Cafeteria

Entre Gofio, Mojos y Papas Arrugás

Está claro ¿No? Pasé por las Islas Canarias, por Santa Cruz de Tenerife y por Las Palmas. Un viaje exprés, por trabajo, pero que siempre resulta sabroso, además de toda una experiencia; nuevas gentes, nuevas sensaciones.

Me gusta lo desconocido, esa investigación previa, callejear mientras curioseo todo lo que está a mi paso y avanzar preguntando. Llegar a lugares nuevos es siempre un regalo, pues abres la caja desde que pisas el nuevo territorio y las sorpresas las saboreas hasta el regreso.

20170425_080214La verdad, hoy, comienzo este escrito sin tener la más remota idea de lo que te voy a contar y que conste que no es lo habitual, pero creo que el tiempo me tiene un tanto nublada y mi agudeza mental está un tanto más lenta. De todas formas, tuve gratas sensaciones en mi último viaje, parte sola, parte en compañía y, mientras transcurría, me sentía libre, me sentía feliz; aprendí “una vez más” que nunca estás sola, que la actitud es lo más importante y que es el condimento que tiñe los días. Entonces, ¿Qué te voy a contar? Nada en especial, dejaré algunas notas gastronómicas –ya me conoces- pero vamos a charlar un poquito para sacar puntos en común.

¿Cómo afrontas los viajes? ¿Qué sensaciones tienes antes? ¿Qué percibes? ¿Llevas expectativas? Por mi parte, te diré que la maleta es lo más planificado que llevo, junto a la agenda laboral –claro está-, pero frente al viaje en general “no espero nada, simplemente, amanezco y me dejo llevar”. Así, me vi desayunando en una terraza con estupendas vistas en la azotea del hotel, por error del recepcionista, porque el desayuno no estaba incluido; lo encajé muy bien, jeje; cenando sola en un japonés y con el móvil haciéndome compañía –esa parte no me mola, pero es que tampoco me gusta cenar sola fuera, prefiero con diálogo y, a falta de ello, ver imágenes en instagram amenizó la velada. Asimismo, me vi tomando un helado en un italiano mientras 2 desconocidos me incluían en su conversación sin pedir permiso. Estas cosas pasan cuando viajas sola y yo te pregunto ¿Cómo lo sientes tú?

Por mi parte, saco 2 conclusiones; -1- prefiero la buena compañía para disfrutar de las experiencias en restaurantes. No obstante, reconozco que el desayuno “en soledad” sí me mola, porque es mi momento de reflexión antes de arrancar y lo percibo de distinta manera. -2- “Estar sola” te permite conocer más cosas que si estás en compañía, pones más atención y conoces más gente que si vas acompañada. Por tanto, como todo, tiene su puntito bueno y el no tan bueno.

Cada ciudad tiene su tradición, sus costumbres, su forma de ser; sus habitantes son reflejo de ella con sus actos. Para conocer bien una localidad es imprescindible rodearse de su gente, probar su cocina y no dejar de preguntar. Gastronómicamente, cuando viajo me gusta conocer lo más típico de cada zona. En esta ocasión, la experiencia fue más “glocal” que local, pero igualmente buena. A continuación, mencionaré, muy resumidamente, los lugares por los que pasé, anotando los platos que probé por si te ves en situación y te sirve de orientación.

Temaki de atún, restaurante fujiyama Tenerife, sinestesia gastronómica

Restaurante Japonés Fujiyama (Calle José Murphy, 2, Tenerife): destaco la atención del personal, pues solo tomé un temaki y no puedo valorar su cocina.

Restaurante Zokho (Calle Antonio Dominguez Alfonso, 38); servicio agradable y profesional con buenas sugerencias en carta y un menú diario de 11 euros que está más que bien. Yo pedí unas tostas de caballa con trigueros y confitura de pimientos que estaban de escándalo, calidad y buena presentación al compás de un vino de la zona “Viñatigo” -100% Listán Blanco-.

Café Regina (Av. José Mesa y López, 43, Las Palmas); un sitio muy acogedor donde se hace homenaje al buen café en cada rincón, tanto en la decoración como en el servicio ofrecido. Sin duda, un buen sitio para desayunar o merendar, disfrutando de un café con buen aroma, de sabor excepcional y una cuidada presentación.

