La Palabra y su efecto Mariposa

El otro día me dijeron, Raquel, te imagino cuando te dispones a escribir los post de Sinestesia y digo “será su momento de parar y desconectar”. Reí. Es cierto que no paro, soy inquieta y no sé cómo lo hago pero siempre, aunque no tenga un plan, se presenta. Me encanta escuchar historias, hablar (no qué va, jajaja), pero también me gusta estar sola (supongo que como a todos); uno de los momentos es, precisamente, el de los domingos por la mañana. Una ducha, desayunar y ponerme a teclear sin importarme nada más “mi mente y yo, a solas”. Entonces todo fluye y las palabras se dejan ver.

Lo primero que hago es preguntarme a mí misma, ver mis apetencias y buscar la aventura para empezar la historia. Hoy, lo tengo fácil, esta semana ha sido muy movidita por trabajo, también gratificante. Me quedé con las palabras, los actos, la comunicación. A modo de piscolabis contaré los matices que captaron mi atención.

El Equipo “molde perfecto para el éxito de cualquier evento”

Uno de los trifles elaborado por los alumnos; galleta, crema de yogur y furtos rojos.

Dos Jornadas intensas esta semana, talleres de cocina y pastelería con el cocinero Hugo López, coordinador docente en la Escuela de Hostelería y Turismo MasterD, en Madrid; cada vez admiro más a este gran profesional, su operativa, su creatividad y su conexión con los alumnos (tiene un sentido del humor especial que le caracteriza). El trabajo es muy ameno a su lado. La temática fue Finger Food y Trifles (postre inglés en vasito a base de crema, bizcocho y frutas).

Postre de chocolate, frutos secos y grissinis de pan con AOVE DO Sierra Mágina

Y gastro-experiencia con AOVE de la Denominación de Origen de Sierra Mágina (Jaén) en Zaragoza; aquí, Jesús Sutil, gerente de la DO, y, de nuevo, Hugo López fueron los protagonistas. Ya he visto varias veces a Jesús y sus clases son realmente geniales, en apenas 1.30 hrs te introduce en el mundo del aceite de oliva virgen extra, sin ser nada comercial; se centra en crear cultura del buen consumo del AOVE, de formar y transmitir conocimientos.

Jesús Sutil, durante la clase sobre AOVE en MasterD Zaragoza

No puedo dejar de mencionar la visita a la Mezcaloteca del viernes, donde asistí a una Master Class de siropes en coctelería (si me lees a menudo, ya sabes que es uno de mis sitios favoritos para tomar cócteles en Madrid). El culpable, Byron Vinueza, un friki, en el buen sentido, de la barra y toda su acción, a golpe de coctelera o en vaso. Salvo que esté a rebosar el local, cuando le pides un cóctel, ingieres cultura y aprecias el combinado de otra manera, te escucha, te cuenta, conecta.

Uno de los cócteles elaborados por Byron con Brandy y licor de Pistacho.

Notas de Cacao

Llegó el sábado y le tocó el turno al chocolate. Me encanta el chocolate negro, digamos que estoy un poco enganchada; en momentos, me flipa con vino tinto o una cerveza tostada. No pensaba ir este año al Salón Internacional del Chocolate y todo se dispuso para que no pudiera dejar de ir. Mónica Miguez, directora de Viento Chocolatero, me avisó que venía y que podríamos quedar para desayunar y luego hacer un tour por el salón ¡Cómo negarme!

Ex alumnas, Mónica Miguez y Raquel Contador, y profesora (Yanet Acosta) de la I Edición del curso de Periodismo Gastronómico, año 2010. Reencuentro ChocoMad 2019.

Conocí a Mónica cuando hice el curso de periodismo gastronómico y nutricional (1ª promoción, 2010) dirigido por la periodista y escritora Yanet Acosta. Ella venía de San Sebastián para asistir al curso; afortunadamente, hemos mantenido el contacto. Una persona especial de las que no encuentras todos los días. Un viaje a Sudamérica la conectó con el mundo del cacao y, hoy en día, forma parte de la Primera Asociación Bean to Bar de tueste artesano en España, creada a principios de 2019 con el fin de crear cultura del chocolate, fomentar el consumo del chocolate de calidad con valores.

Mesa redonda con expertos de la Asociación Bean To Bar moderada por Yanet Acosta.

