Esencia en Restauración ¡Tu mejor baza!

Aquí estamos, de nuevo en domingo, tecleando y, hoy, sí voy a hablar de gastronomía con mis incisos habituales, llamémoslos reflexiones, cuando me plazca. Me centraré en dos nuevos sitios que visité en diciembre aplicando la visión de 360º -o esa es mi intención, jeje-.

El gigante de la restauración sigue creciendo, nuevos sitios emanan constantemente como champiñones, unos, réplicas de modelos importados de la gran manzana neoyorkina u otras ciudades cosmopolitas “si allí triunfa, triunfa aquí” (suele ser así, salvo excepciones); otros, en línea con las tendencias (lo healthy, el trash-cooking, poke & Buddha bowl, neotabernas, locales de barra y un largo etc) y, cómo no, entre los clásicos, también aparecen nuevos conceptos o simplemente “casas” que tienen personalidad.

Cuando conoces a una persona auténtica se nota y decimos eso de “que crack, qué chico/a tan peculiar” y eso mola ¿No? Pues en los restaurantes pasa lo mismo; si tiene esencia y lo sabe trasmitir, se siente, cala y si lo logras, da por seguro que el cliente-comensal se convertirá en tu mejor prescriptor, no solo volverá, te recomendará.

Personalmente, me gusta ir probando sitios de todas las categorías; puedo salir la mar de contenta tras comer un bocata de calamares en un bar a pie de calle, y salir con cara de póker de mesas con “en teoría” más caché. Influyen muchas cosas… y ya sabemos todos “esas dichosas expectativas” el papel que juegan en todo esto. Por eso, cuenta lo que eres y actúa en consecuencia. Esto es lo que hacen en La Despensa y en Palo Cortado y, a continuación, resumo mi experiencia.

La Despensa, tradición con toques de evolución

En la calle Cardenal Cisneros, pleno corazón de Chamberí, se dan cita muchos restaurantes variopintos; al pasar por la Despensa, en el número 6, su fachada y su cartel de menú, me llamaron la atención. Me paré y dije “algún día tengo que venir, tiene pinta de ser especial”. Surgió una comida con mis compañeros Eva Pardos y Pedro de Diego y reservé mesa aquí. Pasas al interior y ya ves que, efectivamente, no es un sitio comodín. Pequeño, acogedor, manteniendo el espíritu decorativo de sus inicios, 32 años atrás; un sitio familiar. La oferta gastronómica va en línea, platos de cocina tradicional española con su aporte creativo y de temporada. Cuentan con menú del día a 11 € de gran calidad, muy apetecible; optamos por compartir, las sugerencias de la carta nos tentaron.

Si vas, pídelas, cremosas y sabrosas. Croquetas al ajillo.

Probamos las croquetas de gambas al ajillo, excepcionales, ensalada tibia de habitas con jamón, setas sobre crema de morcilla, riquísimas y rabo de buey a la cordobesa, perfectamente elaborado, tierno, con mucho sabor y una salsa “pa mojar pan”.

Consejo: si pones aperitivo de la casa, que sea bueno, si no, mejor unas olivas o papas fritas.

Además, de aperitivo, nos trajeron unas cazuelitas de cocido “que ya avisaba que íbamos a comer bien”. Pedimos también pan con tomate y aceite –siempre lo sugieren y es un hábito ya en la casa-.

Ensalada tibia de habitas y jamón, calidad y buen aliño; acierto siempre.

Acompañamos el menú con un vino tinto de Ribera del Duero, de la Bodega Carmelo Rodero, en Burgos, 100 % tempranillo con crianza de 9 meses. Una referencia recomendable, muy agradable en boca y equilibrado, notas que registré de Pedro, sumiller y todo un experto en la materia. La última copa danzó con un paso dulce al compás de la leche frita.

No la probé, no tenía apetencias dulces, pero mis compis aseguraron que estaban riquísimas.

Qué decir, terminas con la sensación de haber comido “excelente”, en un lugar acogedor con una atención cercana en su justa medida, profesional. Un restaurante de cocina honesta, casera, que se abstiene de modas y tendencias, pero ha sabido evolucionar, ser clásico y contemporáneo.

Taberna Palo Cortado, un guiño al sur que atrapa

Es un local relativamente nuevo que se sumó al efecto ponzaning hace un año y ya es todo un referente por su oferta concreta: cocina andaluza y excelente carta de vinos con los vinos de Jerez por bandera. Está al lado de mi trabajo,  en el número 18 de la calle Espronceda, paso por la puerta todos los días y varios compañeros me lo habían recomendado. Como soy de esas de “lo probaré a su tiempo”pues ahí estaba, en la lista de los pendientes.

Tras las jornadas “Encuentros con el Chef” que organizamos cada año en la Escuela de Hostelería y Turismo MasterD, en esta ocasión con el cocinero Koldo Royo, pensé que era el momento perfecto para pasarse, finalizar la jornada y relajarse un poco entorno a la Buena Mesa.

Todo está en sintonía en esta taberna, pequeñita, acogedora y que te traslada al sur en un pispás. Nada más entrar, te recibe Paqui Espinosa, propietaria y directora, con una bienvenida que ya invita al disfrute. Tienen una carta breve, atractiva y con platos de calidad. Puedes optar por el menú del día, más creativo sin perder la gracia del sur, o por raciones a compartir.

Ensalada Templada de Habitas y Vieiras; quien lo pidió, disfrutó.
Curiosa ensalada con guiño andaluz

Algunos optaron por el menú que ese día tuvo ensalada de puntillitas o habitas con vieiras, de primero, y albóndigas  de segundo, como postre, tarta de manzana o Piononos de Santa Fe.

Yo compartí 2 raciones que me recomendó un conocido que estaba en la mesa de al lado, una casualidad verle y una garantía de que estaba en un buen sitio, ya que es una persona con gran paladar y trayectoria profesional en el sector.

Así, marchamos bienmesabe con salsa al oloroso y pluma ibérica con puré de boniato, ambos platos nos encantaron. Cómo no, yo acompañé el viaje al sur con una copa de manzanilla.

Llega el turno de los cafés y las infusiones y, como estábamos en fechas navideñas, pusieron una selección de mantecados y polvorones, cortesía de la casa, todo un detalle. Sin duda, un sitio para registrar, con calidad y precios asequibles en pleno centro de Madrid, un lugar con autenticidad y un concepto muy bien definido.

Esto es todo por hoy, pero no me marcho sin aludir a la frase “menos es más” que tanta falta hace en ocasiones; en los ejemplos expuestos hoy está intrínseco y es de agradecer.

Hay infinitud de restaurantes, cafeterías, bares… todos cumplen su objetivo, todos nos dan un servicio y nos son de utilidad, pero no todos te brindan una experiencia auténtica y, cuando esto pasa, la culpable, la esencia.

2 comments

  1. Raquel, como me gusta leer de sitios que hemos disfrutado juntas, aunque son comidas de trabajo, son encuentros de amigos. Enhorabuena por el post.

    1. Gracias Eva, por seguirme siempre la pista y compartir tantos momentos.

      Seguimos. Abrazos

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