De Champiñón a Girasol ¡Volvemos a Girar!

Todo va llegando en este junio tan marciano, tiempo alborotado, mascarillas transeúntes que, de azules y blancas, pasan a juegos de colores, a mostrar un poco más de nosotros, unas florales, otras a rallas, del mundo Disney para los más peques. Un poco raro todo la verdad. A veces, tengo la sensación de que esto ha sido una película, un film camaleónico en cada caso, capítulos dispares en un marco general gris y triste. Afortunadamente, va pasando. ¡Quién nos iba a decir, 3 meses con las alas cortadas!

Vuelven los planes fuera del hogar

Tras mi cumple, primer encuentro donde compartí cena más allá de mi yo, donde volví a conversar cara a cara, llegó la segunda experiencia, “picnic en Madrid Río”. Me avisaron el viernes y no lo dudé, contad conmigo. En parte dije “vamos, arranca” pero como con desgana. Lo comenté y no era la única que tuvo esa sensación –sentí alivio-. Un monte de césped, mantas de cuadro y cada cual con su fiambrera al gusto. Tortilla de patatas decorada con pimientos en el caso de Macarena (regalo de su casera ¡qué detalle!), ensalada thai a manos de Adriana y bocata con pan de aceite y tortilla de bacalao con salsa verde en mi poder. Nos faltó el vino, a todas se nos pasó por la mente, pero ninguna lo llevó a la acción, con aguita tan ricamente. Horas y horas de puesta al día, no hacía falta nada más, aire, naturaleza, amigas, relax. Llegó la hora del café, pusimos fin al picnic y dimos marcha en busca de una terracita; para nuestra sorpresa, la primera que vemos y con hueco. Nos tomamos un cafelito, mi primer café tras el confinamiento, mi primera vez tomando algo fuera de casa.

Foto que me mandó Adriana para que las ubicara, menos mal, no hice ninguna, pasé del móvil a lo grande.

Comentamos esa sensación que mencioné, de cierta pereza al reenganche; te das cuenta que a todo se hace una y que las rutinas que nos marcamos se convierten en hábitos, a todo nos acostumbramos. Al principio, comenzar con la oficina en casa costó un poquito, al cabo de una semana, parecía como si siempre hubiera estado allí. ¿Te pasó a ti?

Del mismo modo, poco a poco, volveremos a la nueva rutina y, en nada, estaremos adaptados y tachando planes en el calendario. Todo se da, llega a su tiempo.

Otras reflexiones palpables a bocados

En estos días, estoy segura que han surgido nuevos cocinitas, el cocinamiento 2.0 ha estado en modo ebullición constante; ello, junto a ese tiempo extra del que todos hemos disfrutado, ha llevado a incrementar, en muchos casos, las horas en la cocina. Creo que una de las recetas TOP ha sido la tarta de queso cremosa, modo coulant; o yo tengo “antojo”, que también, o mi instagram me leía el pensamiento jajaja…. Cada vez que lo habría, tarta de queso. En fin, que ayer compré todo para hacer la famosa tarta de queso (a ver si me sale). Así, fui tachando las sugerencias que fui viendo estos días casadas con mis paranoias mentales. Hice torrijas al cava con pan de brioche y rellenas de coco (oye, muy buenas), te las recomiendo y creo que con un toque de crema pastelera también deben quedar bien ricas.

Así queda la masa de galletas de avena, luego cortas al gusto, el olor se riquísimo.

Otro de los ingredientes que incorporé a mi cocina es la avena (ya te lo mencioné en alguna ocasión) y es que su versatilidad es increíble. Lo último que hice han sido barritas de muesli y frutos secos; en 20 minutos las tienes y son un tentempié delicioso y nutritivo. Les puse dátiles, coco rallado, pipas, avena, canela, mantequilla, miel y aceite de chocolate Vieiru de la Almazara As Pontis (Cáceres). Este AOVE de Chocolate es una maravilla, lo utilizo con postres y me encanta. Por ejemplo, es ideal en un yogurt tipo griego con arándanos o incluso en una tosta de queso camembert o brie.

Las cookies de averna puedes comerlas así, o trocearlas y ponerlas en yogurt, ensaladas…

El aguacate suele estar casi siempre cerca, para las tostadas con salmón o jamón ibérico, en su versión guacamole o abierto al pensamiento creativo. Estos días hice el humus de aguacate y, la verdad, lo prefiero, ya que aguanta bastante y no se oxida como el guacamole, además es una delicia. Me encanta el guacamole tradicional, pero para consumirlo al momento, se conserva muy mal, aunque le pongas limón o mantengas la semilla no se mantiene “al dente”. También me deleité con una crema de aguacate y calabacín que vi en el blog de Estoy Hecho un cocinillas y que te aconsejo sí o sí. Súper fácil, calabacín cocido con aguacate, sal, aove y pimienta en túrmix y listo. Yo le añadí un toque de limón y la serví con camarones salteados con cebollita y ají dulce venezolano. Es una crema fría ideal para el verano y que puedes “vestir” al gusto; con panceta ibérica o jamón y huevo cocido deber quedar interesante también.

Mi versión de la crema fría de calabacín y aguacate con camarones al ají dulce venezolano

Por último, he de dar un aplauso de nuevo a Dulce de Invierno, me ha fascinado este vino dulce de la Bodega Javier Sanz. Es un espectáculo, en nariz y en boca. Me acerco la copa y mi mente se va a hojaldres con frutas, a chocolate blanco, a tarta de queso de sabor intenso… armonías que creo casarían muy bien con este vino. Es sensacional ¡Si eres goloso, regálate un sorbo de esta maravilla!

Hasta aquí mi post de hoy, un escrito de tránsito, una mezcla, quizás rara, sí, pero es mi espejo tecleado entre nubes, es mi otro yo de vuelta. La nueva cuenta comienza.

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