La Brújula del Sabor Gaditano

Hace años pasé un día en Cádiz, encantada quedé con las reinas de camarones, aquellas tortitas crujientes, jugositas y sabrosas me enamoraron desde el primer bocado (como a muchos de vosotros). Este verano volví a pasar unos días allí y el plan incluía partir con tapa de tortitas al paso de una copa de manzanilla.

Aficionada a la buena mesa, suelo hacer una búsqueda de restaurantes y sitios recomendados antes de viajar y suelen tacharse tras la vuelta. Esta vez, por circunstancias ajenas, la improvisación dibujó la ruta gastronómica al compás de búsquedas instantáneas en base a las apetencias del momento.

Laberinto gastronómico con buen asiento

Pasear por Cádiz es toda una experiencia, calles kilométricas y estrechas con una calidez especial, aroma a mar, cuchicheo parlanchín de sus habitantes y visitantes, pizarras que te cantan sus tapas en los bares a pie de calle… Sientes que cuatros días se quedarán en un aperitivo; ciudad acogedora que invita a verla «residencia» en mentes soñadoras.

Paradas de mi viaje dignas de mención

Viajar al sur desde Barcarrota, marca desayuno “de churros” en el Ronquillo, en el Bar Central, donde, desde que tengo uso de conciencia, paraban mis padres cada verano cuando veraneábamos en Fuengirola. Me gusta ese sabor de “abrazar el pasado”; por instantes, cada parada aquí es un recuerdo a mi infancia, esos churros nunca serán para mí meros churros, me saben a ilusión, a niña pequeña pensando en estrenar su bikini y en comer cucuruchos de pescaíto fritos, espetos y helados.

Tras un año y un sustazo, encantados de tener a mi hermano con nosotros y poder hacer este viaje en familia.

Nos hospedábamos en la calle Sacramento, a dos pasos del Teatro Falla y llegamos justo al  mediodía. Pregunté a Mila, mi casera por 4 días, algún sitio cercano para comer y me comentó que en el Bar Ducal, frente al teatro Falla, se tapeaba muy bien. Allí caímos. Estaba lleno, siempre lo está. Lento el servicio en un inicio, no teníamos prisa y no le dimos mucha importancia, pero sí que vimos algo de despiste en el camarero (me da la sensación de que la lentitud era es día…). Eso sí, pides la comida y, en nada, la tienes; pedimos ensaladilla de pulpo, puntillitas, tortilla de camarones, carne de rabo al toro y, de postre, tarta de queso. Bebida y café. Todo riquísimo y, además, bastante económico. Ticket 40 € / 4 comensales.

Bar el Estribillo, tapas a ritmo reiterado

Tapa de Pulpo a la Brasa con papas; brutal, un deleite.

Justo en el portal donde nos alojábamos compartíamos el número 75 con un pequeño bar llamado el Estribillo, regentado por Miguel y su hija Cristina.  He de decir que si no fuera por mi padre que es fiel a su hábito del aperitivo a las 13 hrs no lo hubiera descubierto. El primer día, llegó diciendo  “ahí abajo ponen un pulpo a la brasa que está de muerte”. Vamos que, mi padre y mi hermano, probaron casi toda la carta de tapas, jajaja… Yo probé el pulpo a la brasa, los chipirones y el risotto de mar y, desde luego, te llevas una tremenda sorpresa. Un bar que pasa totalmente desapercibido con una pequeña barra y una mesa, lista de tapas en la pizarra (casi 30, todas apetecibles, de 2,50 a 4 €), elogio al buen gusto en su presentación, creando ese factor “wauuu… vaya pinta”.

Tapa de Chipirones a la plancha con perejil y aove. Muy buenos.

Tapas de altura, sabor y calidad, servidas con cariño que invitan a ser marchadas una y otra vez, con esa sensación de querer probar toda la carta, porque sabes, que pidas lo que pidas será una oda al paladar. Su nombre le hace buena justicia, cuan estribillo fuera, sus tapas se repiten sonoras y a gusto. Un sitio muy recomendable, tanto para tapear in situ como para pedir take away y disfrutarlo en tu casa, la presentación no decae (mis fotos son muestra de ello).

