Destino de Burbujas; sabor efímero y memorable. Chile.

Viajar es siempre enriquecedor, abrirte a lo desconocido, experiencias, sabores, aromas… Nuevas sensaciones que, en su mayor parte, compartimos con amigos, nuevos conocidos o con nosotros mismos. Estuve de viaje, Chile fue el destino. No sé por qué Chile atravesó mi mente en el 2010, incluso pensé en irme una temporada y empecé a contactar con gente de por allá del rubro “como dicen los chilenos” gastronómico. Las cosas de la vida me lanzaron a Zimbabwe y Chile quedó aparcado. Avanzar en la vida es darse cuenta que las cosas llegan cuando tienen que llegar, que lo que tiene que ser será, que tenemos que entender que, aunque una parte sí, todo no depende de nosotros. Mi visita al país andino llegó este año y, de casualidad, me tocó ver el llamado “oasis de Sudamérica” en plena efervescencia. Ya de regreso, rememoro mi experiencia y la comparto, muy «escuetamente», con vosotros.

Intuición, acción y decisión

Tras regresar la navidad del 2018 de mi pueblo, Barcarrota, me dije a mí misma que en el 2019 tenía que ir a Chile y que no podía quedarse en “tengo que…”; en enero empecé a mirar vuelos y en un lunes de rutina, al caer la noche, vi una oferta muy buena y dije “ea, allá vamos”, un click y billete listo. Noviembre recibe a la primavera en Chile y es una de las mejores épocas para ir.  Cuando quería ir a Chile, en el 2010, no conocía a nadie allí, ahora, afortunada, mi amiga Marisa y Pablo vivían en Santiago y, de mis intenciones pasadas, estaba en conexión con dos personas relacionadas con la gastronomía chilena, Anabella Grunfeld y Carlos Reyes. Me hacía mucha ilusión poder ir y compartir momentos con ellos.

Marisa y yo visitando el Cerro de San Cristóbal (Santiago de Chile)

Días previos a mi partida, estalla la revuelta en Santiago, manifestaciones que se repiten reiteradamente, saqueos a tienda y destrozos de varias paradas de metro, edificios emblemáticos y un largo etc… entre otras cosas. Decidí continuar con el viaje, asumiendo que no sería el planeado, dependería del día a día, pero… ¿Qué no depende del día a día?

La Calidez, sabor inexplicable… Cuando se eriza la piel: Marisa y Pablo

Marisa y Pablo, gerentes de la Nacional Granel (Barrio de Providencia)

Marisa y Pablo son de esas personas especiales que a una le regala la vida. Hace 3 años se regresaron a Santiago para iniciar un proyecto y, fruto de un gran trabajo de investigación, nació La Nacional Granel, un espacio-tienda de frutos del país, legumbres, especias, tés y otras cosas, en el barrio de Providencia. Su filosofía es apoyar al consumo responsable y sostenible, ofrecer calidad en todos los sentidos, desde el trato con proveedores “comercio justo” al trato con el cliente.

He podido ver qué se respira en la Nacional cada día y solo puedo aplaudir a mis amigos por el gran trabajo que está haciendo. Les espera una gran proyección y les deseo mucha suerte. Con ellos participé en encuentros entre chilenos, visité Viña del Mar y Valparaíso, además, cómo no, de muchos barrios de Santiago, una ciudad de contrastes.

Una de las calles de Valparaíso, ciudad del grafiti, colorido y locura

Encuentros gracias a un click, conexiones

Pichanga en el bar el Pipeño, cocina popular, menú del día

Tras 10 años de contacto virtual, conocí a Anabella Grunfeld, historiadora de la gastronomía chilena y docente en cursos de gastronomía. Anabella me hizo un tour por los mercados principales de Santiago, La Vega Central, de frutas y verduras, y el Matadero, de carnes y pescados. Charlamos e intercambiamos impresiones.

Mercado La Vega Central, frutas y verduras… entre un sinfín de comestibles

Cerramos la quedada con un almuerzo en el bar El Pipeño, donde probé la pichanga (plato popular frío a base de fiambre de cerdo, cebolla en escabeche, olivas, queso y pepinillos) que acompañé con pebre (salsa que no falta en las mesas chilenas) y vino pipeño (un vino dulzón muy en línea de nuestro pitarra).

