Boda Barcarrota, las catalinas, sinestesia gastronómica, gastrosofia - copia

Año Nuevo, Vida Nueva ¿En serio?

Venga venga, Sinestesia ¡Espabila que la cuesta de enero está aquí y cuando te des cuenta, llega San Valentín, el Carnaval y tú sin escribir! Soy de esas que si empieza algo nunca lo deja a medias, o avanza o se finiquita, aunque a veces haya pecado de alargar cosas que no tenían sentido alguno, por la costumbre, por la inseguridad o la esperanza en ese “quizás funcione”. Anyway, lo que sí es cierto, es que con sus más y sus menos, he disfrutado/ aprendido del proceso. No te voy a mentir, tengo una torrija encima considerable después de Navidades, no por lo laboral que me subí al Ferrari de momento ¡Prueba superada! Sino por otras cosas de la vida, daños colaterales e iniciativas que te nublan por momentos. Fuera de envergaduras, mi frase es ¡Año Nuevo, Casa Nueva! Quienes me seguís ya lo sabéis, jejeje…

Antes de comenzar, te diré que no vas a encontrar en este primer post ninguna recomendación de sitios, no por nada, sino porque sencillamente mis últimas andanzas del 2017 son ya parte un flashback un tanto lejano. Voy a reflexionar y punto: si quieres, reflexionas conmigo, si no, ya nos vemos en los bares o en los próximos escritos ¡Tú decides!

Tradiciones Invertidas a punto de un “click”

Me gustan las tradiciones tanto como romper las reglas: volver a casa por Navidad, a mi pueblo, Barcarrota, donde a pesar de que haya evolución, es lenta, casi no se nota, vuelves y sientes que todo sigue igual. Llegas a casa, a tu hogar, sientes el calor de la gente, dejas lo virtual para centrarte en lo que realmente importa. Uy uy uy… No mientas jajaja… Traté de desconectar, pero no pude evitar subir mis enreillos a Instagram o whatsappear, eso sí, muy poquito. Y tú, ¿Cómo lo llevaste en este sentido? Estoy segura que, en más de un encuentro, la gente estaba con los móviles en la mesa “el mío sí respetó estos momentos y se quedó cobijado de interferencias”.

crema de calabaza con naranja y azafrán, sinestesia gastronómica
Crema de Calabaza con Naranja, Azafrán y Huevo Poché; este enreo estaba bueno el “joío”

Ya que empecé con el tema “móvil” ¿Qué pensáis de esas felicitaciones que llegan por doquier? Impersonalizadas, un click y a todos los contactos, por favoreee… Si a lo mejor tuviste un rifirrafe o ni siquiera conoces a la persona. Reconozco que esta parte de la Navidad no me mola nada, directamente borraba los mensajes y jai –perdóname si fuiste uno de ellos-. Suelo escribir cuando me acuerdo de las personas, me gusta estar en contacto con la gente que me importa o con aquella que pueda llegar a importarme, pero, ante todo, me gusta escribir un mensaje con un destinatario.

Vivir en Londres me dio mucho rodaje, lo pasé muy mal al principio, tuve que buscar todo, casa, trabajo pero estaba encantada, lo viví como si de escenas de una película se tratara, como un vuelo para hacerme a mí misma, lejos de esa zona de confort que todos tenemos en alguna parte. Siempre lo digo, al final, los momentos de soledad y las relaciones que vamos haciendo son lo que nos da calidad humana, lo que nos hace mejorar. En Londres, más que en otros sitios, tuve la sensación de ser un número, sentí ese escalofrío de si algo me pasara en mis rutas diarias del metro, nada pasaría, desaparecería y adiós Raquelita.

Vermut Yzaguirre, FoodMeeting, Room Mate Hotel
Adriana y Macarena, dos chicas que conocí en el evento vermutero del Room Mate Hotel, hoy, maqueamos aventuras conjuntas

Es la cruda realidad, somos un número aquí, pero sentirlo en una sociedad es muy jodido; ritmo frenético de vida, personas que solo trabajan y trabajan, correr y más correr… Oye… fue mi experiencia eh, otros vivirán en la ciudad con otras sensaciones, otra economía: yo, sin más, cuento algunas de las observaciones que tuve, que sentí. Tengo bonitos recuerdos y la experiencia londinense la registro como positiva.

Propósitos queridos del Nuevo Año

Enero es, sin duda, el mes donde el GYM visita nuestras mentes junto con la idea de comer un poco más sano, más verde para contrarrestar y reponerse de los excesos navideños. He de decir que no soy de estas, mi mente se ocupa ella sola con otras cosas, jaja… Pero, es verdad que este año quiero volver al gym tras años de desconexión –lo que no significa que sea sedentaria, andarina soy un rato- ¡A ver si lo logro! Tampoco soy de las que se sobrepasa mucho en Navidad, salvo en las salidas que te reponen en casa a la hora del desayuno, jajaja…

En mi caso, estando en el sector de la gastronomía es complicado, con tanto evento y tanto jaleo –intentaré sobrellevarlo sin saturación y, para ello, mi fin es hacer planes de ocio no gastronómicos en mi tiempo libre-. Madreee, párateeee, si esta noche hay cena y el lunes cena de gala ay ay ay… Pues eso.

Paraguay en Madrid, Sinestesia Gastronómica
Sí, estoy adoptada en una familia paraguaya y estoy encantada, más chipaguazú, más vorí vorí jaja

Sorpresas majas te da la vida, magia potagia

¿Qué dices? No sería yo si no me pasaran cosas surrealistas –como acabar viviendo en la Calle Covarrubias cuando ni la conocía cuando me la mencionaron casualmente; un día te tomas un vino para ir a un concierto en la citada calle y, al día siguiente, estás firmando para vivir enfrente.

Para inaugurar el año, los reyes me regalaron una noche de película picassiana. Mi intención era tomar un vino y despedirme de los amigos. La realidad: saludando al sol me encontré y con una noche “anécdota” de por vida en la guantera me quedé. No seáis mal pensados eh, la noche tuvo su gracia, pero todos tenemos secretos en nuestra vida y, como tales, me los reservo. Cuando menos te lo esperas, pasan cosas que, al recordarlas, te provocan una sonrisa –luego, si me ven por la calle riéndome, me llamarán loca-.

Judias Con Liebre, Extremadura, sinestesia gastronómica
Judías con Liebre elaboradas por mi padre, un gustazo en plena dehesa; las mejores que comí y no es porque las hiciera mi padre.

Sin más, te invito a seguirme en este 2018 en el que solo te deseo que hagas lo que quieras hacer y que la salud te acompañe. Lo demás, lo superfluo, no va conmigo.

4 comments

  1. Reflexiones y experiencias, yo también esta mañana he hecho balance de los últimos 15 años de mi vida. La esencia no ha cambiado, pero si la cría de hace 15 años me viera ahora, diría ¡Esa no soy yo! La vida nos hace sinceros, menos complicados, aprendemos de los errores y nos reímos un poco más… En una palabra, madurez.

  2. Hola Susana; gracias por compartir tu reflexión, es justo eso “madurez”, ese open mind que se presenta y entendemos poco a poco, con el paso del tiempo.

    Un abrazo.

    Raquel

  3. De vez en cuando es necesario hacer balance. Acordarnos de lo bueno y olvidar lo malo.

    Disfruta de este año que hace unos días ha comenzado.

    Besotes

    Ana y Víctor

    1. Exacto amigos, Ana, Víctor ¡Bienvenidos a la nueva temporada!
      Nos vemos pronto, estoy segura.
      Un abrazo,
      Raquel

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