SÍNDROME AGS ¿Lo has probado?

Sí, no es domingo, no abro la ventana en el Barrio de Chamberí, no me asiento y tecleo como suele ser habitual, con el olor a café, el cacharreo… Me perdí en sueños y no quería despertar, digamos que le di una tregua a la agenda de Raquel Contador, me tomé el día de desconexión y quise seguir perdida todo el santo día.

Ejem… por dónde empiezo… La semana pasada fue intensa, comenzó con un lunes largo, trabajo en la mañana y encuentro de Barra de ideas en la tarde –soy fan de BDI desde que asistí al primer evento en septiembre de 2016, me quedé encantada y sigo estándolo, unos cracks-. El martes volví a Masterd y, por la tarde, marché a la ciudad onubense. Este capítulo te lo contaré detalladamente en los próximos días, hay que filtrar mucha información e hilarlo lento.

Estarás diciendo, a ver con qué nos sales ahora, qué será eso del Síndrome AGS ¿Alguna idea? Jajaja… Pues tiene que ver con mi plan del sábado, igual de dulce que raro; por ello, quiero contártelo, por si quieres contagiarte en alguna ocasión y jugar a tu gusto.    

Maquinar un plan en 3 versiones con probabilidad AGS

El sábado quería salir a tomar algo. Normalmente, lanzo propuestas de esos sitios pendientes que tengo con otras alternativas de ocio y, entre los asistentes, decidimos. El sábado quise iniciar una partida con los contrincantes que me acompañaban, quería crear algo de misterio, sorpresa. Lancé 3 planes con los siguientes epígrafes: son acertijos que no pienso desvelar.

  • 3 “P” Con Pizca de Sal
  • 3 “C” Cabronazo con C de Cambio
  • AGS con o sin “R”

El Cabronazo fue el elegido: al final, algún cambio por falta de tiempo, pero había que comer algo Crudo sí o sí –sabía que dos de las personas nunca lo probaron y les daba repelús, sorry, jaja- y el Cóctel que no faltara. Cena en un japonés, Chic Sushi y Cóctel en San Mateo Circus. Faltó la “C” de cine o Concierto. Una noche rara que se tornó en dulzura. Y, en general, aunque con algunos altibajos, me gustó la experiencia; resumiré.

Chic Sushi, bocados japo en ambiente distinguido

2º ambiente de Chic Sushi, Calidez, espejo al frente, provocación viaje a Japón, calma y pasión al rojo vivo.

En Madrid, abundan los restaurantes asiáticos y, si quieres un buen sushi, hay ciertos sitios muy top para deleitarte, de más a menos en calidad y precio, hay adaptación ante preferencias/circunstancias. En esta ocasión, quería probar algún sitio nuevo con una decoración chuli, céntrico y con amplia oferta. Indagando o más bien googleando, me topé con Chic Sushi. Reservé. Cerca de la Gran Vía, en la calle Caballero de Gracia, 12, callecita respaldada del bullicio, pero seguro conocida por muchos gracias a la Sala Costello, en su número 10, con música en directo, cócteles y un ambiente alternativo.

La decoración del restaurante mola, muy cuidada, con un primer ambiente más vanguardista, elegante e iluminado. Puedes elegir comer en mesa o en barra mientras disfrutas de las acrobacias culinarias del sushiman. El segundo ambiente es sexy, cálido y refleja a tutiplén el estilo asiático; cenamos en este, me pareció más Chic, jejeje…

Desde el principio, destaco la atención, una chica majísima, muy atenta y profesional –cachis, olvidé preguntar su nombre-. Como la carta era muy extensa, le dije mis preferencias y dejé que nos orientara. Me dijo, entre mis preferidos, la Ensalada de Mar (10,95€) y las Bolitas de Arroz Frito con tartar de atún picante (5´90€). Me gustó todo, todito.

Un bocado que me tentaría cada vez que lo viera, eso sí, con más picante mucho mejor, jeje…

La ensalada es un mezclum con pimientos, salmón, gambas, palitos de cangrejo y mayonesa japonesa. Muy fresquita y sabrosa –le añadimos un toque de salsa de soja-. Las bolitas de arroz, crujientes, suaves, sabrosas, delicias a las que le faltó un toque más ardiente –se lo comenté a la chica y me dijo que antes eran más picantes, pero lo habían reducido porque a algunos clientes no les gustaba tan picante, pero que, la próxima vez, lo diga y se arregla fácil-. Acompañamos la velada con un Ribeiro que estuvo más que acertado.

Una ensalada bien completa y perfecta para compartir; el toquecito de salsa de soja le da un ritmo perfecto.

Sin duda, lo recomiendo; es de esos sitios que sales queriendo volver y estoy deseando repetir –dejé bastantes tentaciones pendientes-. Si vas, chequea primero en El Tenedor; por ejemplo, todas las noches de esta semana, incluido el sábado, cuenta con un 30% en carta, en todos los platos, sin consumo mínimo.

San Mateo Circus, Nuevo espacio Dinámico

De vez en cuando, me gusta tomar un buen cóctel, clásico o dejar que me sorprendan según mis apetencias; recomendada por un amigo fue a probar los cócteles en San Mateo Circus (C/ San Mateo, 6) en Malasaña. El ambiente mola mucho, la música, los personajes… Tiene su atractivo y el gancho del circo, trasmite diversión, alegría, felicidad. La decoración está inspirada en el circo de los años 40 y los camareros están en sintonía con una gran atención. En cuanto a los cócteles, les daré otra oportunidad, no puedo juzgar con un cóctel que, aunque estaba bueno, te hace un saludo y en 3 sorbos te deja. Lo comenté in situ y espero que, al menos, ese cóctel sufra alguna acrobacia para ganar en altura.

Circus Mule, moscow mule twist y Harold Alzana, acrobat ambos a 10 €.

Esta fue mi noche de sábado y la experiencia la disfruté desde el día de antes cuando ideé el juego e invité a los contrincantes. Esto es solo un ejemplo de cómo cualquier plan puede teñirse de emociones provocadas y lograr consistencia de satisfacción en los previos; luego podrá ser pleno o dejarte a medias tintas, pero acertar ya es cuestión de suerte.

Circus Mule, moscow mule twist, Ketel One, pepino, lima, angostura y Ginger Beer Schweppes.

Me gusta la rutina, me gusta romperla cuando se me antoja, me gusta la espontaneidad, pero también ser planificada: vivir en un cóctel agitado que se equilibra en vaso. Nuestra actitud es el síndrome AGS invertido, porque es vivir a golpe de suerte, tentándola, moviendo los dados.

Con esto termino y espero haberte contagiado aunque sea un poquito ¡Venga, dime que te moló y que ya estás planeado el plan con las 3 “A”, con actitud, amor y alegría.

Gracias por tu tiempo, por prestarme atención ¡Hasta la próxima!

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