Engagement  Natural y de SobreMesa

Los días pasados por agua fastidian algunos planes, pero tienen su aquel, su melodía relajante, el olor por zonas a tierra mojada, el arcoiris momentáneo en ocasiones, el permitir del disfrute de acciones en interior o dedicar tiempo a cosas de andar por casa. Si no viene acompañado de viento, con buena vestimenta, también, pasear, puede resultar agradable.

Soy, entiendo que esta parte la compartimos más de uno, sociablemente tranquila; me gusta combinar “mi rollo y mi soledad” con encuentros variopintos entre amistades, compañeros y nuevos allegados. Me encanta la puesta al día con un buen café, un vino o, simplemente, un paseo o una llamada si no se comparte espacio. Este está siendo uno de mis objetivos en estos tiempos entre mi círculo de amistades en Madrid. Hoy, reflexiono sobre ello, sobre las relaciones que adquieren un carácter especial. Mientras tanto, también dejaré algunas gastro-notas de la trazabilidad al paso.

Frutas Prohibidas (C/ Conde Duque, 26) fue el lugar elegido para el reencuentro con dos chicas del sector de la restauración, Ana María Mandiuc, cocinera en Sr.Ito y Rebeca Sánchez, pastelera en ChöK. Caiga de paso que una comida o cena en Sr.Ito merece mucho la pena, platos de fusión con personalidad y mucho sabor. Mi experiencia la conté aquí. De Chök no puedo hablar aún, tengo pendiente pasar a probar los cronuts, probablemente, sea uno de los pocos sitios donde los podáis encontrar en Madrid, están especializados en ello. Tras una media hora o algo más esperando, logramos sentarnos en una mesa amplia del centro: el local es muy chuli y agradable para tomar lo que te apetezca cuando te apetezca, tienen horario ininterrumpido, de 10 a 22 hrs; eso sí, has de saber que es vegano. La atención fabulosa de principio a fin. Tomamos limonada, la passion fruit y la blue con espirulina; ambas muy ricas, muy refrescantes. Por su parte, Ana pidió la tarta blue limonade y Rebeca la cookie de crema de cacahuete.

Cookies Red Velvet y Peanut Butter Veganas y disponibles en Frutas Prohibidas, para tomar in situ o para llevar.

¿Yo? Cookies para llevar, la de cacahuetes y la red velvet. La tarta muy buena y la peanut butter cookie también, va rellena y es contundente, pero la red velvet no la volvería a comprar (mi sensación fue como dar un bocado a algo terroso y dulce, nada interesante). Las tomé en mi desayuno y mi cara se mostró agridulce, dices 2,50€ por estas cookies, la de cacahuetes está bastante buena, no es muy grande pero llena bastante, pero, la otra, creo que deberían mejorar la fórmula y, en cualquier caso, si te cobran 2,50 por una galleta al menos que sea para flipar y la expresión sea wauuu (es mi forma de verlo). Salvo estos matices, sitio recomendable en general y que me gustaría seguir probando, su opción de brunch pinta interesante.

Buena puesta en escena, bebidas deliciosas, tartas caseras, un sitio disfrutón para veganos y no veganos. Una sale contenta.

Al hilo de la historia, Ana y Rebeca son ex alumnas de la Escuela de hostelería y Turimos MasterD donde trabajo y me consta que serán compañeras y amigas del sector. Con ambas conecté desde el inicio; no sé, su actitud, su pasión por querer mejorar cada día, su cara de felicidad cuando te muestran sus elaboraciones. Cuando la conexión se da de forma natural, cercana, te aporta, sabes, de primeras, que será duradera, el mantener el contacto no será complicado ¡No sabéis la que os ha caído, os seguiré los pasos, jejeje!

Haré un inciso en relación a este tipo de relaciones. Esta semana, otra de las alumnas del Curso de Pastelería en el centro de MasterD Jerez, participó en nuestra iniciativa del Yo Aprendí, Yo Enseño. Su nombre es Cristina Domínguez y, si la ves en acción, ya sabes que será toda una profesional y que llegará donde quiera llegar. Hizo una cheesecake de manzana y canela que estoy deseando probar. Echa un vistazo al vídeo y ya me contarás, jeje, además, en el mismo link podrás descargar la receta y disfrutarla con quien quieras.

