La Receta del Santo Murphy

¿La conoces no? Yo sé de una que la lleva implícita en su menú. Planea, planea que Murphy ya sabe lo que tiene que hacer pa que no te aburras. Dirás ¿Qué me vas a contar chiquilla? Pues para empezar que este finde tenía planeado escribir el sábado; todo estaba listo para un plan que me impediría teclear el domingo, pero aquí estoy escribiendo un sábado por la tarde, pero con un finde y un domingo totalmente opuesto a lo que estaba previsto, jeje.

Cuando un plan te emociona y se rompe es inevitable decir “joder” acompañado de un sentimiento levemente triste –pero mientras que todo sea eso, aplaudamos, vuelta a la tortilla, labios de rojo y a seguir-. La ilusión es así, arde y congela.

Entre casualidades y mucha magia: 4 sitios, 4 estrellas

Un café no sabe igual solo que en compañía y esto es aplicable a cualquier acto memorable en el Hecho Gastronómico –ojo, no quiero decir que en soledad no sea bueno, es simplemente distinto, pero puede ser igual de enriquecedor-. Sin embargo, el calor humano, la pasión, la conexión… afectos que se sienten en compañía y tiñen los momentos de un aroma especial. Hoy, te traigo 4 lugares (algunos ya los cité con esmero en otros post) donde sus “anfitriones” le otorgan la estrella. Los marcho muy brevemente.

Rebeca Sánchez Grolimund; experta pastelera en LA PECERA

Conocí a Rebeca a través de las redes, cuando ella hacía el curso de pastelería de la Escuela de Hostelería y Turismo MasterD. Yo era colaboradora con clases de marketing gastronómico, ella alumna. Sentí un feeling especial y, la verdad, es que huelo a leguas la pasión, creo que es algo que se cala muy bien. En Rebeca vi ganas, deseo de cumplir un sueño, cambiar la biología por la pastelería. Le seguí la pista, la conocí en persona y he visto su evolución hasta nuestros días. Actualmente, es la pastelera creativa-ejecutiva en La Pecera (Goya, 56) y solo puedo decirte que casi bailo cuando probé el Lemon Pie donut.

Donut con merengue italiano relleno de crema de limón y de pistacho. Textura y Sabor ñam ñam

Soy afortunada porque esta chiquilla me ha dado a probar ya muchas cositas; entre sus últimos detalles, la mermelada de lavanda con melocotón “un espectáculo”. Es perfeccionista, creativa y encima majísima, jeje… Todo ello, evidentemente, se refleja en sus obras, ahora con forma de donut. Te súper aconsejo que pases a probarlos, disponibles tanto en la Pecera de Goya como de Velarde. Su última novedad es el de Creme Bruleé, pero el de Maracuyá y Vainilla con Merengue italiano me ha lanzado un desafío, jaja

La pinta casi refleja su sabor; pruébalo y me cuentas 🙂

Christian Giraldo Romero; Jefe de Cocina en Metropolitan de Abascal

A él, le conocí ya en Madrid, en mi nueva etapa como coordinadora de la Escuela, y lo mismo, solo hablar con él y ya noté sus ganas de avanzar, el entusiasmo por aprender. Ahora, tras realizar el máster de gastronomía, es colaborador en la escuela y es increíble cómo ha evolucionado; tanto en la creatividad aplicada en sus recetas como en las presentaciones y las técnicas aplicadas.

Salí encantada con este almuerzo, ni más ni menos en todos los sentidos.

Le he visitado varias veces al Metropolitan (C/ José Abascal, 46) y siempre salgo con ganas de volver. Muy aconsejable el menú del día que tienen todas las semanas; saludable y rico. Al ser un restaurante integrado en el gym, dan mucha prioridad a la calidad y el equilibrio nutritivo de la oferta, supervisada por un experto en nutrición. En mi última visita, probé los ñoquis de calamar con parihuela de mariscos y salmón; perfectos tanto en sabor, presentación y cantidad. Recomendable 100% para cualquier día entre semana.

Menú del día en la semana en que pasamos por el Metropolitan, va cambiando continuamente.

