SinesMagnestesia o Imán de Inicio

Perdida por las calles de Madrid anduve en la tarde de ayer, ganas tenía tras el parón navideño en Extremadura. A camino, alguna posibilidad de quedar, de conversar o de abrirse al you never know… Apetencias cero patatero. Tranquilidad que me llevó a ponerme una copa de Oloroso, Vino de Jerez, a mi regreso. No necesitaba más, luz tenue, música, una hoja en blanco. Yo y mi circunstancia. Vuelvo a reenganchar ahora con mi blog; espero que este año siga su curso y lo llene de nuevas aventuras ¡Te espero!

Me centraré hoy en algunas vivencias en mi tierra, no tuve mucho mambo, aproveché para descansar, pero visité algunos sitios pendientes que tienen algo que contar. Intentaré resumirlo con su esencia y listo.

Nuevas apuestas en Badajoz; tapas y raciones

Convivio, sabor cojo en atención

Las imágenes de instagram de Convivio (C/ Rafael Lucenqui, 9) llamaron mi atención y lo marqué en mi mente, curiosas y atrevidas elaboraciones con presentaciones cuidadas. Pasé por allí para tomar unas tapas sobre las 15.15 hrs. Ya sentadas, descubro que no hay tapas ni medias raciones. Pedimos un vino por copas, no había. Pregunté que si no había nunca o era una excepción. Respuesta: no tenemos vinos por copa en estos días festivos… Aluciné un poco. No me fui porque era tarde y realmente quería comer allí.

El camarero muy majo y simpático, pero “profesionalidad” a falta (por varios detalles del servicio o quizás porque estaba solo en la sala). Pedimos un vermut y, acierto, había. La carta, en formato “cajetilla de CD” cortita y sugerente: me gustó. Pedimos un arroz para compartir de Tierra y Mar. Tardó un poquito (normal en los arroces) pero la espera mereció muchísimo la pena. Bien presentado y un auténtico gozo para el paladar. Nos encantó. Era un arroz de pulpo, melosito, con mucho sabor, contundentemente agradable, especias marroquíes que daban sus notas, acompañado con unos chips vegetales y un aceite de hierbas (albahaca, hierbabuena). De aplauso.

Salí muy feliz con este plato y pensando que Convivio podría ser un gran referente en Badajoz; ojalá pongan el servicio y el local (no es muy acogedor, parece más un bar de copas) a la altura de la cocina que, si no me equivoco, es de alto vuelo. Muy contenta de ver estos nuevos emprendimientos en la ciudad pacense, producto tenemos de sobra.

El Jardín de Auri, el brillo de la atención, una bendición

Este lo desconocía, pero en mis leves vistazos al IG en Navidad, vi que Carmen Tristancho, una mujer con un sexto sentido para el vino, recomendaba este sitio. Dije, tengo que ir, si ella lo recomienda…  Pues se dio. Llegamos. Es un restaurante muy pequeñito, con un salón de escasas mesas y una barra con mesas altas para el tapeo. Aquí sí, carta de tapas ¡Ole! Ya me gustó ver un cartel con la oferta de vinos de gran selección por copas.

Desde el principio, la camarera nos informó que estaban algo desbordados y que la cocina podía tardar un poquito. Pedimos dos tapitas que en realidad son dos medias raciones: pavías de bacalao con alioli y magret de pato con salteado de arroz y mango. Para acompañar un vino de la tierra, de Viña Santa Marina, Equus. Mientras esperábamos (y no demoró mucho la cocina), unas olivas y el detalle de traerte un platito con AOVE y sal negra con un cesto de buen pan, condimentado con la explicación “esperamos que os gusté, es sal negra del himalaya con marcado aroma y sabor a huevo frito”. Dije, oleeee  de nuevo ¡Ya me está atrapando este lugar! Al probar el pan, pregunté si era del Obrador PanContigo y, efectivamente, sí, es inconfundible. Me alegré. Palabras de la camarera: cuando probamos este pan, lo tuvimos claro, la calidad se nota y en nuestras mesas seremos fieles a PanContigo.

Llegaron las tapas y no les puedo poner pega alguna, excelentes presentaciones, de calidad y bien elaboradas. Lo único, por decir algo, que en  plato blanco hubieran sido más acertadas.

He aquí una experiencia distinta en Badajoz, donde se disfruta de un equilibrio entre la cocina y la sala, sin sobresaltos. Haciendo las cosas bien, con pequeños detalles, con calidad de producto y prestando una atención excelente al cliente. Sin duda, volveré al Jardín de Auri (C/Enrique Segura Otaño, 17).

