Gastronestesia, pasión inyectada a pulso y con gotero

La anestesia te libera del dolor, la sinestesia te confunde, la gastronomía te alimenta y te divierte ¿Por qué este juego de palabras independientes? No lo sé, últimamente me cuesta conciliar el sueño, me resulta difícil hacer que mi mente descanse, estoy entre la sinestesia y la anestesia emocional ¿Qué carajos es esto chiquilla? ¿Cómo lo vas a enredar con la gastronomía? Sigue leyendo y lo descubrirás ¡Mi mente vuela, mis manos se dejan guiar!

Sigo sumando experiencias, a unas les sigo la pista y al final las cazo –instagram tiene parte de culpa, mis largos paseos de curiosa también- otras la capto al vuelo; muchas veces me sorprendo, muchas me lamento, pero esto es así y hasta que no se prueba, no se sabe.

Antes de contarte las últimas gastro-experiencias sentidas, quiero que tengas en cuenta al tiempo, al momento, a cómo te pille el cuerpo; todo influye, pero, lo que está claro, es que el tiempo es sabio y todo va llegando, todo va sumando. Ante esto, ¿Cómo haces, vives a cuenta gotas o te lanzas a la piscina? Hay oportunidades que las pillas a tiempo o se evaporan, luego vienen los lamentos y los “y sí, y sí…” ¡Leches, menos pensar, más actuar!

Velada entre Chicas en Fina Catalina

Sábado noche, no sabes qué hacer, todos los posibles planes se fugan, no quieres quedarte en casa, te vistes en plan malasañera y te diriges al centro, pensando que algo puede salir de repente. Mensajes por allí, por allá. No salí del Barrio Salamanca, acabé cenando en otro de los pendientes, Fina Catalina (C/Castelló, 1) con mi otro yo, con mi amiga Patricia y su colegas de siempre, a quienes conocía solo por fotos. Fue una velada muy divertida, por la conversación, por la magia del local, el encanto del personal y las riquísimas pizzas que sirven en este sitio –finísimas, ovaladas, sabrosas-.

Pizza Parma, FinaCatalina, Sinestesia Gastronómica, tratoria Manzoni

Probamos la de Parma con rúcula y parmesano y la de Huevo de Codorniz con Patatas fritas y aceite de Trufa; ricas sí, todas lo están, pero si vas no dejes de pedir la de Tartufo –impresionante-, la probé en su casa de origen Tratoria Manzoni (C/ Bretón de los Herreros, 13), un italiano que si no has ido ya estás tardando, jejeje… Plan improvisado cazado al vuelo.

Plan “hoy sí, voy a darlo todo”; 4 chicas a lo loco.

Foi-micuit, Taberna La Concha, Tapas La latina Madrid, Sinestesia Gastronómica

Gracias a un evento vermutero y a “ese coincidir de la vida” me encontré con dos chicas, Adriana y Macarena, dos sevillanas muy majas. Conectamos y, tras intentar vernos, por fin, llegó el día. Se sumó mi hermanita de Paraguay, Cinthia, así que yo más feliz que una perdiz.

Cena en Taberna la Concha (C/ Cava Baja, 7), en la planta de abajo, previa reserva –es aconsejable, pues arriba no se cabe-. Tomamos varias tostas a compartir: de foie mi-cuit con mermelada, de solomillo a los tres quesos, de salmón con tzatziki, de jamón de pato con naranja y hummus.

Taberna la Concha, Humus, Tapas la latina, sinestesia gastronómica

Aquí tienes que tomar el “Manuela”, es decir, su vermut, arte en escena, te plantan la copa y te lo montan a la vista, un flus flus de ginebra a modo perfume, el vermut y un remate de campari final. Anda que no te lo tomas agustito. Gracias a mis Amigos, Ana y Víctor, de Caminar sin Gluten por recomendarme este sitio -tienen una oferta amplia de tapas aptas para los celiacos-.

Vermut La Manuela, Taberna La concha, Sinestesia GAstronómica, Mejor vermut Madrid

Un sitio al que volveré, tapas de calidad a buen precio, pero, sobre todo, por el vermut. Acabamos bailando en Medias Puri (Plaza Tirso de Molina, 1) con foto de la Puri incluida; disco muy chuli con espectáculo de acrobacias en directo –si te apuntas en lista en la web, 15 €-2 copas, llegando antes de las 12.30 hrs los sábados, de todas formas, va cambiando, chequear la web primero-. Muy bien el ambiente, variado y sin agobios de espacio.

Medias Puri

Me lo pasé pipa, además conocimos a unos chicos muy majos que se nos unieron hasta la madrugada. Plan planeado donde la realidad fue incluso mejor de lo esperado.

