Efecto «Dale la Vuelta a La Tortilla»

Un año más estamos todos “de vuelta”, dos palabras al uso antes del verano y a su regreso, solo que, en esta ocasión, creo que pueden tener un tinte bastante distinto al usual. Año extraño, vacaciones con cambios para muchos, inexistentes para otros o «en continuo» porque se han visto obligados a cerrar negocios. Época de cambios en cambio próximo de estación (uy, esas cabezas). Sí, estamos en la llamada nueva normalidad, seguimos con incertidumbre y se siente rareza ambiental. ¿Síndrome post vacacional?

En mi caso, te diré que más que síndrome post estival, estoy sintiendo, creo, síndrome post COVID. Meses encerrada sin ver a nadie, otra forma de trabajo, otra forma de vida… Punto de inflexión, de análisis, de valorar la calidad de vida que a una le gustaría tener… Te asaltan las dudas. Es bueno dudar y cuestionarse a una misma, ya sabemos eso de “si dudo, pienso”; “pienso, luego existo” (René Descartes). Mi mente se evade en más de una ocasión a la vida y a los sentimientos que afloraban en mí a mi paso por Zimbabwe, donde la vida era sencilla, se sentía como inyección de suero revitalizante. Estas sensaciones las he vuelto a tener, en casa, en mi querido pueblo, Barcarrota, de donde tantas veces he huido ante la simpleza del día a día.

Carretera típica en tierra extremeña, llegando a mi pueblo tras el paseo de cada mañana. Barcarrota (Badajoz)

¿No hay Sinestesia al uso? Si te lo estás preguntando, afirmativo. No, hoy no es el día. Hoy, este “de vuelta” reengancha con un inicio de temporada y, en mi línea de apetencias, toca tajada de sinereflexión.

La vida es un puro contraste como nosotros mismos, el efecto montaña rusa es un camino latente, con más picos y bajadas según personalidades. Yo, y no sé si es porque soy una géminis al uso, soy un poco lo que llaman “culo inquieto”, me gusta la rutina activa, es decir, una rutina abierta y en crecento, donde la motivación y los retos son como la levadura del pan de cada día. Echo de menos viajar, anhelo de conocer un nuevo país y adentrarme en su cultura; de momento, hasta que todo pase, marcaré un destino, aguardaré días de vacaciones y, cuando se pueda, haré un viaje de largo vuelo.

Viajar es un motor imparable de evolución personal y profesional, un aprendizaje gustoso y al gusto de todos.

Una vez más, la ecuación gastronomía y estilo de vida se vuelven cara/cruz, o sea, comparten una misma moneda. Las personas viajamos y adoptamos costumbres, nos adaptamos a todo, incorporamos nuevas cosas a nuestra esencia. Del mismo modo, la gastronomía con sus platillos, evoluciona gracias al intercambio cultural; todo gracias a la libertad de oportunidades al paso. Y, aquí, la creatividad no se puede dejar de lado, mientras más creativa seas (en todos los aspectos) más oportunidades, más crecimiento y más experiencias.

Cuando tienes sed «hay que refrescarse», hidratarse en todos los sentidos es vital para crecer sanamente.

Hasta aquí el hilo de mi reflexión. Volveré y saborearé de nuevo mi viaje por Cádiz donde quedé encantada con su modo de tapas en cada rincón. Compartiré mi ruta gaditana contigo en modo sinestesia. Me despido hasta el próximo domingo con una sugerencia de temporada.

Berensaña o Musaña

Me encantan las berenjenas y su abanico de posibilidades. Riquísimas a la andaluza (fritas con miel), en Rollitos a la italiana (involtini di melanzane), en versión para dipear a modo del tradicional paté griego Baba ganoush… Una hortaliza con mucho juego y, como vemos, anfitriona a nivel internacional.

La foto no le hace justicia, es de los tuppers para la semana, pero muy recomendable. Berenjena y Chorizo.

Ayer, preparé un enredillo a caballo entre la musaka y la lasaña a la extremeña. Sofrito de tomate, pimiento y ajo con pimentón de la vera en la base, capa de berenjenas a la pancha con salsa de soja y caramelo, capa de bechamel con chorizo ibérico, coronadas con queso gouda y cheddar, toque de comino y pimentón para potenciar el gratinado. Un bocado delicioso, meloso, un tanto contundente apto para deleitar con arroz blanco o una ensalada ligera.

4 comments

  1. Es verdad, viajar es enriquecerse. Aún recuerdo de niña viajar con mis padres. De separada, viajar libre,muy libre. Con Miguel hemos viajado menos por mi fobia a volar. Es como que un día tu cuerpo se levanta como una alergia, eso me pasó a mí. Después de volar muchas veces, me entró pánico. Pero te aseguro que si tuviera tú edad, viajaría y me quedaría a vivir en los lugares una temporada, que así es como se disfruta con intensidad del lugar.
    Yo como tú, amo la berenjena, ayer comí macarrones con verduras, y una de ellas era la berenjena. Feliz día preciosa! Descansa tu mente hoy, y dejala en blanco, que es bien!
    Mil besos

    1. Amiga Margot,

      Gracias por seguirme la pista y compartir sentimientos y experiencias.

      Viajar es mágico y es un gustazo poder tener las opciones al dente.

      Un abrazico. Raquel

  2. A la vista de cómo están yendo las cosas, sólo seguir las flechas que marcan la dirección correcta.

    Siempre adelante, en busca de nuestro destino con paso firme.

    No podemos permitirnos el desfallecimiento ante un mundo pleno de expectativas.

    Las dificultades deben ser superadas. Luchar y vivir, esa es la cuestión. ¡¡ A por todas !!
    #NOPARESNADA

    Ya habrá momentos de viajar, de conocer y sobre todo momento de tocar almas y dar abrazos para fortalezas la de una misma, espero que tengas un buen aterrizaje amiga, feliz vuelta a la nueva era que tendrá su hueco en la historia futura

  3. Hola Rabea,

    Así es, hay que seguir y mantener la ilusión con actitud positiva frente a lo que venga.

    Me encanta tu feedback, siempre tan profundo, como tú.

    Un abrazo

    Raquel

Deja un comentario