Carlos Reyes entrevistando a Carlos Carrasco, enólogo en la Viña Errazuriz, para la CAV, revista gastronómica.

Otro encuentro memorable fue el día que pasamos con Carlos Reyes, periodista gastronómico y editor de la revista La CAV (Club de Amantes del Vino). Me sentí muy afortunada de verme inmersa en un día de su rutina laboral, visitando una de las viñas de la Bodega Errazuriz (Quillota, Aconcagua). Una experiencia única donde conversamos y realizamos una cata de 6 vinos con el enólogo Carlos Carrasco, entre viñedos. Además, para nuestra sorpresa, nos habían organizado un almuerzo donde no faltó detalle ¡Menuda sorpresa!

Santa Rita, paraje intercultural, magia ancestral

Visitar una viña es una de las acciones más practicadas por los turistas gracias al reconocimiento de los vinos de la tierra. Nos decantamos por el Tour Ultra Premium y, honestamente, superó nuestras expectativas. Es una aventura que no hay que perderse. Nada más llegar, el guía, Mauricio, te recibe con una copa de cava con la que da la bienvenida y resume la  vivencia dando la opción de elegir el recorrido y los vinos para la cata. El tour ofrece un paseo en coche de caballos por los viñedos y la visita al completo de todo el complejo, sus bodegas históricas, el parque centenario “una maravilla”, la capilla neogótica, los baños romanos de finales de 1.800 y la preciosa casa familiar reconvertida en hotel (una vuelta a la elegancia del ayer). La actividad concluye con la cata de 6 vinos en un aula privada y una degustación de quesos y frutos secos.

Cata Premium en Viña Santa Rita dirigida por nuestro guía experto, Mauricio.

Una vez allí, no podíamos irnos sin probar la oferta gastronómica del restaurante Doña Paula; tomamos un osobuco en salsa merlot con risotto al azafrán que nos dejó literalmente en babia. En mi caso, degusté el plato con una copa de Casa Real, Cabernet Sauvignon… ¡Qué gozadera!

Plato de vicio, osobuco en salsa de merlot con risotto al azafrán, tremendo.

La sobremesa la tuvimos en el Café La Panadería, también en la viña; el postre fue la visita al museo andino que alberga una colección de 3000 piezas arqueológicas y etnográficas de pueblos precolombinos y que fueron reunidos por Ricardo Claro y María Luisa Vial de Claro.

Agradecemos la atención tan especial que tuvieron nuestro guía Mauricio y Juan Vila, coordinador de turismo, gaditano afincado en Chile. No me olvido, de Paula Soto, a quien me quedó pendiente saludar y quien fue el punto de partida de esta vivencia.

La viña Santa Rita es, en cuanto a producción, la 2ª viña que más vino produce en Chile tras Concha y Toro. Su consumo está en un 50 % nacional y un 50% destinado a la exportación. En este territorio, el experto francés Jean Michel Boursiquot redescubrió la uva Carménère y, en su honor, tienen un monolito justo en el lugar exacto donde esta cepa fue redescubierta en 1994.

¿Has llegado hasta aquí? Si es así, te doy las gracias, me extendí un poco más de lo usual, intentando resumir mucho la complejidad de lo vivido. Antes de despedirme, haré mención de otras cosas del comer chileno y del sabor final que me llevo.

Empanada de pino (carne, pasas rubias, huevo, olivas negras y comino). Esta es la 1ª que tomé en los dominicos.

Cuando viajo me gusta probar los platos más tradicionales; para mi sorpresa, la mayoría de los chilenos te dicen “nuestra gastronomía no es una gran cosa”, pero si indagas un poco y hablas con personas como Anabella o Carlos, el paladar empieza a sentirse curioso. De momento, destaco  las empanadas de pino (las más populares) de La Tinita (desde 1947 en el Mercado de Providencia), las sopaipillas (tortas con masa de zapallo –calabaza-), la cazuela familiar de Lila y Guillermo… Me quedé muchas cosas… pero ya volveremos y más en plan mochilera, jejeje

Puesto de empanadas tradicional desde 1947, un no parar, masa muy rica y rellenos sabrosos.