Relaciones CoLaterales e invertidas

Luego están las relaciones que haces con los compis de trabajo y con los profesores (todos hemos sido alumnos y, seguro, mantenemos amistad con algunos ex profesores). Pues el caso es que sin darme cuenta, un poco sí –salió de mí, jaja-, el viernes organicé una comida con Pedro de Diego, sumiller y Carmen Calvo, de la escuela de Hostelería Fuenllana. Yo pasaba por Alcorcón y ellos viven o trabajan allí, así que encajaba un plan de encuentro.

Nos recomendaron El Bar Apolo, de menús, de comida casera, un sitio mítico de los de siempre frente a la estación San José de Valderas. Con suerte, llegamos y una mesa se levantaba, estaba repleto ¡Cómo me gustó esta experiencia! Hacía tiempo que no comía en un sitio de menú de este calibre, auténtico, con ese servicio rápido y atento, el camarero, simpático, cantando los primeros y segundos, atendiendo con holgura y energía positiva. Afortunados de que pervivan estos bares. Más veces me gustaría toparme con ellos, pero es cierto que comer de menú no siempre es posible y, además, soy muy pro de la comida de tupper para un diario.

Primer plato del menú, había al menos 8 opciones, ligeritas y no tan ligeritas… Según apetencias.

Tomamos espárragos de primero y albóndigas de ternera en salsa de segundo. Café y postre. Todo buenísimo y se nota que es comida que se elabora con cariño; es un negocio familiar donde Marisa, la cocinera, lleva años al mando de la cocina. Tomamos el menú, pero, según me comentaron es muy buen sitio para tomarte unas tapas y su pincho de tortilla tiene fama, así como otras tapas presentadas en el concurso de tapas de la localidad y triunfadoras en más de una ocasión. De aquí, cómo no, sales recomendando ¡Un sitio para tener bajo la manga! Por mi parte, interesante comida con personas a las que considero mis mentores, con las que siempre aprendo y con las que es un gustazo dejarse aconsejar.

Las albóndigas exquisitas, las patatas fritas no son de bolsa, yupi… Opción de segundo plato o, de primero, si optas por medio menú.

Por último y seré breve, ya me extendí demasiado, están las relaciones surgidas con compañeros/as de piso. No sé por qué pero mis compis siempre me han permitido conocer otras culturas a través de sus platos, con españoles conviví solo en mi época universitaria, jejeje… Es otra forma de enriquecerse. Cinthia, a quien ya conocerás porque la cité bastantes veces, fue compi de piso y, ahora, es como una hermana. Pues antes de marcharme de la city, le prometí una burguer a mi estilo, aliñada por mí, con carne de la matanza familiar y con los toppings a mi modo.

Así salió la Friendly burguer, jajaja… Una hamburguesa para disfrutarla con los amigos, con calma y con varias servilletas a tu alcance. La organicé en mi mente y así la monté; pan de cristal con mahonesa a un lado, al otro aguacate con mole, cebolla caramelizada con toque de soja, cheddar, tomate, nachos machacados, todo al compás de la carne aliñada con especias y pimientos verdes fritos. Con media te puedes quedar servido; si la acabas, para salir rodando pero feliz. Me encanta la versatilidad de los bocatas, las hamburguesas, las puedes diseñar como quieras, al gusto de quien quieras, más sana o más bomba, pero ahí están, todas las opciones a tu alcance.

Hamburguesa a mi estilo, con mucha cosa pero en equilibrio, para, de vez en cuando, un auténtico gozo.

Hasta aquí mi verborrea dominguera, afortunada de experimentar el engagement personal compartiendo mesa y mantel. Crear el compromiso con las personas es una gran satisfacción y, sinceramente, creo que cuando hay honestidad y calidad humana, lo difícil es no crearlo.

2 comments

  1. Buenas noches, un placer seguir tus vivencias, con lo que esta callando es el mejor momento para construir un collage de buenos momentos, en buena compañía.
    Un abrazo

    1. Gracias amiga, la verdad es que esta situación es un Kaos y un desorden en todos los sentidos. Cuando sale algún plan «viable» hay que gozarlo al máximo. Un abrazo y gracias, como siempre, por estar ahí.

      Abrazos

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