenga caldo con algo. Una delicia de sabor este guiso de receta puertorriqueña, con garbanzos, verduritas y mix de especias, que acompañamos con pan con mantequilla y una cucharadita de sour cream antecedida de un brindis de copa de vino. Sesión de cine y dulces sueños.

 

El martes 15 tocaba visitar Cedar Key, uno de los puertos más viejos del estado de Florida y lugar elegido por muchos artistas y escritores, por lo inspirador que resulta. Preparamos unos snacks de pretzel de mostaza/miel (muy ricos) y unas Mimosas (Cóctel de Champagne más zumo de naranja) para el camino. Llegamos al pueblo sobre las 11, paseamos e hicimos algunas compras. Tras esto, llegaba la hora del lunch (el almuerzo) y nos decantamos por el Black Dog Bar, pues la condición era comer frente al mar y disfrutar del maravilloso día que hacía. Pedimos unas cervezas, dimos paso a la charla y, mientras nos traían la comida, delfines en la mar ¡Una gozada! Diana pidió una Hamburguesa de pescado Mahi y, Emily y yo, nos decantamos por los Tacos Mahi (un pescado también conocido como “dorado-delfin” -sin tener nada que ver con este mamífero) con pico de gallo y salsa picante, acompañados de aros de cebolla. Además, compartimos unas almejas al vapor con ajito que estaban muy ricas.
Fue un acierto, las vistas y la buena comida hicieron que el servicio lento y un tanto desastroso perdiera importancia en esta experiencia. Dimos un paseo, ultimamos compras y partimos hacia YankeeTown.
Más películas para la noche y una porción de tarta de chocolate con helado como cena, una sonrisa y a dormir.

 

Miércoles 16, rumbo a Bradenton: casi sin darnos cuenta, el cuento se terminaba y había que regresar. Me levanté y la casa olía a coco, avellanas, café; era el café favorito de Diana y Emily, para ocasiones especiales, que nos esperaba para el desayuno.
Es una mezcla diferente, de Jamaica con aroma de avellanas y que me recuerda a la Navidad –no me preguntes por qué-, pero para el día a día, prefiero el café tradicional. Antes de marchar, vimos la película “The Way” (El camino), una historia basada en hechos reales, acontecida en el Camino de Santiago y que, si no la has visto, te la recomiendo. Recogimos y nos pusimos en marcha. Yo había llevado un Chocolate negro con Chile Chipotle y Cerezas para que lo tomáramos con vino tinto; no se terció y lo puse en el coche por si caímos en la tentación, jeje.

 

Llegamos a Apollo Beach para dejar a Emily en Casa. Antes, me llevaron al Manatee Viewing Center, para ver si veía manatíes o vacas marinas. No hubo suerte, pero las vistas que ofrece este parque merecieron la pena. Llegamos a la preciosa casa de Emily, frente al río y voilá “plan inesperado” que cumplió mi propósito y lo mejoró. Emily abrió una botella de vino tinto del Sur de Chile “Smoking Loon Pinot Noir” que fue el compañero perfecto para el chocolate negro que se estaba resistiendo.
 
Me sorprendió el chocolate, elegante, dulce y ardiente al final con un toque ahumado -recuerdos a tabaco- ; el vino equilibró perfecto, potenciando su sabor y suavizando el picante. Este maridaje es oportuno para ver un atardecer, sea donde sea, al aire libre o frente a una chimena, redondeando el ambiente que el calor del fuego nos regala. Aquí, un ejemplo más de como las cosas tienen su momento; yo, en particular, apasionada de los sabores de la vida, busco esos momentos de conexión, aunando apetencias, buscando sabores redondos, más allá de costes y precios ¡La espera a veces merece la pena!

 

Hasta aquí mi parada de aventura con Diana y Emily, unos días que quedan en mi memoria y, ahora, en estas líneas. Gracias chicas por hacer que esta historia pueda ser contada. 
A ti, lector, te aconsejo que seas paciente, que las puertas se abren y que mientras tanto no te cierres a lo imprevisto, es un buen condimento para dar sabor a la vida.
Gracias por dedicarme tu tiempo. Algún día espero tomar un café contigo y seguir parloteando.
Un abrazo y hasta la próxima. Raquel

2 comments

  1. Hola Paco,

    Sí, una aventura en toda regla, con planes y con imprevistos que pillo al vuelo.

    Muy acertada la canción. Seguiré caminando el camino pues.

    Un abrazo y gracias por tu tiempo/mensaje.

    Raquel

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