Sabor Intermitente; Umami Natural

Con este título, lo sé, estarás pensando, la sinestesia hoy irá con temas asiáticos o algún restaurante japonés. Eso sería la vía fácil, pero no sería Sinestesia. Así que, permíteme una dosis de reflexión para iniciar las aventuras de hoy ¡Tómalo como el aperitivo!

Desde pequeña, sin saber por qué he tenido una conexión especial con los sabores, siempre preguntando los ingredientes de las recetas y enredando cuando mi madre me dejaba. Ya te lo conté en alguna ocasión (mi evolución); no es extraño que constantemente “mi creatividad” crezca en las cosas del comer, en todo aquello que guarde relación  con el Hecho Gastronómico. El motivo, fácil; la pasión es siempre palpable, memorable.

¿Te has parado a reflexionar sobre tu trayectoria, tu evolución? Yo sí y, para variar, las etapas son identificables con los sabores. En general, los comienzos suelen tener un sabor neutro y ácido con altas cargas dulces; te falta experiencia, en muchos casos, demasiado ignorante o dormido/a, cualquier pequeño problema te causa acidez y las chuminadas te dan alas “carga dulce extra”. Creces o despiertas y empiezas a apreciar el sabor de la intermitencia: este podría ser el sabor de la sorpresa, seguramente, el más sabroso, el umami natural.

Llamo sabor intermitente a la etapa en la que tienes cierta madurez, has vivido cosas muy buenas y cosas muy malas, has crecido, evolucionado, vives al día siendo consciente de la importancia de cada minuto, te ríes porque sí y te dejas llevar ante el encanto de la incertidumbre. Dejas las expectativas a un lado, vives con ilusión pero no te ilusionas vagamente. Este aditivo puede o no estar siempre, ahora es la etapa en la que me muevo y la disfrutaré con esmero. Dices sí y te contentas hasta que dé luz roja o verde.

Vivencias Millennials y Castizas

No escribir durante un mes y no parar quieta te deja un cúmulo bueno de recomendaciones. Haciendo un repaso a mis idas y venidas, hoy compartiré 3 experiencias que me han agradado, en línea con la moda, el emprendimiento y el sabor del hogar.

Urban Green Organic Market (C/ Francisco Ricci, 7.  Argüelles, Madrid)

Entrada al restaurante Urban Green; al fondo, un pequeño salón y la cocina vista.

La experiencia que ofrece Urban Green es un claro ejemplo de los nuevos conceptos en la restauración actual y en línea con la demanda de los Millennials. Un menú saludable, de consumo sostenible, económico y de calidad, que, además, es creativo y customizable. El ambiente es fresco, moderno, agradable con cocina vista. La carta es como un tablero donde tú mueves las fichas para configurar tu menú en base a “4 proteínas principales” (pollo ecológico, tataki de atún, roast beef y faláfel), más ensalada a gusto o guarnición, bebida y, si lo deseas, postre.

Disfruté la experiencia con mi compañera Ángela Valera quien optó por el Tataki de atún con la ensalada templada Canaria de arroz integral; yo pedí el Tataki con Ensalada Andina de Quinoa.

Tataki de atún con Ensalada Andina de Quinoa. Un plato muy bien aliñado y saciable. Ideal para verano.

Un menú equilibrado, saludable y rico que cumple con la filosofía del “slow food”; bueno, limpio y justo. Sin duda, una opción recomendable como menú del día o para llevártelo a la oficina.

Durante nuestra visita, fuimos afortunadas, ya que pudimos conversar con Jorge Suarez, co-fundandor y director de Urban Green, quien nos explicó todo el storytelling de este proyecto.

Randall Coffee Roasters (C/ Vallehermoso, 36)

Disfruté la visita con mi amiga Steffi y nuestro Spanglish peculiar; dos foodies pintorescas.

Es cierto que las cafeterías cool con el lema “café de especialidad” proliferan como la espuma, es tendencia y, por nuestro bien, esperemos que sea moda permanente. En España, no tenemos cultura cafetera, pero gracias a los expertos y a los tostadores de la “tercera ola” el consumo del buen café está en alza y sus seguidores aumentan.