Recuerdos Comestibles de las Fiestas 

Por mencionar tres cosas que suelen ser rutina en mi Navidad año tras año (y en la de la mayoría), roscón de reyes, mazapán y churros. Este año, probé el mejor roscón de reyes de mi zona (Barcarrota), de Pastelería Revive, en Nogales. Hace años que sé de ellos; muchas celebraciones cuentan con sus mangas gitanas y tartas, distribuyen por toda la región. Todo está muy bueno.

En casa siempre llega el roscón de obsequio por algún familiar y ya habíamos probado el de este sitio, pero, sin duda, lo han mejorado muchísimo, en sabor, presencia y textura ¡Enhorabuena por vuestra nueva receta! Les sigo por las redes y lo están haciendo realmente bien, están en continua formación y mantienen su tradición, brindando nuevas creaciones a sus clientes. Les seguiré la pista.

El mazapán, que siempre cae de Marabé, la pastelería de mi pueblo (única), se vio suplantado por la Anguila de Santo Tomé; no es ni mejor ni peor, es distinto. Su puesta en escena es realmente un homenaje a la tradición y al buen gusto; te lo venden en una cajita roja muy cuqui que va en sintonía con la delicadeza y artesanía de la pieza de almendra, yema y cabello de ángel ¡Hay que probarlo!

Por último, visité Guadalupe; nunca había estado y es un pueblo con mucho encanto, parece de cuento. Y el Monasterio, menudo templo; maravillada con la experiencia. Una escapada oportuna para desconectar, comer bien (típico: la morcilla y el bacalao, además de las carnes) en cualquiera de los barecitos del centro. Nosotros estuvimos en el Mesón de Juan José.

Además, os recomiendo entrar en las tiendas “colmados o ultramarinos” y comprar algunos productos de la zona (excelentes quesos, embutidos, vinos, aoves, patés y confituras, entre otros.) Cómo no, hice parada en una mini pastelería/panadería (Nuestra Señora de Guadalupe): curiosa, donde solo caben 2 personas ¡Me encanta! Compré Tortas de Anís y qué riquísimas, jeje…

Ay, los churros, se me olvidaron. Finalicé mis días en Badajoz desayunando en La Churrería Bar la Cafetería. Mítico sitio y, para mí el mejor de la ciudad. Desde hace poco, además, hacen churros rellenos (estos nos los probé). Lo encuentras en el número 30 de la calle Fuerte, frente al Hospital Perpetua Socorro.

Hasta aquí mi escrito de inicio y, como es habitual, lo despido con una reflexión al hilo del título.  Lo absurdo, lo bello, lo malo… los sucesos. Todo se da en efecto imán y, si tiene que pasar, pasará. Llegan cosas increíbles, para bien, mágicas… También para desesperarte, pero ser magnético es lo que tiene y somos imanes de la vida, con reflejos únicos e intransferibles. Vive tu efecto hasta que atraigas energía. ¡Feliz semana!

5 comments

  1. Buenas tardes domingueras mi querida, me sorprendió saber que una extremeña aún no ha tenido el placer de conocer este hermoso lugar, me gusto su ubicación, el monasterio y sobre todo el buen yantar mezcla de la tradición península Bética y arabe, como bien conoces el cerdo que es su cuna ni lo problema, pero me acuerdo de unos excelente pimientos asados alineados con aceite de oliva de la zona y una excelente caldereta té cordero, la tosta del cazar y los dulces propios de las monjas de clausura, es lo que me llega a la memoria.

    Es un placer volver a tenerte por esta ventana

    1. Mis disculpas por las erratas propias del corrector

  2. Disculpas aceptadas jajaja
    Gracias Rabea; no, no había estado en Guadalupe aún… al final, una sale de su tierra sin conocerla del todo, me faltan muchos rincones y quedé sorprendida con Guadalupe.
    Un placer volver a ver tu feedback por aquí, jejeje…

    Seguimos ¡Buena tarde! Besin

  3. Bacalao con magret de pato… Siempre consigues sacarnos de nuestra zona de confort. Y por lo tanto, aunque uno esté hasta arriba de asuntos, merece la pena leer con atención tus reflexiones.
    Gracias.

    1. Gracias Jaime por tus lecturas siempre 🙂 Un abrazo, Raquel

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