Papas Arrugás, hotel Escuela Hecansa, las palmas de Gran Canaria, Sinestesia Gastronomica

Restaurante del Hotel Escuela Melenara Hecansa (Paseo Marítimo Melenara, Las Palmas): es el restaurante de prácticas de la escuela y es una opción estupenda para almorzar. El trato es excelente y la comida está buenísima. Tomamos la ensalada bistrot y unas papas a los tres mojos (rojo, verde y de mango); además, te ponen unas tostas de aperitivo muy acertadas.

Ensalada Bistró, hotel Escuela Hecansa, las palmas de Gran Canaria, Sinestesia Gastronomica

Visité también el Hotel Mencey en Santa Cruz de Tenerife; impresionante este lugar, mítico y uno de los mejores hoteles de la Isla. Me recordó al Hotel Victoria Falls en Zimbabwe. Si vas, y tu bolsillo te lo permite, es una opción perfecta para alojarse; si no, al menos, pásate a tomar un café o hacer un brunch –merece la pena-.

Vinófilos 2, tenerife, tasting room, sinestesia gastronómica

Finalmente, estuve en Vinófilos -C/Monterrey, 3 (Zona Industrial Salto del Negro)-; distribuidora de vinos que defiende el lema “más que vinos” de buena manera. Tienen un espacio tienda-vinoteca donde ofrecen catas particulares y para sus clientes. Estuvimos con Carlos González, de comunicación, y Mario Reyes –director y sumiller- quienes sienten vocación por su profesión, pasión que te trasmiten de forma cercana, logrando embriagarte con su  Know How. Además, cuentan con la Enoteca el Zarcillo donde ponen en práctica su forma de entender el vino, mientras lo acompañan con el picoteo más adecuado, para hacerte pasar una experiencia memorable. Sinceramente, me encanta conocer y charla con gente así ¡Un placer que sabe a poco!

Vinófilos, tenerife, tasting room, sinestesia gastronómica, tasca zarzillo

Termino este escrito, esperando no haberte aburrido y, sin más, te animo a seguir creciendo con cada paso que des, a que nunca dejes de curiosear y a que, si aún no lo has hecho, viajes sin compañía para encontrar tu esencia en esta faceta y valorar la preciada compañía. Es cierto que “cuando andas solo” empiezas a descubrir un mundo ni mejor ni pero “distinto y necesario”.

Por cierto, no me volví sola, un bote de gofio de Harinalia vino conmigo y lo disfruto, de momento, para dar textura y sabor a mi momento yogurt.

Quedaré contenta si, tras esta charla, te quedaste pensando ¡Cuéntame!

PD: doy  las gracias a todas las personas que me hicieron compañía en este viaje, Elena y Mª Pilar y a todo el equipo de MasterD Canarias. Además, conocí a una apasionada de la Gastronomía que hace eventos relacionados con el Hecho Gastronómico, Lis Peña, de Sabores del Norte de Canarias.

4 comments

  1. Desde hace poco rebajo las expectativas lo que me lleva a ver con claridad los pequeños detalles que antes pasaron desapercibidos, aprendo a disfrutar del camino y pierde ansiedad el destino.
    La soledad tiene mucho de aventura, también de conocimiento de uno mismo, un paréntesis que me tiene llevado a momentos felices simplemente mirando un paisaje comiendo cigalas después de una frenética maňana de trabajo.

  2. Hola Francisco; gracias por dejar siempre tan bonitos comentarios. Me alegra que tengas esa actitud, llega y es gustosa, se hace más sabia y más reconfortante a cada paso, cada experiencia. Cuando se entiende la soledad y logramos hablar con nosotros mismos pasamos a un antes y un después, a saborear otros aromas que antes no apreciabamos aunque siempre nos acompañaron.

    Un abrazo. Raquel

  3. Hola soy yasmina me parece genial el poder viajar y tener el placer de degustar los platos más típicos de cualquier zona. Ha veces hay aventurarse para poder ver los pequeños lugares y enriquecerse de cultura y más gastronómica.
    Un lugar en el cual disfrute mucho viendo es estar la fontana de trevi y disfrutando de un helado artesal.

    1. Buenas tardes Yasmina; muchas gracias por pasarte por mi blog y por dejarnos tu experiencia al respecto. Me alegra que coincidas conmigo.
      Un abrazo y seguimos en contacto.
      Raquel

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