La genialidad del “sabor creativo”

La lluvia no da tregua en estos días; aún así, sales a la calle y vislumbras una mar de paraguas creando coloridos mosaicos instantáneos, dinámicos… Madrid no duerme, ya haga frío, llueva o truene.  Bullicio, vaho en las ventanas, gentío en los bares, farolillos navideños … Pasear en invierno en estas fechas es un gustazo (sí, lo sé, la aglomeración de gente no mola tanto, es un coñazo ¡Todo no puede ser molón!) y, por cierto, me alegra ver que los puestos de castañas “han revivido” y se ven por más esquinas de la ciudad.

No iba a escribir hoy, no tengo visitas a restaurantes ni cafés que contarte.  Sin darme cuenta, tomé una copa y la llené del  carmenere chileno que aclamaba ser acabado. Pasados unos segundos, me hallaba tecleando. ¿Sobre qué te apetece hablar? Me pregunté. La creatividad llamó a mi mente y, con ella, en torno a ella, divagaré, invitándote, cómo no, a dar rienda suelta a tus pensamientos.

Receta creativa: resolutiva y sorprendente

“Ser creativo significa combinar nuestros conocimientos con la imaginación” (Vicent Ryan Ruggiero, The Art of Thinking) y lo bueno es que uno puede ser creativo allá donde quiera, es decir, cualquier ámbito es escenario abierto a la creatividad. Hay personas más creativas que otras, pero la creatividad, sin duda, se potencia si le dedicas tiempo, la trabajas y la pones en práctica. En mi caso, desde pequeña, la creatividad la he desarrollado en el ámbito de la cocina, me distraía inventar platos y aún suelo perderme en combinaciones varias cuando me da por casar sabores e indagar “jugar” con los ingredientes.

Crema de Lombarda con sofrito de camarones, mostaza y albahaca.
Crema de Lombarda con sofrito de camarones, mostaza y albahaca.

Hoy, por ejemplo, decidí hacer una Crema de Lombarda. Su color morado invita a la elegancia, a tener cuidado con los acompañantes; algo sutil a la vista pero con sabor potente podría ser una opción. Si me abro a la improvisación de la despensa, encontré unos camarones como probables candidatos. Hice un sofrito con una brunoise de ajo y tomate, añadí vino de arroz, una pizca de mostaza de dijón y los camarones. Vestí la crema de lombarda con esta mezcla y la disfruté con dos tostaditas con queso feta y AOVE. Un almuerzo salpimentado de creatividad instantánea. Mientras comía, a mi mente llegaban otras posibles variantes… Deliré y me fui a unas esferificaciones de mascarpone/feta rellenas de crema de anchoas –pienso en ese bocado y, si la intuición no me falla, será bienaventurado, jaja…-. ¿Alguno lo quiere poner en práctica?

La creatividad es una aliada bienvenida siempre, la pongas donde la pongas; si la aplicas difícilmente podrás decir que tienes tiempos aburridos “siempre hay algo que hacer y, si no hay, te lo inventas”-. La vida es demasiado corta y, salpimentarla con creatividad, es nutrirla de una emocionante calidad.

Momento relax, leyendo Cuenta Conmigo de Patricia Ramirez (Barrio de Providencia, Santiago de Chile)

Otro de los efectos de la creatividad es la capacidad de sorprender a través de las acciones donde se plasma. Con poco esfuerzo puedes realmente asombrar con tus acciones. Por poner un ejemplo; esta semana fui a un evento de aceite de oliva virgen extra, impecable puesta en escena, recibimiento y desarrollo del mismo. Se anotaba un desayuno saludable y a este le anticipó una grata charla del chef, aparentemente, autor del desayuno. El desayuno se basó en una mesa con #AOVE y unas tostaditas de pan. Algo oportuno y, más en línea al mensaje que el chef transmitió, hubiera sido poner los AOVEs y las tostaditas junto a distintas sales, mermeladas (o mielmeladas como él mismo apuntó, mermeladas de fruta y miel), semillas, frutas y yogurt por ejemplo, para que los asistentes pudieran “libremente” aplicar su creatividad a la degustación, teniendo así un desayuno saludable. Eso o que el chef hubiera elaborado algunas opciones dejando al “cliente” la elección del AOVE acompañante. Me fui pensando ¿Qué desayuno preparó el chef? Aquí, cómo no, la comunicación es clave; unas tostaditas con los aceites premium que allí había es un auténtico lujo y un perfecto desayuno, pero si anotas «desayuno saludable con una charla introductoria del chef que lo elabora» esperas un desayuno diferente. Cuestión de matices.

Finalmente, me gustaría destacar la autenticidad de la creatividad, la capacidad de destacar gracias a tu propia creatividad. La creatividad aumenta a medida que aumentan los conocimientos; a más conocimientos y aprendizaje, mayor combinación de ideas, de ingredientes, más opciones. Así, en cocina, serás más creativo mientras más ingredientes conozcas, más cocinas, más cultura, más experiencias… mayor fusión de aromas y sabores. Si amplias tu abanico de opciones y tienes los conocimientos/herramientas para recrearlos, entonces, la creatividad, será, además, evolutiva.

8 comments

  1. Gracias mil , Raquel , de verdad…este dia tan lluvioso esta para la creación…en la cocina..en escribir o describir ..en soñar…etc…genial…y las » esferificaciones de mascarpone/feta rellenas de crema de anchoas»…queda pendiente elaborar..

    1. Gracias Lara 🙂 un abrazo

      Raquel

  2. El texto, brillante como siempre.
    Y el plato, sorprendente: habrá que imitarlo.
    Gracias por una lectura interesante en un final de otoño tan ‘perrete’.

    1. Hola Jaime 🙂

      Me alegra que te haya gustado 🙂 Ya me dirás cómo queda esa imitación.

      Un abrazo. Raquel

  3. Me ha parecido extraordinaria la lectura muy motivadora y el plato excelente. Lo aré,
    Gracias Raquel

    1. Muchas gracias Puri, por pasarte y por tus palabras. Ya me dirás cómo te sale 🙂
      Un abrazo
      Raquel

  4. Supremo! Me encantaría conocer la receta que utilizas para la crema de lombarda. Gracias 🙂

    1. Hola Ivette,

      Gracias por pasarte. La verdad, la receta fue un invento del momento, pero en línea con otras cremas de verduras. Rehogas 1 cebolla con 3 o 4 dientes de ajo, añades la lombarda troceada y una patata grande (puede ser manzana), sofríes por 5 minutos. Añades un poquito de brandy o vino de jerez (yo puse oloroso) y, a continuación, cubres con agua y dejas cocer hasta que la lombarda esté blanda (20 minutos). Salpimentar y triturar. Puedes añadir nata o quesitos si te gusta más cremosa; yo no añadí nada y quedó rica.

      Un abrazo

      Raquel

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