La Comanda, prospecto testado de satisfacción

Vuelve a ser sábado, cinco horas benditas de sueño, añoras  apagar la alarma, despertar con los rayos de luz y esas cosas que en fines de semana son gloriosas… Te jodes un poquito (por eso de ser las 7 de la mañana y estar despierta sin cita previa, reunión o estación en la que estar) y te preguntas ¿Qué hago hoy? De momento, dije ¡Vamos a escribir! Aquí estoy “lista para dar rienda a mis pensamientos y ligarlos al gusto”.

Camino mucho, soy andarina y me encanta perderme por las calles sin importar destino; en mi ruta diaria al trabajo, zona Chamberí y atravesando la calle Ponzano, plegadita de restaurantes, he podido observar, en estos tres últimos años, cómo restaurantes se lavan la cara en un pis pás “hoy eres Pepito, mañana San José”. Esto es un activo en la restauración; muchos locales abren y a los dos años están cerrando. Aquí influyen muchas cosas en las que no me voy a meter “daría para una sinestesia que necesitaría anestesia, jajaja”, pero, sin duda, es cuestión de reflexión.

Ya me conoces, divago entre emociones y suelo entremezclarlas con los sabores del hecho gastronómico. En la actualidad, lograr identidad es un lujo al que se accede con llave de oro ¿Será tan difícil? En ello, en ese logro, la honestidad es pilar de base, contigo mismo, con lo que quieres dar, con lo que quieras transmitir; el cómo nunca es fácil pero, si se parte con un concepto claro, con ganas e ilusión, encontrará su mejor camino. Extrapola esto donde quieras, a un negocio, a tus relaciones, a tu proyecto… porque es aplicable en todos los casos.

¿Y la comanda? No oigo hablar mucho de ella y es tan importante como la carta. La comanda influye directamente en el grado de satisfacción de los clientes. Un camarero formado y la elección “más o menos apropiada” por parte del cliente van a determinar su experiencia de buena mesa. Es el prospecto para el chef y es la “medicina” de la felicidad del comensal “in situ”. Aquí, la comunicación es clave para llegar un mayor grado de disfrute, para dar cabida al éxito.

La Masa Mamá, Obrador de Corazón en Chamberí

Foto de IG de la Masa de Mamá; me faltó tomarla del escaparate, pero las prisas…

Desde finales de marzo, al pasar por la calle Cardenal Cisneros, percibí que algo se estaba cocinando en el número 28… Un obrador parecía. Días más tardes, el escaparate con sus siglas “La Masa Mamá” y un bodegón de panes y bollitos que incitaban a entrar, me lo confirmaron. Me llamó la atención el pan de aceite e inmediatamente dije “tengo que venir y probar cositas”. Por un momento, recordé momentos vividos en Villafranca del Penedés, Barcelona, durante mi infancia y adolescencia; en las mañanas, solía acompañar a mi tía Poli a la panadería donde yo no podía evitar decir “tita compra pan de aceite”. Me encantaba ese pan y, siempre que volvía, lo reclamaba. Un día volví y me dijeron que habían dejado de hacerlo; mi sonrisa se plasmó cóncava por un instante.

Foto del IG de La Masa Mamá; deseando probarlo ¡Ya caerá!

Las magdalenas fue otra de las cosas que me indicaron que este sitio podría ser especial; no sé por qué pero, al verlas, me recordó muchísimo al obrador que había en mi pueblo, Barcarrota, “Casa Damián” (con horno de leña); era una casa y tras el largo pasillo, el horno y Damián despachando con su particular dulzura y amabilidad. Recordé  que, aún siendo “una mica”, iba muy temprano, sobre las 6.30 o 7 horas, antes del cole, para que mis padres pudieran tener todo a punto para el desayuno. Me ponía a la cola, detrás de señoras mayores cuchicheando. También, era típico acabar allí tras el trasnocheo de ferias o salidas hasta las tantas: allí nos plantábamos después de darlo todo en la pista, con las pintas características y, como fantoches, también nos poníamos a la cola.

Uy uy uy… me fui por las ramas ¿Verdad? Disculpa, no puede evitar teclear mi ida momentánea.

El caso es que, finalmente, visité la Masa Mamá, aunque no el día más indicado ni la hora. Pasé a las 20 hrs, justo antes de ir al gym, pero dije “pisteo, compro algo y ya volveré con calma y a una hora decente”.

