TAPAS-WORK EN ZARAGOZA

La ciudad de la Pilarica es un menú completo en todos los sentidos

Estuve en Zaragoza hace años, de paso, finalizando el viaje de fin de curso de octavo – creo recordar-. A finales de junio, tuve la oportunidad de volver a esta ciudad y me sorprendió gratamente; es, sin duda, un lugar con mucho encanto y muy buenas tapas. Fueron 4 días muy intensos de trabajo, de puesta en marcha de nuevos proyectos, de encuentros y, por supuesto, también hubo tiempo para disfrutar de la Buena Mesa.

Mis nuevas aventuras las descubriréis pronto, de poquito a poquito; de momento, os contaré mi experiencia gastronómica en Zaragoza.

Diversidad culinaria con estilo propio y un sinfín de bares por descubrir 
 
Antes que nada, te diré que este viaje no hubiera sido igual sin la presencia de Eva Pardos, una zaragozana que sabe de muchas cosas, pero me quedó impresionada con el tour que me hizo y todo lo que dejamos en el tintero. Vamos… que si me dice que es guía turística y gastrónoma me lo creo; se sabe cada rincón a la perfección, con su historia, cada bar “con su mejor pincho, su mejor cóctel”, afortunada de que alguien como ella me mostrara la ciudad.

Bar MR Dumbo, auténtica comida Siria: nada más entrar supe que es de los sitios que se conocen porque alguien te lleva, de los que pasa desapercibido para los turistas. Mi primera cena en la ciudad “un viaje de especias y cultura” a través de las tapas sirias que tomamos: Falafel con salsa de yogurt, Humus, Ugarit (papas con cilantro y mousse de pimiento rojo) y Arayes (pizza picante de carne con tomate y queso).
Te diré que aquí probé los mejores falafel “croqueta de garbanzo” de mi vida, el hummus también es para anotar. Mr. Dumbo abrió sus puertas en 1985 y es un clásico de comida árabe en Zaragoza, regentado por Nines, su fundadora, y su esposo Abdul. Te sientes como en casa al mismo tiempo que viajando gracias a su auténtica comida siria. Me sorprendió el precio, cenamos 4 personas con bebida incluida por 20 € ¡Increíble! Visita obligada.

“Mercado Gourmet” Puerta Cinegia Gastronómica: espacio ubicado en pleno centro de Zaragoza, construido sobre una de las cuatro puertas que daba acceso a la ciudad romana, justo frente a la Plaza de España y al lado de El Tubo, zona de tapeo por excelencia. Una propuesta que une gastronomía y ocio al más puro estilo neoyorkino, mezclando la calidad de los productos con el dinamismo que ofrece el Street Food tan de moda en todos los rincones del mundo.
A destacar los croquetones de Doña Casta, selecta variedad de croquetas, fritas al momento de ordenarlas: costó decidirse, probamos la de rabo de toro con puré de calabaza y la de arroz negro con alioli, riquísimas. Volveré para seguir croqueteando con calidad extra y a probar sus huevos rotos que también son muy sonados. Otro de los puestecitos curiosos es Cervino, donde mis acompañantes pidieron el pimiento rebozado relleno de manitas y una tosta de solomillo –una pinta estupenda y, según mis amigos, un bocado exquisito-.

Ambos bares participan en Cinegia con sus tapas, pero son establecimientos con solera en la ciudad, referentes del tapeo entre los zaragozanos. Me gustó mucho este mercado; cuenta con una oferta nacional e internacional “todo en versión tapa” que ordenas y van cocinando mientras vas acomodándote en la mesa y ordenando la bebida en la barra central.

Otros bares míticos y obligados en la ruta de la tapa: solo me dio tiempo a pasar por dos templos del tapeo “de los de siempre en Zaragoza”. No obstante, el tour por la ciudad y las recomendaciones de Eva me han dejado claro que Zaragoza cuenta con un montón de sitios para perderse entre tapas e historia. Además, es una gozada callejear por la parte antigua.
Hicimos una parada en el Bar el Circo (Calle de Don Jerónimo Blancas, 4), uno de los más antiguos de la capital aragonesa, conocido por sus especialidades entre las que destacan el pincho de tortilla, la ensaladilla rusa, las madejas, los pimientos de bacalao y los huevos rellenos con bechamel –los mejores que he probado, por eso los llamo huevos sorpresa-.
También nos dejamos ver por el Bar Artigas (Pamplona Escudero, 31), bar familiar fundado en 1967 y que aún sigue elaborando los mismos platos, ofreciendo comida casera de calidad. Tiene una carta bastante amplia de raciones y tapas; nosotras pedimos una ración de pechugas al roquefort, exquisitas, aunque un poco pasadas de sal.
Por otra parte y para acabar con la Buena Mesa que me he marcado estos días, tengo que mencionar a Cristina Mena, a quien conocía desde hace tiempo gracias a los Social Media y a quien tuve el placer de conocer en persona en este viaje. Ella es vegana; yo tenía muchas ganas de compartir una cenica con ella en alguno de sus restaurantes favoritos. Nos llevó a conocer Birosta (C/ Universidad, 3), un bar vegetariano ubicado en el barrio de la Madalena, donde puedes comer tanto vegano como vegetariano. Su cocina es casera, natural y ecológica, además de deliciosa “sabores puros sin filtros” con ingredientes de calidad y cocinados con creatividad. Todos sus alimentos están libres de transgénicos y proceden de agricultura ecológica.

