A contraluz, historias en taza o cuenco

Domingo, no entran rayos de luz, el atardecer se avecina; el frío, en parte, perfiló mi fin de semana y, satisfecha, lo cierro con un café y una milhoja de dulce de leche y almendras. Hacía un día espléndido, decidí aislarme en la tarde y pasear sin rumbo en la mañana.

Llegó Febrero y quiero que más cafés pendientes se den. En estos tiempos, todos corremos, vamos acelerados, el día a día nos aisla, en muchas ocasiones, de nosotros mismos, de ratos amenos con amigos o incluso llamadas de larga conversación. El whatsapp, un mensaje, no es la solución, eso es lo fácil.

Caramba Raquel ¿Qué haces? ¿Estás rallada? Quizás estés pensando eso, jajaja… Estaba reflexionando en alto, pensando en las últimas experiencias, entre cafés, pizzas surrealistas y ramen de rebote. Dicho esto, comienzo mi narrativa dominguera.

El Café sin Nombre

Me encanta quedar para tomar café y una de las razones es que “para un cafelito” casi siempre hay tiempo, eso sí, si quieres que llegue, pon fecha y llegará. Ya lo dije en más de una ocasión y, al caso, siempre me acuerdo de una frase que mencionó Ramón Dios en una conferencia “algún día lleva a un pueblo llamado nunca”. Cafeterías hay muchas y, por mi parte, llevo un buen tour –la verdad es que las hay para todos los gustos-. Me gustan tanto “las modernas” como las clásicas, suelo pedir el café en vaso y buscar ambientes acogedores y no bulliciosos. El último café-charla reciente ha sido en la cafetería Mamá Inés (C/ Hortaleza, 22) en el barrio de chueca. Un año para quedar con mi amiga Rabea; era el momento y agradecida de la quedada. Es de esas personas con las que da gusto conversar e intercambiar visiones de la vida cotidiana.

Otro café merece especial atención, el que nunca llegó. Hace dos fines de semana, quedé para tomar café con mi amiga Lourdes… ay esta Lourditas, jaja… Me mandan la ubicación “taberna Aranda” y yo… un café en una taberna… Llegas y están por la latina de gin tonics. “Si te lo digo, no vienes, me dice, jaja”. Pues eso, un vino marché; continuó otro vino en el Viajero ¡Tarde surrealista donde las haya! Conocimos a unos chicos muy majos y acabamos todos cenando unas pizzas en Pizzería Bellagio (Cava Alta, 38). La verdad, me recordaron a las que tomé a pie de calle en un bar cualquiera de Nueva York. Una buena opción para cerrar un domingo de latineo. “Si marchas algo improvisado, juega la partida, fluye y a disfrutar”.

Pizza 4 quesos; No tienen muy buena crítica en los RRSS. A nosotros nos cayeron de maravilla, el contexto quizás.

Ramen por aquí, Ramen por allá

Sí, la sopa japonesa con largos fideos servida en cuenco está de moda. Los probé por primera vez en Ichikoro (C/ Echegaray, 11) y me encantaron. En mi lista de pendientes, tengo Kagura, Chuka Ramen, Oishii Sushi & Ramen y Morikaen. Kagura es el local especializado en ramen del grupo Hanakura, junto a Kuraya, de gyozas y ramen.

Maíz Miso Ramen con salsa especial y mantequilla (7´50€ ).

Ayer, mi hermano estaba de visita y, con la rasca que hacía, pensé que el ramen encajaba perfecto. Se sumaron Ismael y Cinthia. Reservé en Hanakura (C/Murillo,4), taberna izakaya japonesa; otro de mis pendientes con los okonomiyakis “pizzas japonesas” y los takoyakis en carta. Así, a parte del ramen, podrían probar otras cositas.

Takoyaki; bolitas de pulpo “buñuelos” con su vibración “katsuobushi”, copos de bonito seco que se mueven (5´30€).

Hay dos turnos, a las 20.30 y a las 22.30 hrs; conviene reservar porque es muy pequeñito. Pedimos ramen, okonomiyaki, takoyakis y sushi de pez mantequilla y trufa. De aperitivo, te ponen una tapita de japchae con verduritas.

Okonomikayi “butatama”, de carne de cerdo, el más tradicional. (7´50€)

Nos gustó todo, pero mención especial al sushi de pez mantequilla, muy delicado en sabor; el okonomiyaki y los takoyakis con efecto umami total, ya que son dos platos muy sabrosos y contundentes. El ramen nos lo trajeron al final y, quizás, lo ideal hubiera sido al inicio, ya que pedimos el suave sin picante y el resto de entrantes pudo restar sabor a la sopa. Cosas a tener en cuenta para la próxima, jeje.

Maki, Pez mantequilla con Trufa. Puedes pedir media ración (6 o 12 €)

La atención excelente, con el detalle de una tempura “invitación de la casa”; el ambiente, muy relajado. Suelo optar por vino tinto, sobre todo en invierno, pero para este tipo de comida, prefiero algo fresquito, un cava, un vino blanco o una cerveza. Pedimos un verdejo y unas cervezas Asahi.

Sin duda, un japonés recomendable a precios bastante económicos, para una cena informal o especial, según la compañía. Cómo no, si te queda hueco, puedes optar por los mochis y acompañarlos con sake; si no, el chupito de sake por lo menos –no me gusta mucho el sabor, pero es digestivo y cae bien-.

Ayer, porque quería que mi hermano probara un poco de todo, pero creo que para disfrutar de una comida a lo ramen, lo mejor es ir a comer solo eso a un sitio especializado. Es un plato muy nutritivo y hay muchos tipos con distintos ingredientes, carne, pescado, de verduras, más o menos picante. No tardaré en ir en este plan ¿Me acompañas?

Hasta aquí mis novedades, cayó la noche entre teclas, sigo fluyendo, intentando dejar esos espacios a “contraluz” para avanzar; a veces, es cuestión de mirarse al espejo, ver qué luz tienes, qué contras o barreras quedan y, ahí, ahí el motor de la vida, abierta a las sorpresas.

4 comments

  1. Gracias por ese momento café ☕️, distendido en el
    Que ambas estábamos cómodas después de un año de intentos, pero cayó, cuadramos agenda, si, pero quizás necesitábamos de ese tiempo para volver a ese momento cafe, gracia por una tarde tan agradable

    1. Gracias a ti; justo, eso pensé yo “Un café a su tiempo”, se hizo esperar, pero yo sabía que llegaría. Ahora, no esperemos tanto para volver a cuadrar agendas, jeje… 🙂 Un beso

  2. Caramba, qué arte tienes para esto del ‘blogueo’, Raquel: nos empiezas hablando de cafelitos, y acabamos en Extremo Oriente, entre okonomiyaki y makis.
    Creo que hablo por todos cuando digo que nos encanta leerte.

    1. Muchas gracias Jaime ☺️ por seguirme siempre. Me alegra mucho que te guste. Un abrazo.

      Raquel

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