Ramón Campos, el artífice panadero de la casa, me recibió con una sonrisa y conversé muy brevemente con él (iba zumbada al gym porque la clase empezaba a las 20.15 hrs); muy amable. Le deseé suerte porque hay muchos obradores por la zona, pero me dijo “sí, pero yo hago las cosas con mi cariño, aquí le ponemos mimo a cada elaboración y creo que eso lo notará el cliente”. Me encantó su respuesta y lo que percibes al visitar este sitio “ese efecto que lograba Damián en su casa”, una persona que ama lo que hace y, en detalle, lo trasmite.

Los chuscos de La Masa Mamá están bien buenos, también los hay integrales.

Compré Chuscos (pequeños bollitos de pan) y empanada de bonito. Ambas cosas deliciosas, delicadas, de calidad en sabor y textura.

Me comentó que el pan de aceite lo hacen los sábados; cada día, de lunes a domingo, hacen un pan especial, me está  tentando el de ajo y puerro, jeje…

Unos Chusquines que me hice para un día de piscina, con lomo ibérico, dátiles y especias marroquíes. Muy rico.

La Masa Mamá está ahora de vacaciones (justo cerraban al día siguiente de mi visita); regresan el 1 de septiembre y os aconsejo que estéis atentos a sus perfiles de Instagram o Facebook. Sus sugerencias te llevarán a Cardenal Cisneros, 28 y yo, desde ya, te lo recomiendo.

Puede que me haya ido por las ramas o puede que no, porque yo soy así, voy y vengo con mis recuerdos, fumo el presente y abro el efecto campanilla cada día.

«Plan sin Plan», callejeo, tapeo y hacer el tonto sin miramientos, jajaja…

Volviendo al combinado de hoy, no puedo dejar de mencionar una palabra “integridad”; tener integridad es un plus que parece estar en peligro de extinción. Si pensamos en nosotros, pensamos en los otros e intentamos ser simplemente correctos, avanzaremos.

6 comments

  1. Buenas noches campanilla, me gustan tus reflexiones y anécdotas, cuando una vuelve a esas vivencias se da cuenta de sus raíces, a las que haces partícipes a los que te seguimos, avanzar es muy importante, pero nunca hay que olvidar de donde venimos ni las personas que en algún momento subieron a nuestro tren, haciéndonos ameno ese pequeño recorrido, yo te deseo lo mejor y como no, que sigas disfrutando y haciéndonos partícipes de tu recorrido y tus vivencias, anotó la sugerencia. Un beso y buen camino

    1. Holi Rabea,

      ¡Cómo me gusta que me acompañes en mis historias!
      Ya sabes qué admiro tu forma de «vivir» y la palabra campanilla la adopté de una de nuestras conversaciones. Como bien dices, no olvidamos a quienes «están» en nuestro camino «más o menos»; toda persona que llega a nuestra vida tiene «su cometido» y siempre es por algo. Con algunas, la relación se mantiene «más al dente», con otras es más efecto ebullición, pero todo cabe en esta «Nuestra olla Exprés».

      Seguiré contando anécdotas y pillando los trenes al paso.

      Un abrazo

      Raquel

  2. Habrá que acompañarte algún día cuando salgas en busca de «motivos» para escribir…
    Por cierto, me ha gustado eso de «…percibí que algo se estaba cocinando en el número 28… ».

    1. Muchas gracias Jaime y bienvenido de nuevo 🙂

      Pues, ya sabes, solo hay que marcar fecha.

      Muchas gracias. Un abrazo

      Raquel

  3. Un saludo y cuantos recuerdos me vienen a la mente , de tu primera visita a PanContigo , todavía en obras y a punto de empezar su camino, aquí estamos casi 5 años después, siguiendo siendo honestos, que es lo que le transmitimos a nuestro alimento, honestidad en procesos, eso hace que el trabajo y cereal que el agricultor nos regala , de su resultado. PanContigo «Donde se Cuece la Magia».
    Recuerdos

    1. Buenas tardes Eugenio; yo también recuerdo aquel día con mi amiga Marta de las Catalinas y Manuel, con el desayuno previo de tostada y jamón…
      Tenías claro lo que PanContigo quería ser y lo has logrado, incluso superado.

      Un place verlo; me encanta visitaros, aunque voy menos de lo que me gustaría.

      ¡Enhorabuena! Un abrazo

      Raquel

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