La Sin Receta, sin Algoritmos 

Un domingo más, podría ser un día cualquiera, pero es un día lleno de matices significativos y, por eso, es aún más especial. Primer domingo de mayo “Día de la madre y primero con piloto en amarillo, ya que, aunque con restricciones y precaución, está permitido salir a pasear o hacer deporte». Además, el cielo luce con un azul intenso y la temperatura es propia de un día estival. Me he levantado, he cocinado varios tuppers para la semana, me dispongo a escribir y, por la tarde, me pondré encantada las zapatillas para perderme por las calles. Este será más o menos mi domingo, seguramente, en otras circunstancias, estaría en el pueblo, iría a comer al campo en familia y me marcaría un bizcocho con las existencias de la despensa de mamá.

Estos días, mi blog, evidentemente, se ha adaptado a la situación y, a falta de experiencias de movidas de aquí  y de allá, se ha cocinado con lo que había  y con lo que me salía. Hoy, honestamente, no sé muy bien qué contarte, incluso pensé en no publicar, pero el ímpetu de Sinestesia me pudo y me puse a teclear. Hablaré pues de sensaciones intercaladas con lo que se interponga. Podría recordar, como me sugirió una amiga, recetas de la infancia (de mamá, de la abuela…), pero hoy no tengo ganas de anhelos ni melancolías.

Solidaridad, Precaución, Creatividad y Adaptación

Supongo que en todos estos días, todos habremos tenido altibajos, por muy bien que lo hayamos llevado, la situación se respira por todos lados y, aún nos queda largo rato: “aunque el piloto verde empiece a parpadear” aún no está controlado. ¿Cómo será la vuelta? Lo iremos viendo, pero, la verdad, es que es espectacular la acción de tantos colectivos volcados en ofrecer lo mejor de sí, de ayudar, sanitarios, comidas solidarias, conciertos, formación gratuita… Un sinfín de acciones que, por encima de todo, muestran el carácter de nuestra sociedad, todos a una (por supuesto, siempre hay ovejas negras, pero… con eso también hay que contar).

No salgo muy alegre en la foto, pero es la que encontré del año pasado en un día como hoy. Creo que volvía del gym.

Estas cuatro palabras “Solidaridad, Precaución, Creatividad y Adaptación”, aparte, cómo no, de lo que el Gobierno (y no me voy a meter en política) aporte en cuestiones monetarias, serán clave para volver poco a poco a construir, porque volveremos, pero será una experiencia nueva para todos. Mañana comenzamos por la fase cero ¡Poquito a poco, lo conseguiremos!

Observaciones Mixtas y a la Plancha

He de decir que se me han pasado volando los días, me he mantenido como un ratoncillo en busca del queso todo el rato y ello me ha tenido bastante ocupada. Pero, en esos momentos, donde “ya tenía el queso” no pude evitar tener ratos de melancolía, de ver mi vida pasar, de reflexionar sobre hechos pasados, de los errores cometidos o comportamientos inadecuados. Preguntas como, si algo me pasara ahora, ¿Qué pendientes tengo que no quiero que sean pendientes? Yo y mi rollo existencial (esa parte que, entiendo, todos tenemos). Llevo sola todos estos días y fíjate que chorrada, pero mi vecino de enfrente (a quien no le he visto ni la cara) me daba sensación de compañía, el oírle hablar de vez en cuando, sus luces encendidas hasta las tantas por la noche. Hace una semana que, no sé dónde, pero se marchó y eché en falta esa luz encendida.

Foto del último encuentro con las amigas de siempre y ya hace unos cuantos años ¡No tenemos remedio! jajaja

Por supuesto, también he bailado sola mientras cocinaba y me tomaba una copa de cava, los momentos no vuelven y los pequeños placeres  están a nuestro alcance en todo momento.

Ah, sí, me olvidada, el jueves acabé ya harta de la pantalla, de tanto virtualismo y me entraron unas ganas tremendas de no hacer nada, de desconectar todo; el resultado, he pasado del móvil y de las redes durante todo el fin de semana ¡Qué hartura momentánea! Si pudiera, la playa o el campo serían el destino, días de stop y desconexión van siendo necesarios. Tanto directo, tanto encuentro social media… lo que ya sabemos “con mesura” todo «o casi todo» es bueno.

Foto del año pasado, con mi madre y mi amiga Cintia; una escapadita alegre en una época complicada que tuvo buen final.

Finalmente, quiero hacer mención al boom que ha generado el pan y la repostería, protagonistas en estos días. Todo el mundo se ha lanzado a hacer panes, bizcochos, tartas… jajaja… El buen pan y los bocados dulces son buenos compañeros para el confinamiento (eso sí, acompañados de un poco de ejercicio, si no, jajaja). Y lo pensé el otro día, las panaderías de barrio, creo, han salido beneficiadas; cada vez que voy, largas colas o panes agotados; yo alterno entre las especialidades de La Masa Mamá (ayer volví a comprar torta de aceite y se me antojó probar la pizza de york y mozzarella) y el Chez Firmín (ayer no le quedaba nada de pan y, como suelo ir sobre las 14 hrs, me dijo que me lo apartaba: su pan de maíz, multiceral y centeno están muy ricos, los croissants, ya te lo dije, brutales).

Porción de Pizza de Mozzarella de la Masa Mamá, te llevas 4 trocitos como este.

