Sinestesia, abreviatura cognitiva y compleja

Día a día, a veces, es cuestión de segundos… Desde hace tiempo, ya lo dije en más de una ocasión, abro cada día como un regalo, con gratitud ante el tiempo y la salud para desempaquetarlo y disfrutarlo. Hay veces que el “regalo” no es lo que esperas, otras sí, pero te viene dado y debes sacarle partido, venga o no con garantía; no se aceptan devoluciones en este mercado, el tiempo sigue su curso. Así ando, sí, a falta de vivencias compartidas, experiencias a mi manera. Con estas comienza hoy la Sinestesia.

¿Te pasa algo? ¿Estás bien? No tenía pensado escribir hoy, pero estas preguntas saltaron a mi mente y, de alguna manera, me llevaron al ordenador.  Suelo publicar los domingos salvo excepciones;  el pasado, me tomé un respiro voluntario y apetecible, un poco harta de las tecnologías estaba, todo sea dicho ¡Créeme que hoy iba a hacer lo mismo! Algunos de mis seguidores, cuando no hay sinestesia, me preguntan si anda todo bien;  su espera a mis lecturas es lo que me incita a seguir publicando; hoy, más que por hábito, lo hago por ti “sé que estás ahí”. También es cierto que, muchas veces pienso, pero si no me leerá nadie, jajaja… Ahora viene otra cuestión ¿Qué cuento?

Bueno, pues lo que haré, como en estos últimos días, es lanzar una reflexión al hilo del inicio. No es que no tenga experiencias gastronómicas, las tengo, pero caseras y compartidas conmigo misma. Por fin, estamos en la Fase 1 en Madrid, pero, si te soy sincera, sigo más o menos igual, con el teletrabajo y manteniendo una rutina conmigo misma. La disfruto igualmente. En mi caso, el deseo a corto plazo es poder ir a Badajoz «ese será mi punto de partida, es lo que más me apetece ahora mismo» y, ya de paso, tomarme unas vacaciones (ya queda menos). Hoy mi mente estuvo andando por Chile, de ahí que añada fotos de Valparaíso, aparte de  ser una ciudad que podría ser un claro ejemplo de rincón sinestésico.

Mientras llega ese momento, gastronómicamente hablando, juego con los ingredientes y con las apetencias de mi cuerpo, para organizarme la rutina de las comidas. Desde pequeña, recuerdo la carpeta de recortes de cocina de las revistas pronto, lecturas, semana… Tenía mogollón (mi madre), me las leía todas… Se fueron quedando en el cajón cuando descubrí canal cocina, horas y horas enganchada. Lo curioso es que no hacía nunca las recetas al dedillo, siempre tenía que ponerle “mi toque”, decía yo, jajaja…

Sigo haciendo lo mismo, pero al revés, pienso cosas y, digo, a ver si hay alguna receta así y busco en el amigo google para ver el proceso. Esto pasó con unos canónigos que se me iban a echar a perder; una bolsa entera que tenía que consumir. Pensé, los hago revueltos con huevo o en tortilla o hago una crema, así en un pispás los gasto. ¿Crema de canónigos? Pues sí, bien rica que queda; la tomé con huevo poché y panceta crujiente, chorrito de AOVE Sierra Mágina y pimienta (se me pasó hacer la foto, pero, de veras, recomendable).

Otra cosa que suelo hacer, me sale solo, es reinventar platos partiendo de los ya hecho; normalmente, cuando pruebo algo suelo pensar en las posibles variantes que pudiera tener. También es cierto que cuando tomo un plato redondo, no hay más que decir ni que pensar, solo retenerlo como un rico recuerdo. Siempre recordaré el arroz cremoso con gurumelos y foie del Qüenco de Pepa: hace ya años y, en aquel momento, esa combinación la experimentaba por primera vez. Un plato contundente, para tomar solo eso y disfrutarlo.

Primera visita en el Qüenco de Pepa, con Carmen Calvo y Aurora Pimentel (31 de julio de 2011).

Supongo que estas percepciones, aunque comunes en todos, se acentúan en los llamados foodies o apasionados de la gastronomía. Hay para quienes, “comer” es solo necesidad biológica, aunque al estar de moda, crecen los seguidores y, luego, los hedonistas, aquellos para los que las experiencias con los sabores son un auténtico placer.

Yo, en esos términos, ya lo sabes, me defino como sinestesia gastronómica. Más allá de las asociaciones de las distintas percepciones a través de los sentidos y, aquí podríamos quedarnos a jugar un rato, me gusta ponerla a prueba aplicando el sexto sentido. Me explico.