Taberna El Chato “Noche Gato Negro”

Taberna el Chato, Tapas centro MAdrid, Sinestesia Gatronómica

Quería noche relax, charla y poco más; así salimos mi compi Lourdes y yo. Le dije vamos a Taberna el Chato (C/ de la Cruz, 35) que la tengo en la guantera, tiene buena pinta y las tapas la sirven en Chatos.  Para empezar, vinos por copas, solo tienen Ribera o Rioja –esto en una taberna de vinos y tapas como que deja mucho que desear-. Pedimos paté de perdiz, tartar, cebiche y pollo crujiente. Lo mejor, por no decir lo único que estuvo correcto, fue el paté de perdiz.

Taberna el Chato, Paté de Perdiz, Tapas centro MAdrid, Sinestesia Gatronómica

Los crujientes de pollo nos los pusieron chamuscados –una pena porque de estar al punto, estarían jugosos y sabrosos-. El tartar “me lo tomé porque soy así de bruta, Lourdes no pudo con él”; estaba muy fuerte y encima lo plantan con tostaditas de eneldo que le pegan un toque de desequilibrio que alucinas. Le dijimos a la camarera que preguntara en cocina si estaba correcto, porque estaba muy ácido “limón a cascoporro”; el cocinero contestó que no llevaba limón, solo soja y yo ¿soja de limón? Porque vamos, limón tenía y bastante.

No me gusta hablar de las malas experiencias, porque en ellas puede influir un sinfín de cosas y, cuando las tengo , prefiero comentarlo en vivo y en directo, por si mi crítica puede ser constructiva. Este sitio me decepcionó por la reacción del sin detalle; por ejemplo, ves que una chica no se ha comido el pollo porque está quemado, pues pon uno correcto y pide disculpas, al menos así, el cliente sale con otra sensación. He de decir que la presentación de las tapas sí que es acertada y muy cuidada, la camarera muy maja también -nos dijo que teníamos que haber pedido raciones, la de pulpo en concreto y comentó “siento que no os haya gustado, haberlo dicho antes”. Las copas de vino generosas.

En resumen, de aquí me llevo que, otra vez que me pase esto, no me tomo el tartar y pido que lo cambien o me traigan otra cosa. Decirlo antes de finiquitarlo es ser precavida a tiempo y dar pie al cambio, al disfrute.

Después fuimos a Casa Suecia (Calle del Marqués de Casa Riera, 4), pero estaba cerrado y nos dijeron que pasáramos al clandestino, su cara de invierno y allí acabamos con un Gin Tonic en un ambiente muy chulo, con música chill out; este local es perfecto para ir en pareja –si la tienes o para tomar una copa en una primera cita, ahí lo dejo, jeje-.

De ahí, para rematar, nos fuimos a Gunilla Club (Paseo de Recoletos, 16); me encantó, pero el vino me mató, ya lo sabía yo… Solo estuvimos una hora “mea culpa” pero no podía más, enrabietada me fui para casa porque el ambiente molaba y me hubiera gustado alargar la noche bailando y bailando. Una noche muy guay, con Lur siempre lo es, me reí muchísimo. Volveremos a Gunilla con las pilas cargadas. Plan planeado con oleaje improvisado.

Y ¿Ahora qué? ¿Qué sacas de todo esto? Que escribir resacosa no mola tanto, pero que dormí de lujo gracias al vino, jaja… ¡No hay mal que por bien no venga! Volviendo al inicio y ya te dejo; llamemos “gastronestesia” a las gastrosorpresas que te paralizan y te dejan sin palabras, a los bocados que realmente emocionan con efecto de anestesia. Yo sigo latente, a pulso y a contracorriente ¿Y tú?

Taberna la Concha

6 comments

  1. Que buena guía eres. Gracias por los consejos

    1. Gracias Óscar; lo intento jeje… salvo cuando me pierdo yo en el camino. Saludos

  2. Gracias por los consejos más útiles como siempre. Jaaa vaya Gastro sorpresas que nos pueden pillar en algunos sitios. Y lo peor de todo creo cuando no sepan solucionarlos… para que cliente salga satisfecho y querrá volver.

    1. Gracias a ti Lara, por estar ahí y por tu apoyo. Seguiremos viviendo. Un abrazo.

  3. Que no te diviertes tú ni nada, con tanto probar y recomendar, es perfecto ir al grano, lo tendremos en cuenta.

    1. Gracias Ángela jeje

      La verdad es que no hay espacio para el aburrimiento solo para el divertimento.

      Un abrazo

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