Cuentan con una carta muy apetecible y entretenida que te obligará a pasarte más de una vez, pues todo no solo suena sino que sabe muy bien. Nosotros comenzamos dippeando con una salsa de champiñones Shitake al vermú y otra de anacardos con olivas, ambas muy ricas, aunque me gustó más la de anacardos. Seguimos con el que fue mi plato favorito “bocaditos de nuez“, unas croquetas exquisitas con parmesano y salsa de cebolla a la canela y con patatas a los dos pestos “rojo y verde”, sabrosas y crujientes.
Yo hasta aquí pude degustar, pero mis acompañantes siguieron con un plato principal, todo con una pinta estupenda: Falafel Kebab en pan libanés con salsa raita, Burger de soja con salsa veganesa y catsup y Tosta Birosta de Otoño con oaté de champiñón, tomate seco y olivas negras. 

También hicimos una visita al obrador Toque de Canela, con los que babeo literalmente desde que les sigo a través de las redes sociales. Sandra y David son los artífices de la magia dulce que emana de esta pastelería, en San Vicente de Paúl (centro de Zaragoza). Se definen como una “pastelería artesanal creativa” y merecen una mención especial; otro día os hablaré más de ellos, porque tengo que regresar para perderme entre sus creaciones y su buena
energía.
Como habrás visto, si no has estado en Zaragoza, merece mucho la pena y, como en cada viaje, la compañía es un plus a tener en cuenta. Feliz de haber pasado unos días estupendos, con mucho aprendizaje y lleno de nuevas experiencias gastronómicas. Como es habitual en mí, siempre que viajo, vuelvo con algún recuerdo comestible en la mochila. No hay nada que más me guste que volver a saborear destinos desde casa; esta vez, cómo no, el paquete vino marcado con garantía de calidad alimentaria, pues me traje una Trenza de Almudévar, de la pastelería La tolosana. Es uno de los dulces más representativos de Aragón, es única, una delicia en boca y una experiencia inolvidable.
Para terminar, agradecer a todas las personas que me han acompañado durante mi visita en Zaragoza, en especial a Eva, por mostrarnos sus rincones favoritos y explicarnos todo con tanto detalle, se nota que está encantada y orgullosa de su ciudad.
Seguimos viajando y cocinando nuevas ideas.

Un abrazo a todos gastrolovers 🙂

4 comments

  1. Gracias Raquel,
    lo tendre en cuenta..si vamos alli..por supuesto, pasaremos
    por estos sitios…
    suena muy rico: Falafel Kebab en pan libanés con salsa raita, Burger de soja con salsa veganesa y catsup y Tosta Birosta de Otoño con oaté de champiñón
    y pechugas al roquefor…
    Ya las aquiero probar!!!
    LOs falafels me encantan, los h preparado para hoy!Te lo puedes creer¿?
    Gracias mil,

  2. Hola Lara,

    Muchas gracias por seguirme y por hacer mis sugerencias 🙂

    ¿Cómo haces los falafel? Estaría genial que compartieras tu receta con nosotros, jejeje

    Si vas por Zaragoza, ya sabes, mucho tapeo del bueno.

    Un abrazo y feliz miércoles.

    Raquel

  3. Y nosotros encantados de tenerte por aquí, Raquel, la verdad que Zaragoza es un sitio ideal, para vivir y para salir, que voy a decir yo, que soy de aquí de toda la vida, muchas gracias por tus referencias. Se quedaron muchos sitios en el tintero, porque sitios y anécdotas tengo infinitas más.
    Para la próxima visita
    🙂

  4. Hola Eva,

    Gracias otra vez; la verdad, sin ti no hubiera sido tan auténtico este #gastrotour, pues como dices "eres y has vivido mucho tiempo en Zaragoza" y eso ¡Se nota! Además, se ve que te gusta tapear en los sitios de siempre, de esos de toda la vida -una de las cosas que más me gusta a mí- y probar cosicas nuevas, con lo que es un lujo ir de tapas contigo. Y si a eso le sumamos que te sabes la historia de cada rincón… Por eso, me sentí privilegiada.

    Muchas gracias y, por supuesto, habrá más. Yo te esperaré para mostrarte sitios chulis en Madrid y Badajoz.

    Un abrazico.

    Raquel

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