Bocata di Calamari; alegoría y placer

Horas que son minutos, minutos que son horas… Alfombras de gentío en el centro de Madrid, bolsas caminantes entre destellos, murmullos entremezclados de dialectos, tú y tu mente, grupos de gente a su libre albedrío.

Sí, pequeña reflexión a mis pasos por Madrid estos días… Creo que es la primera vez que me quedo en el puente de la Constitución en la capital, motivos varios, cambios, idas y venidas… Como un café con leche ¿Solo o cortado? Ay! La Vida, continua Quimera.

Esta semana ha sido un frenesí, digamos que de esas que me gustan, el ritmo no para, da tiempo a todo, te llevas sorpresas y hasta el paracetamol cumple su función. Sí, esta vez, sí traigo gastronomía; eso sí, el lujo queda reducido al placer que tú decides otorgar, nada de finuras ni postureo, entre tapas, cafés y butaca. Acomódate, te robo 5 minutos.

Ilusión de Churros, tostadas al canto

Una cita agendada desde noviembre para desayunar; ganas de churros y giro de propuesta los días previos. Se me ocurrió proponer la Churrería Santa Teresa (por lo visto, abierta desde principios del siglo XX y todo un referente). No tenía claro si allí se podía desayunar o era solo un “puestecito”. De todas formas, dije, quedamos allí y, si no, ya veremos. Efectivamente, es una churrería, churrería, jajaja… Solo Churros, cero sillas, cero café. Acabamos en un bar de la esquina, unas tostadas con tomate y café en dos turnos “la cháchara fluía”. De repente, un pequeño gran obsequio se alza ante mí  “Cien Reflejos, un solo espejo”.

Es el título de un pequeño libro que recoge 100 testimonios #frentealespejo, distintas facetas, varios perfiles, ilusiones y trayectorias. Ahí estaba yo. Nunca pensé que aquella mini entrevista pudiera verse plasmada en una obra en papel. Regalazo que la consultora Caralin Group ha editado al llegar al testimonio nº 100. El día se llena de buena vibración, bendita ruptura de rutina matinal.

No era el momento de los churros Jaime, pero todo se dispuso; los churros ya están marcados en agenda, otro encuentro que promete. Por ahora, gracias por aquella mañana del 3 de diciembre.

Café de aliento, reimpulso de la tarde

Siempre lo digo, para un café siempre hay tiempo, son culpables de millones de chispazos, proyectos, aventuras y tertulias. Una tarde cualquiera, te visitan a la oficina, un café a la espera. Últimamente, suelo ir al recién llegado BÔ coffee, tea & bar, en la esquina de Alonso Cano con Espronceda. Un lugar agradable con buen trato y buen café (según mi parecer de aficionada).

Carmen Calvo abriendo los regalitos de la Nacional Granel, directos de Chile.

Carmen Calvo, directora de comunicación en el centro educativo Fuenllana, gran profesional, aliada en mi trayectoria desde que me topé con ella en mis estudios de cocina. Los cafés, entre historias y movidas de la restauración, seguirán marcando nuestras agendas.

La vidilla del Tapeo Cool y Clásico

Ir de tapas por la cava baja es un acierto seguro. Desde que te adentras, el buen rollito te acapara, se siente, se contagia… Personas en las puertas, cuchicheo por todos lados, barras llenas, gente con ganas de pasarlo bien. Creo que cualquiera de las propuestas es buena opción o, al menos, lo parece (cuesta encontrar sitio; en muchos, no se admite reserva previa). Si vas por la zona y se puede reservar, aconsejable; si no, vas un poco antes de las horas punta y listo. Estuvimos en la taberna el Tempranillo, C/ de la Cava Baja, 38, aquí no hay reserva que valga y nos acercamos a las 20 hrs para cenar. Genial porque pillamos una mesita muy oportuna. Al sentarme, recordé que estuve, hace muchos años, tomando un vino en la barra… ni recuerdo con quien, pero su barra enfilada con vinos es inconfundible.

La luz no era muy buena, lucía mejor que en las presentes fotos. Ambos platos muy ricos.

Esta vez, sí probé algunos platos de su propuesta y está bastante bien. Tomamos las croquetas de boletus (muy ricas, con la única pega que salieron algo morenitas), los chipirones con alcachofas (para repetir), los huevos con foie y pinchos variados. Sin duda, un lugar aconsejable, acogedor, buena propuesta de vinos y raciones/tapas “entre lo clásico y lo actual”  donde se mira por el producto; la calidad se nota y, además, está muy bien de precio. Cena en grupo, con varias bebidas a 20 € por barba.

