GastroTour por la Costa Brava

Ciudades que enganchan, experiencias que tintan con un “hasta la vista”.

Madre mía, en nada decimos adiós al verano y yo aún pendiente de publicar la segunda parte de mi viaje a Barcelona –justo hace un mes que me encontraba allí-. En la primer post, me centré básicamente en la cena en La Pepita, que también enmascaraba un encuentro muy especial. Esta vez, dividiré el post en dos partes, muy resumidas, la primera acontecida en la Ciudad Condal y, la segunda, en un tour por la Costa Brava “breve y contundente”.

Almuerzo en Barcelona con reminiscencia africana

Un día antes de marchar a Barcelona, mi amiga Sudafricana Adele compartió en Facebook su estado “viajando a Barcelona” ¡No lo podía creer! ¿Sería posible que tras 4 años sin vernos, ambas nos encontráramos volando al mismo lugar y al mismo tiempo? Pues sí, increíble pero cierto. Dije, tenemos que vernos sí o sí. Solo tenía libre, el lunes 15 de julio, viernes y perfecto para un almuerzo. Tras varias conexiones, finalmente, quedamos para comer. Mi prima Cristina –gran anfitriona, natal de Barcelona y con un derroche de energía que la caracteriza- nos sugirió un lugar en la Barceloneta, para un tapeo rico “Filferro” (29, Carrer de Sant Carles) y allí nos dirigimos.

Me sentí afortunada con tener la posibilidad de comer con tanta buena gente y hacer posible un encuentro que no pintaba nada fácil. Sí, allí estábamos, personas que compartimos vivencias en Zimbabwe –Adele y Gonzalo con su niña Zoe y Patricia, la mamá de Gonzalo– casa y muchas historias, disfrutando de un momento único y que no olvidaremos.

Ya sabemos que cuando la compañía es buena, lo demás queda en segundo plano, pero en esta ocasión, además, la Buena Mesa acompañó y estuvimos encantados con el menú. Compartimos un tapeo a base de una Ensalada de Humus –exquisita-, Ensalada de Burrata –auténtica- y un Bocata de Jamón, queso Brie y Aguacate en pan de chapata, -sabroso y crujiente bocado-. Yo me decanté por una sangría al cava, buena opción. Contenta con la experiencia que brinda Filferro, platos muy ricos y a un precio bastante aceptable (13 € por persona). Tras el lunch, fuimos a tomar un café a la playa y concluimos la velada igual que la empezamos “con una sonrisa compartida”.

Tour en la Costa Brava, libertad en el mar

Elitinerario marcaba 4 paradas: Figueras/visita al Museo Dalí, L´Escala, Roses y Cadaqués “la niña bonita”. Así procedimos con paradas gastronómicas improvisadas, cómo no, jeje… ¡Allá vamos!

Paradas para tomar nota y abrir boca.

La Punta, L’Escala (Girona): tras indagar por la zona, nos paramos aquí y quedamos encantados con el trato y con la comida. Pedimos una paella marinera que estaba buenísima y un carpaccio de pulpo que no se quedaba atrás. Acompañamos el almuerzo con un vino blanco Baleta, de la D.O Empordá (macabeo y garnacha blanca), la verdad, equilibró perfecto con el ambiente y el menú elegido. Un restaurante frente al mar, altamente recomendable. Cris quería llevarme a tomar el vermut con anchoas en el bar de referencia de L´Escala «Anxoves El Xillu«, pero no tuvimos suerte, estaba cerrado.

Gozos Mundanos, Roses (Girona): ya hacía tiempo que Cris me había hablado de este sitio «una tienda de vinos que te va a encantar», me decía; hoy, convertida en un restaurante-tienda “al estilo de bistró”, con aires desenfadados y mucha personalidad”. Entramos en su mundo, miramos con detenimiento los vinos –ellos mismos los producen y distribuyen, también aceites y otros placeres culinarios-. Reservamos mesa para la cena, por supuesto.

 

La carta es perfecta para un “pica pica” compartido, así se pueden probar más cositas –y es que en este sitio todo suena bien, además, en boca, también-. Hay 3 claras referencias: pintxos, tapas y arroces, todo al son de sus vinos, que son claros protagonistas en su escena.Probamos: croqueta cremosa de queso azul y nueces (1´50€), boquerón del cantábrico (1,60€), el MiniBabybel trufado, los rollitos vegetales, rollito vegetal de aguacate y pepino con vinagreta de mango (5,90€), Canelón de pollo con bechamel de almendra, crumble de parmesano y galleta (9,90€), Galtas de Buey con Bolchevique (9,90 €), Judías Verdes a la plancha con Fórum Merlot y escamas de sal, (5,90 €).

Todo exquisito, tanto la presentación como la combinación de sabores, platos originales respetando el producto y perfectos al compás de los vinos que amenizaron el menú. Fue una cena-cata, por lo que tanteamos unos cuantos para después pasar a la tienda y llevarnos en la mochila los más apropiados según gustos y preferencias. Me sorprendió el Riesling Von Der Mancha (2€ por copa) y el tempranillo Bolchevique (2´50€ por copa). Las botellas tienen un etiquetado atractivo, curioso y que de por sí te invitan a una copa. No podíamos dejar de probar los postres; el mejor y que recomiendo el “Pa amb oli i Xocolata”, exquisita mousse de chocolate con pan y aceite, sabor tradicional con untuosidad actual, vestida de noche.

La música del local fue sin duda el servicio, personas encantadoras, con dedicación y pasión por la profesión. No recuerdo el nombre del camarero, pero el joven tuvo una atención impecable, amable, con detalle, brindando la excelencia en todo momento. Gozar así da gusto y, en Gozos Mundanos, saben servir placer bocado a bocado.

El tour por la Costa Brava acabó con la visita a Cadaqués, un lugar para visitar y sentir sin prisas; hicimos parada en La Notta para tomar un Vermut, todo un acierto, aquellas vistas mirando al mar, la buena compañía… Qué mejor sintonía, jeje. De ahí, fuimos a darnos un baño a la playica, nos tumbamos, perdimos la noción del tiempo, tuvimos que salir corriendo para no perder el barco, así que bocatas al canto. Un imprevisto que fue el mejor broche para este tour “nos compramos unos bocatas en la panadería y los disfrutamos a bordo mientras regresábamos a Roses”.

El domingo 17 de julio ya estábamos en Barcelona; Bailey, embajadora 2016 de Bradenton en Barcarrota y yo fuimos a ver la Sagrada Familia, cenamos por ahí y nos dimos un homenaje entre cócteles y mucha cháchara.

Feliz de que la vida brinde estos momentos, cada minuto cuenta y respirar felicidad es un ingrediente crucial para disfrutar de una vida sana. ¡No lo olvides, ser feliz depende de ti!. Gracias a todas la personas que hicieron posible este viaje, en especial, a mi prima Cristina a quien es un orgullo visitar cada año, es como el verano, cuando estás con ella, las pilas se autorecargan. 

Deja un comentario