PiscoMar, conexión Perú by Jhosef Arias

No sé a vosotros, pero a mí cada verano se me esfuma más rápido, eso sí, una se lo sigue pasando bien y sigue disfrutando de las esperadas vacaciones.

Ya de vuelta, arrancando con el primer post de la temporada ¿Me echaste de menos? No creo, el postureo de playa y el piscineo ocupa bastantes stories, jeje… Bueno, pues recuperando experiencias pendientes que se quedaron en el tintero justo antes de mi desconexión:  empezaré con el Viaje a Perú que brinda el Grupo Jhosef Arias. 

La cocina peruana es una de las más sonadas y seguidas en los últimos años, su tradición y su riqueza de fusión con otras culturas la ha teñido de una identidad única con distintas influencias. Actualmente, existe un movimiento conocido como “Generación con Causa”, integrado por 50 chefs peruanos que velan por la perseverancia de la gastronomía y cultura de Perú, con un modus operandi basado en sostenibilidad, la calidad y la responsabilidad social. El chef Jhosef Arias es uno de los 50 cocineros de esta Generación y, desde Madrid, nos propone un pasaporte a Perú, con trayectoria completa.

Causa Limeña con langostinos versionada; un bocado que amablemente reitera placer

Actualmente, el cocinero regenta 3 negocios: PiscoMar, Callao 24 y Capón, además de servicios de catering. 3 conceptos distintos que representan la cocina peruana, desde los sabores de Mar en PiscoMar, a la comida callejera –Callao 24– acogiendo la influencia asiática en Capón. Por ahora, la primera parada me llevó a PiscoMar, acompañada de Luz Divina. Salí con sensación de plenitud y ganas de reposar todos los sabores; hoy, los anhelo, los comparto y los recomiendo. Resumo mi experiencia en tres estados:

1.- Asombro y delicadeza “El Menú”: ofrece 2 menús bastante completos a compartir, unos por 36€ y otro por 40€. Un homenaje “Sabor Perú” a un precio más que justo. Lo de compartir tenlo presente porque es su táctica de acción, tanto en los menús como a la carta, que aúna desde cebiches, causas, tiraditos, carnes y pescados, todos con la marca de Jhosef a la vista.

Patulecos: Croqueta de pato confitado con arroz, una excelencia sublime

Probamos 5 platos y un postre, anticipados por unos snacks crujientes de plátano macho y papa violeta al compás de un pisco sour.

Cebiche de Corvina, un clásico que mantiene su esencia tradicional, fresco y con su justo picante

Causa limeña con langostinos y mahonesa de aguacate, croquetas de pato confitado y arroz, cebiche de corvina, brochetas de pollo y lomo salteado. Me gustó todo muchísimo, excelente el cebiche, sorprendentes las croquetas, puro vicio el cheesecake de lúcuma, oreo y quinua –avisado quedas, jaja-. En definitiva, platos que asombran, coloridos, con mucho potencial y delicados.

Lomo salteado con papa amarilla y quinoa, cierre perfecto antes del dulce

2.- Creatividad y respeto “Mochila PiscoMar”: Tuve la suerte de hablar con el propio Jhosef quien me explicó cómo es su cocina y en qué se basa. Su objetivo y su motor es ofrecer la cocina con la que creció y hacer disfrutar a quienes le visitan de sus sabores de origen. Cocina para trasmitir la identidad de la Mesa Peruana con el máximo respeto a las materias primas y su ración creativa. Nos fue presentando cada plato y, en serio, ver cómo te los cuenta es un plus de sabor añadido, te incita al bocado.

Brocheta de pollo con su compás de colores en dos salsas

3.- Ilusión y evolución “El Chef”: Jhosef Arias es sin duda un cocinero con mucha proyección, con iniciativa, con pasión y, como él dice “dueño de un sueño, no de un restaurante”.

¿Qué sensación me quedó de este primer viaje? Complacida.

PiscoMar, un espacio en el centro de Madrid (Carrera de San Francisco, 15, La Latina), amplio, con encanto y donde puedes tomar tanto unas tapas, como un menú más relajado o un cóctel. Son sabores complejos, con muchos matices, por lo que, si vas,  te aconsejo varias visitas e ir probando de poco a poco para disfrutarlo mejor y no saturar el paladar con tanto contraste. Por ejemplo, un entrante, un cebiche y una carne/pescado sería una opción perfecta. Claro que todo depende del tipo de viajero que seas. Yo soy una viajera del tipo “balanza de ilusión sin expectación”, es decir, voy siempre ilusionada dejando incompetentes las expectativas y buscando el máximo disfrute en su justa medida.

CheeseCake de Lúcuma con Oreo y Quinua; un postre peculiar que endulza sin empalagar. Vicio con causa justificada.

Sin más, me despido, esperando haber sembrado inquietud de visita a este lugar; por mi parte, ya tengo la tarjeta de embarque para Callao 24 y Capón, jeje… ¡Os contaré!

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