El Mercado Central y su furor intermitente

Me gusta visitar los mercados, donde se vive otra parte de la rutina de las ciudades, productos frescos cantados, señoras con carros y su tour de compra diaria… El Mercado Central de Cádiz cuenta con varios puestos de churros a su vera, entre ellos, el más sonoro es la Churrería La Guapa, donde se forman colas cada mañana. Los hay gordos o de papá y finos y es típico pedir un mixto para llevar y tomarlos en las cafeterías de al lado.

Tenía fichada La Poeme, una cafetería francesa que abre de 9 a 21 hrs, donde puedes desayunar, merendar o llevarte un buen surtido de pasteles para disfrutarlos cuando gustes. Nosotros tomamos los churros aquí y, como era el último día, decidimos llevarnos unos dulces. No llevábamos nevera y optamos por comprar bollería, napolitanas, croissants normales y de mazapán; exquisitos.

Marie te atiende y te recomienda según tus gustos. Delicadeza en el servicio al compás de la finura de sus pasteles.

Me quedé con ganas de los pasteles de pistachos y almendras, las milhojas de crema, la tarta de galletas… La Poeme abrió sus puertas en el año 2002 cuando Marie y David, franceses, decidieron echar amarras en la ciudad y emprender con este obrador que es todo un referente en la ciudad. Una bella historia y que puedes ver aquí.

Estos pasteles tienes que estar tremendos, habrá que volver para merendar una tarde en la Poeme.

Muy cerquita de La Poeme, hay una pequeña tienda gourmet de productos típicos de la zona, “Cooperativa Virgen de la Caridad”, donde puedes comprar manzanilla de SanLúcar de Barrameda a granel.

No puedo dejar de citar los helados de Narigoni Gelato, heladería frente a la catedral con una cartera de propuestas artesanas muy cremosas y originales, como el helado de queso, higos y miel, uno de los más demandados. En mi tanteo, anoté unas cuantas heladerías; esta es la que tenía más cerquita, así que espero volver para seguir probando las otras opciones que pintan de maravilla.

Hasta aquí mi viaje en paradas recomendadas… Dejo para próximas visitas; bar el dorado, la tabernita en la calle la palma, Bar la punta del sur, los chicharrones de Casa Manteca, Código Barra, Arrocería La Pepa, la Curiosidad de Manu Barrero… Unos de mi búsqueda, otros recomendados por sibaritas del sector.

Cómo no, si eres como yo, de los que gustan saborear el viaje nuevamente con bocados a destiempo, te recomiendo llevarte queso de cabra payoya el bosqueño, pan de Cádiz y otros dulces típicos de la zona, manzanilla… Tampoco olvides deleitarte con una compra en el mercado, aprovecha para comprar atún rojo o la gamba roja de Huelva o lo que más te guste «sabor a mar» ¡Un homenaje que no te sentará nada mal!

Viajar, un aprendizaje y un disfrute con o sin expectativas, siempre suma.

Atún Rojo que preparamos a la plancha, con AOVE y sal. Buenísimo.
Gamba Roja de Huelva, suculento bocado, caprichos del mar.

4 comments

  1. Cádiz siempre es una excelente parada, feliz domingo amiga

    1. Gracias Rabea; como siempre, me alegra que te gusten mis paradas. Un abrazo

  2. Buen domingo guapisima,.Decirte que no te había dejado comentario en tu viaje por Cádiz, pero te leí entusiasmada como siempre. Así que con un poco de retraso te comento. No conozco Cádiz, pero es un lugar que me gustaría conocer, solo puedo decir que adoro la tortita de camarones. Que básica no? Jajajaja Algún día tengo que visitar Cádiz.
    Me identifico mucho con el carácter de los andaluces. Bueno…No en todo.por supuesto, pero son divertidos y siempre te lo pasas bien de fiesta. En Catalunya son más serios, menos yo, que he sido.una fiestera. Ahora con la edad soy más Zen. Jajajaja. Algo tendrá que ver vivir con un budista no?
    Hasta el próximo viaje guapísima.
    Mil besos

    1. Gracias Margot,

      Tienes que ir sí o sí y te va a encantar.

      Me hace mucha ilusión que me sigas y que me cuentes tus historietas 😊

      Besin

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