Prendada me que quedé de las tartas que elaboran en la Galletería de Laura R, la cheesecake es riquísima “aunque eché de menos más grosor en la base de galletas” y la torta de manjar y chocolate un deleite a base de capas de crepes rellenas. De los licores, el araucano, un digestivo un tanto amargo que te revive jajaja… En la maleta lo traje, haciendo compañía al Pisco Sagrado Corazón.

Gracias a Andreu probé las tartas de la Galletería de Laura R, me maravillaron. Esta es la de manjar «dulce de leche» con chocolate.

Ahora pienso en Chile, siento nostalgia y ganas de volver, siento gratitud por cuanto he recibido, doy las gracias por acogerme como uno más y darme la oportunidad de entender el sentir del pueblo chileno; no fue casualidad que fuera en este momento de incertidumbre, estaba destinado y estoy segura que volveré y veré un Chile en Flor, en calma… Eso espero.

Estos encuentros no se olvidan ¡Gracias a todos y sobre todo a los artistas artífices!

9 comments

  1. Gran artículo Raquel!!!! Me encanta 😍😍, sin duda es un don el de amar lo tradicional y traerlo a nuestros tiempos, seguro que vuelves a Chile

    1. Gracias Susana 🙂 Me alegro de que te haya gustado. Seguro que vuelvo jejeje

      Un abrazo

  2. Hola preciosa, me ha encantado tu artículo, tú siempre tan viajera.
    Se me ha hecho corto tu relato.
    Que fuerte que te hayas visto en esa revuelta.
    La verdad, que lo que nos queda, es vivir cada instante intensamente, sea el lugar que nos encontremos.
    El viajar te hace más sabía cada día mi niña!!
    En cuanto a tus amigos…
    Recuerdo que Pablo cuando vivía en Madrid, pintaba cuadros. Tú me lo presentaste por Facebook.
    Y cosas de la vida…
    Hace tres días, le contaba a una amiga las técnicas que utilizaban los pintores para inspirarse, y justo hablé de Pablo.
    Hace unos años, hablamos él y yo por Facebook, y me contó su técnica.
    La causalidad ha hecho que hoy volviera a saber de él.
    Cuánto me alegro que hayan puesto este tipo de negocio en su país.
    Saludalos de mi parte cuando hables con ellos.
    Un gran abrazo para tí preciosa.

    1. Hola Margot,

      Qué ilusión ver que me leíste y este feedback «una sorpresa» ¡Qué coincidencia! No recordaba que te puse en contacto con Pablo, al contarme, recordé. Le daré recuerdos. La verdad es que están muy contentos con la evolución de La Nacional. Estoy segura que seguirán cosechando alegrías. Un abrazo

  3. Hola Raquel. Gran articulo!! Felicitaciones. Fue un placer conocerte… eres una linda persona y queremos verte luego por estos lados nuevamente. Chile es un lindo país con muchos rincones por describir y sorpresas culinarias por encontrar.
    Un abrazo

    1. Hola Andrew, qué sorpresa verte por aquí. Lo mismo digo, fue un placer conocerte y compartir los raticos en el dulce hogar de Marisa y Pablo. Claro que sí, no sé cuando, pero espero volver. Un abrazo. Raquel

      1. Ostras!! Jejeje

  4. Niña, que artículo! Trasmite lo que eres, fuiste muy valiente en ir tras de esa aventura 👏 en momentos difíciles que está pasando Chile, sin embargo, tu corazón 😍 volvió acertar,tienes una intuición estupenda de traveling missionar y eso me encanta de ti, estoy segura que este artículo es corto para todo lo que vio tus ojos y seguramente lo tienes archivado en tus pensamientos jajaja… Me encanta como describes todo, las calles, comida, paseos… Es un deleite leer tus artículos, bienvenida nuevamente y espero volver a leer la 2 da parte de Chile porque seguramente abra una 2da vuelta. Me encanto y disfrute de tu relato

    1. Gracias Ingrid por tus palabras y por tu lectura incondicional. Me alegra me sigas la pista y que «entiendas» mis movidas jeje… Soy de seguir la intuición, de ir a por el sí y de intentarlo… A veces me llevo leches y otras tremendas alegrías. Ir a Chile, pese a las circunstancias del momento, fue un acierto.

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