El Baile de tu recreo; sazonador al gusto

Cómo bailas, el tono de tu voz, tu mirada, tus gestos… Cada pequeño acto conforma lo que eres. Así quiero empezar hoy ¿Por qué? Porque me apetece o porque no pensaba escribir hoy y el “flow” me dio cancha. Honestamente, pensaba que hoy sería un domingo resacoso; las fiestas de cumple suelen dejar esas secuelas, pero ni resaca ni cansada.

Por supuesto, tengo varias experiencias –y algunas muy muy chulas- que contaros, pero llegarán a su tiempo. Hoy quiero divagar sin más, dejarme llevar y, sobre la marcha, a ver qué sale. Si te apetece, déjate llevar y me encantaría tener tu feedback al final.

De pequeña, como muchos supongo, era de las que esperaba al ratoncito Pérez, ponía polvorones, vasos de leche y cubo de agua para los reyes de oriente y sus camellos, llevaba caramelos al cole (un mix muy chulo que mi madre me compraba cada año en el mercadillo) y hacía la fiesta de cumple con la tradicional tarta de galletas.

Pasaban los años y la fiesta de cumple se fue dando, con gente que va y viene, pero hacía años que no lo festejaba con encuentro “casero” y su correspondiente tarta. Este año, las circunstancias y las apetencias se juntaron; el plan “fiesta de cumple” cayó.

El disfrute de los eventos en 6 vuelcos

Una fiesta de cumpleaños, como cualquier sarao “celebración” que hagamos se saborea, lento y rápido, en séis pasos. Esto será aplicable si el evento lo organizas tú y en tu casa (si no, algún paso se obviaría).

Paso 1: idear el plan y definir lo que vas a hacer.

Paso 2: hacer la lista de la compra y hacerla efectiva.

Paso 3: organizar todo, la mise en place para la puesta en escena.

Paso 4: zampar el momento.

Paso 5: recoger y reorganizar todo.

Paso 6: el recuerdo.

Mencioné que pasa lento y rápido porque el festejo comienza, si así lo quieres, desde que tienes el deseo y decides cumplirlo. Rápido, porque, al final, el encuentro se pasa en un pispás; es como cuando haces un plato laborioso y, en 5 minutos, adiós plato.

Ser un buen anfitrión y ser buen cocinero son dos perfiles que comparten un ingrediente, o mejor dos, vitales y decisivos, sin los el paso 4 y el paso 6 no serían placenteros: el amor “al hecho” y la ilusión por sorprender (hacer disfrutar) a los invitados/comensales.

Sin ellas, ningún paso sería posible ¡Gracias por estar!

Evidentemente, conlleva esfuerzo, tiempo y dedicación, pero la recompensa es el ratazo que te llevas; unas horas de alegría, buenas vibraciones e historias compartidas. La única pega, si es que así lo podemos considerar, es que cuando eres anfitrión “tu disfrute” es hacer que a los demás no les falte de nada y eso hace que, de alguna forma, el relax no lo tengas contigo al 100%. De hecho, seguro que cuando estáis en situación, oís eso de “estate quieto/quieta”. Para evitar esto, lo mejor es idear todo de forma que esté todo servido y accesible a los invitados.

Una tabla de quesos variados y embutidos; un acierto siempre para un vino español «como solemos decir».

Mi fiesta de cumple y “Welcome Summer party” fue ayer “en esta línea” y fue un éxito, de ahí que haya fluido hablarte de esto, jejeje…  La condición «a traer» para los invitados fue «algo estampado».

Un tapeito variado, sabroso y tipo buffet «cada uno hizo su plato mix al gusto».

El menú fue un pica pica de nachos y varios crackers  para acompañar distintas salsas (a lo internacional): Guacamole, tzatziki, Cremosa de pollo “Indonesian Style by Steffi” y cremosa de chorizo extremeño y gofio (un enreo de los míos); tabla de embutidos y quesos. Se sumó, y buena compañía que hizo, el chipaguasú que hizo Cinthia (es uno de mis platos favoritos de la cocina paraguaya; soufflé de maíz).

Me encanta la tarta de galletas por su versatilidad interna y externa «capas de galletas al gusto».

Cómo no, no podía faltar el postre: Tarta de Chocolate (a mi estilo, la voy variando según me dé: con chocolate, crema especial, toque de canela y café, rematada con chocolate de cobertura y lacasitos) y Tiramisú de pistachos, fresa y chocolate blanco que hizo mi amiga Rebeca (es pastelera, imagínate cómo estaba la tartita); la inventó especialmente para mí y acertó de lleno, una combinación que me encanta con mi color favorito como protagonista, el verde.

La foto no hace honor a la delicia de tarta que es: por dentro, de tres colores: fresa, pistachos, choco blanco y mascarpone.

Para no perder maneras, soplé velas y pensé 3 deseos ¿Se cumplirán? Espero que sí, pensé cosas sencillas y, la verdad, solo espero, gozar de buena salud cuanto más mejor, para poder seguir cocinando sonrisas ante la grata sorpresa que es la vida.

Un spanglish muy nice el que se respiró ayer en casa ¡Gracias everyone!

Esto es todo, un “corrido” de sentimientos “memorables” de mi 36 cumpleaños.

Para finalizar, te recomiendo que vayas a ver la película Aladdín; la vi esta semana y fue un pre cumple más que oportuno. Tenemos toda una vida para frotar “nuestra lámpara” y sacar esa luz especial que todos tenemos; si lo logramos, seremos genios y conseguiremos todo cuanto deseemos”.

Aquí empecé a frotar mi lámpara; año 2012 (Mutare, Zimbabwe)

PD: Sirva este post para dar las gracias a todos los que me acompañasteis este día, tanto presencial como virtualmente.

8 comments

  1. Felicidades reina, como siempre un gustazo leerte.

  2. Gracias Noemi. Un abrazo
    Raquel

  3. ¡Qué tengas un gran año!
    (Y ¡cómo os pusisteis! Qué envidia sana)

    1. Gracias Jaime. La verdad, estuvo genial. Un abrazico

  4. Muchas felicidades por tu cumple y por tu gran blog.

  5. Esta fiesta de cumple tiene un pintón, al igual que todas las ricuras que os comisteis. Merecida celebración por esos 36, espero que sean muchas más, pero que yo esté presente 😉
    Felicidades amiga!

    1. Ay esa Marta ☺️ gracias guapa. Claro que sí, tienes que estar en el próximo jaja un reto viendo todo lo que coincidimos. Besin

Deja un comentario