Justamente, con este fin, realizaron ayer una mesa redonda dirigida por Yanet Acosta y, donde expertos del cacao, debatieron sobre el sector del chocolate en España; para fomentar el consumo de chocolate “Bean to Bar”, primero, hay que formar al consumidor. Me percaté que, con el chocolate, pasa lo mismo que con el café de especialidad; en España, hemos crecido con el café torrefacto y con los chocolates industriales, nuestro paladar se ha educado a base de azúcares. Es un cambio de chip, un cambio para entender “la calidad” en todos los sentidos que ofrecen los cafés de especialidad y los chocolates “Bean to Bar”; es impulsar familias con sueños, el trabajo bien hecho, el cuidado de las semillas y la honestidad en el proceso de elaboración desde el origen.

La pregunta que siempre salta a la vista es ¿Es caro? Cuando entiendes y cuando pruebas, lo sabes: “absolutamente no”. Una tableta de chocolate negro 82 % de Valor (lo compro en ocasiones) del súper te cuesta 2´30 €/170 grs (me gusta eh). Ayer, compré un chocolate 100% Bolivia de Oialla (no lo probé nunca) en el stand del Club del Chocolate (6,90 €/60 grs); Victoria de la Torre, directora del Club, me lo recomendó y me dijo cómo debía tomarlo (que lo iría entendiendo y que, al principio, me costaría). Lógicamente, su consumo es distinto; mientras del chocolate valor me puedo comer dos cuadraditos casi todas las noches, de un chocolate Premium, me tomaré una motita y lo disfrutaré pausadamente. El buen chocolate no se mastica, se le trata con mimo, se besa lento y hay que dejar que se atempere para apreciar sus matices de origen. Compré otros chocolates, uno con sal y otro con chile (ya os contaré cuando los cate, jeje…).

Mis adquisiciones para momentos de placer con apetencia y buen aprecio.

Visitar el Salón del Chocolate con Mónica fue toda una experiencia, ya que conocía a los maestros chocolateros y tuve ocasión de charlar brevemente con todos. Victoria de la Torre, durante el coloquio, mencionó que todos los ponentes tenían una historia romántica con el chocolate. Esto se siente a medida que hablas con todos ellos y, seguro, se sentirá en el paladar a través de sus creaciones.

No me quiero enrollar más; solo una cosa ¿Volvemos al inicio? Los productos, la oferta, ya sea un vino, un plato, un café o un chocolate, cuando van acompañados de “palabras”, se engrandecen, se convierten en experiencias y, en muchas ocasiones, en relaciones. Es aquí donde el efecto mariposa de las palabras se convierte en el umami de los bocados.

Finalmente, dar las gracias a Mónica y a todas las personas que se unen para crear grandes proyectos como la Asociación Bean to Bar en pro del beneficio de todos, para impulsar el fomento del chocolate de tueste artesano en España.

4 comments

  1. Raquel, qué aventuras gastro tan chulas nos cuentas siempre.
    Me quedé con las ganas de ir al ChocoMad, pero con tu relato has hecho que recuerde a unos abuelitos suizos que iban al restaurante de mis padres y que cada año nos traían chocolate de su tierra… una maravilla que degustábamos detrás de la barra al terminar el turno. Instintivamente, lo hacíamos con ese mimo del que hablas, quizás como acto inconsciente de respeto hacia un producto tan cuidado.
    Te leo el próximo domingo.
    ¡Un fuerte abrazo!

    1. Hola Pepa,

      Seguro que otro año puedes cuadrar agenda y darte un voltio por ChocoMad. Qué bien que, al menos, te haya acercado un poquito a su esencia. Me alegra que mi post te haya llevado a ese momento «con el chocolate suizo» y, sí, seguramente, lo disfrutabais así por conocer el cariño puesto en la elaboración, cuando estos actos se saben, el sabor aumenta e intentamos prolongarlo 🙂

      Gracias por pasarte. Un placer tenerte por aquí siempre.

      Un abrazo

      Raquel

  2. Coincido con tu apreciación sobre el chocolate, me declaro fans de chocolate forever y te invito a probar el chocolate con cacao venezolano, el cual ha sido galardonado en algunas ocasiones. Combinarlo con vino tinto es ciertamente como alcanzar el «Nirvana» en el paladar.

    1. Hola Yvette,

      Gracias por la lectura, encantada de tenerte por aquí. Sí, probé chocolates de Venezuela y son espectaculares.

      Un abrazo

      Raquel

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