La pizza de la Masa Mamá está rica pero es más tipo foccacia (tenían también de mortadela y limón y de Olivas e Ibérico). A mí, las pizzas me gustan de base extra fina, siempre recordaré la pizza que me tomé en Nueva York en un bar a pie de calle (Pronto Pizza, Manhattan) o las de la Trattoria Manzoni aquí en Madrid. Hablando de pizzas, varias personas me han recomendado las de NAP, como una de las mejores de la capital –será posible que está a  5 minutos  de casa y aún las tengo pendientes-.

Las pizzas de la Trattoria Manzoni, de trufa y huevo y de roast beef. Además, te las ponen con aceite picante o de ajo «optativos».

No me enrollo más, en parte porque ya divagué demasiado; espero que pronto podamos tener de nuevo a Sinestesia con sus aventuras de mantel, eso significaría que la luz verde se mantiene y la nueva vida sigue su curso. Si no, quizás me tome un respiro.

No tenemos receta en esta ocasión, pero tenemos actitud y ganas, con ello, diseñaremos la nueva receta de la que todos seremos partícipes ¡Ánimo y Feliz día de la Madre!

8 comments

  1. Buenas tardes amiga Raquel, como cada domingo leo tu publicación, y me gusta.

    Espero que estes bien y que lo lleves bien, la vida nos ha puesto una dura prueba.

    Me pregunto, que hemos aprendido de todo esto? Para el próximo capítulo.

    Hemos leído, visto tutoriales, cursos y clases diversas, alimentando el intelecto, si se puede decir, hemos hecho ejercicio en casa para mantenernos en forma, hemos cocinado para alimentar el cuerpo, aprendido recetas, practicado unas nuevas, si nos hemos mantenido activos

    Pero mi pregunta va más allá, que hemos hecho para alimentar nuestro interior, que reflexión hemos Sacado que lección hemos aprendido.

    Ahí lo dejo amiga, esto me recuerda un poco a los seres humanos que defiendo, de que les servirá el cumplimiento de pena?

    Me gusta leerte, sigue así, crecemos, estamos para aprender de nuestros semejantes, pero sin olvidarnos de nuestra esencia, gracias otro domingo por hacer que este encierro sea más ameno

    1. Hola Rabea,

      Gracias por tu compañía, por se mi seguidora cada domingo «me alegra que te agraden los escritos» 🙂

      Respeto a tu pregunta, supongo que cada persona, en cada caso, habrá indagado en su interior y, todos, de algún modo, habremos evolucionado. Con cada nueva experiencia, nuevo aprendizaje.

      Un abrazo

      Raquel

  2. Definitivamente los altibajos han sido parte de nuestra dieta de ésta cuarentena, pero afortunadamente con muy buenas reflexiones para llenarnos no precisamente el estómago! Guardaré muy bien cada receta aprendida y preparada porque sus sabores han sido ingredientes de reflexiones en cada plato de la vida.
    Un abrazo!

    1. Hola Ivette,

      Exacto, creo que las reflexiones nos han hecho compañía a todos y, con ellas, siempre solemos avanzar.

      Un abrazo y gracias por tu aporte.

      Raquel

  3. Tranquila, que ya te queda menos para poder volver a estar (prudentemente) cerca de los tuyos. Y para bailar acompañada, mientras cocinas o vuelves a cualquier otra de tus actividades cotidianas… como el gimnásio 😉
    Un abrazo fuerte (¿o eso es ya cosa de otros tiempos?)

    1. Hola Jaime, fiel lector jeje

      Sí, ya queda menos, poco a poco, volveremos.

      Un abrazo, virtual, de momento, que es lo que se lleva en estos tiempos.

      Raquel

  4. Hola preciosa!
    Te diré que ya que te gustan las pizzas finitas, busques ua pizzería Napolitana, dónde los dueños también lo sean, son las mejores para mi gusto. Algunos que he conocido y hicimos amistad, me sacaba de la cocina el queso con papel de charcutería, para que viera que le habían llegado en ese mismo día de Nápoles. Una pizza con total garantía que el producto es del país que dicen ser. Lástima que se fueron a Nápoles de nuevo, me dolió no poder ir más a ese restaurante, su cocina era auténtica.Lo llevaba una pareja encantadora.
    Decirte que me apasiona el pan de maíz, como a ti, y el centeno. Lo he descubierto hace poco.
    Me he extendido un poco con el restaurante, pero siento mucho no poder volver más, y me trae melancolía por los momentos vividos allí, por su comida, ambiente agradable y amabilidad. En fin, brindemos por las emociones culinarias, y que podamos volver a la normalidad.
    Y como dice Mohamed, esperemos que una de las cosas que más hayamos aprendido, sea, tener más educación, tener más empatía, y ser más tolerantes.
    Yo también te doy un abrazo, creo que demostrar cariño por los demás no es anticuado Jaime.
    Además mil besos preciosa.

    1. Hola Margot,

      Me gustan tus comentarios, llenos de ti y tus «aventuras, recomendaciones». Sí, así es, efectivamente, las pizzas napolitanas son exquisitas. Las probé en Italia, pero justamente, en Madrid, el que tengo pendiente NAP es especialista en este tipo de pizzas, su nombre son las siglas de Neapolitan Authentic Pizza. Ya te contaré cuando las pruebe.

      Me alegro que mi post te haya dado buenos recuerdos.

      Un abrazo y muchas gracias por seguirme. Espero verte en persona, antes que tarde, y, sí, con abrazo incluido.

      Raquel

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