Personalmente, mi viaje a los cafetales en Mina Gerais (Brasil) con la experta Josiana Bernardes, directora en IDcoffelab, me inyectó una buena dosis de cultura y, desde entonces, pongo más empeño en el café que tomó “adiós torrefacto, café de mezcla; bienvenido café natural de especialidad”. Eso sí, aún sigo tomándolo con azúcar (por costumbre) cuando realmente este café tiene su propia dulzura y no necesita azúcar.

Iced Chai Cáscara latte; bebida fría y cremosa que no necesita nada más. Simplemente perfecta.

A día de hoy, he visitado muchas cafeterías en Madrid y otras ciudades (ya registradas) y hace poquito pasé por Randall Coffee, un pequeño micro tostador donde la pasión y la profesionalidad de sus “artesanos” se traspasa a la taza. El espacio se encuentra en el Mercado de Vallehermoso; pequeño puesto con unas cuantas mesitas y una carta bastante sugerente alrededor del buen café, con “complementos idóneos” para su compañía. Si no eres de café, alternativas como tés o zumos.

Buena opción para desayunar, tomar un brunch o merendar.  Mi primera toma de contacto fue con el Iced Chai Cascara latte; fabuloso, sabor intenso, refrescante y cremoso con una infusión de cáscara de café. Mientras esperas, lo mejor es observar cómo Barry Alan Randall Aisa, CEO y tostador de Randall Coffee, prepara tu bebida. Me llamó la atención la tostada con Ajo Negro que tienen en su oferta salada; otro día, caerá en el desayuno.

En definitiva, 100% recomendable y enhorabuena a Barry Alan y a su equipo de Baristas, Lucia Casado, Juan camilo y Santiago Moragrega, por la misión que han iniciado desde Randall Coffee.

Restaurante Damián (C/Padre Damián, 20, Sevilla)

Sí, terminaré con un cambio de ubicación y volviendo al sabor de la tradición, para nada reñida con la innovación. Si algo nos permite la evolución, el paso del tiempo, es la variedad ilimitada de oferta que tenemos: puedes tomarte un café revolucionario “azul” y un cocido madrileño a tan solo unos metros.

Tapa de Jamón Ibérico y Queso Curado (de Cádiz, no recuerdo el nombre): la imagen habla por sí sola.

Rescato mi visita al Restaurante Damián, uno de los sitios que me cautivó en mi último viaje a Sevilla. Se encuentra en el Barrio de los Remedios y no es de los lugares donde vayas a caer de casualidad, tampoco el asiduo de tapas sevillano. Es un restaurante con solera, familiar, regentado por Joaquín Lérida y su mujer Estrella. Su cocina es tradicional con guisos y platos castizos elaborados con productos de primera calidad. El plato estrella son las patatas fritas con huevo, trufa, boletus y foie con jamón ibérico si se desea, aunque no te puedo decir cómo está porque no lo probé. Me decanté por el pollo en salsa al que llegamos tras una tapa de ensaladilla y una selección de quesos e ibéricos.

Tapa de Ensaladilla; volvería a pedirla sí o sí ¡Buenísima!

Mi valoración se resume en “comida de mamá” porque es lo que sentí, es como comer en casa, tanto en el trato como en el sabor de las elaboraciones. Estaba todo buenísimo, una cocina sin pretensiones, honesta y sabrosa.

Otro plato estrella del Restaurante Damián; pollo en salsa con papas fritas.

Agradezco a Vanesa, mi compañera en MasterD Sevilla que me mostrara este sitio y te invito a qué pases y pruebes la cercanía que ofrece esta casa.

Esto es todo por hoy, ya ves, el paladar, como tu propio ser, madura y despierta a medida que abre horizontes, viaja y empieza a quitarse prejuicios inservibles.

Espero que hayas disfrutado y, si te quedaste con ganas de más, te invito a que descubras tu sabor Umami aquí.

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