Un Guiño lambuzo y Coqueto

Hace 6 años (madre mía… pues si no me he enteraoooo) que salí escopetada de Madrid, me ahogaba en la ciudad, necesitaba un cambio sí o sí. Por mi forma de ser, sabía que, o provocaba la ruptura o seguiría amoldada a una rutina “insana” y que me estaba quemando/apagando poco a poco. Lo dejé todo, compré un billete y empecé a volar. La experiencia te hace ver cómo no es el lugar, no son las personas, eres tú, sólo tú quien puede hacer que aproveches los días, que los disfrutes. Ahora, vivo en Madrid y disfruto la ciudad como no lo hice años atrás. Ver otras culturas, sufrir pérdidas que humedecen mis ojos cada vez que las recuerdo y el caminar, eso que llaman madurez, son dosis de motivación para VIVIR sin más ¡Ojo con esto! No quiero decir que vivo en una burbuja de felicidad; todos tenemos días mejores, días peores, somos una montaña rusa de emociones y eso no hay quien lo cambie, pero, sí, se pueden tunear un poquito los días no tan buenos o esos palos que trastocan, inevitables.

Vamos al lío sinestesia que te pierdes en los laureles mentales

Madrid Mola, vaya que si mola, tienes de todo cuanto quieras, cualquier plan es factible en esta ciudad. Si quieres lío, al lío, si quieres relajarte, te marcas un plan relax o te quedas en casita y listo. Normalmente, los fines de semana, me gusta probar nuevos sitios, ir tachando esos pendientes, poco a poco –ya sabes, si me lees, que la saturación no va conmigo-. Siempre me gusta decir “vamos a tomar un vinito” y, de ahí, lo que surja. Sé que cuando salgo, salgo y, si estoy bien, me pierdo en el ambiente y no veo hora de recogida.

Tapas Gaditanas con digestivo de BLUES “al estilo clásico”

Los sábados suelo hacer planes salvo que me sienta apática y no me apetezca hablar con nadie –no me suele pasar, pero el finde pasado, por ejemplo, solo me apetecía desconectar y para que yo no tenga ganas de cascar, jajaja… cómo estaría el tarro, jaja-. En fin, el último finde, sin apatía que valga, cayó un plan chulo que me apetece contaros, unas tapas en el lambuzo y tan ricamente que estuvimos.

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Visité el primer local de El lambuzo, en la Chispería de Chamberí, hace ya algún tiempo, y probé su tapita de ensaladilla rusa. Aquel Sábado, callejeando por la mañana –me propuse andar e ir viendo locales que me tentaran para la cena y que estuvieran al lado de la Coquette (C/ de las Hileras, 14) –era el destino final y principal de la noche-, vi el Lambuzo de la calle de las Conchas. Dije “pues este que las tapas están buenas y jai”. Llamé para reservar pero nanai, todo lleno, aún así, fuimos. Esperamos en una de las mesitas altas de la puerta, tomando un vino; sí, no te dejan entrar hasta que no haya sitio. Al final, de charla con el portero y tan agustito a pesar del fresquito que hacía. En nada, vino el jefe de sala y nos dijo “anda pasar y esperáis dentro que ya en nada se queda libre una mesita” ¡Uy, qué sonrisita se nos pintó en la cara!

Bar el LAmbuzo, Tapas Cádiz MAdrid, Tapas MAdrid, Sinestesia Gastronómica, Ensaladilla Rusa

Pues las tapas cayeron con holgura, hasta con mesita y todo: Tomamos la ensaladilla rusa de langostinos, las croquetas de gambas al ajillo-camarones y las mini burguers de atún y rabo de toro. Platos clásicos con toque del sur, bien presentados y a precios justos. El servicio fue correcto y con un trato muy amable, con mucho barullo –que más que una crítica, en este ambiente, hasta es gustoso, porque es como si estuvieras en Cádiz, en esos bares de pueblo-. Es el tapeillo informal que tanto nos gusta.

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Música e historias en La Coquette BlueS Bar, intimidad y mucho buen rollo

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Sonaba interesante la propuesta de La Coquette para aquel sábado con Andhrea and the Black Cats,  Blues en directo en un local que me apetecía visitar. Hecho. Ya estaba el plan listo, ahora, me faltaban los acompañantes, jaja… De momento, sabía que quizás Macarena vendría, así que, le avisé y dijo “sí, sí, cuenta conmigo”; se sumó una pareja muy maja que había entramado amistad con Macarena en esos blablacar entre sevillanos, Alicia y José.

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¿Cómo fue la experiencia en La Coquette Blues Bar? Divina es poco. Hay que ir puntual o, al menos, 30 minutos antes de la función. El espacio es abovedado, de ladrillo visto y muy pequeño, de hecho, nos costó acoplarnos. Luz tenue, unas birras o cócteles y a disfrutar. Salí encantada de La Coquette y la banda formada por una alicantina y dos gallegos me gustó muchísimo: era como estar en el salón de casa con unos amigos, entre melodías y mucho poderío escénico. Sin duda, si tenéis la oportunidad, pasaros a uno de estos directos, merece la pena. Por supuesto, si toca Andhrea and The Black Cats cerca, no lo dudes, pásate a verles.

Una noche donde las pegas ni asoman la cabeza, de fábula, de risas… Compartir estos raticos con gente sencilla, positiva y con ganas de pasarlo bien es el mejor regalo que una puede tener. Un guiño a la noche madrileña, sabroso y coqueto.

Ya ves… estos son los planes que suelo hacer “vamos a tomar un vinito” y la copa se estira como la lámpara de Aladino ¡Esa chispita que tanto me gusta, esa magia abierta a la casualidad del destino! Sigo sumando copas de vino ¿Aún no compartiste conmigo? Anda, no tardes, te estoy esperando.

2 comments

  1. Hola Raquel como siempre buenos consejos, si tienes un tiempo cuando te dejas ver

    1. Hola Óscar,

      Claro; a ver sin nos vemos.

      Muchas gracias. Un abrazo

      Raquel

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