En términos de Sinestesia, podrías estar ante dos bombones, uno blanco y, de primeras, sentir pureza, monotonía o aburrimiento y, otro, amarillo y blanco (más atractivo y refrescante). Ambos están rellenos de mousse de limón, sin embargo (puedes hacer la prueba), el blanco te sabrá más a limón (tu mente te anunciaba estar ante algo neutro y la acidez se acentuará).  Siendo igual de sabor, tu sensación no será la misma.

Estantería de La Nacional Granel, en Santiago de Chile, donde compré Flor de Hibisco entre otras cosas. (Noviembre, 2019).

Viajar es otro de los pasajes que ofrece la gastronomía: puedes hacer viajes provocados, como visitar un restaurante vietnamita y recordar “vivencias” de tu viaje en Vietnam o conocer su buena mesa si nunca has estado. También viajar al pasado, estos feedback me encantan; se da cuando, de repente, pruebas algo que te es familiar y te recuerda a un sabor de la infancia, es una sensación grata y entrañable. Hace tiempo que no me como un perrito caliente “básico”, pero si para muchos, es el momento food truck en las fiestas, para mí, si ahora me comiera uno, visualizaría a mi abuela en la puerta de la casa del campo,  repartiendo los perritos a todos sus nietos. Era un ritual cuando mis primos de Barcelona pasaban las vacaciones en el pueblo cada verano.

No tengo los álbumes de fotos a mano, pero, de casualidad, buscando el arroz con gurumelos, encontré estas fotos con los primos de BCN, yo la del chupete, faltaría más, jaja… Creo que la pinta no la perdí.

Podría seguir enrollándome con estas historietas, pero mi intención de hoy es darte solo una visión de cómo la sinestesia se relaciona con el Hecho Gastronómico. Además, y con ello me despido, quiero hacer alusión a la palabra bienestar. ¿Qué es para ti? Dedicaré algún post a ello, pero me gustaría que te hicieras esta pregunta, te anticipo mi respuesta. Para mí, bienestar es disfrutar mientras me maquillo, relajarme haciendo yoga, ver la tele o leer un libro, charlar, pasear, cocinar… Para mí es eso, es estar bien contigo misma y disfrutar de cada momento, porque cada momento es único, como el tiempo, no se repite.

Hasta aquí, el capítulo de hoy, que despido brindando contigo con este batido que me hice esta mañana, tras la clase de Yoga. Quise reflejar cómo me sentía y, a la vez, hacer un guiño a mi viaje Chileno, así que, lo llamé “Live Mood Cocktail”. Lleva pomelo, nectarina, limón, pizca de jengibre, leche de avena y miel;  decorado con Flor de Hibisco deshidratada (cada vez que las uso me acuerdo de Chile, de mis amigos, de la Nacional Granel).

2 comments

  1. Hola mi dulce amiga,
    Como siempre, mi felicitación por tus pensamientos escritos, un@ a veces tiene que dejar todo y escucharse, en esta ocasión nos lo han impuesto, aunque suene superficial, necesitábamos de un momento de reflexión, para seguir creciendo y avanzando.

    En tu escrito sinestesico nos has hecho algunas preguntas, pasaré con gusto a contestarte y contestarme, de cómo estoy? Te digo que feliz de estar aquí y ver qué los míos están bien. Agradecida.

    A la respuesta de cómo me siento? Te diré que Afortunada, una superviviente, vendrán tiempos complicados, van a ser difíciles para muchas personas, amigos, familiares y compatriotas, fuerza y ánimo es lo que les deseo y me gustaría transmitirles que de todo se sale y de esta también saldremos, nuestro visitante no contaba con la fortaleza humana y su regeneración, su capacidad de levantarse y resurgir como el ave fénix, ánimo y mucha fuerza a todos.

    Y ante la respuesta de cuál es para mi el bienestar te diré que La Paz interna, cuando tienes esta paz, te aseguro que es la felicidad que tanto buscamos todos, se nos olvida que está en nosotros mismos, desde mi experiencia te diré que no la hallaremos fuera, la felicidad está en esa paz interna, en esas pequeñas cosas cotidianas como disfrutar una de su mundo y de los seres que la rodean, del día a día, de una caña con amigos, de una buena mesa hecha con cariño y compartida con los seres más cercanos, amigos, familia y vecinos, de un paseo al aire libre, la felicidad también la encontramos en la sonrisa de un niño, la risa hecha música de tus seres cercanos, el bienestar mayor es esa Paz interna de sentirte feliz contigo misma.

    Espero que pronto puedas disfrutar de tu pueblo, tu gente y de tus seres queridos. Mis mejores deseos

    Mi abrazo desde la distancia.
    Tu amiga Rabea

    1. Gracias Rabea; como siempre, muy oportuna en tus comentarios y en tus reflexiones. La felicidad está claro que se da cuando una siente bienestar consigo misma, si no es así, no se tiene plenitud ni se disfruta del mismo modo.

      Un abrazo y seguimos en contacto.

      Raquel

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