The Little Big Café “un pequeño café con un gran corazón”

En el número 61 de la calle Fernández de los Ríos se encuentra este pequeño y acogedor café; otro pendiente que por fin taché. Sé que siempre acabo yendo a los sitios en mente, los momentos llegan y, la compañía, siempre por sorpresa, jejeje… Es emocionante, nunca sabes cuándo ni con quién… Lo importante es que pase.

Cuando se inició el puente no tenía ni idea de mi plan del domingo; de repente, me dio por googlear y me llamó la atención la obra ¡Óscar o la Felicidad de Existir! que se está representando en el Teatro Arapiles. Entre los horarios, las 19 hrs, perfecto para anticiparlo con un café y, tachín tachán, The Little big café estaba solo 8 minutos a pie y abierto hasta las 19 hrs. Plan molón que fue aún más molón. Últimamente, las expectativas las suelo dejar dormidas, evito recrear maravillas en mi mente o dejarme inducir por los comentarios de la crítica… Voy con ganas de disfrutar de los momentos y listo.

Tomamos un capuchino y un café latte. Muy buen café la verdad y, dentro de los cafés de especialidad, de los más económicos. Creo que no me equivoco e intuyo que la oferta gastronómica está en conexión, deliciosas tartas en las vitrinas y una carta sugerente de desayunos, brunch, almuerzos y meriendas… Cuestión de pasarse con apetito y probar.

Me centro ahora en la obra Óscar o la Felicidad de Existir, novela de Éric-Emmanuel Schmitt, versionada por Juan José Arteche e interpretada por Mona Martínez.  Una historia conmovedora entre un niño de diez años y Mami Rosa, una voluntaria que le visita cada día en el hospital. Grandes misterios de la existencia se dan cita en 14 actos, una sola intérprete, 11 personajes y casi 90 minutos de expectación. La obra te ofrece realmente un regalo, un regalo que levantó un gran aplauso entre los espectadores, más de uno con las lágrimas en los ojos. Si puedes, no dejes de verla: sencilla, compleja, inquietante; un reflejo de la vida, una historia real inevitablemente para muchos hogares con reflexiones e interrogantes que todos tenemos presentes. En atrápalo, además, con un 20% de descuento.

¿Entendiste el Bocata di Calamari de hoy? Cualquier  momento es bueno para prepararte un rico “bocata”, para darte un homenaje, para disfrutar… Las pequeñas cosas, los pequeños bocados, esos que van conformando nuestra vida. Tras la obra, llegué a casa y puse en práctica lo que fui pensando por el camino; tenía calamares en su tinta, pan en el congelador… Recordé la fabulosa pizza de calamares que me tomé en Equilibrio Tapas Bar (visita obligada en Badajoz) y le hice un homenaje. Marché un bocata con cheddar a la plancha, chipirones en su tinta, mahonesa con chile, huevo roto y sal negra. Yo sola, en mi gozo, “aplaudí”.

Mis inventillos sobre despensa y experiencias; me encanta jugar con las opciones de la improvisación.

6 comments

  1. Un placer leerte, tus vivencias hechas bien gusto y tus palabras van ganado cuerpo como el buen vino, una de maridaje: placer y buena compañía, feliz puente, Madrid siempre es una buena opción

    1. Gracias Rabea,

      Así es, Madrid es tan vivo y tiene tanto que siempre es buena opción.

      Un abrazo

      Raquel

  2. ¡Cómo te gusta el café! Y no solo (afortunadamente), sino en general cualquier cosa rica-rica que llevarse a la boca.
    Tranquila, que esos churros están en camino. Cruzaremos los dedos.
    Y muchas gracias por la mención del libro: a buen seguro que a Juan Carlos le hará ilusión: se lo digo.
    Un abrazo.

    1. Ay Jaime…, sí, me gusta tentar al paladar, disfrutar de los ricos sabores, emocionarme con ellos, provocar sorpresas… Verás qué chulada de desayuno la del 19 🙂

      Un abrazo!!!!

  3. Feliz año nuevo Raquel.
    Creo que este correo que me llega hoy tiene unos días pero me ha encantado leer que hiciste en el puente de Diciembre, me has traído recuerdos de la taberna tempranillo porque hace bastante tiempo era mi sitio ideal para cenar y tomar unos bonitos…tengo que volver. También tenemos pendiente un buen café, de los que tu conoces, para un día de estos, verdad???. Un abrazo guapa.

    1. Hola Ascen,
      Qué casualidad que solieras ir a la taberna el Tempranillo, me encanta este lugar.
      Sí, no se guardaron los cambios y se volvió a enviar el último post del año, así que te llegará otro con el de hoy, el primero de 2020. Agendaremos un café cuando estés en Madrid 🙂 Últimamente no paras en la city. Un abrazo

      Raquel

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