Sergio Mange Reyes, capitán en la Taberna del Loco Antonelli

A Sergio le conocí en el pequeño puerto que tenía en La Chispería de Chamberí y, desde el primer día, tuve claro que su oferta incitaba al ancla. Allí probé el pulpo, la merluza, las cocochas, la empanada, las alcachofas, la picaña…

Patatas revolconas mar y tierra; una versión locamente tremenda que Sergio nos puso de aperitivo.

En dos palabras ¡Pa flipar! La buena corriente le trasladó a la Calle de Olid, 15, al ladito de la Plaza de Olavide; aquí puedes probar sus clásicos y sus recreaciones según temporada. De mi última experiencia, destaco las gyozas de carrilleras “brutales” y las papas revolconas con torreznos y camarones.

Una fusión de culturas más que acertada; un plato muy sabroso y delicado.

Siempre recomendable, pero no te vayas sin probar sus clásicos, insisto, y, si puedes, no dejes de saludar al chef, es un encanto de persona y un plus en el almuerzo/cena que te marques. No quiero dejar de mencionar la atención en sala; un servicio atento, amable y profesional. Hablé pausadamente de su cocina en este post.

Byron Vinueza, coctelero en La Mezcaloteca

Byron se concentra mientras nos explica los cócteles que está elaborando. Un crack!!!

La predisposición le hace notable a este chaval. Le conocí en la terraza del Hotel Vincci 66 de la Gran Vía el año pasado. Mi compañera Eva Pardos y yo, tras el evento de Gastronomía y Ciencia de FACYRE, fuimos a conocerle y probar sus cócteles. Bueno, bueno… a sus pies caí ante los combinados que nos hizo, totalmente personalizados, uno, con mezcal y otro con cerveza (a este lo llamé “OtoñalFest” y tienes la receta aquí). Ambos, distintos y perfectos; combinaciones equilibradas para disfrutar lento, sin mezclas posteriores. Los cócteles, por su complejidad, son preferibles solos o, al menos en mi caso, ya que cuando tomo varios –como sean distintos- el caos me acompaña, jajaja… Mucha mezcla. Eso sí, continuar con el mismo es buena opción y, como en todo, sin pasarse.

Barra de la Mezcaloteca, un templo digo de contemplar e ir catando poco a poco, jeje

Desde hace poquito, puedes encontrar a Byron en la Mezcaloteca (Calle del Humilladero, 28) un templo a la cultura del Mezcal y el Tequila. Un sitio con encanto para tomarse unos buenos cócteles y un pica pica (pequeños bocados bienaventurados para estos destilados) entre sorbo y sorbo. Yo sigo la ruta de Byron y, si pruebas sus elaboraciones, tú le seguirás conmigo. En mi última visita, probé el cóctel “paloma”, fresquito y exótico, a base de mezcal, lima y pomelo; mis compis tomaron el “Campasuchil”, apetencias más dulces que quedaron anonadadas ante la reverencia de esta pócima.

Hasta aquí mis reflexiones gastronómicas, reflejo de mis últimas vivencias. Hago valoración o un brainstorming conmigo misma y, claramente, veo que la pasión es comestible. Cuando pruebas algo auténtico, hecho con ganas, se nota, se siente delicado, engancha sanamente, sin vicio. Si además conoces a su artífice, entonces el bocado se convierte en alimento con historia. Me encanta tanto ir a los sitios liderados por personas conocidas como hacer  “amigos” en los nuevos descubrimientos. Desde pequeña, veía hablar a mi padre con los cocineros, los camareros, me sonrojaba; ahora, yo hago lo mismo y, cada vez que lo hago, revivo aquellos momentos de la infancia.

Como conclusión, les hago la ola a las personas con Buen Corazón y Gran Pasión, en este caso, a los cuatro protagonistas de esta sinestesia. Y, sin más, Murphy, sigue haciendo de las tuyas, cambiando mis planes para reencontrarme con los siguientes actores de mis historias.

4 comments

  1. Me ha encantado el post, todos de los que hablas tienen gran pasión por su profesión y eso se nota, muy contenta de haberte acompañado en parte de este post. Vamos a por otra semana de traca 😊

    1. Gracias Eva; me satisface mucho que te gusten mis post. Una compañera y una amiga para seguir compartiendo muchas más historias. Un abrazo

  2. Me ha gustado mucho este post.
    Me han entrado ganas de ir a Madrid a probar alguno de estos platos.

    1. Muchas gracias Lara. Un abrazo.
      Raquel

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